05-10-2026, 11:30 PM
(Última modificación: Hace 7 horas por Tezca Norova.)
Por primera vez había sentido que una situación no estaba bajo mi control y sin embargo, gracias a la divina suerte aquella… casi inseguridad comenzaba a pasar a un plano más lejano gradualmente hasta que logré poco a poco soltar el colgante: Razonando, había pasado por situaciones mucho peores y este sentimiento podía acreditárselo a muy pocas de esas, lo que continuaba resonando era la frustración y el alivio, siendo interrumpida por la voz de aquel mink.
La tensión del ambiente se había reducido incluso en la postura del contrario y la mía pues en un suspiro terminé por apoyar la cabeza contra el árbol acomodándome los lentes, mis músculos parecían relajarse aún en la no tan cómoda posición de estar sobre la rama de un árbol. Noté que me extendía la mano, como no hacerlo y entrecerré los ojos antes de finalmente aceptar el saludo con algo de desconfianza. —Creo que te afectan demasiado las palabras ajenas… ah, claro, sé que las mías tienen mucho peso, gracias por notarlo. — Había recuperado aquella arrogante sonrisa al soltar su mano: Definitivamente me estaba sintiendo como yo misma.
Así que solo se trataba de un bienhechor por lo que podía escuchar, esos que se creen tanto la historia para perdonar sus agresivas acciones: Muchos marines eran así, como si pudieran decidir quien es valioso y quien es una paria. —Conozco muchos como tu con complejo de salvador… Los piratas tienen familias, los revolucionarios: Podrán crecer con una moralidad que difiere de la tuya y sin embargo todos estamos aquí por lo mismo, sobrevivir como podamos. Solo que los uniformados la tienen más fácil ¿Me entiendes? — Me mantuve alerta, por si volvía a amenazarme: Debía admitir que era un poco preocupante si tenía “la mecha tan corta” —Matas a un pirata, salvas la vida de una familia y destruyes la otra ¿Cuál es el punto? Ahí se acabó el ideal. —
El problema de la conversación es que la palabra cipher pol se había quedado en mi mente como una piedra, molesta mientras fruncía en ceño: Marionetas no era una descripción que hubiera pensado antes para esas pestes. Decidí mantener la conversación lo más amena que podía: No siempre me daba el lujo de hablar tan apaciblemente con un perro del gobierno, mucho menos en un bosque en una isla sobre el cielo: No pude evitar reír ante su pregunta, negando con la cabeza. —¡Solo yo soy importante! Además, si realmente existiera alguien más importante que yo, imposible, y te lo dijera podrías usarlo en mi contra la próxima vez que nos veamos… Por suerte no existe nadie así.—
“Niño mentiroso, te va a crecer la nariz si ni tu crees lo que estás diciendo.” Las palabras del anciano me habían invadido intrusivamente al terminar de hablar, alcé la mano, agitándola a un lado de mi oreja como si intentara alejar algún mosquito, regresé a los atrayentes ojos del mink, llevando uno de mis mechones detrás de la oreja. —¿Sabes? Alguien con un hogar cálido esperando no viajaría tan lejos… Así que voy a suponer que a quienes quieres proteger son al resto de tus compañeros ¿O me equivoco? Ustedes son muy grupistas. — Solté una pequeña risa, intentando molestarlo solo un poco, me volví más obvia, mirándolo de arriba abajo con curiosidad simplemente bajo la tenue luz de luna. —Así que ¿Qué haces tan lejos, Kibai? Me imagino que un marine como tu debe tener mil historias por contar— Me levanté con algo de dificultad sobre la rama, estirando la mano derecha para sostenerme de la de arriba y no perder el equilibro, caminando un par de pasos más cerca del hombre, inclinándome para verlo más de cerca.
La tensión del ambiente se había reducido incluso en la postura del contrario y la mía pues en un suspiro terminé por apoyar la cabeza contra el árbol acomodándome los lentes, mis músculos parecían relajarse aún en la no tan cómoda posición de estar sobre la rama de un árbol. Noté que me extendía la mano, como no hacerlo y entrecerré los ojos antes de finalmente aceptar el saludo con algo de desconfianza. —Creo que te afectan demasiado las palabras ajenas… ah, claro, sé que las mías tienen mucho peso, gracias por notarlo. — Había recuperado aquella arrogante sonrisa al soltar su mano: Definitivamente me estaba sintiendo como yo misma.
Así que solo se trataba de un bienhechor por lo que podía escuchar, esos que se creen tanto la historia para perdonar sus agresivas acciones: Muchos marines eran así, como si pudieran decidir quien es valioso y quien es una paria. —Conozco muchos como tu con complejo de salvador… Los piratas tienen familias, los revolucionarios: Podrán crecer con una moralidad que difiere de la tuya y sin embargo todos estamos aquí por lo mismo, sobrevivir como podamos. Solo que los uniformados la tienen más fácil ¿Me entiendes? — Me mantuve alerta, por si volvía a amenazarme: Debía admitir que era un poco preocupante si tenía “la mecha tan corta” —Matas a un pirata, salvas la vida de una familia y destruyes la otra ¿Cuál es el punto? Ahí se acabó el ideal. —
El problema de la conversación es que la palabra cipher pol se había quedado en mi mente como una piedra, molesta mientras fruncía en ceño: Marionetas no era una descripción que hubiera pensado antes para esas pestes. Decidí mantener la conversación lo más amena que podía: No siempre me daba el lujo de hablar tan apaciblemente con un perro del gobierno, mucho menos en un bosque en una isla sobre el cielo: No pude evitar reír ante su pregunta, negando con la cabeza. —¡Solo yo soy importante! Además, si realmente existiera alguien más importante que yo, imposible, y te lo dijera podrías usarlo en mi contra la próxima vez que nos veamos… Por suerte no existe nadie así.—

“Niño mentiroso, te va a crecer la nariz si ni tu crees lo que estás diciendo.” Las palabras del anciano me habían invadido intrusivamente al terminar de hablar, alcé la mano, agitándola a un lado de mi oreja como si intentara alejar algún mosquito, regresé a los atrayentes ojos del mink, llevando uno de mis mechones detrás de la oreja. —¿Sabes? Alguien con un hogar cálido esperando no viajaría tan lejos… Así que voy a suponer que a quienes quieres proteger son al resto de tus compañeros ¿O me equivoco? Ustedes son muy grupistas. — Solté una pequeña risa, intentando molestarlo solo un poco, me volví más obvia, mirándolo de arriba abajo con curiosidad simplemente bajo la tenue luz de luna. —Así que ¿Qué haces tan lejos, Kibai? Me imagino que un marine como tu debe tener mil historias por contar— Me levanté con algo de dificultad sobre la rama, estirando la mano derecha para sostenerme de la de arriba y no perder el equilibro, caminando un par de pasos más cerca del hombre, inclinándome para verlo más de cerca.
Contrato confidencial: Tezca Norova

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