[P.R.-Combate espadachines]Humo y Cenizas. Los restos del incendio de Sabaody.
#8
No había descanso en los senderos de la guerra. 

Kisuke avanzó una vez nuestro choque ceso la inercia de mi golpe sobre el y salió despedido hacía mi gritando aquellos conjuros comunistas que no entendía. 

Mi haki me alertó de la velocidad que acababan de alcanzar sus espadas, debía ser más diestro, debía concentrarme. Mis manos se tensaron sobre mi agarre en la espada y sentí como mis movimientos se afinaban. 

Su movimiento abrió su postura y sus espadas desprotegieron su pecho en un ataque total y visceral que de impactarme me pondría contra las cuerdas, pero no se lo permitiría. 

Primero, un movimiento de apertura hacia mi derecha, moviendo la katanas sin aspavientos ni florituras, abriéndome para recibirlo, después y gracias a mi velocidad introduje mi katana entre sus espadas y su pecho, y con el lateral de la hoja mientras enfocaba el filo de la misma en él, imprimí fuerza sobre ellas, en la parte de atrás de sus filos aprovechando su inercia para desviar su golpe y colarme entre su guardia. Giré el hombro derecho de con firmeza y un sutil giro en el desvío para bajar mi katana y mis manos amparando a sus espadas, evitando y desviando así el golpee a que en vez de encontrarme a mi se encontró de lleno con toda la violencia del ataque contra el suelo. 

El estruendo retumbó entre las murallas, el suelo se agrietó mientras los muros oscilaban como si fueran castillos de naipes. La tierra se partió en 3, con dos líneas paralelas que avanzaban entre los coscoquetes de tierrra que se mantenían mientras se agrietaban las rocas de la fortificación. 

Aquel golpe no me sorprendió y tampoco tenía tiempo para dudar. Introducido en su guardia y con la postura baja era el momento perfecto para impactarle de lleno con la espada por primera vez en todo el combate. 


 - ¡DECADENCIA! - 

Elevé entonces la espada hacia su pecho en el poco recorrido que tenía, impactando de lleno contra el comandante revolucionario. Mi golpe sonó como un cañonazo contra el pecho del espadachín lanzándole despedido por los aires. Sin tiempo ni descanso, la parte inferior de mi cuerpo se volatilizó con violencia y una columna de humo me impulso tras el despegue del comunista. 

Mientras el suelo se alejaba de nosotros, ambos ascendíamos a los cielos a una velocidad parecida, un metro o dos me alejaban de mi oponente, pero cuando la fuerza de mi empuje cesó y la inercia se frenó, Kisuke se quedó suspendido en el aire por un instante como si la gravedad se hubiera olvidado de él. 

- Dominio... - 

Susurré mientras mi cuerpo se deformaba en violentas columnas desde mi pecho que parecían látigos, agarrando a Kisuke en su caída como sogas, e inmovilizándolo completamente. Agarré tanto sus muñecas como sus tobillos, dejándole en una pose de estrella con el pecho al descubierto ante mi, el cual le sangraba con violencia y goteaba. Ahora podría golpearle a placer, destrozarle, partirlo a la mitad, acabar con su miserable vida.

Jadeaba mientras miraba su cuerpo a mi mereced. Había sido complicado, había perdido una espada en el camino, pero aún así... Respetaba a aquel hombre de alguna manera. Se anteponía a mi, me violentaba, me enfrentaba sin miedo a las consecuencias de y mira y lo que más me molestaba no era eso... No era débil, no... Había valentía tras su estupidez, sin duda era un buen hombre, mucho mejor que yo... Por eso, por eso le dejaría vivir la ruina del mundo que quería construir para destrozar su orgullo y su espíritu, ridiculizarle, si acababa con el le perdonaría el sufrimiento que yo mismo me había jurado que le impondría por negarse a unirse a mi tripulación. Quería que siguiera vivo para que viera que no podía hacer nada contra mi ascensión al trono, cuando yo fuera el Rey de los piratas y el emperador de los mares, cuando convirtiese a los marines y a su ejercito de hippies en pasto para los carroñeros, quería que viera todo eso y supiera que tuvo la opción de frenarme, pero no fue capaz. Sí, por eso, el cielo de mogaro vio a su gobernante sometido por el perro del gobierno que todos creían que era, y tras su figura de héroe y manto de santo se encontraba mi sonrisa, afilada y maquiavélica. 

- Ríndete o muere - dije sonriendo, sabiendo que las cargas de su espalda y espadas, sus promesas y su gente no le dejarían otra opción que la de arrodillarse ante mi poder. 

smoke off rol
[Imagen: 51pnN8x.png]
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RE: [P.R.-Combate espadachines]Humo y Cenizas. Los restos del incendio de Sabaody. - por Ashura - Ayer, 10:47 AM

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