Ayer, 12:48 AM
Observando todo aquello que desconocía, aquel lugar húmedo y oscuro parecía pintar un cuadro lleno de colores con cada rostro que se cruzaba en mi campo visual. Ojos afilados, miradas juzgadoras y expresiones desafiantes que parecían poner a prueba mi valor antes siquiera de pronunciar una palabra. Lejos de intimidarme, sonreí de lado, reconociendo que todo aquello sería un verdadero reto para mi, ¿pelear? o ¿huir?, ciertamente me consideraba más una guerrera a pesar de poder tener la daga en contra —Jaula de leones… —murmuré por lo bajo, mientras continuaba observando cada perfil. Reconocí a varios gracias al periódico de hace unos minutos, aunque otros no tantos. Sin embargo, entre todos ellos destacaba una entidad enorme, cuyo cuerpo esculpido llamó poderosamente mi atención. Sus palabras parecían destinadas a tentar a mi gigante, así que miré de reojo a Arceo, quien ignoró por completo aquella provocación. Era evidente que, sin comprender lo que le decían, difícilmente podría percatarse de que le estaban retándo, aun así, cuando regresé la mirada hacia aquel sujeto, mis ojos terminaron desviándose hacia los enormes pectorales que parecían a punto de reventar la camisa que los cubría. Mis labios se curvaron ligeramente, dejando escapar una pequeña sonrisa mientras ladeaba la cabeza con curiosidad —Interesante… —murmuré una vez más…Y vaya que lo era; aquella jaula prometía mucho más de lo que había imaginado, un verdadero tesoro para mi.
Poco a poco comenzaron a desfilar otros personajes que fueron llegando a medida pasaba el tiempo, puede deslumbrar dos cabezas que era de mi interés, Taito y Mika, dos personas que seguramente poseían lo que estabamos buscando: información. Por un instante observe detenidamente a ese pelirrojo de camisa blanca con su acompañante…un cuervo, era galante si, parecía buen mozo, por no decir que era el alma de aquella fiesta. Escuche las palabras de Jesse pero mi mirada estaba fija en las tetorras de aquel pelirrojo que no paraba de robar la atención —No…pero hay interés…— a pesar de querer estar analizando uno por uno, fueron pocas las personas que despertaron esa curiosidad en mí, varios artistas que parecían ser tremendos con sus talentos, dos gyojines que debo de confesar…me traian malos recuerdos de una vieja aventura, una coneja que al verla mis ojos brillaron como estrella, hermosa, fuerte, audaz, mirada tan penetrante que sin duda me dejaría ahogar por semejantes muslos.
Pero fueron las palabras de Nyssa las que me trajeron de nuevo a la realidad, no estaba aquí para babear por nadie y mucho menos para perseguir pectorales, mi mirada se centro en aquellos que nos miraba tan atentamente, desde mi punto podía escuchar las conversaciones de fondo pero todo se distorsionaban a ser varias bocas al hablar —Tienes razón…debemos buscar alguna pista que nos lleve a…– haciendo una pequeña pausa para luego mirar a mis colegas, esperaba que entendieran el mensaje – Kamui – cada paso a dar debía ser sumamente calculado, si nos delatamos o hablábamos demás, seguramente la jugada se vendría en nuestra contra, así que lanzar un doble señuelo sería lo ideal. No había necesidad de explicar quien era por los momentos, pero ellos ya tenían más de un objetivo.
La tormenta que caía de fondo parecía alertar una larga estadía en este lugar, era momento de mezclarse pero no todos a la vez —Jesse, acompañame…los demás quédense aquí— dando una orden clara, mire Arceo quien era otro gigante con ese bling de calle —Arceo, protège les filles…— haciendo una pequeña pausa, sonrei levemente tras levantar el dedo índice de mi diestra —Et… Arceo… écrase-les — sin más comencé mí andar esperando que Jesse me siguiera el paso, pero justamente en ese momento la pared de fondo comenzó a caer abriendo paso al interior, todos los presentes parecían estar inquietos ante esta novedad y otros curiosos por averiguar lo que había al final del camino, sin duda…todo se estaba tornando interesante.
Mientras comenzaba mi caminar hacia el interior de la cueva, podía sentir cómo mi cuerpo parecía volverse más ligero, o al menos así lo percibía, acompañando mis pasos con un contoneo de caderas que buscaba captar la atención de aquel pirata famoso. Mi camino me llevó hasta donde se encontraba el pelirrojo de mirada ámbar, quien compartía un interesante relato sobre su prima Mumu. Me detuve frente a él sin darme cuenta que ya me encontraba solamente en ropa interior…si…ahí vamos de nuevo…, dejando descansar una mano sobre mi cadera mientras mis ojos se paseaban descaradamente por aquellos perfectos pectorales, para después subir hasta su mirada y contemplar aquel cuerpo que parecía llevarse bastante bien con sus encantos —Esperemos no encontrarnos con uno… aunque lo que tengo delante de mí parece ser mucho más peligroso, ¿no? —pronuncié con una voz totalmente melosa, manteniendo una distancia de unos cinco metros entre ambos. Ladeando ligeramente la cabeza, dibujando una sonrisa coqueta antes de continuar con aquella pequeña provocación —¿Acaso es usted el rey de los piratas? Porque, ciertamente… sería todo un honor tenerlo como amigo —añadí con un encanto que parecía escalar poco a poco, tentando su reacción sin necesidad de recurrir a otras artimañas.
Finalmente, mi mirada se desvió hacia sus compañeros, deteniéndose especialmente en la coneja y la chica del casco, a quienes dediqué una sonrisa igual de encantadora —O quizás… ¿reinas? Realmente, qué encanto de doncellas —solté elogios sinceros, procurando no pronunciar palabras que pudieran conducirme a una mentira. Después de todo, adular a alguien no significaba necesariamente engañarlo. El hombre enorme cuyas tetorras parecian querer asfixiarme, ciertamente comenzaba a acalorarme a medida que pasaba los segundos, la pareja Gyojin tambien me ponian algo nerviosa. Asi que para terminar, volví a mirar al capitán y sin dudarlo le guiñé un ojo en complicidad, dejando bastante claras mis intenciones de entablar una conversación que prometía ser de lo más divertido.
Bueno..esta señorita tiene curiosidad por lo que hay en el fondo de esta cueva…pero al regresar me encantaría poder conocerlos más…— Con un objetivo bastante claro en mente mire a Jesse de reojo para indicarle que debíamos continuar — Con su permiso...Rey tetorro, me retiro por ahora — con una sonrisa coqueta continué mi caminar con todo aquellos que parecían querer llegar al final de la cueva, ¿Que nos esperaría? ¿Realmente habrá algo en el fondo?, por los momentos debía ser sumamente precavida con mis acciones —Atento Jesse— murmure en voz baja esperando que mi fiel compañero entendiera el mensaje, Después de todo…no era la primera vez que visitaba una cueva llena de ratas.
Poco a poco comenzaron a desfilar otros personajes que fueron llegando a medida pasaba el tiempo, puede deslumbrar dos cabezas que era de mi interés, Taito y Mika, dos personas que seguramente poseían lo que estabamos buscando: información. Por un instante observe detenidamente a ese pelirrojo de camisa blanca con su acompañante…un cuervo, era galante si, parecía buen mozo, por no decir que era el alma de aquella fiesta. Escuche las palabras de Jesse pero mi mirada estaba fija en las tetorras de aquel pelirrojo que no paraba de robar la atención —No…pero hay interés…— a pesar de querer estar analizando uno por uno, fueron pocas las personas que despertaron esa curiosidad en mí, varios artistas que parecían ser tremendos con sus talentos, dos gyojines que debo de confesar…me traian malos recuerdos de una vieja aventura, una coneja que al verla mis ojos brillaron como estrella, hermosa, fuerte, audaz, mirada tan penetrante que sin duda me dejaría ahogar por semejantes muslos.
Pero fueron las palabras de Nyssa las que me trajeron de nuevo a la realidad, no estaba aquí para babear por nadie y mucho menos para perseguir pectorales, mi mirada se centro en aquellos que nos miraba tan atentamente, desde mi punto podía escuchar las conversaciones de fondo pero todo se distorsionaban a ser varias bocas al hablar —Tienes razón…debemos buscar alguna pista que nos lleve a…– haciendo una pequeña pausa para luego mirar a mis colegas, esperaba que entendieran el mensaje – Kamui – cada paso a dar debía ser sumamente calculado, si nos delatamos o hablábamos demás, seguramente la jugada se vendría en nuestra contra, así que lanzar un doble señuelo sería lo ideal. No había necesidad de explicar quien era por los momentos, pero ellos ya tenían más de un objetivo.
La tormenta que caía de fondo parecía alertar una larga estadía en este lugar, era momento de mezclarse pero no todos a la vez —Jesse, acompañame…los demás quédense aquí— dando una orden clara, mire Arceo quien era otro gigante con ese bling de calle —Arceo, protège les filles…— haciendo una pequeña pausa, sonrei levemente tras levantar el dedo índice de mi diestra —Et… Arceo… écrase-les — sin más comencé mí andar esperando que Jesse me siguiera el paso, pero justamente en ese momento la pared de fondo comenzó a caer abriendo paso al interior, todos los presentes parecían estar inquietos ante esta novedad y otros curiosos por averiguar lo que había al final del camino, sin duda…todo se estaba tornando interesante.
Vestimenta actual
Mientras comenzaba mi caminar hacia el interior de la cueva, podía sentir cómo mi cuerpo parecía volverse más ligero, o al menos así lo percibía, acompañando mis pasos con un contoneo de caderas que buscaba captar la atención de aquel pirata famoso. Mi camino me llevó hasta donde se encontraba el pelirrojo de mirada ámbar, quien compartía un interesante relato sobre su prima Mumu. Me detuve frente a él sin darme cuenta que ya me encontraba solamente en ropa interior…si…ahí vamos de nuevo…, dejando descansar una mano sobre mi cadera mientras mis ojos se paseaban descaradamente por aquellos perfectos pectorales, para después subir hasta su mirada y contemplar aquel cuerpo que parecía llevarse bastante bien con sus encantos —Esperemos no encontrarnos con uno… aunque lo que tengo delante de mí parece ser mucho más peligroso, ¿no? —pronuncié con una voz totalmente melosa, manteniendo una distancia de unos cinco metros entre ambos. Ladeando ligeramente la cabeza, dibujando una sonrisa coqueta antes de continuar con aquella pequeña provocación —¿Acaso es usted el rey de los piratas? Porque, ciertamente… sería todo un honor tenerlo como amigo —añadí con un encanto que parecía escalar poco a poco, tentando su reacción sin necesidad de recurrir a otras artimañas.
Finalmente, mi mirada se desvió hacia sus compañeros, deteniéndose especialmente en la coneja y la chica del casco, a quienes dediqué una sonrisa igual de encantadora —O quizás… ¿reinas? Realmente, qué encanto de doncellas —solté elogios sinceros, procurando no pronunciar palabras que pudieran conducirme a una mentira. Después de todo, adular a alguien no significaba necesariamente engañarlo. El hombre enorme cuyas tetorras parecian querer asfixiarme, ciertamente comenzaba a acalorarme a medida que pasaba los segundos, la pareja Gyojin tambien me ponian algo nerviosa. Asi que para terminar, volví a mirar al capitán y sin dudarlo le guiñé un ojo en complicidad, dejando bastante claras mis intenciones de entablar una conversación que prometía ser de lo más divertido.
Bueno..esta señorita tiene curiosidad por lo que hay en el fondo de esta cueva…pero al regresar me encantaría poder conocerlos más…— Con un objetivo bastante claro en mente mire a Jesse de reojo para indicarle que debíamos continuar — Con su permiso...Rey tetorro, me retiro por ahora — con una sonrisa coqueta continué mi caminar con todo aquellos que parecían querer llegar al final de la cueva, ¿Que nos esperaría? ¿Realmente habrá algo en el fondo?, por los momentos debía ser sumamente precavida con mis acciones —Atento Jesse— murmure en voz baja esperando que mi fiel compañero entendiera el mensaje, Después de todo…no era la primera vez que visitaba una cueva llena de ratas.
Tira de la tanga


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