Hace 51 minutos
Cuando alguien aparte de ella decía tener un plan muy ingenioso, solía ser una mala señal. Si este terminaba siendo un desastre o una verdadera maravilla aún estaba por verse.
Quería mucho a su amiga Mika, era una parte muy importante de su vida sin dudas, pero eso no evitaba que la confianza en sus capacidades para formular planes inteligentes sea muy baja. Aún así, le había hecho caso, no tenía algo que podría salir catastróficamente mal, al menos a simple vista, por lo que no estaría mal contentarla. Eso sí, si hubiera algo que pudiera causar un alboroto o una situación desagradable para el grupo la detendría.
- Supongo que tienes razón… -. Dijo como respuesta a las palabras de su compañera, mientras que soltaba el humo de su cigarro por su boca y sostenía este con su mano derecha, también apuntando con su dedo índice de la otra mano hacia su amiga. - Aún así, nunca pensé verte despierta tan temprano. Es una vista agradable -. Y un buen hábito, por lo que no estaría mal si pudiera lograr que ella lo tomara.
En cuanto llegaron a una ubicación algo apartada de ojos curiosos, dejó caer su cigarrillo, o lo que quedaba de este, y le dio un pisotón en el suelo para apagarlo definitivamente. Mika quería mostrarle algo, algo impresionante si veía sus gestos y su emoción, pero lo cierto era que no se hubiera esperado nunca lo que estaba a punto de ver. - Wow… -.
El canto era hermoso como siempre, pero por primera vez la voz de su amiga quedó en segundo plano, le interesó eso que se formó en su pecho. ¿Una caracola? Eso parecía, pero desconocía que hacía exactamente y dudaba que fuera una cuestión de estética. - ¿Poderes de una akuma no mi? -. Quiso asegurarse, pero la respuesta a su pregunta no llegó, solo una pregunta por parte de Mika. - Hmmm… Si, traje todo… -.
Llevó su mano a su espalda baja, donde reposaba un arma muy diferente a la que ella llevaba siempre. Una pistola, la cual le mostró a la otra mujer pero no dejó que tomara. - Dime… ¿Qué planeas exactamente? -. La cuestionó, aún sin entender del todo lo que quería, pero también preocupada por lo que un objeto así pudiera significar. Mientras esperaba una respuesta, de su bolsillo tomó un chicle con su mano libre, lo liberó del paquete que lo apresaba y se lo llevó a la boca.
La respuesta llegó, mientras que ella mascaba el alimento una y otra vez. Era obvio lo que quería al ver esa pose y esa sonrisa, pero Pucca aún portaba con dudas, dispararle en el pecho a tu propio amigo no era algo que estuviera en su lista de deseos específicamente.
Aún así, soltó un suspiro y sacó de otro bolsillo la caja de municiones, procediendo a cargar el arma con una velocidad más lenta de lo esperado para alguien que presumía saber tantas cosas. - Se que no vas a morir, si lo hicieras sería lamentable, pero dime… -. Ahora sus ojos fueron a encontrarse con los de su amiga, como si necesitara una confirmación que ya sabía que tenía. - ¿Confías en mí? -.
Dio un salto, uno lo suficientemente alto para no tener que apuntar hacia arriba. Su cuerpo se alzó y así el arma quedó apuntando justo al frente de esa cosa creada en el cuerpo de su amiga, la que ella apuntaba con su pulgar. No esperó un segundo más y simplemente apretó el gatillo, sin necesidad de apuntar demasiado al tener al objetivo literalmente enfrente. En cuanto aterrizó, segura de haberlo hecho correctamente, volvió a mirar a su amiga. - ¿Funcionó? -.
Esperaba que si, nunca había usado munición de ese tipo ni visto a alguien con esa clase de poderes, todo era muy nuevo como para estar segura.
Quería mucho a su amiga Mika, era una parte muy importante de su vida sin dudas, pero eso no evitaba que la confianza en sus capacidades para formular planes inteligentes sea muy baja. Aún así, le había hecho caso, no tenía algo que podría salir catastróficamente mal, al menos a simple vista, por lo que no estaría mal contentarla. Eso sí, si hubiera algo que pudiera causar un alboroto o una situación desagradable para el grupo la detendría.
- Supongo que tienes razón… -. Dijo como respuesta a las palabras de su compañera, mientras que soltaba el humo de su cigarro por su boca y sostenía este con su mano derecha, también apuntando con su dedo índice de la otra mano hacia su amiga. - Aún así, nunca pensé verte despierta tan temprano. Es una vista agradable -. Y un buen hábito, por lo que no estaría mal si pudiera lograr que ella lo tomara.
En cuanto llegaron a una ubicación algo apartada de ojos curiosos, dejó caer su cigarrillo, o lo que quedaba de este, y le dio un pisotón en el suelo para apagarlo definitivamente. Mika quería mostrarle algo, algo impresionante si veía sus gestos y su emoción, pero lo cierto era que no se hubiera esperado nunca lo que estaba a punto de ver. - Wow… -.
El canto era hermoso como siempre, pero por primera vez la voz de su amiga quedó en segundo plano, le interesó eso que se formó en su pecho. ¿Una caracola? Eso parecía, pero desconocía que hacía exactamente y dudaba que fuera una cuestión de estética. - ¿Poderes de una akuma no mi? -. Quiso asegurarse, pero la respuesta a su pregunta no llegó, solo una pregunta por parte de Mika. - Hmmm… Si, traje todo… -.
Llevó su mano a su espalda baja, donde reposaba un arma muy diferente a la que ella llevaba siempre. Una pistola, la cual le mostró a la otra mujer pero no dejó que tomara. - Dime… ¿Qué planeas exactamente? -. La cuestionó, aún sin entender del todo lo que quería, pero también preocupada por lo que un objeto así pudiera significar. Mientras esperaba una respuesta, de su bolsillo tomó un chicle con su mano libre, lo liberó del paquete que lo apresaba y se lo llevó a la boca.
La respuesta llegó, mientras que ella mascaba el alimento una y otra vez. Era obvio lo que quería al ver esa pose y esa sonrisa, pero Pucca aún portaba con dudas, dispararle en el pecho a tu propio amigo no era algo que estuviera en su lista de deseos específicamente.
Aún así, soltó un suspiro y sacó de otro bolsillo la caja de municiones, procediendo a cargar el arma con una velocidad más lenta de lo esperado para alguien que presumía saber tantas cosas. - Se que no vas a morir, si lo hicieras sería lamentable, pero dime… -. Ahora sus ojos fueron a encontrarse con los de su amiga, como si necesitara una confirmación que ya sabía que tenía. - ¿Confías en mí? -.
Dio un salto, uno lo suficientemente alto para no tener que apuntar hacia arriba. Su cuerpo se alzó y así el arma quedó apuntando justo al frente de esa cosa creada en el cuerpo de su amiga, la que ella apuntaba con su pulgar. No esperó un segundo más y simplemente apretó el gatillo, sin necesidad de apuntar demasiado al tener al objetivo literalmente enfrente. En cuanto aterrizó, segura de haberlo hecho correctamente, volvió a mirar a su amiga. - ¿Funcionó? -.
Esperaba que si, nunca había usado munición de ese tipo ni visto a alguien con esa clase de poderes, todo era muy nuevo como para estar segura.
Intuición
