03-10-2026, 01:42 PM
La música se movió en sueños entre ambas complementándose, fundiéndose con sus deseos de ser libres. No habían practicado, pero eran tan hábiles que podían intuir e incluso predecir las notas que tocarían, jugándosela por una nota u otra y finalmente compaginando de tal forma que seguro parecía magia. Una magia crepuscular que recordaba el valor de la vida y de la muerte. La canción, aunque instrumental denotaba esa dualidad entre la alegría de encontrar un tesoro, pero también el dolor de llegar al final de una aventura emocionante y llena de vida. La protectora de los Valar no podía pedir mas que esto. Se sentía plena y tan rebosante de música placer y ritmo que pronto olvido que estaban varadas en medio de un montón de basura, que había encontrado a uno de los marines corruptos que pertenecían a la organización de mierda que mato a su hermana. Olvido también que habían acabado matando y hiriendo a un centenar de malvivientes. También que habían asustado a un par de personas y seguro a unos cuantos mas que ella misma no se dio cuenta.
La emoción era evidente en Miyori, pero Maki se quedó inmóvil con la cabeza baja, con unos pocos mechones sobre su rostro cayendo, ocultando sus marcas de quemaduras, el castigo de profanar la hermandad y pecar atentando contra su propia sangre. Respiro la música, danzo con su mente al unísono con el ultimo retazo de las melodías que se dispersaban en pedazos para dar paso a un silencio sepulcral.
No les conocía o al menos no las recordaba. Pero diablos que tocaban bien el dúo. Miyori y Maki podrían si se dedicaran llegar a igualarlas. Sin duda. Pero tenían otros problemas. Adicción a la aventura, la piratería, el viajar y conocer otros lugares. Maki por su lado tenia un temperamento que tenia que dedicar sin lugar a dudas. Tiempo a entrenarse en el uso de las armas pues no servía de nada ser una hija de puta sin poder defenderse.
Cuando menciono lo del concierto… sí. algo recordaba. También había tocado con Mandarinotas. Y poco a poco comenzó a refrescarse la memoria. Recordaba los… los… si… joder como no las había reconocido. Los instrumentos. Las notas que lanzaban, como se quejaban bajo la diestra ejecución de sus dueñas. Pero… no… sus rostros y nombres. No podía asociarlos unos a otros. Ahora mismo no.
El público parecía haberse regocijado bastante y solo una cosa inundo la mente de la quemada. Deseaba que esto. Como un fuego se expandiera por todo el mundo. Que todos le escucharan que todos se deleitaran en su habilidad. Y ella en cambio. Practicaría, mejoraría y decidiría ser mejor cada día más para nunca defraudar. Nunca fallar y nunca más ser una espectadora impotente sin poder de cambiar las cosas. —Esto… solo es posible por ustedes ciudadanos de bien… esparzan el rumor… Las Valar y The Cupids están en la ciudad— Dijo finalmente alzando la vista y mostrando que el esfuerzo y la gran potencia le había medio cobrado factura, respirando con dificultad y emoción evidente en su rostro.
Maki se toco la barbilla, con el pulgar y rosando sus labios con la falange del dedo índice… su cabeza baja denotaba que intentaba pensar intensamente. Algo en su mente recordaba, pero no como creían los demás. —Mmm…— Creía… creía que… que sí, pero… no?... mierda que complicado era el recordar facciones, rostros, colores. No. Esa mierda no era para Maki, ella era mas de sensaciones, si alguien era capaz de superar esa barrera, si alguien la quería como ella podía querer. Claro que le recordaría. Y para siempre. No antes. Tampoco ella misma era alguien importante, solo era una lacaya de los Vala. Encogió los hombros, alzo las palmas y movió la cabeza denotando un rotundo no.
—Mmm… si, de esos fastidiosos si que me recuerdo, tres en especial, se llamaban… se… llamaban… espera… no me digas… Gan, Saru y Gala la chica...— Invento la tramposa nombres al azar. —Al menos esos eran los nombres claves de Guerrero, entre guerreros del mar nos llamamos por nuestros seudónimos. Asi nuestros enemigos no nos encontraran tan fácilmente… ellos son nuestros Istari.— Invento nuevamente una especie de rango para no quedar como una soquete.
Ellas parecían ocultar algo. Como una especie de secreto. Maki se intereso inmediatamente en ello. Era una chismosa. Miro a Miyori, claro… claro que ayudarían… por que no. —En realidad… creo que hemos causado muchos estragos en este sitio… No me gustaría que me busquen tan activamente si eso implica causar más problemas.— Interpuso la palma entre ella y las gemelas. —Pero… si gustan podemos escucharlas y ver en que podemos ayudar sin llamar tanto la atención. Somos… ya saben. Mas artistas que soldados.— Trato de exponer, pero. Sin duda le hervía la sangre después de la poca acción que había tenido más la excitación y la emoción de tocar nuevamente ante mas gente. se arrebujo en la prenda que le había dado Miyori y comenzaría a seguir a las muchacha siempre manteniendo aquella útil habilidad, aquella que ahora le parecía primordial. casi como tener los ojos abiertos en todo campo de batalla... intento centrarse en los corazones, en la musica que emitían las gemelas. ya...
Ya no confiaba en nadie. Demasiado la habían traicionado como para confiar. Confiar era de hymbesiles.
La emoción era evidente en Miyori, pero Maki se quedó inmóvil con la cabeza baja, con unos pocos mechones sobre su rostro cayendo, ocultando sus marcas de quemaduras, el castigo de profanar la hermandad y pecar atentando contra su propia sangre. Respiro la música, danzo con su mente al unísono con el ultimo retazo de las melodías que se dispersaban en pedazos para dar paso a un silencio sepulcral.
No les conocía o al menos no las recordaba. Pero diablos que tocaban bien el dúo. Miyori y Maki podrían si se dedicaran llegar a igualarlas. Sin duda. Pero tenían otros problemas. Adicción a la aventura, la piratería, el viajar y conocer otros lugares. Maki por su lado tenia un temperamento que tenia que dedicar sin lugar a dudas. Tiempo a entrenarse en el uso de las armas pues no servía de nada ser una hija de puta sin poder defenderse.
Cuando menciono lo del concierto… sí. algo recordaba. También había tocado con Mandarinotas. Y poco a poco comenzó a refrescarse la memoria. Recordaba los… los… si… joder como no las había reconocido. Los instrumentos. Las notas que lanzaban, como se quejaban bajo la diestra ejecución de sus dueñas. Pero… no… sus rostros y nombres. No podía asociarlos unos a otros. Ahora mismo no.
El público parecía haberse regocijado bastante y solo una cosa inundo la mente de la quemada. Deseaba que esto. Como un fuego se expandiera por todo el mundo. Que todos le escucharan que todos se deleitaran en su habilidad. Y ella en cambio. Practicaría, mejoraría y decidiría ser mejor cada día más para nunca defraudar. Nunca fallar y nunca más ser una espectadora impotente sin poder de cambiar las cosas. —Esto… solo es posible por ustedes ciudadanos de bien… esparzan el rumor… Las Valar y The Cupids están en la ciudad— Dijo finalmente alzando la vista y mostrando que el esfuerzo y la gran potencia le había medio cobrado factura, respirando con dificultad y emoción evidente en su rostro.
Maki se toco la barbilla, con el pulgar y rosando sus labios con la falange del dedo índice… su cabeza baja denotaba que intentaba pensar intensamente. Algo en su mente recordaba, pero no como creían los demás. —Mmm…— Creía… creía que… que sí, pero… no?... mierda que complicado era el recordar facciones, rostros, colores. No. Esa mierda no era para Maki, ella era mas de sensaciones, si alguien era capaz de superar esa barrera, si alguien la quería como ella podía querer. Claro que le recordaría. Y para siempre. No antes. Tampoco ella misma era alguien importante, solo era una lacaya de los Vala. Encogió los hombros, alzo las palmas y movió la cabeza denotando un rotundo no.
—Mmm… si, de esos fastidiosos si que me recuerdo, tres en especial, se llamaban… se… llamaban… espera… no me digas… Gan, Saru y Gala la chica...— Invento la tramposa nombres al azar. —Al menos esos eran los nombres claves de Guerrero, entre guerreros del mar nos llamamos por nuestros seudónimos. Asi nuestros enemigos no nos encontraran tan fácilmente… ellos son nuestros Istari.— Invento nuevamente una especie de rango para no quedar como una soquete.
Ellas parecían ocultar algo. Como una especie de secreto. Maki se intereso inmediatamente en ello. Era una chismosa. Miro a Miyori, claro… claro que ayudarían… por que no. —En realidad… creo que hemos causado muchos estragos en este sitio… No me gustaría que me busquen tan activamente si eso implica causar más problemas.— Interpuso la palma entre ella y las gemelas. —Pero… si gustan podemos escucharlas y ver en que podemos ayudar sin llamar tanto la atención. Somos… ya saben. Mas artistas que soldados.— Trato de exponer, pero. Sin duda le hervía la sangre después de la poca acción que había tenido más la excitación y la emoción de tocar nuevamente ante mas gente. se arrebujo en la prenda que le había dado Miyori y comenzaría a seguir a las muchacha siempre manteniendo aquella útil habilidad, aquella que ahora le parecía primordial. casi como tener los ojos abiertos en todo campo de batalla... intento centrarse en los corazones, en la musica que emitían las gemelas. ya...
Ya no confiaba en nadie. Demasiado la habían traicionado como para confiar. Confiar era de hymbesiles.
Play Me!

![[Imagen: Maki_NNM.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Maki_NNM.gif)
![[Imagen: mikiocheja.png]](https://i.ibb.co/Cs5LLpXR/mikiocheja.png)