Long Gone | Presente Relativo
#1
[personajeinvalido=4508]
Día 70 de Verano, Año 18. 
Hora: 20:03

'Hasegawa Shin'

Una voz lo llamaba, haciendo más silencioso aquel viaje de regreso.

'¡Las cartas han hablado!'

Respiraba con una fatiga monumental, casi tan cansado como aquella noche.

'La sombra de la muerte llegará a ti en los próximos días'

Por algún motivo, recordó las advertencias que escuchó a través del Den Den Mushi tras vencer al dúo Gyojin que secuestraba niños en los alrededores, el mismo día que llegaron a la isla. En un principio había decidido que nada de ese conocimiento esotérico y abstracto iba a delimitar sus acciones futuras o presentes, y de cierta forma lo terminó olvidando, sin embargo, durante los lapsos en donde el silencio y la vigía reinó entre su mejor amigo y él, volvió a sentir el peso de la supuesta maldición, obligado a ser una víctima más de sus propias palabras, mismas que le dedicó al dueño de su disque destino inevitable.

'Este camino está lleno de sangre. Quienes sobreviven son los que están dispuestos a cargar con ese peso.'

¿Lo estaba? Durante esas últimas dos horas era una pregunta que aparecía vagamente en su cabeza, consumida de manera voraz por los recuerdos de las personas que perdió ante algo tan tóxico como la duda. Se repitió durante varios minutos consecutivos en distintos lapsos que se cruzaron deseos y sueños incompatibles, destinados a chocar hasta que uno de los dos terminara deshecho en la existencia, y lo que pensó durante el conflicto, que su luz no podía perderse o utilizarse desde una fuerza equivocada, volvía a materializar la seguridad absoluta que guiaba cada una de sus acciones. Quizás cuando por fin cerrase los ojos y despertase un día más la incertidumbre se terminaría de disipar, lo cierto es que estando tan cansado no podía asegurar que su juicio no estuviese siendo afectado por esa profunda privación del sueño.

Índigo fue certero, no quería cederle el poder de haber acertado en su extravagante predicción y deseaba con todas sus fuerzas que, de encontrarlo despierto, Juan olvidase la susodicha sentencia, porque odiaba el atribuir ese tipo de consecuencias a los hilos del destino o energías incomprobables equivalentes, por ende, con cierto deje de frustración contenida en el interior de su pecho terminó rompiendo el prolongado silencio mientras a la distancia divisaban el Ford's Transit, con Hasegawa siguiendo el paso de Kael a lomos de Rassmussen gracias a su veloz fruta del diablo.

—Por fin llegamos. —declaró finalmente, con ese porte aún solemne que mantenía en gran parte por la fatiga física y mental con la que cargaba —Sí que eres lento, Rassmussen. Si hubiese venido solo, me habría dado tiempo para ducharme, cenar y empezar los primeros cincuenta minutos de mi sueño reparador en este rato. —sonrió, luciendo como él mismo a pesar del cansancio, e hiriendo el orgullo del animal con... una verdad, conociendo sus capacidades no existían motivos para contradecirlo racionalmente. Sonrió de soslayo al final, enalteciendo que se trataba de una broma y se quitó durante leves instantes sus gafas de sol oscuras, desactivando al unísono su haki de observación que mantenía a sesenta metros de radio y también, su fruta del diablo, volviendo a sentir la ligereza de ceder al descanso natural, dejando de someter a su espíritu y energía a los esfuerzos controlados que sostuvo durante el tramo que los devolvió al barco marine.

Recortaron las distancias por completo y por fin estuvieron casi que frente al particular navío de la División Treinta, recolocándose su fiel accesorio en el rostro. Si alguno de sus compañeros los detectaban, se encontrarían con la inusual expresión agotada del Comandante, atípica para quien lo conozca porque en su llegada no estaba haciendo exactamente los mismos esfuerzos que intentó con Kael tratando de simular su estado, como si la proximidad a una cama, alimentos y el correr liberador de una buena ducha hubiese duplicado su pesadez física, deteniéndose a pocos pasos de entrar en el radio de ingreso al barco.

[Imagen: 748dcfc2-7927-4f99-ba36-feb0a4cc2417.png]

—Deberíamos enterrarlo pronto, no será necesario transportarlo a una base marine. Yo se lo puedo informar a Enji. —con su carácter podía pasar olímpicamente si pretendía sermonearlo o ser concreto si el propio Comodoro no tenía interés en alargar los trámites, lo cierto es que Shin tenía ganas de cerrar aquel capítulo lo más pronto posible y prefería respetar el deceso de Rackham Uker a su mano con esa pequeña muestra de interés por otorgarle un descanso final apto.

—Luego me iré a dormir, si quieres adelantar el papeleo como dijiste supongo que esta vez no podré quejarme. —suspiró, deteniéndose frente al barco y soltando un largo suspiro que reflejaba lo mucho que necesitaba tumbarse, esperando que Omuyaga estuviese de acuerdo con su decisión, informasen de manera breve a la División y se alejaran un poco en pos de elegir un lugar adecuado para enterrar el cadáver antes de que la descomposición hiciera lo suyo.

Su paciencia estaba al límite, aunque aún con semejantes ojeras y las gotas de sudor recorriendo su rostro, intentaba ocultarlo con una expresión serena, como si todo lo que oprimía sus fuerzas para seguir de pie no tuviese efecto a pesar de vivirlo con una intensidad elevada a cada segundo. Quizás no sonreiría demasiado, sin embargo, que el mundo lo consuma y al mismo tiempo expusiese sus dolencias era inaceptable para su filosofía.

Lucir y ser fuerte.

En su forma de vida, una cosa no podía existir sin la otra.

Let there be light
[Imagen: vEBNZb3.png]
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Long Gone | Presente Relativo - por Hasegawa Shin - Hace 1 hora

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