08-10-2026, 04:15 PM
Su sonrisa no desapareció de su rostro en ningún momento mientras escuchaba atentamente a la otra mujer. Una parte pequeña del cargamento, desaparecida junto con los trabajadores, con alguien que había visto las supuestas cajas y a los hombres pasar por donde no deberían haber pasado. Ya sea que fueran ellos mismos los ladrones o que estuvieran siguiendo órdenes de alguien que los obligara, lo cierto es que la probabilidad de encontrar esas cajas sería baja. Valerie ya había esperado, incluso se había tomado tiempo para crear carteles y pegarlos por la ciudad, el cargamento podría estar en la otra punta de la isla con facilidad, pero eso no hacía imposible su tarea.
- Entiendo… -. Dijo, aún observando el mapa con curiosidad en su rostro, grabándoselo en su mente para ocupar esa información luego. - Solo tengo un par de peticiones, y una pregunta -. Le devolvió la mirada con otra sonrisa. - Necesitaría ver una de las cajas y si es posible los uniformes que usen tus empleados, será más fácil localizarlos de esa manera -. No podía comenzar a buscar algo sin saber cómo se veía siquiera. - También quisiera una copia del mapa, más que nada para asegurarme de estar siguiéndolo bien -. Iba a llevarse esa copia, incluso si su memoria fuera lo suficientemente buena para recordar eso como si pudiera copiarlo en otra hoja de papel si quisiera. - Sobre la pregunta… Dime… ¿Por qué no contar con la marina? Ellos podrían haber encontrado a tus hombres y mercancía de forma más simple que un trabajador del puerto, o incluso que una persona aleatoria que cruzaba por la calle -.
La marina no le agradaba, no eran más que asquerosos que solo buscaban cortar la libertad de acción de personas inocentes a sus ojos, pero su utilidad no podía negarse. Tenían números, capacidad de adentrarse en sitios donde ella no podría con la facilidad y el conocimiento de no estar en peligro legal, incluso contaban con la ayuda de más ciudadanos que una simple y joven investigadora.
Teniendo eso en cuenta, se le hacía extraño que no los hubiera mencionado, incluso de pasada, en una situación a la cual cualquiera podría catalogar como robo, pero que también podría significar secuestro si los trabajadores de la mujer no estaban involucrados en la desaparición de los objetos. Las opciones que se le venían a la mente eran varias, pero sus principales sospechas serían que:
1) Si les notificó, pero por alguna razón no pudieron resolver el asunto o tampoco quisieron hacerlo.
2) Lo que sea que haya en esas cajas no es de incumbencia de la marina y que se metan podría significar peligro a alguna escala.
3) Uno de los empleados de Valerie posee un pasado criminal, como mínimo, y ella lo sabía bien.
Esas opciones eran interesantes, pero obviamente estaban basadas en información que poseía ahora. Sea cual sea la respuesta, no cambia el hecho de que su trabajo era localizar la mercancía y recuperarla, no entrometerse en la vida de la mujer, pero esperaba al menos no tener que preocuparse de tener a esos perros cerca.
Explicaciones dadas, ropas y cajas mostradas, lo único que quedaba era salir del lugar. La primera parada era obvia, dirigirse a pedir respuestas a ese trabajador del muelle, pues era quien podía otorgárselas. Por suerte para ella, su habitación alquilada se encontraba de camino al muelle, por lo que hizo una parada rápida para un cambio de look aún más rápido. Se deshizo de esas ropas normales, tomó las que estaba usando antes, se colocó los piercings y el choker, puso su anillo en su dedo y volvió a colocar su pulsera en su muñeca.
Mientras desataba su cabello para atarlo de forma más simple y que permitiera ver sus orejas, observó aquello que descansaba al lado de la cama: su arma. Bastante simple, un bate de metal completamente diseñado a mano. Podría cargarlo, nunca se sabe cuando el combate comenzaría, pero por ahora esto no parecía ser más que una tarea de reconocimiento, causar más alboroto del necesario sería problemático, por lo que abandonó la habitación, dejando ahí el arma para otra ocasión, ahora si dirigiéndose al muelle, como una persona totalmente distinta.
- Entiendo… -. Dijo, aún observando el mapa con curiosidad en su rostro, grabándoselo en su mente para ocupar esa información luego. - Solo tengo un par de peticiones, y una pregunta -. Le devolvió la mirada con otra sonrisa. - Necesitaría ver una de las cajas y si es posible los uniformes que usen tus empleados, será más fácil localizarlos de esa manera -. No podía comenzar a buscar algo sin saber cómo se veía siquiera. - También quisiera una copia del mapa, más que nada para asegurarme de estar siguiéndolo bien -. Iba a llevarse esa copia, incluso si su memoria fuera lo suficientemente buena para recordar eso como si pudiera copiarlo en otra hoja de papel si quisiera. - Sobre la pregunta… Dime… ¿Por qué no contar con la marina? Ellos podrían haber encontrado a tus hombres y mercancía de forma más simple que un trabajador del puerto, o incluso que una persona aleatoria que cruzaba por la calle -.
La marina no le agradaba, no eran más que asquerosos que solo buscaban cortar la libertad de acción de personas inocentes a sus ojos, pero su utilidad no podía negarse. Tenían números, capacidad de adentrarse en sitios donde ella no podría con la facilidad y el conocimiento de no estar en peligro legal, incluso contaban con la ayuda de más ciudadanos que una simple y joven investigadora.
Teniendo eso en cuenta, se le hacía extraño que no los hubiera mencionado, incluso de pasada, en una situación a la cual cualquiera podría catalogar como robo, pero que también podría significar secuestro si los trabajadores de la mujer no estaban involucrados en la desaparición de los objetos. Las opciones que se le venían a la mente eran varias, pero sus principales sospechas serían que:
1) Si les notificó, pero por alguna razón no pudieron resolver el asunto o tampoco quisieron hacerlo.
2) Lo que sea que haya en esas cajas no es de incumbencia de la marina y que se metan podría significar peligro a alguna escala.
3) Uno de los empleados de Valerie posee un pasado criminal, como mínimo, y ella lo sabía bien.
Esas opciones eran interesantes, pero obviamente estaban basadas en información que poseía ahora. Sea cual sea la respuesta, no cambia el hecho de que su trabajo era localizar la mercancía y recuperarla, no entrometerse en la vida de la mujer, pero esperaba al menos no tener que preocuparse de tener a esos perros cerca.
Explicaciones dadas, ropas y cajas mostradas, lo único que quedaba era salir del lugar. La primera parada era obvia, dirigirse a pedir respuestas a ese trabajador del muelle, pues era quien podía otorgárselas. Por suerte para ella, su habitación alquilada se encontraba de camino al muelle, por lo que hizo una parada rápida para un cambio de look aún más rápido. Se deshizo de esas ropas normales, tomó las que estaba usando antes, se colocó los piercings y el choker, puso su anillo en su dedo y volvió a colocar su pulsera en su muñeca.
Mientras desataba su cabello para atarlo de forma más simple y que permitiera ver sus orejas, observó aquello que descansaba al lado de la cama: su arma. Bastante simple, un bate de metal completamente diseñado a mano. Podría cargarlo, nunca se sabe cuando el combate comenzaría, pero por ahora esto no parecía ser más que una tarea de reconocimiento, causar más alboroto del necesario sería problemático, por lo que abandonó la habitación, dejando ahí el arma para otra ocasión, ahora si dirigiéndose al muelle, como una persona totalmente distinta.
Intuición
