Hace 8 horas
Los de primera fila son los primeros en morir, al menos así era en su mente, pero no estaba esperando que sus fuertes compañeros fueran a perecer sin más, por lo que aceptó la orden de Mika y la siguió hasta quedar frente a toda la multitud. ¿Quienes eran esos extraños que los habían recibido? ¿Quién era ese albino que se encontraba frente a ellos? Parecía casi tan alto como Hanma, aunque le costaba calcular su altura al verlo sentado.
¿Y los otros dos? ¿Guardaespaldas? Si era así, y las cosas se salían de control, no era buena idea darles la espalda, y mucho menos quedar tan alejados de la entrada a la gruta.
Afuera llovía como si el mundo se fuese a terminar, la cantidad de agua que caía del cielo no era normal. La cueva donde estuvieron dejaba entrar el agua por su gran abertura, y ahora simplemente se habían metido aún más profundo, por lo que si todo comenzaba a inundarse tendrían menos posibilidades de escapar.
¿Los habían reunido en ese lugar con esas intenciones? Necesitaría más información para asegurarlo, pero existía la posibilidad de que algo salga mal y una batalla comience, y no quería mantenerse en ese espacio por mucho más tiempo del necesario.
El discurso comenzó, con palabras asombrosas y que buscaban atraparlos. Odio hacia la marina, hacia los cobardes que no soporten el viaje, hacia quien quiera seguir órdenes. No le sonaban exactamente a las palabras de un capitán, pero lo cierto es que la única referencia que tenía era su amiga pelirrosa. Aceptó que había intentado cruzar al Grand Line también, siete veces para ser exactos, y en todas la marina pudo evitarlo. Lo había intentado las veces suficientes para ser algo preocupante, al menos a ojos de la ley, consiguiendo escapar de esta, asumió Pucca, entonces…
¿Cómo es que ya no se había formado una fama?
Escapar de la marina no era poca cosa, su wanted debería haber aparecido simplemente por romper la ley, y aún así nunca lo había visto. Comenzaba a pensar que no eran más que patrañas, mentiras para atraer soldados que lucharan por él. Si era así tendría sentido reunir a tantas personas, y aún más sentido tenía simplemente dejar que los cobardes o los que consideraban buena a la marina se fueran, serían fichas que no estarían dispuestas a pelear en un inicio.
Una confederación pirata, como si algo así fuera posible con mentes tan egoístas y retorcidas.
Aún así, su tripulación fue la primera en hablar. El grandote expuso bien su punto, pues la única diferencia que podrían encontrar sería la cantidad de números, y eso incluso no estaba claro, pero Mika tomó la palabra rápidamente, diciendo a todos los presentes que los Hijos de la Libertad apoyaban este extraño proyecto.
Sacó otro cigarrillo y lo encendió mientras dejaba que el resto de personas aceptaran o no la propuesta dada por el grandote. Los escuchó, soltó el humo que había reunido y luego volvió su mirada a quien los tenía a todos reunidos aquí, levantó su mano, al mismo tiempo lo hizo su voz - Dime, Goldtooth… -. Se asomó desde detrás de Mika, alzando su mano para darle a entender al anciano que ella estaba hablando. - ¿Planeas usarnos de carnada? -.
Fue directa, sin vueltas, pero sin amenazas. - Dices que tuviste 7 intentos por pasar al Grand Line, y que los 7 fueron frustrados. Aún así, no vi ningún cartel de recompensa con tu cara o nombre, ni escuché a ningún marine mencionar a un pirata escurridizo -. Por suerte estaba en primera fila junto a sus compañeros, así no tenía que gritarle. - No estoy en contra del plan de abrumar las defensas de la marina con números, pero asumo que muchos aquí estarían más que contentos de seguirte si saben que van a ser usados como cebo para que tú pases desapercibido -. Se quitó el cigarrillo de la boca y soltó humo en cuanto terminó de hablar, esperando una respuesta, o una falta de esta. - Mis compañeros decidieron apoyarte, somos lo suficientemente fuertes como para poder pasar al Grand Line incluso sin toda esta banda de extraños, por lo que ayudarte tampoco suena descabellado. Simplemente me gusta tener razón, así que, dime… ¿La tengo? -.
Apuntó al hombre con su dedo índice y sonrió, como si tuviese una dulzura natural, pero que en ese contexto no podía significar otra cosa más que un reto hacia el anciano, un reto a confesar sus posibles mentiras, o a aceptar que claramente no había un gran plan en mente.
¿Y los otros dos? ¿Guardaespaldas? Si era así, y las cosas se salían de control, no era buena idea darles la espalda, y mucho menos quedar tan alejados de la entrada a la gruta.
Afuera llovía como si el mundo se fuese a terminar, la cantidad de agua que caía del cielo no era normal. La cueva donde estuvieron dejaba entrar el agua por su gran abertura, y ahora simplemente se habían metido aún más profundo, por lo que si todo comenzaba a inundarse tendrían menos posibilidades de escapar.
¿Los habían reunido en ese lugar con esas intenciones? Necesitaría más información para asegurarlo, pero existía la posibilidad de que algo salga mal y una batalla comience, y no quería mantenerse en ese espacio por mucho más tiempo del necesario.
![[Imagen: vXNHRJT.jpeg]](https://i.imgur.com/vXNHRJT.jpeg)
- No diría que esa es mi mayor preocupación, grandote -
El discurso comenzó, con palabras asombrosas y que buscaban atraparlos. Odio hacia la marina, hacia los cobardes que no soporten el viaje, hacia quien quiera seguir órdenes. No le sonaban exactamente a las palabras de un capitán, pero lo cierto es que la única referencia que tenía era su amiga pelirrosa. Aceptó que había intentado cruzar al Grand Line también, siete veces para ser exactos, y en todas la marina pudo evitarlo. Lo había intentado las veces suficientes para ser algo preocupante, al menos a ojos de la ley, consiguiendo escapar de esta, asumió Pucca, entonces…
¿Cómo es que ya no se había formado una fama?
Escapar de la marina no era poca cosa, su wanted debería haber aparecido simplemente por romper la ley, y aún así nunca lo había visto. Comenzaba a pensar que no eran más que patrañas, mentiras para atraer soldados que lucharan por él. Si era así tendría sentido reunir a tantas personas, y aún más sentido tenía simplemente dejar que los cobardes o los que consideraban buena a la marina se fueran, serían fichas que no estarían dispuestas a pelear en un inicio.
Una confederación pirata, como si algo así fuera posible con mentes tan egoístas y retorcidas.
Aún así, su tripulación fue la primera en hablar. El grandote expuso bien su punto, pues la única diferencia que podrían encontrar sería la cantidad de números, y eso incluso no estaba claro, pero Mika tomó la palabra rápidamente, diciendo a todos los presentes que los Hijos de la Libertad apoyaban este extraño proyecto.
Sacó otro cigarrillo y lo encendió mientras dejaba que el resto de personas aceptaran o no la propuesta dada por el grandote. Los escuchó, soltó el humo que había reunido y luego volvió su mirada a quien los tenía a todos reunidos aquí, levantó su mano, al mismo tiempo lo hizo su voz - Dime, Goldtooth… -. Se asomó desde detrás de Mika, alzando su mano para darle a entender al anciano que ella estaba hablando. - ¿Planeas usarnos de carnada? -.
Fue directa, sin vueltas, pero sin amenazas. - Dices que tuviste 7 intentos por pasar al Grand Line, y que los 7 fueron frustrados. Aún así, no vi ningún cartel de recompensa con tu cara o nombre, ni escuché a ningún marine mencionar a un pirata escurridizo -. Por suerte estaba en primera fila junto a sus compañeros, así no tenía que gritarle. - No estoy en contra del plan de abrumar las defensas de la marina con números, pero asumo que muchos aquí estarían más que contentos de seguirte si saben que van a ser usados como cebo para que tú pases desapercibido -. Se quitó el cigarrillo de la boca y soltó humo en cuanto terminó de hablar, esperando una respuesta, o una falta de esta. - Mis compañeros decidieron apoyarte, somos lo suficientemente fuertes como para poder pasar al Grand Line incluso sin toda esta banda de extraños, por lo que ayudarte tampoco suena descabellado. Simplemente me gusta tener razón, así que, dime… ¿La tengo? -.
![[Imagen: hpATYMm.jpeg]](https://i.imgur.com/hpATYMm.jpeg)
Apuntó al hombre con su dedo índice y sonrió, como si tuviese una dulzura natural, pero que en ese contexto no podía significar otra cosa más que un reto hacia el anciano, un reto a confesar sus posibles mentiras, o a aceptar que claramente no había un gran plan en mente.
Intuición
