Hace 2 horas
(Última modificación: Hace 43 minutos por Saint Sheperd Ju Peter.)
Con la señal dada por el líder de los piratas Centipede, Whirliam, las Valar, acompañadas por la música de las gemelas Mara y Dona, comenzaron a dar un espectáculo que, quizás… Se salía bastante de lo convencional. Al ver como la mujer peliverde cubierta de telas y trapos apagaba las luces, las alarmas del líder saltaron de manera inmediata.- ¿Un concierto a oscuras? - se sobresaltó el sosegado líder de la banda, levantándose del tirón de su asiento, pensando si agarrar o no el cofre mas, con el inicio de la música, la posible tensión que podía sentir en sus carnes Whirliam se desvaneció por completo.- Mira que les dije que tocaran música clásica… Pero bueno, algo es algo, luego se lo retiraré de la paga… - Resopló, mientras su pequeña mascota - aún posada en el hombro -, ponía ojitos de desagrado. Iba a volver a sentarse cuando, a medio camino de que sus glúteos tocaran la superficie del asiento, una llamarada iluminó la estancia. Maki, en un intento por hacer un show de lo más llamativo, no sólo había desenvainado sus katanas sino que, además, las había prendido en fuego, bajándose encima del escenario, que era el lugar en el que debía estar.- ¡Esto es el acabose! ¿Quiénes narices sois vosotras? - Efectivamente, las alarmas de Whirliam volvieron a estallar por completo, yendo a agarrar el cofre con su diestra de manera inmediata para impedir que cayera bajo alguna clase de trampa.- ¡Piratas Centipede! ¡Detened a esa joven y llevaósla fuera junto al resto de su grupo! - ordenó Whirliam, tras lo cuál,todos los hombres, siguiendo la estela de las llamas de Maki, comenzaron a rodearla, rompiéndole el paso en su camino para recortar distancias con el líder, quedando Maki a unos 5 metros de Whirliam, y otros 5 del grupo de Miyori y las gemelas.- ¿Adónde crees que vas, tetas danzantes? - preguntó uno de los masillas bajo las órdenes de Whirliam, quién comenzaba a crujirse los nudillos de su mano derecha. No se podía apreciar bien el aspecto de ninguno debido a la escasa iluminación de la sala.- Más te vale coger tus cosas pacíficamente y largarte de aquí, preferimos no tener que dañar una belleza como tú. - sugirió, a una Maki que estaba rodeada cerca de centenar y medio de hombres.
En ese preciso instante, y casi como si se le hubiera aparecido una figura divina a la pirata, una voz, proveniente de fuera, irrumpió en la sala. - ¡MARINEEEEEEES!. - se escuchaba claramente aquel grito de advertencia, proveniente del segurata de tez morena que resguardaba la puerta.- ¡PROTEGED AL OYA…! - quiso gritar una última orden cuando, el disparo de una bala, interrumpió de lleno el aliento del hombre, que caía completamente muerto por un disparo en la cabeza al otro lado de la puerta, junto al cuerpo sin vida de su otro compañero. Aproximadamente 200 personas que ahora se identificaban como marines se dirigían hacia el local dónde se encontraban, tanto los piratas Centipede, como las Valar, como Mara y Dona.- Genial… ¿La Marina? ¿Cómo se han enterado de esta reunión clandestina? - musitaba, volviendo a dejar el cofre en la mesa, conforme rebuscaba desde su bolsillo su Den Den Mushi. Descolgó el receptor e inició una llamada.- A todas las unidades francotiradoras, estamos bajo ataque, no permitáis que entre ni un marine en el local. Repito, ¡no dejéis que entre nadie! - comunicó, pudiendo notar aquellos que tuvieran el haki de observación activo como se empezaban a movilizar las unidades del piso superior hacia la zona de la fachada, presumiblemente para abatir a su enemigo. Por su parte, todos los esbirros que se encontraban en la planta baja, dejaron de rodear Maki para, seguidamente, dirigirse también hacia la pared más cercana hacia la puerta del exterior. Muchos de ellos, sacaron sus armas de fuego, cuchillos y sables, quedándose a la espera de que, en caso de que hubiera algún marine que consiguiera pasar, poder bajárselo sin que pudiera acercarse siquiera a su lider. Sin embargo, nadie estaba a salvo allí dentro.
Después de que el sonido correspondiente a la rotura de un cristal invadiera el ambiente, sin que nadie pudiera percatarse ni con el uso del Kenbunshoku Haki, hasta el preciso momento en el que aquella bestia se quedara parada justamente en el centro de la sala - a unos 15 metros a las 9:00 de Miyori, Mara y Dona, y a otros 15 metros de las 11:00 de Maki -. La oscuridad que inundaba la sala, no dejaba de ver sus facciones pero, ahora que se mostraba completamente parado frente a todos, aquellos con el Color de la Observación podrían percibir como el nivel de poder de aquel individuo, superaba con creces a todos los que se encontraban en la sala. Poseía, además, un aura podrida hasta la médula, de un color que oscilaba entre el marron y el rojizo, y que revoloteaba como la ceniza impulsada por el viento. Y es que, ahora sí que empezaban los problemas de verdad.
En ese preciso instante, y casi como si se le hubiera aparecido una figura divina a la pirata, una voz, proveniente de fuera, irrumpió en la sala. - ¡MARINEEEEEEES!. - se escuchaba claramente aquel grito de advertencia, proveniente del segurata de tez morena que resguardaba la puerta.- ¡PROTEGED AL OYA…! - quiso gritar una última orden cuando, el disparo de una bala, interrumpió de lleno el aliento del hombre, que caía completamente muerto por un disparo en la cabeza al otro lado de la puerta, junto al cuerpo sin vida de su otro compañero. Aproximadamente 200 personas que ahora se identificaban como marines se dirigían hacia el local dónde se encontraban, tanto los piratas Centipede, como las Valar, como Mara y Dona.- Genial… ¿La Marina? ¿Cómo se han enterado de esta reunión clandestina? - musitaba, volviendo a dejar el cofre en la mesa, conforme rebuscaba desde su bolsillo su Den Den Mushi. Descolgó el receptor e inició una llamada.- A todas las unidades francotiradoras, estamos bajo ataque, no permitáis que entre ni un marine en el local. Repito, ¡no dejéis que entre nadie! - comunicó, pudiendo notar aquellos que tuvieran el haki de observación activo como se empezaban a movilizar las unidades del piso superior hacia la zona de la fachada, presumiblemente para abatir a su enemigo. Por su parte, todos los esbirros que se encontraban en la planta baja, dejaron de rodear Maki para, seguidamente, dirigirse también hacia la pared más cercana hacia la puerta del exterior. Muchos de ellos, sacaron sus armas de fuego, cuchillos y sables, quedándose a la espera de que, en caso de que hubiera algún marine que consiguiera pasar, poder bajárselo sin que pudiera acercarse siquiera a su lider. Sin embargo, nadie estaba a salvo allí dentro.
Después de que el sonido correspondiente a la rotura de un cristal invadiera el ambiente, sin que nadie pudiera percatarse ni con el uso del Kenbunshoku Haki, hasta el preciso momento en el que aquella bestia se quedara parada justamente en el centro de la sala - a unos 15 metros a las 9:00 de Miyori, Mara y Dona, y a otros 15 metros de las 11:00 de Maki -. La oscuridad que inundaba la sala, no dejaba de ver sus facciones pero, ahora que se mostraba completamente parado frente a todos, aquellos con el Color de la Observación podrían percibir como el nivel de poder de aquel individuo, superaba con creces a todos los que se encontraban en la sala. Poseía, además, un aura podrida hasta la médula, de un color que oscilaba entre el marron y el rojizo, y que revoloteaba como la ceniza impulsada por el viento. Y es que, ahora sí que empezaban los problemas de verdad.
INFO
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