04-10-2026, 11:08 PM
Se vio obligado a responder, tratando de ocultar su nerviosismo bajo una verdad a medias que buscaba no encender las alarmas en el extraño sexto sentido de Runin.
Fue una lástima que tan solo bastara un breve vistazo de la morena al castaño para darse cuenta de los pequeños detalles que este último había dejado de lado. “Ahh… ¿labial?” Elevo su diestra para tocar sus labios y ver en la punta de sus dedos el leve color rojizo.

“Ah, no, no no, no, es, es Kool-ade ¿quieres un poco? Tiene mucha vitamina C y riboflamina ”
Apunto a la mesa del desayuno, esperando que la amazona creyera que se trataba del afamado polvo rojizo sabor a cereza que endulzaba las bebidas. Sin embargo, surgió una nueva pregunta: la del brasier.
“Ah, ah no, ¿esto?” Llevo sus manos al pecho, revelando un poco más de este para mostrar el sostén negro que llevaba, debía improvisar. “Esto, es, es, es...” Busco desesperadamente un motivo creíble. “Un nuevo bolso para llevar armas, están coquetos, puedes guardar dos guantes aquí y sacarlos cuando los necesites.” Hizo ademan de guardarse algo en el sostén, como si las palabras que salieran de sus labios tuvieran sentido.
Tras eso, Ryota trató de buscar el motivo por el que Runin lo habría encontrado y se enteró de la cruda verdad. Con una mirada inquisitiva por parte de su amada, solo pudo guardar silencio cuando le hizo mención a un amigo quien parecía haber sido el culpable de que ahora estuviera en esa peligrosa situación.
El castaño no tuvo que pensar mucho antes de imaginar al culpable, cuatro patas, herraduras, silla de montar.

“Maldito soplón… voy a vengarme de esta Tocho…”
Pese a sus deseos de venganza, no pudo darse el lujo de expresarlos con su voz ni de mostrar una expresión sospechosa a su contraria.

“Keke si… muy loco, ya sabes, hay muchos bros envidiosos por a…”
No pudo terminar sus vocablos antes de que Runin tratara de adelantarlo por la derecha para ingresar a la habitación. Dio todo de sí para adelantarse a ella, interponiéndose de nuevo para evitar su ingreso. “Cariño, nadie está aquí, ¡cariño, nadie esta aquí!” Protestó en voz alta junto a ella cuando forcejearon en la puerta y Runin comenzó a gritarle a la pobre Madison en el interior de la suite.
“No, no, ay, ¡el señorito Ryota no estaba con ninguna mujer!” gritó Madyson asustada, tomando la ultima prenda de la habitación. “¡Solo estoy trabajando por favor no me golpee señora!” La pobre criada salió corriendo de la habitación dejando la puerta abierta con lágrimas en sus ojos.
“¿Lo ves? Nadie está aquí…” Protestó el de ojos color ámbar, haciéndose a un lado, pues con la salida de Madyson entendió que ya no había ningún rastro de las prendas comprometedoras.
Saber eso le dio cierto grado de poder…
“Revisa debajo, ¡revisa debajo de la cama si no me crees!” Exclamo indignado, apuntando a la cama y acompañando a Runin para que viera que no guardaba a ninguna mujerzuela escondida allí. “¡Hazlo! ¡Hazlo! ¡Revisa!” Apuntaba con la certeza de quien sabe que no encontraría nada. “Es más, ¡te desafío a entrar en el baño!.” Camino en dirección al baño, abriendo la puerta para que la joven pudiera ver el interior del mismo.
“¿Lo ves? Nadie en el baño, nadie está en el baño ¿lo ves?, te dije que nadie había aquí… ¿okey?” Camino dándole la espalda hasta el medio de la habitación. “Escucha, amor, tienes que terminar esto…” Giro enfadado para verla. “No hay amor, si no hay confianza.” Continúo actuando una falsa molestia por el escandalo que acababan de protagonizar.

“No amor, no, escucha, si no hay confianza… no tenemos nada…”
Inquirió aún molesto. “Mira, sé que es raro que este en esta mansión, pero créeme que no es nada de lo que piensas.” Dijo, mientras recortaba distancias entre ambos, para tomarle delicadamente las manos.

“Es decir, solo tengo ojos para ti encanto.”
Fue en ese momento cuando Tocho Morocho apareció en la puerta de la suite, con Julieta Madona siendo empujada por el vengativo animal. “¡Meru Meru Meru!”

“¡Ryota tu caballo comenzo a atacarme de la nada! ¿¡Que le pasa!?”
Forcejeaba el Okama con la bestia, al mismo tiempo que Ryota soltó las manos de Runin.

“No, amor, no es lo que tú crees… es un macho…”
En ese momento, la vida de Ryota, comenzó a pasar frente a sus ojos.
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