09-10-2026, 04:58 PM
Las respuestas de Valerie habían sido satisfactorias, en parte. El mapa no era lo mejor del mundo, pero funcionaba, el símbolo de su empresa y los trajes de los trabajadores se quedaron grabados en su mente en cuanto ella se los mostró, por lo que sus ojos no tardaron en recorrer las calles mientras paseaba, parándose unos instantes en cada persona que veía para no perderse ningún detalle. Era cierto que no podía ver ese uniforme por ningún lado, pero si esos tipos querían ocultarse pues era lo normal.
Tomó de su bolsillo un paquete de chicles, llevando uno a la boca y descubriendo que ya no quedaban más. Apretó entre su puño el papel para luego guardarlo de nuevo en su bolsillo, asumiendo que tendría que comprar más luego e inflando el chicle hasta generar un globo, el cual reventó justo a tiempo cuando alcanzó su objetivo.
Sus pasos la habían llevado hasta el puerto, de nuevo, en busca de ese hombre del que Valerie había hablado. Por suerte nunca había tenido buen olfato, el olor a pescado y mariscos no le arruinaba el sabor del chicle, pero el problema era que no había sido especifica sobre quien era ese tipo, ni siquiera su apariencia, y los barcos mercantes necesitaban a muchos trabajadores activos durante gran parte del día. La cantidad de gente era desalentadora, si tuviera que preguntar uno por uno no terminaría hasta que fuera de noche, y tampoco tenía muchas ganas de alargar las cosas. “Veamos…”.
Giró la cabeza, buscando algún punto alto, encontrando con su mirada unas cuantas cajas apiladas que casi formaban una escalera perfecta. Sonrió y se acercó a ese lugar, utilizando las cajas para subir hasta la cima, donde quedó solo a un par de metros de la cabeza más alta. - OIGAN TODOS -. Como si fuera dueña del lugar, no tuvo miedo de llamar la atención de quien sea que trabaje o esté pasando su día en ese muelle. - NECESITO ENCONTRAR A UN HOMBRE QUE HABLÓ CON UNA MUJER LLAMADA VALERIE. ¿ALGUNO DE USTEDES ES ESA PERSONA? -. Así todo sería más rápido y directo, al fin y al cabo no es como que pudieran impedirle por completo el terminar su trabajo.
Al terminar de hablar, esperó unos momentos a que alguien le constestara. Bajó su mirada y se encontró con varios ojos apuntando en su dirección, extrañados al parecer. - Dime… ¿Eres quien estoy buscando? -. Habló a una persona entre todas, apuntando con su dedo a esta, mascando su chicle y poniendo la cara más desinteresada existente.
Tomó de su bolsillo un paquete de chicles, llevando uno a la boca y descubriendo que ya no quedaban más. Apretó entre su puño el papel para luego guardarlo de nuevo en su bolsillo, asumiendo que tendría que comprar más luego e inflando el chicle hasta generar un globo, el cual reventó justo a tiempo cuando alcanzó su objetivo.
Sus pasos la habían llevado hasta el puerto, de nuevo, en busca de ese hombre del que Valerie había hablado. Por suerte nunca había tenido buen olfato, el olor a pescado y mariscos no le arruinaba el sabor del chicle, pero el problema era que no había sido especifica sobre quien era ese tipo, ni siquiera su apariencia, y los barcos mercantes necesitaban a muchos trabajadores activos durante gran parte del día. La cantidad de gente era desalentadora, si tuviera que preguntar uno por uno no terminaría hasta que fuera de noche, y tampoco tenía muchas ganas de alargar las cosas. “Veamos…”.
Giró la cabeza, buscando algún punto alto, encontrando con su mirada unas cuantas cajas apiladas que casi formaban una escalera perfecta. Sonrió y se acercó a ese lugar, utilizando las cajas para subir hasta la cima, donde quedó solo a un par de metros de la cabeza más alta. - OIGAN TODOS -. Como si fuera dueña del lugar, no tuvo miedo de llamar la atención de quien sea que trabaje o esté pasando su día en ese muelle. - NECESITO ENCONTRAR A UN HOMBRE QUE HABLÓ CON UNA MUJER LLAMADA VALERIE. ¿ALGUNO DE USTEDES ES ESA PERSONA? -. Así todo sería más rápido y directo, al fin y al cabo no es como que pudieran impedirle por completo el terminar su trabajo.
Al terminar de hablar, esperó unos momentos a que alguien le constestara. Bajó su mirada y se encontró con varios ojos apuntando en su dirección, extrañados al parecer. - Dime… ¿Eres quien estoy buscando? -. Habló a una persona entre todas, apuntando con su dedo a esta, mascando su chicle y poniendo la cara más desinteresada existente.
Intuición
