28-10-2026, 03:06 PM
Cuando la cabeza de aquel tipo explotó sin más me quedó claro que evidentemente algo o alguien en este lugar era hostil, y que lo vendían como una reunión entre piratas evidentemente iba a terminar con un derramamiento de sangre, como era lógico. Todos estaban envueltos en su propio caos, gritando sus propias convicciones y hablando de unas cosas u otras, pero la explosión craneal de aquel anciano fracasado optimista sí que se robó el show y la atención de todos, hasta que tres tipos con ropa rara, gestos raros y caras raras se mostraron en escena. No hacía falta ser un genio para dilucidar por su expresión y comportamiento que tenían algo que ver con esto, y a mi no podían engañarme. Pero aun con esto, una enorme sacudida hizo que la atención de todos los que ocupábamos esa caverna se centrase en el temblor del suelo y en las grietas que iban apareciendo en este.
Supe al instante que no iba a dar tiempo a abandonar el lugar antes de que se viniera abajo, y mirando a Grigori sobre mi hombro le ordené que se marchase — ¡¡Al carro!! — le grité, y salió volando. Sabía perfectamente lo que significaba eso y donde tenía que ir para ponerse a salvo y con sus rápidos aleteos escapó de la cueva mientras el suelo de esta comenzaba a desmoronarse. Lo importante es que él pudiese ponerse a salvo porque a mi no iba a pasarme nada.
Cuando el suelo se rajó por completo y quedó descubierto, a mis pies se mostró una enorme gruta, o conducto o lo que pareciera ser un túnel natural en la roca, y me condujo hacia otro lugar — ¡LA PUTA MADREEEE! — grité mientras descendía rompiendo por completo mi concentración. Gritos por doquier similares al mío revelaban que no era el único que había caído ahí, y deslizando de un lado a otro en ese tubo entendí que estaba cayendo más profundo en aquella gruta. Para cuando al fin salí al exterior de este túnel di a otro lugar, más amplio, y pensé que me iba a estampar contra el suelo
pero cuando me quise dar cuenta choqué con algo más blandito.
— Hmmm — dije poniéndome en pie, mientras el polvo se alzaba por el impacto de lo que sea que hubiese amortiguado mi caída, observando lo que había bajo mis pies.
Una montaña enorme con todos los basureros de Kutsukku que había reunido y traído conmigo, y que fortuitamente habían caído todos en el mismo lugar que yo, salvándome de estamparme contra el suelo y permitiéndome tener una posición cómoda y ventajosa. Estábamos en el centro exacto del espacio, o eso me parecía desde mi perspectiva elevada una decena de metros, ya que todas las paredes parecían estar a la misma distancia desde mi punto de vista. La montaña de cuerpos de los primos abarcaba fácilmente diez metros de diámetro y ascendía otros diez o doce, no lo sabría decir con exactitud... ciento cuarenta y cinco personas apiñadas unas encima de otras eran muchas personas y mucho volumen y masa.
— Wajajajaja — reí desenfadado, viendo que estaba sobre la cara de Xevalier - que era un gilipollas - y que todos parecían mareados y descompuestos por el abrupto descenso a los abismos que habíamos sufrido — No os levantéis ¿eh? que desde aquí veo mejor si cae alguno de estos o si hay alguna salida — pedí a mis acompañantes amontonados con una sonrisa mientras oteaba en todas direcciones.
Lo primero en lo que me fijé fue en un grupo en una de las paredes: Un tío con músculos que ni siquiera sabía que existían, una mujer con una serpiente, alguien más que no logré ver bien y... un hombre lobo. Arqueé las cejas mientras le observaba... se estaba transformando en un híbrido entre hombre - farandulero y variopinto - y una especie de perro — Así que tú también te transformas... ¿hmm? — musité mirándole, pensando en mi propio poder e interpretando que eso sería fruto de haberse comido una Akuma no mi, como lo que hice yo en la base de los Demonios de Reiza, según lo que me dijeron los ancianos de la caravana. Era bueno contar con gente con poderes especiales y raros, porque de alguna forma tendríamos que salir de aquí.
Miré en todas direcciones tratando de encontrar una salida o una forma de crear una, y finalicé mirando hacia arriba, concluyendo que lo más sencillo sería tratar de hacer una torre humana para intentar reptar por los túneles excavados en al roca... si es que eso era posible.
Supe al instante que no iba a dar tiempo a abandonar el lugar antes de que se viniera abajo, y mirando a Grigori sobre mi hombro le ordené que se marchase — ¡¡Al carro!! — le grité, y salió volando. Sabía perfectamente lo que significaba eso y donde tenía que ir para ponerse a salvo y con sus rápidos aleteos escapó de la cueva mientras el suelo de esta comenzaba a desmoronarse. Lo importante es que él pudiese ponerse a salvo porque a mi no iba a pasarme nada.
Cuando el suelo se rajó por completo y quedó descubierto, a mis pies se mostró una enorme gruta, o conducto o lo que pareciera ser un túnel natural en la roca, y me condujo hacia otro lugar — ¡LA PUTA MADREEEE! — grité mientras descendía rompiendo por completo mi concentración. Gritos por doquier similares al mío revelaban que no era el único que había caído ahí, y deslizando de un lado a otro en ese tubo entendí que estaba cayendo más profundo en aquella gruta. Para cuando al fin salí al exterior de este túnel di a otro lugar, más amplio, y pensé que me iba a estampar contra el suelo
pero cuando me quise dar cuenta choqué con algo más blandito.
— Hmmm — dije poniéndome en pie, mientras el polvo se alzaba por el impacto de lo que sea que hubiese amortiguado mi caída, observando lo que había bajo mis pies.
![[Imagen: noEo6Yw.png]](https://imgur.com/noEo6Yw.png)
Una montaña enorme con todos los basureros de Kutsukku que había reunido y traído conmigo, y que fortuitamente habían caído todos en el mismo lugar que yo, salvándome de estamparme contra el suelo y permitiéndome tener una posición cómoda y ventajosa. Estábamos en el centro exacto del espacio, o eso me parecía desde mi perspectiva elevada una decena de metros, ya que todas las paredes parecían estar a la misma distancia desde mi punto de vista. La montaña de cuerpos de los primos abarcaba fácilmente diez metros de diámetro y ascendía otros diez o doce, no lo sabría decir con exactitud... ciento cuarenta y cinco personas apiñadas unas encima de otras eran muchas personas y mucho volumen y masa.
— Wajajajaja — reí desenfadado, viendo que estaba sobre la cara de Xevalier - que era un gilipollas - y que todos parecían mareados y descompuestos por el abrupto descenso a los abismos que habíamos sufrido — No os levantéis ¿eh? que desde aquí veo mejor si cae alguno de estos o si hay alguna salida — pedí a mis acompañantes amontonados con una sonrisa mientras oteaba en todas direcciones.
Lo primero en lo que me fijé fue en un grupo en una de las paredes: Un tío con músculos que ni siquiera sabía que existían, una mujer con una serpiente, alguien más que no logré ver bien y... un hombre lobo. Arqueé las cejas mientras le observaba... se estaba transformando en un híbrido entre hombre - farandulero y variopinto - y una especie de perro — Así que tú también te transformas... ¿hmm? — musité mirándole, pensando en mi propio poder e interpretando que eso sería fruto de haberse comido una Akuma no mi, como lo que hice yo en la base de los Demonios de Reiza, según lo que me dijeron los ancianos de la caravana. Era bueno contar con gente con poderes especiales y raros, porque de alguna forma tendríamos que salir de aquí.
Miré en todas direcciones tratando de encontrar una salida o una forma de crear una, y finalicé mirando hacia arriba, concluyendo que lo más sencillo sería tratar de hacer una torre humana para intentar reptar por los túneles excavados en al roca... si es que eso era posible.
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![[Imagen: ZO5XKaj.png]](https://imgur.com/ZO5XKaj.png)
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