El bueno, los malos y el feo [P.R - T4] [Juan & Shin]
#17

Mantuvo su haki activo en el mismo radio, completamente atento al entorno y entendiendo ante la abrupta disminución del aura en la presencia femenina que fue derrotada sin llegar a morir. No era el caso con la bestia traidora y asesina que reposaba a setentaicinco metros de distancia en línea horizontal, escuchando los gritos a medida que se acercaba a él caminando, con los puños cerrados y escupiendo otro poco de sangre que aún salía expulsada debido al golpe en su pecho, frunciendo el ceño guiado por la brutal rabia que sentía en su interior, transfiriéndose al espíritu morado que se exhibía desde su cuerpo.

Recortó a sesentaiséis los metros que lo separaban de la criatura acuática, recordando entonces la manera en que empezó todo aquello y como fue escalando poco a poco, entendiendo que detrás de los niños existían intenciones horrorosas, volviendo a la muerte de la pequeña que había dejado de responder esa noche, haciéndole latir el corazón con una fuerza que casi no reconocía en sí mismo, trayendo a colación las mismas memorias del día más oscuro en su vida, cuando no pudo salvar a Himari del cruento destino que enfrentó por una mala decisión propia.

Casi no prestó atención a las súplicas, cegado de resentimiento, y desde ese punto, sólo pudo apretar los dientes y cerrar el puño derecho. Los destellos púrpuras aparecieron sin que se de cuenta, reflejándose casi de inmediato en las iris de azul glacial que portaba el Comandante, y sin dar tregua, aún manteniendo el máximo poder ofensivo que portaba al menos en aquel instante, susurró unas pequeñas palabras antes de lanzarse una vez más contra el que consideraba máximo culpable de lo que pasó esa noche.

—Como si fuera a permitir...

No terminó la frase, sus ojos simplemente se oscurecieron al mover levemente la cabeza hacia delante, tapando la luz lunar al rostro, y entonces... salió disparado hacia el último enemigo en pie a una velocidad ridícula, colocando el cuerpo en horizontal para afirmar el vuelo y recortar las distancias en un parpadeo. La diestra cerrada no escatimó en gastos al estar preparando su técnica más poderosa, hundiendo el puño en el pecho ajeno sin generar daños, sólo... marcando la detonación de lo que sería un pequeño show de fuegos artificiales.

[Imagen: 40ce0a62-d001-4fa8-8081-02e310919466.png]

—¡...que te rindas sin sufrir lo que causaste!

Y explotaron, envueltos en un radio visible de seis metros.

El púrpura cambiando la iluminación de aquel lugar. 

Destellos violentos marcando el final de la tragedia.

El sonido fue ensordecedor, y las luces eran difíciles de observar sin entrecerrar los ojos, sin embargo, tras la increíble energía que se condensó en ese único punto, con su haki seguía detectando vida en el cuerpo que ahora yacía inconsciente a sus pies, cubierto de aguas no demasiado profundas, y permitiendo que el gyojin siga siendo visible. La pelea terminó, era un hecho, haciendo que tras la adrenalina su cuerpo intentase sucumbir al shock de cansancio que todo el esfuerzo físico supuso en esa noche trágica, sin nada que celebrar por el pensamiento de la vida que no alcanzó a desviar del camino de la muerte.

Shin observó el cuerpo, inerte, y decidió sujetarlo con ambas manos para arrastrarlo hasta la orilla, intentando identificar a Juan con la vista, teniendo el cuerpo magullado y con un claro sudor frío entremezclándose con la sangre emergente de sus labios. —¡Por aquí, Juan! —exclamó, desactivando todas sus técnicas y reduciendo a cuarenta metros el radio de su haki, sintiendo un enorme alivio de esa extraña fuerza espiritual que aprendió hace no demasiado tiempo, manteniéndola en control desde ese punto aunque sin poder paliar la agitación que conducía todas las respuestas instintivas de su cuerpo.

Conforme el Comandante se acercara, sería claro con sus intenciones —Repitió muchas veces tener información, voy a curarlo y tratar de que recupere la consciencia, luego buscaré a la gyojin que se fue al barco y la traeré aquí. —apuntó en dirección a la embarcación, con señales claras de que se estaba llevando a sus límites —¿Cómo están los niños? —preguntó, tras reducir el rango del kenbunshoku dejó de poder percibirlos y le interesaba más la opinión de su carismático compañero, entendiendo que al menos en ese instante no había espacio para las bromas, sólo trabajo, uno que debían terminar con datos sobre las actividades de estos monstruos, porque no tenían otro nombre.

Dicho y hecho, Shin sacó uno de sus botiquines pequeños y comenzó a tratar las heridas del pecho en el enorme enemigo que acababa de dejar inconsciente, tratándolas con la precisión que el mismo Cangrejo había observado en el mercadillo aunque sin el deseo real por ayudar a su "paciente". Lo hizo para que despierte, algo que se reflejaba gracias a los golpes en el rostro sin ánimos de generarle contusiones que siguieron después, esperando que aquel tratamiento fuese suficiente.

Luego, asintiendo hacia Juan, volvió a alzar en vuelo y recorrió la distancia que lo separaba de la fémina, ubicándola con su haki una vez estuvo en el radio correcto e ingresando a la cabina donde intentó ocultarse. Pudo ver el Den Den Mushi, notando que se encontraba en actividad, y decidió irrumpir en silencio mientras levantaba a su primer rival de esa noche del cuello con su diestra, recogiendo al caracol con la extremidad libre, intentando descubrir si el interlocutor decía algo de utilidad en el completo silencio que impuso en el viaje hacia Juan Sebastian.

Colocó a la más pequeña aún despierta al lado del gyojin de considerable altura, manteniéndose firme a pesar del cansancio, y finalmente desactivó su fruta, soltando pequeños suspiros que podían alertar al Cangrejo a pesar de que gradualmente se estabilizaba. —¿Quieres... que me encargue de los niños? —la pausa en su frase no fue menor. A medida que el efecto de la adrenalina disminuía, Hasegawa sufría una expansión en sus dolores y un peso enorme en el cuerpo, pero no actuaría sin un consenso unánime en conjunto con su compañero marine, a quien observaba hacia arriba por la diferencia de alturas tras conseguir mantener con vida a los dos piratas que ocasionaron aquel desastre.

Let there be light
[Imagen: vEBNZb3.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1225 + 0 = 1225
Energia: 1716 - 1252 = 464
Espiritu: 300 - 200 = 100


Mensajes en este tema
RE: El bueno, los malos y el feo [P.R - T4] [Juan & Shin] - por Hasegawa Shin - 21-10-2026, 05:36 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)