Ayer, 12:06 PM
(Última modificación: Ayer, 12:17 PM por Magnus Brand.)
Magnus fue tensando los músculos conforme Taito le ponía las manos encima. Sacó pecho, endureció el abdomen y flexionó disimuladamente los bíceps para que pudiera apreciar bien lo que tenía delante. Cuando los manotazos llegaron a sus nalgas, giró un poco la cabeza.
—Para palpar ahí tienes que invitarme a cenar primero, motherfucker. Pero tienes buen gusto, eso te lo reconozco. ¡Gurorororo!
Se recolocó la cuerda del jamón sobre el hombro y escuchó el resto de la propuesta con una sonrisa de evidente satisfacción. Hasta que llegó lo de la calma y la tranquilidad, que claramente le tocó el orgullo.
—¿La tranquilidad? ¿Tú me has visto bien? —Se señaló el pecho con la mano libre —Estoy en mi fucking mejor momento. Todavía puedo recorrerme el Grand Line entero, enamorar a la mitad de sus habitantes y darme de hostias con la otra mitad si hace falta.
Dio un par de pasos para volver a ponerse a su altura.
—Y escribirlo todo después, claro. La gente tiene derecho a leer obras de calidad.
Se pasó los dedos por la perilla. Lo de encontrar inspiración en el horizonte le había gustado. Había mares que todavía no conocía, mujeres a las que todavía no había dedicado un poema y una amplia variedad de bebidas espirituosas que seguro que existía pero que no tenía el gusto de haber probado. Podía imaginarse en la cubierta de un barco, con su libreta y viviendo la vida como le diese la gana.
Pero también se había quedado con otra parte de lo que había dicho Taito.
—Una familia de cientos, ¿eh?
Bajó la vista hacia él. La sonrisa se le suavizó un poco.
—Gente que sube a un barco porque le sale de los cojones y decide quedarse contigo libremente. Me gusta eso, chaval. Tú y yo nos vamos a entender.
Ajustó los dedos alrededor de la cuerda y continuó caminando.
—Eso sí, te aviso de una cosa. Si me cruzo con alguien encadenado, voy a liberarlo sin dudar un segundo. Y al motherfucker que lo tenga como si fuera de su propiedad lo voy a matar. Me da igual que tenga dinero, un título o veinte hombres detrás. Todo el mundo debería poder elegir adónde quiere ir.
Sacó un cigarro de su cajetilla y se lo encendió, todo con una sola mano. Años de experiencia, qué te voy a decir.
—Por lo demás, acabas de conseguir un compañero de la hostia. Fuerza, experiencia en la vida, buena conversación y recitales de poesía. Todo en uno. Te vendrá bien un hombre de verdad que tener como referente.
Miró un instante hacia Grigori antes de continuar.
—Bueno, háblame de nuestros compañeros. ¿Cómo son? ¿Saben apreciar el arte? Porque como me toque explicarles qué es una puta rima… Estos niños de mierda van a matarme de un disgusto.
Hizo una breve pausa y se alisó la perilla.
—Y si hay alguna señorita, avísame. Tendré que preparar una presentación como corresponde.
Magnus le dio una calada muy larga al cigarro, mirando al horizonte y pensando en la posible aventura que tenía por delante.
Después, miró a Taito directamente a los ojos, con una sonrisa determinada.
—Bueno, ¿cuándo zarpamos?
—Para palpar ahí tienes que invitarme a cenar primero, motherfucker. Pero tienes buen gusto, eso te lo reconozco. ¡Gurorororo!
Se recolocó la cuerda del jamón sobre el hombro y escuchó el resto de la propuesta con una sonrisa de evidente satisfacción. Hasta que llegó lo de la calma y la tranquilidad, que claramente le tocó el orgullo.
—¿La tranquilidad? ¿Tú me has visto bien? —Se señaló el pecho con la mano libre —Estoy en mi fucking mejor momento. Todavía puedo recorrerme el Grand Line entero, enamorar a la mitad de sus habitantes y darme de hostias con la otra mitad si hace falta.
Dio un par de pasos para volver a ponerse a su altura.
—Y escribirlo todo después, claro. La gente tiene derecho a leer obras de calidad.
Se pasó los dedos por la perilla. Lo de encontrar inspiración en el horizonte le había gustado. Había mares que todavía no conocía, mujeres a las que todavía no había dedicado un poema y una amplia variedad de bebidas espirituosas que seguro que existía pero que no tenía el gusto de haber probado. Podía imaginarse en la cubierta de un barco, con su libreta y viviendo la vida como le diese la gana.
Pero también se había quedado con otra parte de lo que había dicho Taito.
—Una familia de cientos, ¿eh?
Bajó la vista hacia él. La sonrisa se le suavizó un poco.
—Gente que sube a un barco porque le sale de los cojones y decide quedarse contigo libremente. Me gusta eso, chaval. Tú y yo nos vamos a entender.
Ajustó los dedos alrededor de la cuerda y continuó caminando.
—Eso sí, te aviso de una cosa. Si me cruzo con alguien encadenado, voy a liberarlo sin dudar un segundo. Y al motherfucker que lo tenga como si fuera de su propiedad lo voy a matar. Me da igual que tenga dinero, un título o veinte hombres detrás. Todo el mundo debería poder elegir adónde quiere ir.
Sacó un cigarro de su cajetilla y se lo encendió, todo con una sola mano. Años de experiencia, qué te voy a decir.
—Por lo demás, acabas de conseguir un compañero de la hostia. Fuerza, experiencia en la vida, buena conversación y recitales de poesía. Todo en uno. Te vendrá bien un hombre de verdad que tener como referente.
Miró un instante hacia Grigori antes de continuar.
—Bueno, háblame de nuestros compañeros. ¿Cómo son? ¿Saben apreciar el arte? Porque como me toque explicarles qué es una puta rima… Estos niños de mierda van a matarme de un disgusto.
Hizo una breve pausa y se alisó la perilla.
—Y si hay alguna señorita, avísame. Tendré que preparar una presentación como corresponde.
Magnus le dio una calada muy larga al cigarro, mirando al horizonte y pensando en la posible aventura que tenía por delante.
Después, miró a Taito directamente a los ojos, con una sonrisa determinada.
—Bueno, ¿cuándo zarpamos?

![[Imagen: qWhXPFX.png]](https://i.imgur.com/qWhXPFX.png)