[EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 1
#24
El día se presentaba tranquilo, quizás demasiado. No había un alma alrededor, extraño a los ojos de Kazuma. El suelo se movía en todas direcciones y solo veía azul. El mar estaba calmado, pero a medida que se acercaba a la isla, el oleaje era mayor y su pequeña balsa mal cuidada no era un gran soporte que le ayudara a mantener el equilibrio.

- ¿Dónde estará todo el mundo? - Se preguntaba a sí mismo, en medio del océano y con tan solo una isla visible a lo lejos. - El ritmo del viento es extraño… ¿Será que me están llamando?

Seguía mirando alrededor y, aunque tenía unas ramas que había usado como remo en algún momento, parecía que Kazuma se había entregado a la sintonía del mar. La balsa maltrecha que hizo había aguantado más de lo que cualquier persona habría supuesto. Definitivamente nadie habría apostado a que llegaría vivo a dondequiera que fuera.

Poco a poco las olas fueron empujándolo hacia aquella extraña isla, había unos cuantos barcos amarrados con distintas banderas ondeando en lo alto de cada mástil. Estaba claro que no era un buen lugar para llegar y meterse en medio, pero a él no le importaba. Se coló entre dos barcos hasta estamparse contra la orilla, y bajó de un saltito.

Kazuma vestía un haori negro, maltrecho y descuidado, lleno de parches de cualquier color. Cabría entender que los había ido poniendo para cubrir agujeros o partes desgarradas. Debajo, una camisa blanca y unos hakama grises en la parte inferior igual de descuidados, caminando completamente descalzo. Se verían brazos y piernas llenas de notas musicales escritas directamente con tinta, algunas ya corridas y poco legibles. Con una melena oscura y larga hasta los hombros, pero tan despeinada y descuidada como el resto de su atuendo. Apoyando el brazo sobre la empuñadura de su katana, que ahora reposaba en la cintura, sujeta por una correa de cuero desgastada y envejecida.

Caminaba feliz, dando pequeños saltitos y tarareando canciones que inventaba sobre la marcha y ya solo con su tarareo podías intuir qué cantante no era. El pequeño farol que colgaba del cinturón parecía no tener utilidad, pues no tenía vela alguna dentro, pero él, de vez en cuando, se asomaba a lugares más oscuros y lo acercaba como si iluminara esa pequeña rendija negra. No lo hacía pero para él, tenía sentido. Durante su camino encontró unas hojas de periódico tiradas en un charco de barro. Kazuma se preocupó por recogerlo y ojearlo mientras sentía unos temblores bajo sus pies descalzos, en la lejanía, algo de gran tamaño se estaba moviendo. Se agachó, arrancó unas hierbas escondidas entre las rocas y se las llevó a la boca como si fueran un manjar.

- Uhmm, parece que lloverá… - pasaba el dedo por la hoja llena de barro como si estuviera leyendo algún titular a pesar de ser completamente ilegible, - El suelo se estremece ante la llegada de una fuerte tormenta - Miró hacia el cielo, la escasez de nubes decía todo lo contrario - Quizás un fa bemol le vendría bien, daría un poco de ritmo a esa nube - Señalaba al cielo dibujando notas y moviendo nubes que ni siquiera estaban allí.

Sus pasos perdidos le llevaron hasta una cueva donde podía ver a varias decenas de personas que, en su mayoría, se mantenían a distancia entre sí. Un par de chicas se encontraban en la enorme entrada, mirando hacia el interior junto a un extraño gigante. Kazuma avanzó como si aquello fuera lo más normal del mundo y algo común en su día a día. Acercándose a la cueva, pasó por el lado de ellas mirando hacia lo alto del gigante, se puso delante y lo observó. Se llevó la mano a la barbilla, pensativo. Parecía que iba a hacer algún tipo de observación sobre lo que tenía delante. Terminó sonriéndoles a ambos, como si los hubiera reconocido desde hacía años.

- ¡Don pisatechos! Sabía que te conocía de algún lugar, ¡y mi querida Rayito de Sol! - Esbozó una sonrisa afable, casi amistosa, como la de quien ve a un gran amigo por primera vez en años mientras miraba a la pelirroja. De voz grave pero llena de gallos, agudos exagerados que se colaban entre sus palabras, una voz extraña y ridícula - ¡Ah! ¡Una tercera nota! ¡Magnífico! ¡Ya tenemos acorde! - Dijo, ahora mirando a la chica de pelo negro, realizando una breve y elegante reverencia, con un toque teatral, se dio la vuelta y caminó hacia el interior de la cueva pero antes, volvió a girarse llevándose el índice al oído y con cara de sorpresa mirando a las chicas - ¿Lo oyes? Eso es un fa sostenido...o un barco...ahora tengo dudas...no veo a nadie llegar, qué raro... - Y sin esperar ningún tipo de reacción, continuó su camino, moviendo los dedos como si delante de él tuviera una gran orquesta que dirigir, un gesto que no podía evitar.

Ignoró a todos los demás, pues eran desconocidos para él. Encontró una buena roca sucia y asquerosa para sentarse, rodeado de cajas podridas, y se mantuvo a la espera de que pasara lo que tuviera que pasar, mientras observaba, sonriente, al enorme gigante y continuaba leyendo aquel periódico manchado, mojado y prácticamente deshecho.

Sinfonía de Kazuma
KAZUMA AMEKAZE
[Imagen: Chat-GPT-Image-1-oct-2026-16-23-42.png]
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 1 - por Kazuma Amekaze - Hace 1 hora

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