20-10-2026, 06:30 AM
Las palabras de Omuyaga no se hicieron esperar tras una ofensiva fructífera por su parte, algo que difícilmente podría evitar si no jugaba a la predicción o en su defecto contaba con que a los movimientos lentos podía interrumpirlos con facilidad. También poseía ataques masivos lo suficientemente fuertes como para extraerle el armamento del interior de su cuerpo, una variable que aquel capaz de analizarlo todo no había contemplado y elementos que le complicaban la tarea de seguirle el ritmo al enfrentamiento. Sólo ese dato ya resultaba un aporte más que productivo al fin de aquel entrenamiento, cumpliendo de sobremanera con sus expectativas, además de regalarle un momento con su mejor amigo, y el más longevo de sus conocidos sin contar a la familia.
Verlo esforzarse por ser mejor siempre lo llenaba de orgullo, pues en el pasado, parte del entendimiento mutuo encontraba su raíz en los múltiples choques de los bokken y los aprendizajes que ganaban a diario. Ahora no era diferente en su núcleo, sólo utilizaban herramientas diferentes desde mentalidades más maduras y desarrolladas.
—No llegaré lejos sólo con habilidad, Kael, debo seguir moviéndome. —expresó en respuesta, tan breve como la frase contraria y a su vez, lleno de la determinación que lo llevó con vida hasta ese punto. Quizás en otras circunstancias y con una mentalidad diferente, ciertos escenarios habrían resultado ampliamente desfavorables, pero el devenir de los acontecimientos le enseñó tanto por sus aciertos, como sus errores.
Y el estancamiento nunca fue una respuesta.
Hasegawa entonces observó cada movimiento del contrario detalladamente. Esta vez le permitió volver a armarse, aunque conociendo ahora las nuevas peculiaridades de su fruta del diablo no iba a permitirle ejercer un disparo tan certero como el que conectó instantes atrás, y considerando que decidió tomar incluso más distancia en otra transición perfectamente visible hacia su perspectiva, en ese mismo movimiento el albino optó por perderse de la vista del contrario en una transición en diagonal hacia atrás que lo terminaría dejando a setentaicinco metros de su compañero marine, saliéndose tanto del alcance como de la trayectoria de aquella bala invisible tras recorrer cuarenta metros al nivel del suelo.
Habiéndose perdido de la vista del contrario al menos en un shock inicial, sacó uno de sus botiquines más elaborados y lo aplicó tomándose el tiempo que le fue necesario tras su movimiento, sin perder en ningún instante de vista al azabache, incapacitándose para hacer cualquier otra acción durante ese breve lapso, tratando la herida del abdomen.
A su vez, mantenía Koshin y su Kenbunshoku a doscientos metros en radio, preparándose para terminar aquel enfrentamiento en el siguiente intercambio, con una felicitación silenciosa al Soldado Raso. A su amigo.
Verlo esforzarse por ser mejor siempre lo llenaba de orgullo, pues en el pasado, parte del entendimiento mutuo encontraba su raíz en los múltiples choques de los bokken y los aprendizajes que ganaban a diario. Ahora no era diferente en su núcleo, sólo utilizaban herramientas diferentes desde mentalidades más maduras y desarrolladas.
—No llegaré lejos sólo con habilidad, Kael, debo seguir moviéndome. —expresó en respuesta, tan breve como la frase contraria y a su vez, lleno de la determinación que lo llevó con vida hasta ese punto. Quizás en otras circunstancias y con una mentalidad diferente, ciertos escenarios habrían resultado ampliamente desfavorables, pero el devenir de los acontecimientos le enseñó tanto por sus aciertos, como sus errores.
Y el estancamiento nunca fue una respuesta.
Hasegawa entonces observó cada movimiento del contrario detalladamente. Esta vez le permitió volver a armarse, aunque conociendo ahora las nuevas peculiaridades de su fruta del diablo no iba a permitirle ejercer un disparo tan certero como el que conectó instantes atrás, y considerando que decidió tomar incluso más distancia en otra transición perfectamente visible hacia su perspectiva, en ese mismo movimiento el albino optó por perderse de la vista del contrario en una transición en diagonal hacia atrás que lo terminaría dejando a setentaicinco metros de su compañero marine, saliéndose tanto del alcance como de la trayectoria de aquella bala invisible tras recorrer cuarenta metros al nivel del suelo.
Habiéndose perdido de la vista del contrario al menos en un shock inicial, sacó uno de sus botiquines más elaborados y lo aplicó tomándose el tiempo que le fue necesario tras su movimiento, sin perder en ningún instante de vista al azabache, incapacitándose para hacer cualquier otra acción durante ese breve lapso, tratando la herida del abdomen.
A su vez, mantenía Koshin y su Kenbunshoku a doscientos metros en radio, preparándose para terminar aquel enfrentamiento en el siguiente intercambio, con una felicitación silenciosa al Soldado Raso. A su amigo.
Let there be light
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
