[Presente Relativo] | Where did it Go? | [Aventura T2]
#10
Que el volumen de las voces aumentara era buena señal, sobre todo ahora que al menos podía entender algo de lo que decían. Discutir en medio de la calle no era una muy buena opción, pero podía entender a ese hombre que se quejaba del molesto sonido que la rueda generaba cada que se movía. No solo era extremadamente  incómodo, llegando a generarle algo de dolor de oído por escucharlo desde tan atrás, sino que también había delatado su ubicación.

Se escondió detrás de los árboles, no más cerca de lo necesario. Desde bastante distancia podía ver esas personas que intentaban mover el carro, así como el símbolo al costado de una de las cajas descubiertas y a otras 3 personas que se encontraban en el suelo. Los trabajadores de Valerie, llevaban su uniforme al menos, y parecían estar atrapados. Entrecerró los ojos y maldijo mentalmente al ver la escena con totalidad.

Si no los habían dañado hasta ahora no significaba que no fueran a hacerlo en el futuro, tal vez simplemente los necesitaban para algo antes de considerarlos desechables. Su trabajo no era recuperar la mercancía, ese solo era un agregado, por lo que podía simplemente volver por sus pasos y avisar a Valerie de donde se encontraba todo. También era una mala idea, ellos simplemente podrían dejar de discutir o simplemente hacerle lo que sea a esos trabajadores en el tiempo que ella se tomaba para volver con Valerie, siendo capaces de escapar y dejando su aviso en nada.

Suspiró, escupió hacia el suelo para quitarse el chicle de la boca y siguió avanzando hacia el almacén, tapada por lo espeso de la vegetación aún.

No entró al edificio, sería ilógico entrar a un lugar del cual luego no puedes salir, simplemente se acercó lo más que pudo al que vigilaba la entrada desde una de las paredes laterales del edificio. Asomó un poco su rostro, observando donde se encontraba cada uno de los maleantes desde su escondite, preguntando si debía hacer uso de sus poderes o no. Terminaría con todo eso de manera rápida, pero también se arriesgaba a afectar a los trabajadores inocentes.

En cuanto se decidió a no hacer uso de sus habilidades, tanteó el suelo, encontrando con su mano una rama lo suficientemente grande y pesada como para que alguien como ella la use como arma. Respiró, echó un último vistazo a la escena, y se lanzó al ataque.

Por suerte no llevaba tacones, pudo correr hasta el que vigilaba la entrada y golpearlo con la rama directamente en la mandíbula. Su cabeza chocó contra la pared detrás de él, su cuerpo cayó pesadamente al suelo mientras su espalda se apoyaba en la pared, y el sonido de todo eso fue suficiente para atraer la atención del resto. Unos segundos de miradas incómodas, una mano levantada como para decir “Hola” y ya todo el mundo se abalanzaba contra ella.

El primero en llegar fue el que no paraba de quejarse sobre la rueda. Intentó golpearlo con la rama de nuevo, pero este la atajó a mitad de movimiento y le dio una patada en la pierna, lo que la obligó a arrodillarse. Desde esa posición, intentó golpearla en la cabeza, pero la muchacha movió su arma improvisada para hacerla chocar con el puño ajeno, provocando que retrocediera un poco agarrándose los dedos con dolor, y que no estuviera atento al momento en el que ella balanceó la rama de nuevo contra su cabeza.

Otro más llegó, tomándola de uno de los brazos y lanzándola hacia el carro de carga. Se dio un buen golpe en el pecho contra la madera, tanto que le quitó el aire, siendo interceptada de nuevo por el mismo sujeto que ahora le agarraba la cara desde atrás, dispuesto a golpearle la cabeza contra las cajas. Mordió uno de los dedos de su captor, con fuerza suficiente para hacerlo sangrar y gritar, logrando zafarse. Tomó la lona que cubría las cajas, la tiró sobre el hombre y utilizó una de las sogas que servían para atarla al carro para atraerlo de nuevo hacia ella, quitando del camino y poniendo su pie enfrente para que chocara con los de él. El hombre, aún ciego por la lona, tropezó y su cabeza golpeó directamente contra uno de los costados del carro.

Estaba agotada, el aire le faltaba, y el momento que se tomó para calmarse fue suficiente para que el último de los secuestradores la tomara por su espalda y le pusiera el cuchillo en el cuello. Sintió el metal frío contra su piel, la respiración ajena demasiado cerca como para ser agradable. Esperó, solos unos segundos, a que comenzara a hablar, momento en el que tiró su cabeza atrás a toda la velocidad que podía, golpeando al hombre en la mandíbula y haciéndolo retroceder.

Desde su posición, se agachó y golpeó directamente en la entrepierna de su atacante, el cual se dobló de dolor y recibió un gancho en la mandíbula que lo dejó quietecito en el suelo.

Respiró, terminó cayendo de rodillas en la tierra mientras intentaba recuperar el aliento. Su boca sabía a sangre, su cuerpo le dolía, sus pulmones no podían retener aire. Aún así, su mano alcanzó el cuchillo que el último de ellos sostenía, levantándose por fin y acercándose a los secuestrados. - Ey, ¿día duro en el trabajo? -. Apenas tenía energías, con la fuerza que le quedaba cortó la soga que los mantenía amarrados, al menos lo suficiente para que el agarre flaquee y ellos puedan desatar el resto por su cuenta.

Dejó que ellos se encargaran de encontrar su libertad, mientras que ella se acercó a los hombres inconscientes. Comenzó a rebuscar sus bolsillos, intentando ver si acaso se habían llevado algo de la mercancía, pero también tomando cada moneda que encontró. Ellos no iban a necesitarlas.

En cuanto todos habían sido liberados, se acercó a uno de los trabajadores, sin importarle mucho si era un jefe o algo así. - Dime, ¿pueden caminar? Valerie me envió a buscarlos -. También a esas cajas, pero eso sonaba poco humanitario. - Será mejor que nos movamos, antes de que despierten. Uno de ustedes puede adelantarse y avisar a la marina de todo esto, en caso de que no lleguemos a alejarnos lo suficiente -. No iba a ser ella, ya había hecho suficiente ejercicio por hoy.


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RE: [Presente Relativo] | Where did it Go? | [Aventura T2] - por Pucca K. Garu - Hace 7 horas

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