18-10-2026, 04:07 AM
“ Kelvin... ”
Por primera vez, en tanto tiempo que tuvo la oportunidad de conversar o compartir con él siempre lo vio como alguien demasiado tranquilo o hasta taciturno, como si se tratara de un juez silencioso a la espera de la oportunidad para poder hacer una carta de acción digna de la ocasión pero, en este caso no era así, ya que no solamente había hablado con fluidez sino que pudo, sentirlo como un compañero más amistoso que como otro estudiante más dentro del grupo. Eso le dio gusto, por eso expresó una suave sonrisa en sus delicadas facciones y un calor rodeó su corazón, porque estaba alegre por él, ya que, a pesar de estar frente a quién podría ser un enemigo o rival en un tiempo cercano o lejano, se expresaba con soltura. No estaba nervioso, y eso le daba mucho pero que mucho gusto, no se calló la boca como esa otra vez y no fue un gólem de piedra a la espera de una órden dictada. Fue Kelvin, el mismo de la excéntrica muletilla.
No lo interrumpió, porque la sola oportunidad de escuchar la voz de su compañero en un tono más que casual era una oportunidad que no deseaba que se le escurra entre los dedos como el agua que utiliza para lavarse el rostro por las dulces mañanas.
— Keeelvin, ru-ha, ¿estás seguro de que tu Akuma no Mi no tiene que ver con el alcohol? No te despegas jamás de la botella, ru-ha. —, acotó con velocidad y franqueza total, con cercanía y un tono amistoso, como el de una compinche o aliada segura más que como una extraña que compartía ratos de entrenamientos con él, — ¿Es acaso tu combustible mágico? ¿Te bebes la botella de whisky y ganas súperfuerza? Yo a tu historia la llamaría... Kelvin, el gigante. —, entonces endureció ligeramente la mirada, como si estuviera tratando un tema de absoluta seriedad y puso mucho más grave su tono, sus ojos perdieron brillo, parecía como que iba a decir algo grave. Entonces entrelazó sus dedos frente a su rostro y se encorvó muy ligeramente hacia delante, el frente, — Cuidado con Kelvin. —, fue una tontería, un momento jocoso, y ante ello no pudo evitar soltar una carcajada echándose ligeramente hacia atrás, — ¡¡NIIIIHAHAHAHAHA!! —, reía, reía con fuerza y ganas. Con mucho, pero mucho entusiasmo.
Después. Oyó las acotaciones acerca de las espadas, los sables, y ante la respuesta de su compañero y amigo de vida, no hizo mucho más que sonreír levemente ya que, no pensaba en absoluto corregirlo. No era jueza y no lo iba a hacer. Lo que le interesaba saber ya lo obtuvo.
Ahora su atención estaba sobre el enmascarado porque no tenía nada que decirle a Bambú, de momento, oyó su historia y calló, porque no iba a interrumpir algo tan valioso como el camino que marcó el destino de ese guerrero con fuego en su alma. Incluso, ante la respuesta sobre el asunto de las espadas tampoco le respondió sobre ese asunto ya que, no iba a corregirlo, pero si deseaba agregar algo a la ecuación, — ¿Y a ti que te guía? ¿Que te motiva a levantarte una vez más? ¿Es gloria, es poder, reconocimiento, es diversión? ¿Qué es lo que esperas que la vida te otorgue? —, pero eso, sería cuestión para otra ocasión, — ¡¡Que les den a los azuleeees~!! Aunque no sé a lo que se refieran con exactitud, ru-ha, yo no tolero otro color que no sea el blanco o el rosa, o tal vez el negro barco de nuestra agrupación que nos hace parecer villanos, o unos edgys o semejante, ¡aaah~! Como me gustaría que el barco fuese rosa. Con velas rosa coral, y un toro dorado en la proa. —, pero no tenía voz en el asunto, el Grand Prix ya era así desde la primera vez que tuvo el honor de siquiera navegar como una tripulante del mismo. Ahora se dirigió a Bambú una vez, — Eso, no olvides el Jr. Dale un duelo con todas tus fuerzas para compensarlo. —, quiso, ser amistosa y seguirles la corriente en el asunto.
Pero con respecto a Oxxy debió callar. Se quedó en silencio a partir de allí y empezó a recordar y divagar.
Dean. Berry.
Por primera vez, en tanto tiempo que tuvo la oportunidad de conversar o compartir con él siempre lo vio como alguien demasiado tranquilo o hasta taciturno, como si se tratara de un juez silencioso a la espera de la oportunidad para poder hacer una carta de acción digna de la ocasión pero, en este caso no era así, ya que no solamente había hablado con fluidez sino que pudo, sentirlo como un compañero más amistoso que como otro estudiante más dentro del grupo. Eso le dio gusto, por eso expresó una suave sonrisa en sus delicadas facciones y un calor rodeó su corazón, porque estaba alegre por él, ya que, a pesar de estar frente a quién podría ser un enemigo o rival en un tiempo cercano o lejano, se expresaba con soltura. No estaba nervioso, y eso le daba mucho pero que mucho gusto, no se calló la boca como esa otra vez y no fue un gólem de piedra a la espera de una órden dictada. Fue Kelvin, el mismo de la excéntrica muletilla.
No lo interrumpió, porque la sola oportunidad de escuchar la voz de su compañero en un tono más que casual era una oportunidad que no deseaba que se le escurra entre los dedos como el agua que utiliza para lavarse el rostro por las dulces mañanas.
— Keeelvin, ru-ha, ¿estás seguro de que tu Akuma no Mi no tiene que ver con el alcohol? No te despegas jamás de la botella, ru-ha. —, acotó con velocidad y franqueza total, con cercanía y un tono amistoso, como el de una compinche o aliada segura más que como una extraña que compartía ratos de entrenamientos con él, — ¿Es acaso tu combustible mágico? ¿Te bebes la botella de whisky y ganas súperfuerza? Yo a tu historia la llamaría... Kelvin, el gigante. —, entonces endureció ligeramente la mirada, como si estuviera tratando un tema de absoluta seriedad y puso mucho más grave su tono, sus ojos perdieron brillo, parecía como que iba a decir algo grave. Entonces entrelazó sus dedos frente a su rostro y se encorvó muy ligeramente hacia delante, el frente, — Cuidado con Kelvin. —, fue una tontería, un momento jocoso, y ante ello no pudo evitar soltar una carcajada echándose ligeramente hacia atrás, — ¡¡NIIIIHAHAHAHAHA!! —, reía, reía con fuerza y ganas. Con mucho, pero mucho entusiasmo.
Después. Oyó las acotaciones acerca de las espadas, los sables, y ante la respuesta de su compañero y amigo de vida, no hizo mucho más que sonreír levemente ya que, no pensaba en absoluto corregirlo. No era jueza y no lo iba a hacer. Lo que le interesaba saber ya lo obtuvo.
Ahora su atención estaba sobre el enmascarado porque no tenía nada que decirle a Bambú, de momento, oyó su historia y calló, porque no iba a interrumpir algo tan valioso como el camino que marcó el destino de ese guerrero con fuego en su alma. Incluso, ante la respuesta sobre el asunto de las espadas tampoco le respondió sobre ese asunto ya que, no iba a corregirlo, pero si deseaba agregar algo a la ecuación, — ¿Y a ti que te guía? ¿Que te motiva a levantarte una vez más? ¿Es gloria, es poder, reconocimiento, es diversión? ¿Qué es lo que esperas que la vida te otorgue? —, pero eso, sería cuestión para otra ocasión, — ¡¡Que les den a los azuleeees~!! Aunque no sé a lo que se refieran con exactitud, ru-ha, yo no tolero otro color que no sea el blanco o el rosa, o tal vez el negro barco de nuestra agrupación que nos hace parecer villanos, o unos edgys o semejante, ¡aaah~! Como me gustaría que el barco fuese rosa. Con velas rosa coral, y un toro dorado en la proa. —, pero no tenía voz en el asunto, el Grand Prix ya era así desde la primera vez que tuvo el honor de siquiera navegar como una tripulante del mismo. Ahora se dirigió a Bambú una vez, — Eso, no olvides el Jr. Dale un duelo con todas tus fuerzas para compensarlo. —, quiso, ser amistosa y seguirles la corriente en el asunto.
Pero con respecto a Oxxy debió callar. Se quedó en silencio a partir de allí y empezó a recordar y divagar.
Dean. Berry.
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