Ayer, 08:36 PM
¿Era la comida? ¿El ambiente? ¿Las cursiladas? ¿Las charlas bohemias? ¿Discursos políticos? ¿O simple aburrimiento? No sabía cual de todas las opciones detonaba aquellos gases desde su interior, pero una cosa era segura. Todas aquellas flatulencias lo habían acompañado desde que era un mero infante y, por más que su madre lo intentó, no había forma alguna de contener a la bestia que regurgitaba entre aquellos intestinos. ''¡No pasarás!'' Era una orden inútil, siempre traspasaba todas las barreras que ponía, así que el joven se dejaba ir. La libertad que suponía para su cuerpo era agradable, además podía aprovecharlas al sentirlas. Era uno con el gas.
Había dejado al elefante en la habitación y se había ido, y qué elefante, a esperar fuera. Pasaron un par de largos segundos hasta que el abrojo de siete metros se decidiría por salir de aquella puertecita de casa de muñecas para él. - Y tengo más de donde han venido ese. Si hubiese comido de tu veneno ya lo estaría cagando, así que yo ni lo pensaría la próxima - Le advirtió amenazante descruzando los brazos sobre su torso. - Es mejor que haya acabado como un marinerito que como uno de esos putos perros del gobierno, hazme caso. Escoria... - Su tono se cargaba de un resentimiento que provenía desde lo más profundo del estómago. Tal fue así que terminó regurgitando saliva y flemas y escupió al suelo, a un lado suyo. - ¿Ir? Te voy a enseñar donde se mueve el cotarro aquí, ya veremos después los tuppers que van - Chasqueó los dedos, estiró el pulgar y después, en un sutil movimiento, señaló con su dedo el camino que debían tomar. - Es más fácil encontrarlo en mitad de la noche, pero... - Alzó el mentón para mirar al cielo. - ...yo creo que sobre esta hora debe haber unos cuantos allí. Pero es por la noche cuando se pone más divertido - Hablaba de aquel sitio como si fuese todas las noches a ganarse la vida allí, pero lo cierto es que solo había estado allí una de ellas. Lo suficiente como para quedarse con toda la información retenida.
Reanudó el paso, tranquilo como anteriormente había hecho, en la dirección en la que había señalado. - Ahí hay gente de todos sitios y tipos, desde vagabundos hasta karatekas, ah, y de todas las razas. Hay gente que es super pequeña, como de la palma de mi mano, no sé de donde salen, pero se pegan bien y el que no corre, literalmente vuela... - Mientras hablaba y los pasos se alargaban podrían ver, tras varias decenas de metros, una casetilla de madera a los pies de una colina, cuya pendiente se verticalizaba de forma abrupta. Más arriba, cientos de metros más arriba, se encontraban varios de los dojos de las islas. La puerta se separaba del dúo varios cientos de metros, pero se podía ver perfectamente como de allí salía alguien, se apoyaría sobre una pared, al lateral de la entrada, y se pondría a fumar, casi con ansiedad.
Un encapuchado que resultaría bastante familiar. ¿Era el de la taberna? Solo había una forma de comprobarlo.
Había dejado al elefante en la habitación y se había ido, y qué elefante, a esperar fuera. Pasaron un par de largos segundos hasta que el abrojo de siete metros se decidiría por salir de aquella puertecita de casa de muñecas para él. - Y tengo más de donde han venido ese. Si hubiese comido de tu veneno ya lo estaría cagando, así que yo ni lo pensaría la próxima - Le advirtió amenazante descruzando los brazos sobre su torso. - Es mejor que haya acabado como un marinerito que como uno de esos putos perros del gobierno, hazme caso. Escoria... - Su tono se cargaba de un resentimiento que provenía desde lo más profundo del estómago. Tal fue así que terminó regurgitando saliva y flemas y escupió al suelo, a un lado suyo. - ¿Ir? Te voy a enseñar donde se mueve el cotarro aquí, ya veremos después los tuppers que van - Chasqueó los dedos, estiró el pulgar y después, en un sutil movimiento, señaló con su dedo el camino que debían tomar. - Es más fácil encontrarlo en mitad de la noche, pero... - Alzó el mentón para mirar al cielo. - ...yo creo que sobre esta hora debe haber unos cuantos allí. Pero es por la noche cuando se pone más divertido - Hablaba de aquel sitio como si fuese todas las noches a ganarse la vida allí, pero lo cierto es que solo había estado allí una de ellas. Lo suficiente como para quedarse con toda la información retenida.
Reanudó el paso, tranquilo como anteriormente había hecho, en la dirección en la que había señalado. - Ahí hay gente de todos sitios y tipos, desde vagabundos hasta karatekas, ah, y de todas las razas. Hay gente que es super pequeña, como de la palma de mi mano, no sé de donde salen, pero se pegan bien y el que no corre, literalmente vuela... - Mientras hablaba y los pasos se alargaban podrían ver, tras varias decenas de metros, una casetilla de madera a los pies de una colina, cuya pendiente se verticalizaba de forma abrupta. Más arriba, cientos de metros más arriba, se encontraban varios de los dojos de las islas. La puerta se separaba del dúo varios cientos de metros, pero se podía ver perfectamente como de allí salía alguien, se apoyaría sobre una pared, al lateral de la entrada, y se pondría a fumar, casi con ansiedad.
Un encapuchado que resultaría bastante familiar. ¿Era el de la taberna? Solo había una forma de comprobarlo.
Leyenda de una Leyenda
- Pienso -
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja -
- *FWRA* Pedo Pesado -
- Narro -
- Hablo -
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja -
- *FWRA* Pedo Pesado -
![[Imagen: Chat-GPT-Image-2-ago-2026-17-55-55.png]](https://i.ibb.co/QFgm7LkF/Chat-GPT-Image-2-ago-2026-17-55-55.png)
