Weight of my pride | P.R. [Entrenamiento]
#1
Día 10 de Otoño, Año 18.
Hora: 14:11.

Justo como lo podría indicar la habilidad por la cual empezó a ser reconocido, Hasegawa Shin nunca podía permanecer quieto demasiado rato, algo bien sabido por la persona que lleva más tiempo a su lado desde que empezó aquella locura: Kael. 

El azabache lo ha visto durante años, incluso antes de Himari, sin establecerse en ninguna relación, siempre siendo el casanova que exteriormente aparenta. Tampoco fue demasiado constante con sus vínculos sociales por lo increíblemente difícil que resultaba acercarse emocionalmente a él.

Y por supuesto, dichas actitudes no sólo se centraban en amigos o sexo casual.

La inquietud abarca todos los aspectos de su vida, inclusive en los marcos disciplinarios. Omuyaga nunca ha visto al albino ser conformista al momento de dominar una nueva capacidad con la espada o en su defecto, mantenerse alegre o feliz durante demasiado rato si alguna práctica le salía justo como quería desde el segundo uno, inmerso en su perfeccionismo. Y con el tiempo, la obsesión con el arte de la katana se ha terminado desplazando a aquel poder que recibió como si fuese obra divina y por una simple coincidencia: La fruta del diablo.

Con esa velocidad endemoniada, era capaz de muchísimas cosas y otras tantas que quizás todavía no había contemplado, y es justamente esa idea la que lo termina empujando hacia el frente constantemente, una y otra vez hasta llevarse contra extremos que, de otra manera no alcanzaría, por ello en la mañana tuvo una conversación corta y funcional con su mejor amigo, donde le pedía una serie de entrenamientos...

Como en los viejos tiempos.

Con todo lo sucedido desde Kutsukku, no tuvieron muchas ocasiones de sentarse a hablar, y esperaba que volver a enfrentarse tras lo sucedido con los piratas Sepultura pudiese también ofrecer una ventana donde intercambiasen algunas palabras por fuera del formalismo marine. Además, Hasegawa todavía tenía en la cabeza la manera en que terminó asesinando a Uker, algo que le contó de manera inmediata al azabache, y que él ya entendía. En el fondo de su corazón existía la necesidad de volver a sentirse en completo control de su poder.

Por supuesto, esa manera de contenerse no aplicaría para sus enemigos, pero no significaba que no fuese algo que le naciera de sus deseos tras cargar con el peso de haber matado a una persona tan abruptamente.

Aquel día hacía un sol bastante particular. Cielo despejado, ni una nube a la vista, presentándose las primeras señales de que el verano había terminado, por ello Shin decidió quedar con su amigo en una zona "alejada" del barco, a quinientos metros exactos, encontrando aquella llanura con doscientos metros de radio sin árboles ni cosas raras en el suelo, sólo terreno plano, algo perfecto para enfrentamientos de frente con el único afán de calibrar capacidades sin demasiadas estrategias de por medio. Por supuesto que el Comandante llegó primero, con sus habilidades sería absurdo que en caso de desearlo no fuese siempre el más puntual, y eso hizo la espera algo atípico en las sensaciones del hombre.

Se ubicó exactamente en el centro de la llanura, con los doscientos metros rodeándolo, y extendió el Kenbunshoku Haki a esa misma distancia exacta, hasta que finalmente detectó la entrada de Kael y lo saludó como bien acostumbra. —¡Yõ, Kael! —sin apodos, muestra de los privilegios que carga consigo el soldado —Prometo que esta vez no quiero presumir nada. Ya sabes que lo de Uker sucedió porque fui con todo desde el segundo uno... —suspiró, quitándose la pesadez, más no se veía arrepentido, aunque era complicado contemplarlo sin verlo a los ojos, ocultos tras las gafas negras —Quiero verte pelear después de tanto tiempo, y poner a prueba mi control. Estuviste en el equipo que venció a Eros, Varoganchin y Kiyoshi, imagino que si te dejo espacios también podrías vencerme. —echó a reír, no a modo de burla, sino como... contemplando el progreso que hicieron ambos desde entonces.

—Entonces ataca. Ya. —abrió los brazos a la altura de su cintura, invitándolo —Vamos a divertirnos. —durante fracciones de segundos, vio en él al niño serio que corría en su dirección usando una espada de madera. Bendita nostalgia.

Let there be light
[Imagen: vEBNZb3.png]
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Weight of my pride | P.R. [Entrenamiento] - por Hasegawa Shin - Hace 3 horas

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