Hace 2 horas
Observé a aquella dupla de aberrantes seres fangosos de las profundidades que realizaban una serie de estrategias y movimientos concretos. Estaba seguro de que estaban intentando generar una oportunidad para acabar conmigo, pero no iba a ponerles tan fácil el plato principal de este día... no señor.
Respiré echando una bocanada de vapor por la nariz como una locomotora mientras mi testa se coloraba de rojo intenso, mis rodillas se separaron a la altura de mis caderas y mis pies descalzos se clavaron y hundieron en la arena. Mi mano diestra agarró la empuñadura de Baxt, mi arma a la cintura, y la mano izquierda descolgó las botas atadas por el cordón que tenía colgadas al cuello — Vosotros lo habéis querido... — dije con un tono calmado, encorvando la espalda y entrecerrando los ojos un poco, frunciendo el ceño y apretando los labios, tratando de hinchar mi espalda y mi pecho para parecer más grande y más peligroso — ¡ES HORA DE MOSTRAROS MI TÉCNICA SECRETA! — grité advirtiéndoles, apretando los dedos de los pies en la arena y mirando por el rabillo del ojo hacia los dos costados. Tenía que tener presente la distancia que tenía hasta el grande azul, y como no veía al notangrande naranja no podía obviarlo en la ecuación. Ese escudo parecía capaz de resistir mis golpes, y a saber si algún tentáculo del abismo acuático salía de él y me atrapaba como en las leyendas de los marineros. Tragué saliva. No quería morir siendo abusado por un pulpo.
— Uuuuuuuoooooooooooooooo...... — comencé a gritar, in crescendo, creyendo que las piedras y la arena de la playa estaban elevándose junto a mi - pero eso no sucedía - y completamente seguro de que estaba emitiendo un aura demoníaca y peligrosísima — ¡TAITO...! — fue la primera palabra que salió de mi boca, dando un paso atrás — ¡...FINAL...! — fue la segunda palabra, adelantando el brazo de las botas y atrasando el brazo cuya mano sustentaba la espada y sin quitar mis ojos de ellos, preparando mi técnica definitiva. Finalmente, liberé todo mi poder.
Me giré y salí corriendo como alma que lleva el diablo, con los brazos fijos para que la espada y las botas no se me escaparan y sintiendo como me clavaba conchas o restos ocultos en la playa. De mis ojos brotaban lágrimas amargas fruto de la mueca de desesperación que estaba sintiendo, queriendo por toda mi vida nunca haber estado en esta playa y deseando que mi camino no terminase en el estómago de una criatura marina como esas. No podía morir aquí, aun tenía que montar un cerdo gigante, ayudar a parir a una yegua, encontrarle novia a Grigori y comerme unas tetas de las que estuviese seguro que no compartía ningún tipo de gen recesivo extraño. Era muy joven, aun tenía muchas cosas que lograr.
Respiré echando una bocanada de vapor por la nariz como una locomotora mientras mi testa se coloraba de rojo intenso, mis rodillas se separaron a la altura de mis caderas y mis pies descalzos se clavaron y hundieron en la arena. Mi mano diestra agarró la empuñadura de Baxt, mi arma a la cintura, y la mano izquierda descolgó las botas atadas por el cordón que tenía colgadas al cuello — Vosotros lo habéis querido... — dije con un tono calmado, encorvando la espalda y entrecerrando los ojos un poco, frunciendo el ceño y apretando los labios, tratando de hinchar mi espalda y mi pecho para parecer más grande y más peligroso — ¡ES HORA DE MOSTRAROS MI TÉCNICA SECRETA! — grité advirtiéndoles, apretando los dedos de los pies en la arena y mirando por el rabillo del ojo hacia los dos costados. Tenía que tener presente la distancia que tenía hasta el grande azul, y como no veía al notangrande naranja no podía obviarlo en la ecuación. Ese escudo parecía capaz de resistir mis golpes, y a saber si algún tentáculo del abismo acuático salía de él y me atrapaba como en las leyendas de los marineros. Tragué saliva. No quería morir siendo abusado por un pulpo.
— Uuuuuuuoooooooooooooooo...... — comencé a gritar, in crescendo, creyendo que las piedras y la arena de la playa estaban elevándose junto a mi - pero eso no sucedía - y completamente seguro de que estaba emitiendo un aura demoníaca y peligrosísima — ¡TAITO...! — fue la primera palabra que salió de mi boca, dando un paso atrás — ¡...FINAL...! — fue la segunda palabra, adelantando el brazo de las botas y atrasando el brazo cuya mano sustentaba la espada y sin quitar mis ojos de ellos, preparando mi técnica definitiva. Finalmente, liberé todo mi poder.
— ¡...RUN! —
Me giré y salí corriendo como alma que lleva el diablo, con los brazos fijos para que la espada y las botas no se me escaparan y sintiendo como me clavaba conchas o restos ocultos en la playa. De mis ojos brotaban lágrimas amargas fruto de la mueca de desesperación que estaba sintiendo, queriendo por toda mi vida nunca haber estado en esta playa y deseando que mi camino no terminase en el estómago de una criatura marina como esas. No podía morir aquí, aun tenía que montar un cerdo gigante, ayudar a parir a una yegua, encontrarle novia a Grigori y comerme unas tetas de las que estuviese seguro que no compartía ningún tipo de gen recesivo extraño. Era muy joven, aun tenía muchas cosas que lograr.
No me vais a comer
![[Imagen: siCzVIk.png]](https://imgur.com/siCzVIk.png)
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