Hace 57 minutos
Reunidos dentro de la cueva es que se ubican, charlando, riéndose, dialogando sobre cuándo y qué puede suceder. En estos momentos, cuando están todos juntos, Mika se siente muy feliz. Fue la primera en llegar a Kutsukku, y aunque intentó hacer amigos, durante un buen tiempo se sintió sola. Extrañó a sus amigos. Ahora están con ellas, y los nuevos compañeros también. No le importa la cantidad de personas que haya en este sitio, tampoco qué tan peligroso pueda ser el misterioso individuo que se esforzó en reunirlos a todos aquí. Lo más relevante para ella es demostrar que puede ser una buena capitana para todos. Aunque… seamos sinceros, le cuesta bastante.
Imposible le es no darse cuenta del cambio de actitud en Hanma, pues deja ver claramente que algo pareció molestarle. Está incluso peor que el día en que lo conoció. Está a punto de preguntarle qué sucede, porque si alguien le busca problemas, ella será la primera en ponerle el pecho a las balas. Sin embargo, el entorno decide calmar sus aguas y fijar la atención de todo el mundo a un hecho en concreto. No, no me refiero a la tormenta que comienza a iniciar y que apeligra a todo barco que haya en el mar. Tampoco al gordito que, de manera cómica, llega rodando hasta impactar con una de las paredes, que dicho sea de paso hace estallar a la Buccaneer en carcajadas. — ¡Trolololo! ¡Qué bobi tan divertido! — Lo que capta la atención de la multitud es el muro que se derrumba.
— Oh, ¿comienza la fiesta? — Crea un gran globo con la goma de mascar que lleva en la boca y lo deja explotar, para luego devolverlo al interior. A diferencia de Eele que se pone en posición defensiva, ella espera confiada con una sonrisa que la polvareda se esfume. — ¿Nada? — Solo un camino que se abre ante ellos. — Pucca, ¿qué crees que debe...? — No alcanza a terminar de hablar cuando ya casi todos, a excepción de Pucca, se lanzan hasta allá. — ¡EH, QUE YO NO QUIERO SER LA MÁS BOBI! ¡ESPÉRENME! — No pierde el tiempo y se lanza a correr hacia el camino que se ha aperturado.
Del grupo es la más lenta junto con la otra chica, pero aprovechando que la pelirroja solo camina, Mika no será la última y, por tanto, la más bobi. Una nueva victoria para ella. O una derrota evitada, más bien.
No le pone atención a los desconocidos, por lo que pasa sin que nadie le interrumpa el camino, pues muchos han decidido ser precavidos. Pasa con espacio de sobra.
En medio del trayecto, el tipo que llegó rodando acusa a Road de un robo. — ¡Ey, bobi, está m… — Un momento… Mika piensa. — Somos piratas, robar nos hace mejores piratas. — Tiene todo el sentido del mundo. — ¡Puchero, no le devuelvas nada! ¡Trolololo!
Llega a la entrada del nuevo camino en donde Eele le espera. Desde aquí se ve la iluminación, pero aguarda un momento. — Espera, bobi, ahí viene a Pucca. ¡Y ni te creas! Ya ganaré yo la próxima carrera. — Tras hacerle señas con la mano derecha para que se apure, la espera, obligando a Eele a hacer lo mismo. Cuando llegue, ahora sí. — ¡Andando, a ver qué tan bobi es el supuesto rey pirata! — Ahora sí, sin importarle nada más que seguir junto a sus amigos, comienza a recorrer el sitio iluminado por antorchas. — ¡Qué emoción! No recuerdo ver un sitio así en Samba. ¿No es verdad, bobis?
La aventura finalmente ha comenzado.
Imposible le es no darse cuenta del cambio de actitud en Hanma, pues deja ver claramente que algo pareció molestarle. Está incluso peor que el día en que lo conoció. Está a punto de preguntarle qué sucede, porque si alguien le busca problemas, ella será la primera en ponerle el pecho a las balas. Sin embargo, el entorno decide calmar sus aguas y fijar la atención de todo el mundo a un hecho en concreto. No, no me refiero a la tormenta que comienza a iniciar y que apeligra a todo barco que haya en el mar. Tampoco al gordito que, de manera cómica, llega rodando hasta impactar con una de las paredes, que dicho sea de paso hace estallar a la Buccaneer en carcajadas. — ¡Trolololo! ¡Qué bobi tan divertido! — Lo que capta la atención de la multitud es el muro que se derrumba.
— Oh, ¿comienza la fiesta? — Crea un gran globo con la goma de mascar que lleva en la boca y lo deja explotar, para luego devolverlo al interior. A diferencia de Eele que se pone en posición defensiva, ella espera confiada con una sonrisa que la polvareda se esfume. — ¿Nada? — Solo un camino que se abre ante ellos. — Pucca, ¿qué crees que debe...? — No alcanza a terminar de hablar cuando ya casi todos, a excepción de Pucca, se lanzan hasta allá. — ¡EH, QUE YO NO QUIERO SER LA MÁS BOBI! ¡ESPÉRENME! — No pierde el tiempo y se lanza a correr hacia el camino que se ha aperturado.
Del grupo es la más lenta junto con la otra chica, pero aprovechando que la pelirroja solo camina, Mika no será la última y, por tanto, la más bobi. Una nueva victoria para ella. O una derrota evitada, más bien.
No le pone atención a los desconocidos, por lo que pasa sin que nadie le interrumpa el camino, pues muchos han decidido ser precavidos. Pasa con espacio de sobra.
En medio del trayecto, el tipo que llegó rodando acusa a Road de un robo. — ¡Ey, bobi, está m… — Un momento… Mika piensa. — Somos piratas, robar nos hace mejores piratas. — Tiene todo el sentido del mundo. — ¡Puchero, no le devuelvas nada! ¡Trolololo!
Llega a la entrada del nuevo camino en donde Eele le espera. Desde aquí se ve la iluminación, pero aguarda un momento. — Espera, bobi, ahí viene a Pucca. ¡Y ni te creas! Ya ganaré yo la próxima carrera. — Tras hacerle señas con la mano derecha para que se apure, la espera, obligando a Eele a hacer lo mismo. Cuando llegue, ahora sí. — ¡Andando, a ver qué tan bobi es el supuesto rey pirata! — Ahora sí, sin importarle nada más que seguir junto a sus amigos, comienza a recorrer el sitio iluminado por antorchas. — ¡Qué emoción! No recuerdo ver un sitio así en Samba. ¿No es verdad, bobis?
La aventura finalmente ha comenzado.
El que abre este spoiler es bobi
