Ayer, 04:50 PM
(Última modificación: Ayer, 04:51 PM por Kael Omuyaga.)
Creyó comenzar a encontrar un camino. Quizás entender el sentido del haki no se base en ninguno de los sentidos, sino en aquel que se encuentra inédito en todas las personas de una forma inexplicable. Puede ser la sucesión de todos los sentidos y al mismo tiempo de ninguno, o tal vez es, efectivamente, un sexto sentido que uno debe desarrollar y madurar en una cierta etapa de su vida.
Fuera lo que fuese, la capacidad para aprenderlo estaba ahí, presente en ese momento, y poco a poco parecía estar encontrando su verdadera respuesta, desentrañando así los misterios del haki, y lo que supone para cualquiera.
Kael continuó escuchando las palabras de su comandante, quién trataba de continuar entregándole pistas para permitirle avanzar en la lección...hasta que lo sintió cerca. Estaba siendo cuidadoso, y gracias al sonido de la lluvia no conseguía oír sus pasos, pero sí su voz justo antes de comenzar a moverse, haciéndole creer que no estaría parado esperando sencillamente a ser atacado. Conocía su posición el momento antes de hacer una pausa en su habla, por tanto consiguió cercar bastante desde donde se acercaría, y aún así...no fue el oído lo que hizo sentirlo.
Alzó la mano para agarrar la contraria, creyendo que esta vez le daría un golpe en la mejilla, fallando en el proceso, recibiendo un nuevo capirotazo en la nariz como castigo por no conseguir el objetivo de aquel entrenamiento. Consiguió aprender el Bushoshoku Haki por medio de la concentración y la meditación, pero el comandante Nanashi no le iba a permitir pasar por ese mismo procedimiento.
Y en parte, se lo pudo llegar a agradecer en silencio.
Volvió a mantener presente el sentido del oído, incluso cuando este le ordenó mantenerse sordo, siguiendo con la lógica retorcida de aquel maestro epilogista que parecía decidido a enseñarle a hacer las cosas a través de un método que para algunos quizás era poco convencional.
"¿Sentir la sed de sangre? No..." Reflexionó un poco más en ese sentimiento. Se trata de sentir, precisamente, el aura que emana de aquellos con intención de realizar ciertos actos en momentos determinados. Es la voluntad de la persona, en todos los sentidos que puede llegar a tener esa abarrotada palabra, lo que define que es el "Haki" que está buscando aprender.
El Kenbunshoku Haki no es sino la capacidad de sentir aura que emiten las emociones y voluntades de aquellos que se encuentran cerca.
¿Podía haber descifrado la teoría? Tal vez, pero seguía habiendo un problema. Llevarlo a la práctica, parecía aún bastante lejos, por más pasos hacia delante que pudiera llegar a caminar.
—Hmmm, no estoy del todo seguro, pero...Creo que...ya he entendido como funciona, aunque aún no termine de saber ponerlo en práctica.—Al menos tiene el consuelo de saber que, de alguna forma, ha tenido la presencia de su comandante cerca, a menos de un metro de distancia, y ha creído sentirlo en ese momento.
Fuera lo que fuese, la capacidad para aprenderlo estaba ahí, presente en ese momento, y poco a poco parecía estar encontrando su verdadera respuesta, desentrañando así los misterios del haki, y lo que supone para cualquiera.
Kael continuó escuchando las palabras de su comandante, quién trataba de continuar entregándole pistas para permitirle avanzar en la lección...hasta que lo sintió cerca. Estaba siendo cuidadoso, y gracias al sonido de la lluvia no conseguía oír sus pasos, pero sí su voz justo antes de comenzar a moverse, haciéndole creer que no estaría parado esperando sencillamente a ser atacado. Conocía su posición el momento antes de hacer una pausa en su habla, por tanto consiguió cercar bastante desde donde se acercaría, y aún así...no fue el oído lo que hizo sentirlo.
Alzó la mano para agarrar la contraria, creyendo que esta vez le daría un golpe en la mejilla, fallando en el proceso, recibiendo un nuevo capirotazo en la nariz como castigo por no conseguir el objetivo de aquel entrenamiento. Consiguió aprender el Bushoshoku Haki por medio de la concentración y la meditación, pero el comandante Nanashi no le iba a permitir pasar por ese mismo procedimiento.
Y en parte, se lo pudo llegar a agradecer en silencio.
Volvió a mantener presente el sentido del oído, incluso cuando este le ordenó mantenerse sordo, siguiendo con la lógica retorcida de aquel maestro epilogista que parecía decidido a enseñarle a hacer las cosas a través de un método que para algunos quizás era poco convencional.
"¿Sentir la sed de sangre? No..." Reflexionó un poco más en ese sentimiento. Se trata de sentir, precisamente, el aura que emana de aquellos con intención de realizar ciertos actos en momentos determinados. Es la voluntad de la persona, en todos los sentidos que puede llegar a tener esa abarrotada palabra, lo que define que es el "Haki" que está buscando aprender.
El Kenbunshoku Haki no es sino la capacidad de sentir aura que emiten las emociones y voluntades de aquellos que se encuentran cerca.
¿Podía haber descifrado la teoría? Tal vez, pero seguía habiendo un problema. Llevarlo a la práctica, parecía aún bastante lejos, por más pasos hacia delante que pudiera llegar a caminar.
—Hmmm, no estoy del todo seguro, pero...Creo que...ya he entendido como funciona, aunque aún no termine de saber ponerlo en práctica.—Al menos tiene el consuelo de saber que, de alguna forma, ha tenido la presencia de su comandante cerca, a menos de un metro de distancia, y ha creído sentirlo en ese momento.
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