¡Apunta bien, bobi! [P.R.] [Pucca]
#1
30 de Otoño | Año 18



— Confía en mí, bobi, realmente este es un plan impresionante.

A diferencia de otras ocasiones, hoy el día inicia realmente temprano para nuestra querida estrella. Ha decidido abandonar le improvisada cama que armó —pues por su tamaño no entra en una normal ni por si acaso— en un horario donde gran parte de la isla debería estar durmiendo —o eso espera—. Esto no es hecho al azar. No es que precisamente hoy quiera madrugar para ser una persona más productiva durante el día, sino que tiene un objetivo concreto.

Para ello, ha traído consigo a una persona de confianza y a quien consideró que era la mejor persona para este trabajo. Tras haber preguntado por la ciudad y hablado con la misma compañera en cuestión, llegó a la conclusión de lo que debía usar. Por tanto, le pidió que asista a este pequeño encuentro armada de una manera específica, olvidándose momentáneamente del característico bate que acostumbra a usar para apalear bobis.

Por si alguien es lento y todavía no lo descubre, quien la acompaña esta madrugada es Pucca. — Sé que lo que te pido suena algo loco, ¡pero ey! Precisamente a nosotras nos gusta tomar riesgos, ¿no? Aunque diría que los bobis de Eele y Road comparten la misma afición. Por algo todos somos amigos. ¡Pero nosotras no somos bobis como ellos!

Una peculiaridad de Mika en esta jornada es que la chaqueta que usa está más cerrada de lo normal, apretando bien la correa que lleva a la altura de la cintura, ocultando casi toda la piel de su torso. Para alguien que se siente orgullosa de su físico y siempre lo presume, esto realmente es extraño. ¡Pero todo es por algo, confíen!

La breve reunión no se desarrollará en alguna de las ciudades de la isla, sino que Mika optó por seleccionar el centro, donde se encuentra una gran cantidad de chatarra y no acostumbra a haber mucha gente. La idea es hacer esto en secreto. Aunque si alguien la ve, realmente no le importa mucho. Eso sí, desea que sea sorpresa para muchos. — Dame un momento, bobi.

Se sitúa de pie a unos cinco metros de distancia de su compañera, frente a frente. Con la mano zurda toma el micrófono que acostumbra a llevar en ese mismo costado, pero en la cintura. Tras carraspear un segundo para aclarar la garganta. Pronto, acerca el objeto a sus labios y comienza a escucharse…

Cuando yo no pueda continuar
Dejaré en mis manos el recuerdo
Grabado en mi alma, pues es eterno, pero
¡Historia yo haré!
Siempre habrá un mañana en donde todo es claro
Debo concentrarme y despejar las lágrimas de ayer
Y aunque el cielo se nuble otra vez
Puedo yo un relámpago ser

Lo imponente no es su voz, ni la emoción con la que canta, que también, sino lo que ocurrió mientras sus cuerdas vocales hacían su trabajo. Con la mano libre, la derecha, soltó la correa que aprieta su chaqueta y la dejó abrirse del todo, dejando a la vista su pecho cubierto por ese bikini de tintes oscuros. Pucca debe estar acostumbrada a verla así, y todo el mundo en realidad, pero hoy hay algo distinto. En ambos costados de su pecho hay un artefacto con forma de concha marina, cada uno con un diseño distinto. Comparados con la enorme figura de la buccaneer no se ven tan grandes, pero para Pucca, quien posee una estatura más normal conforma a los humanos, sí deben llamarle más la atención.

Lo que ocurrió mientras cantaba es que aquel que se encontraba en su pecho izquierdo grabó el sonido de su canto, pudiendo mantenerlo ahí el tiempo que sea necesario hasta que ella decida reproducirlo.

Sin embargo, no invitó a Pucca para que vea el cambio en su cuerpo, sino para que la ayude con algo en particular. — La trajiste, ¿no? — Está un poquito nerviosa, y se ve en su boca que mueve constantemente la mandíbula, pues juguetea con la goma de mascar. Deja caer la chaqueta abierta hacia el piso, estirando los brazos hacia atrás. Procede a colocar el micrófono de vuelta en su cintura, específicamente en un broche del pantalón blanco que porta. Apunta con el pulgar de la mano derecha al objeto que está en su pecho del mismo lado. Parece una pose de confianza, pero está marcando aquello como blanco para lo que Pucca sabe que debe hacer.

— ¡Hazlo, bobi! Una mujer tan increíble como yo ni se inmutará. ¡Trolololo! — No es solo la pose que adopta la que demuestra absoluta confianza en este momento, sino la sonrisa que muestra su rostro, la cual tiene tintes de fanfarronería. Sabe muy bien lo que está haciendo…

O eso cree.

— ¿Y si apunta mal y me vuela los sesos?... Bueno, es Pucca, debo confiar.

El que abre este spoiler es bobi
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¡Apunta bien, bobi! [P.R.] [Pucca] - por Mika Reze - Hace 2 horas

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