¿Cómo puedo endurecer mi corazón si se trata de ti? :: PR :: Corazologia I
#9
Narrador / María Merlot



¿Qué le gustaba a María Merlot?
Hyákinthos.

¿Por quién vivía María Merlot?
Hyákinthos.

¿Por quién moriría María Merlot?
Hyákinthos.

La mestiza era simple, y aunque quisiera a todos sus nakamas, había uno que sobresalía de entre todos ellos: Algodón de Azúcar. Él jamás imaginaría lo que significó en su vida, cuando despertó en aquella sala impoluta del primer barco de Ashveil. Cuando lo que buscaba era el descanso eterno de la muerte, reencontrarse con su amado padre en el más allá, dejar de sentir, dejar de sufrir, dejar de ser… una muñeca de trapo a merced del más fuerte. Muchos prometieron ayudarla, pero, y quizás fue el destino o la alineación planetaria, el único que lo cumplió fue el médico, desde que estaba a su lado… nada más le paso, nadie más la lastimo, nadie… la tocó de formas que ella no quisiera. La razón de la mestiza se obnubilaba cuando se trataba del hermoso hombre.

A fin de cuentas, el matrimonio no es más que una distracción…un vínculo que genera debilidad y no creo que quieras ser débil ¿O sí?

La voz del masculino la abrazaba con calidez, podría ser su imaginación pero nunca nadie la convencería de lo contrario — ¿Cómo qué si uno está casado es débil? — la impresión de aquella revelación la hizo abrir los ojos como platos. Ella estaba casada, de mentiras pero lo estaba con el perfecto marine pelirrojo… ¿por eso era débil? — No, no quiero ser débil. Quiero ser fuerte para protegerte, a Unnie, a Vivi, a Cara Melo, a EL MACHO, a Cazzu Di Ela, a Rochallor, al pollo ovejo de Bartolomiau hasta al Flush Royal — recito rápidamente llevando las manos a cada mejilla, estaba sufriendo un ilusorio infarto al miocardio — ¿Aunque sea un matrimonio falso? Porque si es falso no es de verdad, y sino es de verdad no debería porque hacerme débil y si ya yo era débil antes de una falsedad entonces significa que no es procedente pero si lo dices tu eso explica todo, soy débil porque tengo un esposo de mentiras… ¿qué debería hacer? ¿divorciarme? Pero él es bueno, y me gusta escribirle… el es mi querido amigo… él y yo pasamos por el foso juntos… estamos conectados — intento explicar con rapidez y confusión al médico al tiempo que imaginaba la rojiza cabellera de Bertram Gaufrid y recordaba los anillos que fabricó para ambos. La mirada de la joven dudo por un momento, con una mezcla de tristeza y resignación — Si tu lo dices, así se hará… lamento haberte fallado Algodón de Azúcar. No quiero ser débil — lo miro con lagrimones en los ojos sintiéndose terrible por ir contra la creencia, de la que no sabia nada, de su objeto de adoración, y un poco más allá, por el matrimonio falso que debía romper.



¿Por qué te disculpas? No es que tenga sentimiento alguno, es más…golpéala con más fuerzas.

— Ainsh, me da cosita romperla — le respondió sonriéndole con vergüenza, lo cierto es que no le gustaba hacer daño a nada, aunque eso no significaba que no lo hiciera en defensa propia o de sus amigos ¿Compasión? No, no tendría si alguien lo tocaba a él. Así pues, cuando su primera fase finalizó, algo increíble le sucedió.

Pero antes…

El dolor de las manos, tenue e imperceptible, le dio el momento mas fanservice hasta ahora, en una horrible cueva que se llenó ante sus ojos de azúcar, flores y muchos colores cuando Hyakinthos tomo sus manos... ¡SUS MANOS! Entre las suyas y la reviso con delicadeza y amor. El calor invadió su cuerpo, la sangre subió a sus mejillas, de la nariz empezó a salir un leve hilo de sangre y su cuerpo se desvaneció… — Yo… ca-calor… — balbuceo mientras sus piernas cedían y caía sobre estas al piso — Y-yo… nes… ito… se….ndo — apenas podía hablar con la mente en blanco, o más bien llena de mini Hyakinthos sonriéndole, lanzándole besos, haciéndole corazones con las manos, guiñándole los ojos. ¡El paraíso!

Estas bien, así que puedes continuar…esta vez imagina que la roca es un elemento que no deberías poder tocar y piensa en que, a pesar de la poca lógica que tenga, eres capaz de golpearlo.

— … ele-elemento… to-tocar… gol-golpear — repitió llevándose la mano a la nariz y limpiando el liquido carmesí, luego se levanto como pudo, con las piernas temblando como una jirafa recién nacida — … to-todo lo que qui-quieras — comento caminando cómicamente hacia las estalactitas.

Un golpe, otro más. Poco a poco fue recuperando la concentración. Pensando en el agua, si, su elemento favorito, no podía golpearlo porque lo traspasaba. Golpe, agua, golpe, agua. Derecha e izquierda. La estalactita estaba sufriendo sus embistes al tiempo que la mujer sentía el cuerpo vibrar, la misma sensación anterior, que se asemejo en algo a la del haki de observación pero que era completamente diferente. ¿Sería eso lo que buscaba el médico que ella sintiera? No lo sabía... pero ver cosas sin verlas, sonaba mucho a tocar cosas que no podían ser tocadas.

De nuevo la estalactita se rompió.

Un jadeo. La respiración subiendo y bajando — … ¿Quieres que lo volvamos a intentar con el humo, Algodón de Azúcar? Creo que con algo… que yo… no tocar... empiezo a entenderlo… o más bien mi cuerpo pero con algo tan tangible no puedo… verlo completamente — le indicó volteando a verlo… ¡QUE HERMOSO ERA!



INREADME
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
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RE: ¿Cómo puedo endurecer mi corazón si se trata de ti? :: PR :: Corazologia I - por Maria Merlot - 04-10-2026, 07:13 PM

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