El bueno, los malos y el feo [P.R - T4] [Juan & Shin]
#16
Parpadeó una, dos, tres veces. Luego perdió la cuenta.
 
Mael, aún en la cabina del “capitán”, ignorando el drama que sucedía fuera, uno que podía escuchar, aunque no ver, poco a poco se estabilizaba. Su pecho subía y bajaba, en un inicio con rapidez, pero con el pasar de los segundos y con el estallido de la batalla exterior, su respiración fue controlándose poco a poco. Su corazón dejaba de martillear con la fuerza que provocaba que se escuchara como un tambor contra sus costillas y su visión, de estar completamente nublada, pasó a estar solo nublada. Seguía viendo solo sombras, pero ubicarse era más sencillo ahora que se había acostumbrado a su entorno.
 
Fuera escuchó un estruendo, uno que hizo un esfuerzo por ignorar. No tenía tiempo para defender a Gill, debía anunciarles a sus compañeros lo que ocurría.
 
Esta vez, con el corazón aun en la boca, sí logró descolgar el den den mushi.
 
Por unos segundos esperó, mientras que uno de sus pies daba golpecitos en el suelo, haciendo que la madera resonara con un tac, tac constante hasta que del otro lado se escuchó un gotcha que anunciaba que alguien había descolgado.
 
—¡CAPITÁN! 
Contenido Oculto

 


En tierra las cosas no se quedaban atrás, mientras Mael intentaba poner orden a sus ideas en medio de una llamada, Gill tenía otros problemas.
 
La rapidez con la que el destello de luz pasó frente a él fue suficiente para que, en medio de sus acciones, de repente sintiera una pesadez en sus ojos que hizo que todo a su alrededor se volviera borroso… ¿Qué había pasado?
 
Cuando terminó de hablar escuchó ruidos, pero no podía ver de donde venían, tampoco fue capaz de darse cuenta de que el marine al que intentaba llegar con su voz había quitado de en medio a los niños, incluyendo a la niña muerta.
 
Rápido…Todo era demasiado rápido. Su cerebro no podía seguirlo, era frustrante, lo hacía apretar los puños y querer alejarse de ese lugar, regresar al mar. Empezaba a pensar que nunca debió salir de su barco, debió ponerse en marcha en dirección contraria en cuanto sintió que algo raro pasaba en el territorio que Mael debía cuidar. Se maldijo internamente, pero era tarde.
 
Intentó dar media vuelta; sin embargo, de nuevo una oleada de miedo lo detuvo en seco. Sus puños se apretaron de nuevo con una fuerza tal que las uñas como garras se clavaron en su la tela de sus guantes con toda la fuerza que tenía en sus manos. Sus piernas flaquearon y el gyojin terminó arrodillado en el suelo. No podía ver, pero aún así, bajó su cabeza para darse cuenta de que, incluso con la vista borrosa, podía percibir las sombras de sus manos temblorosas.
 
¿Por qué hacía eso? Le había propuesto una tregua… ¿Acaso no lo escuchó? ¡Podía darle información!
 
Quiso explicárselo a gritos, pero apenas abrió la boca un ataque le llegó tan rápido como el miedo que recorría sus venas. No había manera de reaccionar ante el terrible poder de aquel sujeto.
 
Lo único que supo después de “ver” el destello es que su cuerpo salió disparado hacia un punto lejano de la geografía del lugar. Bajo él sintió la densidad del agua salada, pero no estaba en una zona tan honda como para emprender un escape inmediato…No… ¿A quién engañaba? Incluso en una zona tan baja del mar habría podido defenderse o huir si aún estuviera en sus cinco sentidos, pero esta noche, las cosas no eran así.
 
Seguía temblando, pero ahora se le unía la pesadez de su cabeza y sus ojos borrosos…Ni siquiera podía guiarse a través de las auras de los marines, pues por más que intentaba usar aquella habilidad a la que llamaban haki, sus sentidos quedaban bloqueados.
 
—¡Basta! —Gritó desde su lugar, con una voz que no escondía el temblor. —Lo dije…lo dije antes…me rindo…me rindo… ¡No me arreste, oficial! —En el silencio de la noche, a pesar de la distancia, la voz de Gill podía escucharse con mucha claridad. —No…no me interesa esconderme, no, no, no…lo dije, puedo entregar a Mael, puedo entregarles el barco como evidencia, todo lo que hay dentro…pero, no, no me maten, por favor…
 

 
—Entendido, cap…
 
Mientras tanto, en el barco, de manera simultánea a la explosión que mandó a volar a Gill, Mael no tuvo tiempo de reaccionar cuando el haz de luz la alcanzó cuando estaba en medio de su llamada.
 
No tuvo tiempo de colgar o de decir más nada, simplemente, soltó el auricular obligada por la fuerza del impacto que la estrelló contra la pared metálica de la cabina del “capitán”, lo único que la separaba del mar.
 
La debilidad abordó su cuerpo, aun estaba consciente, pero no era capaz de levantarse para huir o para pelear, ni siquiera para colgar el den den mushi, desde donde aún se escuchaba la voz de su capitán exigiéndole una explicación, pero sus fuerzas, incluso para hablar, habían abandonado su cuerpo.
Contenido Oculto

 

 
Mercado de Mariscos
[Imagen: hyakocheja.png]
  Responder


Mensajes en este tema
RE: El bueno, los malos y el feo [P.R - T4] [Juan & Shin] - por Hyákinthos - 21-10-2026, 03:33 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)