Hace 1 hora
(Última modificación: Hace 58 minutos por Hasegawa Shin.)
'¡Yō, Shin!'
Lo tomó desprevenido, pero inmediatamente recordó todas las veces en donde fuera de una camaradería laboral, Kael se dejaba llevar por el cariño de una amistad que se impuso a diversas tragedias y muchos años en el tiempo, devolviéndole una sonrisa algo más amplia que las típicas en sus gestos, y por ende, más sincera.
También identificó los nuevos accesorios que portaba en la batalla, aunque no tuvo tiempo de cuestionar si fueron artefactos requisados a los enemigos recientemente vencidos en batalla, la tripulación Sepultura, o en su defecto resultó en alguna maña inventora de la División Treinta, puesta a disposición del Soldado Raso para mejorar sus capacidades físicas. Ese único detalle le hizo dudar sobre cómo iba a atacar en el primer cruce de ofensivas, movimiento que le iba a permitir conectar sin recurrir a sus típicas predicciones o anticipaciones vía rebasar en velocidad a los contrincantes por mera curiosidad de las nuevas habilidades obtenidas por su mejor amigo. Quería ver qué podía hacer con esa Akuma a la hora de luchar, pues ante Curok Odail el azabache fue claramente superado, y ya habían pasado sus respectivas estaciones desde entonces.
Le contestó brevemente, indicando que jamás había logrado vencerlo y que eso se reflejó en los rangos que tenían dentro de la institución militar marine, sin embargo, esos curiosos y extraños poderes le habían enseñado que no se podía subestimar a absolutamente nadie en el vasto mundo que navegaban, representando debilidad tal y como le dijo en la breve conversación que sostuvieron antes de salir a rastrear a Rackham Uker.
Omuyaga se reflejó en las gafas del albino, así como también la manera en que su ojo derecho abrió una compuerta. ¿Eso era la alteración del aura que percibió con su Kenbunshoku momentos atrás? En circunstancias normales, se habría movido tan pronto como detectó la irregular hostilidad que aquel poder espiritual le advertía, pero prefirió llegar al fondo del asunto y entender la habilidad del moreno, siendo que, en conjunto con su invitación, repentinamente sintió un impacto perforante que abrió la camisa de su uniforme a la altura de la boca del estómago, produciendo de inmediato un sangrado notorio mientras perdía la estabilidad del cuerpo, cayendo derribado.
Fue como si todo pasase a cámara lenta durante la caída, pues le cayeron un millar de recuerdos como si fuesen una cascada, y en ninguno podía rememorar un impacto tan certero por parte de su mejor amigo en algún entrenamiento. Tal y como describió, si le daba el margen suficiente, se había convertido en un hombre capaz de vencerlo.
Sin embargo, todavía estaba en un nivel diferente gracias a sus poderes.
Cayó, y tan pronto como se sintió en el suelo... reaccionó. Mientras Omuyaga hablaba, indicando el esfuerzo malgastado de sus versiones más jóvenes, el soldado sólo podría haber sentido el peligro inminente mediante el cambio de iluminación súbito en el área, pasando de su luz dorada característica al púrpura distinguible de su propia aura, generando un tipo de sombras únicas desde su ubicación a un ritmo tan frenético que ni percibiendo la variación habria podido reaccionar, porque al instante en que Kael terminó de hablar, se generó una brutal explosión de treinta metros de radio utilizando a Hasegawa como núcleo, su físico transformado en el elemento, que atrapó de manera inequívoca a su compañero de división en el susodicho margen, mandándolo a volar un total de diez metros completamente desarmado, porque en el punto de impacto al recibir semejante ofensiva todo lo que guardaba en su interior salió expulsado, alejándolo esos diez metros de su armamento.
Automáticamente comenzó a levantarse, dándose cuenta de que el azabache también había sido derribado, con la diferencia de que se encontraba aturdido por la potencia de su técnica. Shin, sereno y tranquilo, calculó a la distancia de veintisiete metros que los separaba los daños que su amigo había recibido, identificando que podía continuar con el combate, y ya levantado, envuelto en su Akuma, se movió de inmediato hacia el punto de impacto, donde los rifles y las municiones habían quedado desparramadas. Desde ahí, aún sangrando, sacó del bolso a la altura de su lumbar uno de sus botiquines y utilizando desinfectantes y vendas, tras romper y abrir esa zona, empezó a tratar la herida, reduciendo el sangrado y revitalizando su aguante para el resto del entrenamiento.
—Justo como dije. Te has vuelto fuerte, amigo mío. —sus ojos cerúleos brillaban con fuerza, completamente convertido en su elemento, manteniendo activo el Kenbunshoku. —Con esa técnica vencí a Uker. —le permitiría recomponerse, eso estaba claro —¿Qué harás ahora? ¿No crees que sería mejor tener algunas de estas armas a distancia por fuera para evitar quedar en una situación como esta? —cuestionó, ladeando la cabeza —Aunque comparto lo que dijiste, cada palabra. Con la diferencia de que... —una breve pausa, donde su mano izquierda quedó a la altura de su rostro, acomodándose las gafas poco antes de decidir quitárselas y lanzarlas a un lado. Su pose de orgullo.
![[Imagen: e930d505-3f57-4eec-8ddc-7af30668efcf.png]](https://i.ibb.co/WvW7F4PL/e930d505-3f57-4eec-8ddc-7af30668efcf.png)
—Mi viejo yo estaría orgulloso de lo poderoso que me he vuelto.
El round dos se aproximaba, a diez metros de su mejor amigo.
Let there be light
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
