Hace 5 horas
El gigante estaba completamente mudo, centrado en las sensaciones que debían de estar aletargando sus sentidos terrenales. Si era capaz de meditar a ese nivel probablemente sería un buen adepto para aprender el haki de observación bajo la tutela del panda. Pero el haki de observación sería algo que aprenderían en otro momento, pues en aquel momento sólo había una cosa que explorar: el poder de herir a un logia.
El gigante estaba completamente relajado. Quizás fuera por las palabras de Bambú o quizás por sus propios méritos meditativos, pero fuera como fuese, se había relajado completamente. Respiraba al compás que el panda marcaba y obedecía sus instrucciones. Bueno, casi todas. Kelvin no le estaba contando qué estaba sintiendo, pero lo atribuyó a una concentración sublime en sus poderes espirituales. —¿Lo notas? —Le animó a responder, aunque quizás fuera una estrategia inefectiva. Sin embargo, como parecía estar escuchándole a pesar de todo, continuó hablando. —Alrededor de tu mano ahora debería haber una película invisible de energía espiritual. Intenta estirarla para recubrir tu brazo izquierdo, después tu hombro, tus omóplatos, tus pectorales, tu región lumbar y abdominal... —Mientras Bambú le instaba a hacer todo esto, él mismo lo llevaba a cabo con el nivel inferior del haki de armamento, como si estuviera vistiendo unos ropajes invisibles. —Debería ser como sentir una prenda de ropa ajustada, pero que en realidad no está ahí. Puedes extenderla ahora por la cabeza, como si la tuvieras recubierta de unos vendajes invisibles que ni siquiera te aplastan el pelo... Después por tu pierna izquierda, la pierna por la que debe empezar uno a vestirse los pantalones y, de forma lamentablemente inevitable, recubre tu pierna derecha también. ¿No te da la sensación de que te protegen estos ropajes? Pues es errónea, el haki de armadura a este nivel no te protegerá de gran cosa. —El gigante no debía hacerse una idea equivocada de aquel poder. Si ahora mismo le propinase un puñetazo en toda la frente, el daño sería el mismo que si no estuviera concentrándose en el haki. —Ahora las botas, Kelvin, siente su peso sobre tus pies, su etérea densidad, pero fíjate en que tus pies todavía pueden sentir el suelo perfectamente. Apoya las plantas en el suelo si gustas... Ya sólo queda una parte del cuerpo, el brazo derecho que ahora se recubre lentamente y, al final de su recorrido, la mano derecha con la que asistimos a la izquierda cuando es necesario. Siente el haki por todo tu cuerpo, Kelvin. Y sobre todo siente cuánto te desgasta este poder. —Y en efecto, aquello debía de estar haciendo sudar al joven gigante, pues mantener el haki armadura por todo el cuerpo es verdaderamente agotador a nivel espiritual.
El gigante estaba completamente relajado. Quizás fuera por las palabras de Bambú o quizás por sus propios méritos meditativos, pero fuera como fuese, se había relajado completamente. Respiraba al compás que el panda marcaba y obedecía sus instrucciones. Bueno, casi todas. Kelvin no le estaba contando qué estaba sintiendo, pero lo atribuyó a una concentración sublime en sus poderes espirituales. —¿Lo notas? —Le animó a responder, aunque quizás fuera una estrategia inefectiva. Sin embargo, como parecía estar escuchándole a pesar de todo, continuó hablando. —Alrededor de tu mano ahora debería haber una película invisible de energía espiritual. Intenta estirarla para recubrir tu brazo izquierdo, después tu hombro, tus omóplatos, tus pectorales, tu región lumbar y abdominal... —Mientras Bambú le instaba a hacer todo esto, él mismo lo llevaba a cabo con el nivel inferior del haki de armamento, como si estuviera vistiendo unos ropajes invisibles. —Debería ser como sentir una prenda de ropa ajustada, pero que en realidad no está ahí. Puedes extenderla ahora por la cabeza, como si la tuvieras recubierta de unos vendajes invisibles que ni siquiera te aplastan el pelo... Después por tu pierna izquierda, la pierna por la que debe empezar uno a vestirse los pantalones y, de forma lamentablemente inevitable, recubre tu pierna derecha también. ¿No te da la sensación de que te protegen estos ropajes? Pues es errónea, el haki de armadura a este nivel no te protegerá de gran cosa. —El gigante no debía hacerse una idea equivocada de aquel poder. Si ahora mismo le propinase un puñetazo en toda la frente, el daño sería el mismo que si no estuviera concentrándose en el haki. —Ahora las botas, Kelvin, siente su peso sobre tus pies, su etérea densidad, pero fíjate en que tus pies todavía pueden sentir el suelo perfectamente. Apoya las plantas en el suelo si gustas... Ya sólo queda una parte del cuerpo, el brazo derecho que ahora se recubre lentamente y, al final de su recorrido, la mano derecha con la que asistimos a la izquierda cuando es necesario. Siente el haki por todo tu cuerpo, Kelvin. Y sobre todo siente cuánto te desgasta este poder. —Y en efecto, aquello debía de estar haciendo sudar al joven gigante, pues mantener el haki armadura por todo el cuerpo es verdaderamente agotador a nivel espiritual.
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