[Presente-relativo]¿Respuestas o más enigmas?
#4
—Perderé las formalidades el día que compartamos rango o me vuelva loco, comandante, honhonhon. Hay que dar ejemplo. —Y no había más que decir al respecto. Lamentablemente Kisuke tendría que vivir con esa peculiaridad del panda, la cual sólo relajaba en momentos extremos de tensión o distensión. Es decir, si la situación era demasiado urgente o si estaba borracho como una cuba y ya no distinguía la izquierda de la derecha, algo gravísimo. Kisuke le invitó al balcón, quizás a pasar la mañana con él, y el mariscal aceptó con un gesto, procediendo a encaminarse hacia el lugar siguiendo a su comandante. Aprovechó esta situación para fijarse en cómo caminaba y se alegró de saber que había recuperado una sustancial parte de su movilidad. Aceptó el cigarrillo sin sermonearle, porque sabía identificar una batalla perdida allí donde la veía, y se lo prendió con su propio mechero dejando la taza apoyada en al alféizar de la ventana. —No se merecen. Podría haber hecho un mejor trabajo. —Dijo con solemnidad ante sus agradecimientos. Era dolorosamente consciente de que todavía era un amateur en el campo de la medicina. —Oe, con cuidado, comandante. —Le reprendió preocupado al ver que la carcajada le provocaba dolores en la herida. —Intentaré no ser extremadamente gracioso esta mañana, visto como está el asunto. —Como la herida seguía cerrada y todo parecía en orden, se relajó y escuchó la innecesaria disculpa de Kisuke en lo relativo a la pelea. —Protegió Mogaro, comandante, no hay nada de qué disculparse. La Revolución está acostumbrada a la derrota, honhonhon. Pero ya verá el mundo cuando ganemos, sólo nos hace falta una oportunidad. —No era la primera vez que le decía algo así. El Ejército Revolucionario era, al fin y al cabo, los que perdieron en la historia y que se levantaron para cambiar las cosas. Los que dijeron basta cuando los demás agachaban la cabeza sumisos.

Lo que vino después no se lo esperaba en absoluto. No era ninguna sorpresa que Ashura hablase de conquistar el mundo o destruirlo o lo que fuera, pero ante la mención del One Piece Bambú frunció el ceño con gesto pensativo y dio el último sorbo a su café casi sin paladearlo como era debido. —Sé cosas, probablemente más detalles de los que la mayor parte del mundo recuerda, pero nada fundamentalmente nuevo... También tengo alguna teoría. —Una calada interrumpió su discurso a tiempo para continuar escuchando las palabras de Kisuke. Mencionó lo sensibles que eran los cerdos del Gobierno con el tema de Voi D. Rowned y Bambú se limitó a asentir. Era normal que estuvieran nerviosos, porque las últimas palabras que se recuerdan de él, de ser ciertas, podrían tambalear los mismos cimientos del mundo. —Se lo contaré, no es ningún secreto después de todo, aunque la gente tiende a pretender olvidar la historia. —Pero no él, él se la había leído varias veces. Había hecho anotaciones, había elaborado teorías... El One Piece era una leyenda atractiva después de todo, aunque a él no le interesase tesoro alguno. No era competencia de la Armada Revolucionaria buscar el One Piece, sino derrocar al Gobierno Mundial y arrojar a los Tenryuubitos del cielo a la tierra. —Pongamos el contexto primero, aunque seguro que lo recuerda perfectamente. Existe un agujero en la historia del que no se guarda registro alguno. Desde hace algo más de 900 años hasta hace algo más de 800 años hubo un periodo de cien años de los que no se sabe absolutamente nada. Evidentemente, como no queda nadie vivo de esa época para contarlo, nadie tiene ni idea de lo que ocurrió realmente, pero sí se sabe una cosa... Fue en este Siglo Vacío, como se lo conoce, que surgió el Gobierno Mundial. —Sacudió el cigarro hacia el exterior de la terreza. La ceniza se fue volando con una brisa. —Los hechos a partir de entonces están todos documentados. Los que se conocen, claro, el Gobierno Mundial lleva campando a sus anchas por el mundo desde entonces. ¿Quién sabe qué nos han estado ocultando todo este tiempo? Pero lo relevante para el One Piece es lo que sigue. Hace diecisiete años el hombre que se autoproclamó el Rey de los Piratas, Voi D. Rowned, hizo algo impensable: se entregó. —¿Por qué entregarse? ¿Por qué rendirse ante el Gobierno Mundial, justamente él que lo logró todo? —El día de su ejecución pronunció las últimas palabras que el mundo recuerda de él... —Cerró los ojos un momento tratando de recordarlas. Las había leído muchas veces. Había sentido el peso que portaban y casi le pareció haber estado presente en la ejecución del pirata cuando éste las pronunció.

—La historia es una mentira contada por los labios de quien se impuso al resto. Lo que creéis justo o veraz, puede no ser si no sólo el capricho de unos pocos locos, arraigado con el paso del tiempo, bullente en vuestras mentes drenando el fuego de vuestros corazones. Yo poseo la verdad, y estaré esperando junto a mi tesoro a quien quiera obtener un poder tan irrefrenable como ese, en la isla donde las historias cobran sentido: Laugh Tale —

Abrió entonces los ojos y volvió a mirar a su comandante. —Y entonces, desapareció. Según testimonios de la época todo el mundo se desmayó y él simplemente se fue. —Dio otra calada a su ya consumido cigarrillo y lo aplastó contra el fondo de su tazón vacío. —Hace unos años tenía problemas para creerme esta parte de la historia, pero después de despertar el Haoshoku y de llevarlo al siguiente nivel, entendí qué podía significar. El Rey de los Piratas era, con toda probabilidad, usuario de este mismo haki. —Habiendo resuelto aquella incógnita, quedaba por analizar lo que venía siendo el discurso. —Se conoce al tesoro del que Voi D. Rowned hablaba como el One Piece. Desconozco si fue él el que lo nombró así, pero así es como lo llama todo el mundo. Le he dedicado más horas de las que me gustaría reconocer a sus palabras, pues éstas tienen algo que resuena mucho con la historia del Ejército Revolucionario. —Sonrió ante esta idea. Siempre le había hecho gracia pensar en Voi D. Rowned como un Revolucionario que confundió libertad con libertinaje, en cierto modo muy parecido a Garnet. —"La historia es una mentira contada por los labios de quien se impuso al resto". Claramente el Gobierno Mundial, tal y como lo interpreto yo. Pero él posee la verdad y está esperando junto a su tesoro en la isla donde las historias cobran sentido. ¿Qué es el tesoro? Una incógnita, pero parece relacionado con el propio concepto de la verdad. No hay nada tan poderoso ni tan terrible para aquellos que pretenden sumir al mundo en la oscuridad de la ignorancia que la brillante luz de la verdad. Y esta verdad nos aguarda en la isla "donde las historias cobran sentido", es decir, lo que yo interpreto como el eslabón perdido al comienzo de esta cadena que es nuestra historia: el Siglo Vacío. —Todo era teórico, por supuesto. Interpretaciones de Bambú. —Con razón el Gobierno Mundial se pone a temblar cada vez que alguien saca el tema. El One Piece parece la clave para hundirlos a todos en el fondo del Grand Line, pero el Ejército no puede andar persiguiendo leyendas... Bueno, hasta aquí todo claro, ¿no? —Por supuesto, todavía había más, pero no quería tirarle toda la información de golpe a Kisuke, no fuera a ser que se le abriese la herida de la impresión.
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RE: [Presente-relativo]¿Respuestas o más enigmas? - por Max D. Bambú - 18-10-2026, 04:21 PM

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