14-10-2026, 05:58 AM
(Última modificación: 15-10-2026, 07:56 AM por Tezca Norova.)
[personajeinvalido=4441]
Que raro. Aunque el ambiente era de relajación no escuchaba la voz del capitán o su respiración, de hecho ni siquiera escuchaba movimiento alguno, con sospeche volteé para encontrarme con Tocho Morocho y ya, nadie a la deriva y sobretodo, las bolsas faltantes de las compras. —…— Parecía que iba a decir algo pero sentía que no tenía sentido: Me iba a guardar los insultos para después. —Vamos, Tocho, tenemos que ir por un idiota. — Aunque tenía una sonrisa en el rostro el ceño fruncido era notorio, sin más y con cierta prisa me levanté para caminar hacia el caballo, indicándole el camino.
Aunque ese era el problema ¿A dónde había ido? Me detuve para pensar un poco ¿En que momento nos habíamos separado? ¿Había sido tan amable de comprar lo que faltaba? No, claro que no, nunca. Simplemente debía apagar todas mis neuronas y pensar como Ryota… —Oye, Tocho ¿A dónde crees que fue el imbécil Ryota? — El caballo parecía mirarme como si la respuesta fuera lo más obvio del mundo, como si fuera más inteligente que yo. “Meru meru meru…” dijo en su idioma caballo y yo seguía sin entenderle.
Aún así, tal vez en una conexión telepática, había llegado a una conclusión: Se había ido a apostar, obviamente. Di media vuelta de regreso por el camino que habíamos marcado ¿Cómo pude ser tan ingenua creyendo que el tema se había dado por zanjado? Entre el camino observaba las tiendas mientras sentía la ira comenzar a molestarme mientras más lo pensaba, en cuanto vendiera las cosas por conseguir dinero iba a conocer a una tesorera muy enojada.
Sentí la arcilla de mi cuerpo endurecerse al verlo frente a aquella tienda de apuestas, feliz, como si no hubiera hecho nada malo. —Este imbécil viene a joder en mi dominio… fatal, maldito imbecil...—Me colé entre la gente, acercándome al hombre rápidamente mientras, terminando a su costado alcé el puño, transformando el brazo en arcilla mientras este cambiaba, se expandía con violencia que lograba doler un poco, motivada por mi propia molestia, hasta alcanzar los 5 metros de diámetro y de esa forma pegarle un puñetazo al rostro. —¡MI MAGNIFICENCIA! ¡IDIOTA! ¿A DONDE CREES QUE VAS CON EL DINERO DE LOS VIVERES? ¿PERDISTE LA CABEZA? ¿ME ENTIENDES?—
Que raro. Aunque el ambiente era de relajación no escuchaba la voz del capitán o su respiración, de hecho ni siquiera escuchaba movimiento alguno, con sospeche volteé para encontrarme con Tocho Morocho y ya, nadie a la deriva y sobretodo, las bolsas faltantes de las compras. —…— Parecía que iba a decir algo pero sentía que no tenía sentido: Me iba a guardar los insultos para después. —Vamos, Tocho, tenemos que ir por un idiota. — Aunque tenía una sonrisa en el rostro el ceño fruncido era notorio, sin más y con cierta prisa me levanté para caminar hacia el caballo, indicándole el camino.
Aunque ese era el problema ¿A dónde había ido? Me detuve para pensar un poco ¿En que momento nos habíamos separado? ¿Había sido tan amable de comprar lo que faltaba? No, claro que no, nunca. Simplemente debía apagar todas mis neuronas y pensar como Ryota… —Oye, Tocho ¿A dónde crees que fue el imbécil Ryota? — El caballo parecía mirarme como si la respuesta fuera lo más obvio del mundo, como si fuera más inteligente que yo. “Meru meru meru…” dijo en su idioma caballo y yo seguía sin entenderle.
Aún así, tal vez en una conexión telepática, había llegado a una conclusión: Se había ido a apostar, obviamente. Di media vuelta de regreso por el camino que habíamos marcado ¿Cómo pude ser tan ingenua creyendo que el tema se había dado por zanjado? Entre el camino observaba las tiendas mientras sentía la ira comenzar a molestarme mientras más lo pensaba, en cuanto vendiera las cosas por conseguir dinero iba a conocer a una tesorera muy enojada.
Sentí la arcilla de mi cuerpo endurecerse al verlo frente a aquella tienda de apuestas, feliz, como si no hubiera hecho nada malo. —Este imbécil viene a joder en mi dominio… fatal, maldito imbecil...—Me colé entre la gente, acercándome al hombre rápidamente mientras, terminando a su costado alcé el puño, transformando el brazo en arcilla mientras este cambiaba, se expandía con violencia que lograba doler un poco, motivada por mi propia molestia, hasta alcanzar los 5 metros de diámetro y de esa forma pegarle un puñetazo al rostro. —¡MI MAGNIFICENCIA! ¡IDIOTA! ¿A DONDE CREES QUE VAS CON EL DINERO DE LOS VIVERES? ¿PERDISTE LA CABEZA? ¿ME ENTIENDES?—
Contrato confidencial: Tezca Norova


![[Imagen: Firma-Tezca.png]](https://i.ibb.co/sJMGWw7F/Firma-Tezca.png)
