[P.R.] Bar Tico
#6
Lo que inicialmente iba a ser una conversación entre Quetzalli y Bambú se convirtió rápidamente en una comitiva revolucionaria que acompañaba al luchador por la isla de Mogaro. Mientras Bambú realizaba la visita turística, el enmascarado guardaba un silencio sepulcral, quizás muy interesado por todo lo que le estaba contando. Kisuke hablaba con los muchachos sobre la situación, aunque no les prestaba mucha atención y Kelvin, con su potente voz, comentó que tal vez el sueño de Bambú era ser guía turístico. Quizás algún día lo fue en una infancia ya sepultada en los albores de su infancia, pero lo que perduró hasta el presente siempre fue su pasión bibliotecaria. Un sueño que tuvo la fortuna de vivir dos veces: la primera cuando regentó la biblioteca de su madre y la segunda, por los azarosos vaivenes del destino, en la actualidad con su biblioteca en Mogaro, aunque estaba algo abandonada y necesitaba darle salida como fuera.

El alborozo de Bambú era sin fundamento, pues Quetzalli había encontrado bastante gracioso el chiste del bar al que iban para tomar algo. Le sorprendió, sin embargo, escuchar sus palabras al respecto. ¿Sabía que los comunistas eran graciosos? ¿Qué traidor le había revelado esa información? No, espera, lo otro. ¿Cómo que Oxxy? —¿Lo conocías? —Preguntó casi como acto reflejo. Sintió una pequeña punzada dolorosa en el pecho al recordar a su viejo camarada y un trueno retumbó en las profundidades de su memoria. Si algo bueno podía decirse de su muerte es que fue rápida, instantánea. Tan rápida, de hecho, que nunca pudo decirle adiós al único periodista que pretendía plantarle cara a Intha. De breve ensimismamiento le sacó el mismo Quetzalli, que escogió la mesa central del interior del local como asiento. —S-sí, claro. —Normalmente los edificios de Mogaro estaban adaptados únicamente al tamaño de los humanos, la especie predominante en la isla. Pero con la llegada del Ejército Revolucionario y su amplio abanico de efectivos interespecie, Mogaro se vio obligada a adaptarse para acoger a todos los posibles. En el caso de este edificio, era considerablemente más grande que otros y podía acoger a un gigante (uno sólo, de hecho) que se encorvase un poco en su interior hasta sentarse, momento en el cual su cabeza estaría a tan solo un par de metros del techo. El interior del local era tal y como uno podría imaginárselo por el aspecto de la camarera: estaba cubierto de hielo. Quizás era una técnica ancestral de algún pueblo de Drum, pero esta gente dominaba el arte de la construcción con hielo y Bambú sospechaba que se habían traído un pequeño secreto comercial en forma de diales de frío para mantener el agua en este estado de forma permanente, aunque el paradero de estas conchas o incluso su mera existencia eran pura especulación. Las mesas y sillas estaban talladas en hielo, así como las decoraciones y el menaje.

Mientras Quetzalli llevaba a cabo un pedido extremadamente específico que obligó a la camarera a tomar nota con una expresión de concentración absoluta, Don Bambú se dirigió a una de las esquinas del local y tomó de un ropero un abrigo grueso tamaño mink que tenían los dueños del bar preparado para clientes de su categoría racial. Había otros muchos tamaño humano, evidencia de que en Mogaro podía gustar la temática del bar, pero seguía siendo un local en cuyo interior uno estaba muy muy frío. Lamentablemente en estos momentos todavía no había abrigo alguno para gigantes como Kelvin, ya que era el único de la isla y, además, tardarían un tiempo en terminar de confeccionarlo. Cuando regresó con el grupo, Kisuke había pedido su habitual jarra de cerveza fría, Shiro un zumo de mango y Kelvin su clásico whisky on the mountains. —Yo tomaré un zumo de piña y coco, gracias Lisa. —Dicho esto, el panda se encaminó hacia la mesa y tomó asiento a la izquierda de su comandante y mirando de frente a Quetzalli, que tomó la palabra en primer lugar al sentarse. Don Bambú asintió en silencio ante la mención de su haki de observación. Sin ninguna duda los tres que podían usarlo en aquel local lo tenían activo ahora mismo. Una cosa era mostrarse amistoso con los miembros de una facción contraria y otra era bajar la guardia de forma completamente innecesaria. Escuchó con atención y sin interrumpir la historia de Gaeru, que al parecer se había perdido a sí mismo y, poco después, había perdido la vida también. Quetzalli Jr. había heredado de él el objetivo de convertirse en el mejor espadachín del mundo y eso es lo que iba a hacer. —¿Es un espadachín? —Desde luego, no lo aparentaba. La Escultora de Marfil, la espada de Gaeru que ahora reposaba en las manos del enmascarado, era bonita. Destacaban su color blanco marfil y sus acabados dorados, aunque más impresionantes eran los guantes que portaba el luchador. Sin embargo, no sería de buen gusto hacer comentarios sobre las habilidades en esgrima de su interlocutor. Finalmente, Quetzalli aludió a que en su carta Gaeru dijo que había perdido su "poder". Un poder que compartía con el propio mink y que Bambú recordaba muy bien. Cuando en Sabaody todos los Mushoku quedaron paralizados bajo la influencia de la voluntad de Bambú, sólo uno de ellos pudo moverse con total libertad sin sentir temor alguno ante su presencia. Se trataba de Gaeru, la ra- el pez lodo.

Lo que el enmascarado le pedía era imposible. No tenía reparos en hablarle de lo que es el Haoshoku, claro que no. El conocimiento existe para ser difundido, sobre todo si éste hace daño a la Marina al ser divulgado, sin embargo se trataba de una habilidad innata que no podía enseñarse de ninguna forma. Don Bambú cerró los ojos momentáneamente, llevándose la mano al mentón con aspecto pensativo mientras Shirohime le preguntaba a Quetzalli sobre qué es ser el mejor espadachín del mundo y le planteaba un acertijo que intentaba responder el gigante con su propio razonamiento. —En primer lugar... —Habló cuando todos hubieron aportado su parte a la conversación. La camarera ya se estaba acercando con las comandas en una bandeja helada. —Siento mucho lo de Gaeru, parecía un gyojin encantador. Lamenté mucho no haber podido conseguirle un brazo. —Sus palabras eran dolorosamente sinceras. A pesar de ser un pirata, el gyojin mostraba una jovialidad contagiosa y una predisposición al diálogo que Bambú valoraba por encima de su condición criminal. —En cuanto al poder del que hablas... —Miró a sus jóvenes discípulos, a los cuales todavía no les había hablado del Haoshoku en sus entrenamientos. —Las personas pueden desarrollar tres tipos diferentes de haki. El Busoshoku, el color de la armadura, es el que se emplea para poder hacerle daño a los usuarios de frutas de tipo logia, es decir, frutas que convierten a los usuarios en seres elementales que gozan de intangibilidad. Un Busoshoku bien refinado es capaz de potenciar los ataques y su destructividad por encima de sus límites habituales. Luego está el Kenbunshoku, el color de la observación, que como bien has dicho permite conocer las intenciones de las personas, saber si dicen la verdad o incluso predecir sus movimientos... —Hizo una pequeña pausa para mirar de nuevo a sus discípulos. Kisuke sabía todo esto de sobra porque ya le había dado la chapa anteriormente. —...y luego está el Haoshoku, el color de la ambición del conquistador. Este haki permite doblegar al voluntad de aquellos a los que afecta. Los aterroriza, los paraliza, los deja inconscientes... Hay quien dice que es la facultad necesaria para ser un rey. —Esto lo decía casi a disgusto, evidentemente no le gustaba mucho esa concepción del haki del conquistador. —Poca gente sabe que existe y menos todavía puede manifestarlo. El "poder" al que te refieres es este. Lamentablemente, no es un poder que pueda ser aprendido sin más, es una facultad con la que se nace. Creo que en Sabaody, cuando lo utilicé con vosotros, sólo Gaeru demostró tener este haki, pero honestamente, podemos averiguar bien rápido si lo tienes o no y así salimos de dudas. Pero no aquí. —La camarera había dejado ya las bebidas en la mesa y estaba en la barra con el otro dueño del bar. ¿Cuándo las había servido? Ni siquiera se había dado cuenta. —No, utilizarlo aquí no sería adecuado. Es mejor que estemos solos. —Las bebidas tenían un aspecto delicioso, para que mentir. ¿De dónde habrían sacado los extravagantes ingredientes para Quetzalli? Dio un pequeño sorbo a su helado zumo de piña y coco y sonrió. —Eres un tipo curioso, Quetzalli. Llegáis a nuestra isla a cobrar una deuda, nuestros jefes están a punto de darse de espadazos, ¡y me pides que te enseñe a dominar un poder que causa temor incluso al Gobierno Mundial! HONHONHONHON. —La situación era rara, para qué mentir. —Pero no seré yo el que oculte esta clase de información, para eso están los azules. Yo prefiero difundirla públicamente para que se jodan. —

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[P.R.] Bar Tico - por Max D. Bambú - 04-10-2026, 06:11 PM
RE: [P.R.] Bar Tico - por Tenoch Titlan - 05-10-2026, 12:53 AM
RE: [P.R.] Bar Tico - por Kisuke Kageyama - 05-10-2026, 10:06 PM
RE: [P.R.] Bar Tico - por Shirohime Hild - 06-10-2026, 07:08 AM
RE: [P.R.] Bar Tico - por Kelvin Einstein Nagumo - 13-10-2026, 11:05 PM
RE: [P.R.] Bar Tico - por Max D. Bambú - 14-10-2026, 09:53 AM
RE: [P.R.] Bar Tico - por Tenoch Titlan - 14-10-2026, 04:49 PM
RE: [P.R.] Bar Tico - por Kisuke Kageyama - 15-10-2026, 05:18 PM
RE: [P.R.] Bar Tico - por Shirohime Hild - 18-10-2026, 04:07 AM
RE: [P.R.] Bar Tico - por Max D. Bambú - Ayer, 12:46 AM
RE: [P.R.] Bar Tico - por Tenoch Titlan - Hace 3 horas

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