[Aventura T4] [PR] Carnaval en Mêlée
#3
El entrenamiento del día había concluido. Ya debidamente aseado y vestido de uniforme, Stroud había apoyado ambos antebrazos sobre el pasamanos de babor del Transit, entrelazando sus manos sobre la batayola y contemplando el mar, sus ojos oscuros perdiéndose en la lejanía del horizonte, más allá de Long Ring Long Land. Lo cierto era que aquella isla, o archipiélago, o lo que diantres fuese en realidad, no ofrecía mucho a un navegante más allá de sus características peculiaridades geográficas, y más allá del enormemente fugaz encontronazo con los piratas Sepultura, la estancia allí comenzaba a volverse monótona en exceso. Y aquello, viniendo de alguien que había pasado muchos más meses de los recomendables en un lugar como Little Garden, era decir algo. Suspiró, mientras las gaviotas graznaban y volaban en círculos a muchos metros de altura sobre el enorme navío, que se mecía suavísimamente sobre el mar.

El soldado Omuyaga llegó para interrumpir su improvisada sesión de meditación al abrigo de las olas. "Casi siempre, soldado Omuyaga, dígame," dijo, después de alzar las cejas y echar una mirada a su taciturno compañero de división, devolviendo su mirada al mar mientras escuchaba lo que tuviese que decir. Asintió con la cabeza, en silencio, ante la propuesta del pelinegro, encontrándola sumamente razonable, como casi todo lo que solía proponer Kael. Nada muy emocionante, ni necesitaba serlo, pero sí que era razonable. No tenía claro qué políticas de abastecimiento habían estado siguiendo hasta aquel momento, pero él tenía una visión clara: un barco como aquel podía, y debía, cargar con semanas de víveres de los que echar mano en caso de dar con una situación comprometida. Frutas, carnes en salazón, pescados ahumados, café, licores, tabaco, agua y lo que pudiesen encontrar. Con pesadez, abandonó la cómoda postura que había adoptado y estiró los brazos por detrás de su espalda, desperezándose y tomándose un instante para responder. "No tengo demasiado claro qué piratería local puede haber en estos peñascos," reconoció, torciendo ligeramente la comisura de su boca y echando un vistazo a la isla al otro lado de la cubierta, "sobre todo con los Sepultura despachados. Pero hacer acopio de provisiones suena razonable, sobre todo si queremos levar anclas pronto. Si encontramos algo de información interesante por el camino, pues eso que nos llevamos," puntualizó, consciente del gusto del Omuyaga por la investigación y por el control que buscaba mantener sobre sus inmediaciones a través de la preparación. Sabía lo que era eso, y, en cierto modo, lo compartía pese a su escepticismo respecto a aquella particular isla. No tardó en recoger sus pertenencias de su camarote, y se dio cita con el pelinegro en cinco minutos junto al barco.

El trayecto que los separaba de aquel núcleo poblacional fue rápido y tranquilo, nada que, naturalmente, le supusiese un reto. Un agradable paseo matinal antes de la hora de comer, para ir haciendo hambre, como se solía decir. Se pasó toda la marcha caminando con la tranquilidad de quien no está de servicio —aunque él consideraba que siempre se estaba de servicio, y que la baja únicamente llegaba con el pijama de madera— y se sabe en un lugar tranquilo en el que nada ha de acechar. Sin embargo, también era consciente de que en el Grand Line siempre había algo acechando, y era precisamente el exceso de confianza lo que podía hacer que uno cayese en sus garras. Llevaba ambas manos detrás de la espalda, en un caminar de espalda recta y mirada al frente, comentando alguna que otra cosa, todo ligero, con su compañero.

Contempló con interés cómo se iban alzando ante su paso, casi como en uno de esos libros desplegables, los banderines y los colores que adornaban aquel poblacho. Stroud se preguntó cuál sería la ocasión. Y, acto seguido, se preguntó cuánto le picaría la curiosidad a Kael, más ávido de saber, así, en general, que nadie que hubiese conocido hasta entonces. Escuchó entonces la absurda pregunta del viejo filósofo, y frunció al ceño ante su reacción a la respuesta recibida. "Ah, pues ya sabemos a qué viene la fiesta. El Día del Chalado," masculló disimuladamente, con absoluta seriedad, haciendo un ademán hacia Kael mientras continuaba caminando. Frunció una vez más ante la extraña presentación de la mujer vestida de pirata y aquella a la que introdujo como su guardaespaldas. ¿Desde cuándo una alcaldesa glorificada necesitaba un guardaespaldas? ¿Guardarle las espaldas de qué? No echó cuenta de las palabras del rubio, que en ningún momento había parecido representar ninguna amenaza. Nadie allí parecía representarla, de hecho, pero nunca estaba de más... Mientras Kael hablaba con ella, su Haki de Observación comenzó a extenderse a su alrededor, haciendo visibles las auras de todos cuantos se hallaban en sus cercanías más inmediatas. Arqueó una ceja ante el comentario de Kael sobre su estado civil, alzando un dedo índice. "Casado con la Justicia," se limitó a puntualizar. Una vez se hubieron marchado, escuchó con interés la propuesta del pelinegro. "¿El uniforme?," preguntó retóricamente con incredulidad, fulminando con la mirada a Kael. Negó con la cabeza. "Por supuesto que no. El uniforme está para algo, soldado Omuyaga. Aunque si está usted empeñado en infiltrarse...," hizo un ademán con las manos, como desentendiéndose del asunto, levantando las palmas hacia arriba y encogiéndose ligeramente de hombros. Por muy Marines que fuesen, no estaban de servicio ni en misión oficial, y la propuesta del joven tenía su sentido. No se hubiese imaginado que era de esos a los que les molaba disfrazarse. "Disfrácese si quiere. Póngase un hueso en la cabeza, como la tipa esa. Si alguien le pregunta, diga que voy disfrazado de Stroud Nanashi, ¿qué le parece?," inquirió, esbozando una sonrisa. Dentro de lo estúpido que podía sonar, lo cierto era que algo así podía tener sentido. Y si no colaba, tampoco le importaba. Aquel uniforme no se cambiaba por nada, y menos en un carnaval chabacano como aquel.

"Por lo pronto," dijo, echando un vistazo a las tiendas y negocios que se extendían por el lugar, buscando algo con la mirada entre todas las auras que percibía, "voy a hacerme con algunas provisiones, que es a lo que hemos venido. Si quiere irse poniendo su disfraz de abejita, no tarde mucho. Y no se aleje demasiado," ordenó, echando a caminar hacia uno de los primeros tenderetes que vio en busca de carnes ahumadas o saladas, una de sus vituallas favoritas que tener a bordo. Dejó a criterio de Kael si lo de la abejita o lo del hueso en la cabeza eran órdenes directas.



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RE: [Aventura T4] [PR] Carnaval en Mêlée - por Stroud Nanashi - 04-10-2026, 01:34 AM

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