30-10-2026, 04:55 AM
Luces fuera y un manchón blanco apareció y la estúpida Maki se lanzó creyendo una vez más que podría vencer solo con intenciones… Al tiempo que los disparos resonaron alzándose uno detrás de otro, provocando que una cantidad insana de marines cayera bajo la defensa del Pirata de los cien pies. Algo extraño, algo que apenas pudo visualizar producto de la maldita oscuridad. Por qué nadie encendía la luz.
¿El marine se había tapado los oídos?... no parecía afectado por la armonía de la música de Maki. Escucho la tonada de Miyori, la de Dona y la de Mara, ambas chicas con un corazón tan hermoso. Maki debía protegerlas… pero como. Este imbécil era tremendamente veloz y fuerte. Sintió como el golpe le dio de lleno, una especie de onda cortante que le saco el aire, la fuerza y la vida cortándole la piel y las escamas. Cayo rodando deshaciendo su forma bestial provocando que tosa sangre, saliva y maldiciones. —Hijo de puta… arrggg...— Su mejor ataque había sido insuficiente. Ni siquiera había llegado a él. Escucho también nuevamente la canción de Miyori, seguía tocando?... mierda. Maki con dificultad clavo Cor y puso a Chea frente a si nuevamente y con gran dificultad y dolor se incorporó. Jadeante y con la voz cortada.
Escucho la segunda melodía de Miyori mientras el enemigo estaba en el aire. ¿Que era un maldito pájaro? Sacudió su cabeza con fuerza, quería quitarse esa tontería de mareo… el escozor de los sentidos alborotados, quedo ciega al dejar de escuchar aquellas presencias, pero con su otro oído. El de su cuerpo escucho algo rodando por el suelo… Activo nuevamente su Habilidad y horror la, la presencia de Dona. Esfumada en la nada, cayendo al suelo, el terror y el amargor en la mente de Maki se materializo, el sudor, la sangre corriendo por su cuerpo. Todo pareció agolparse en ella como una sinfonía quebrada. Rota y maldita. Se toco la herida. Sangraba demasiado, saco de su cinto una venda improvisada, una que se pegó a la herida en su abdomen y le alivio algo. Deteniendo un poco el sangrado. —QUE HAS HECHO… OTRA VEZ ME HAN ARREBATADO LO QUE DESEABA PROTEGER!!!— Volvió a tomar su arma y los dientes de Maki crujieron con fuerza tanto que sus dientes y encías se volvieron solo sangrado y con su furia nuevamente aumentando no pudo evitar sentir que el cuerpo caído sin vida era un símil de su hermana.
Aquella sombra que se desvaneció en el pasado aun dolía, una que la obligo a entrar en la amargura por mucho tiempo, presa del miedo, atrapada en el camino de venganza. La luz poco a poco comenzó a emerger… la fuente: Las telas en llamas de Maki envueltas en sus espadas. Con el golpe proporcionado por el marine volaron lejos, en millones de luciérnagas y cenizas encendidas… de pie, Maki vio descender al Marine justo cuando Miyori ceso su segunda canción. El suelo crujió bajo su caída. Aun mantenía las manos en sus oídos… Maki de pie. Medio muerta. Respiro profundamente… y elevo una última canción, demasiado corta, demasiado emotiva pero llena de solemnidad. Su fuerza se renovó, alzo sus espadas apuntando al Marine. —Ciertamente eres tremendo… uno de los mejores con los que me he topado fuerte… EL MAS FUERTE!!!… pero también eres… un bastardo despiadado. Me encantara cuando te mate. Me llevare tus manos!!— Sus espadas se mantenían frente a sí apuntándole quizás no le escuchaba, quizás no quería saber de ellas, pero Maki se tambaleo y decidió dar el todo por el todo. Sus escamas volvieron a emerger esmeraldas y llenas de una vibrante energía renovada pero furiosa… y triste recordando a su hermana… sus ojos se torcieron desde el cuerpo de Dona hacia el marine terminando abruptamente la vibrante voz de la cual era dueña. —Ya puedes quitarte las manos. ¿Que? ¿Tienes miedo a la música? La odias? YO… YO SOY LA QUE AMA LA MUSICA!! Aunque ya ha parado como quieres, la melodía de mi corazón no parara ¡¡¡jamás!!! ¡¡JAMAS!!— Maki hecho una pierna hacia atrás, debilitada. Su cuerpo casi cayéndose bajando su propio peso. Pero no podía dejar que le vencieran. Estaba con Miyori, no podía volver con ella herida. Menos aún con este idiota capaz de decapitar gente a distancia. Estaba agotada y apenas podía sostener sus armas que parecían querer escapar de sus manos. Mientras el fuego comenzó a alzarse lenta, muy lentamente desde algunos jarrones con flores secas y basura en ellos. Afortunadamente ninguna llama parecía aun alcanzar partes importantes de la estructura.
Dio un paso, otro, otro más y corrió contra el enemigo, saltando sobre él. Mientras sus espadas se alzarían contra el apenas lo tuviera cerca. Su Haoshoku se expandió cercano, intimo, su mirada vibrante y sin vacilar se lanzó contra su presencia, una vez más lanzándose contra el maldito que odiaba la música. detrás de ella una estela verdosa, como mil pétalos de flores, combinada con su sangre, la hemorragia del ataque de antes recibido. —CANTO DEL ACERO ESMERALDA!!!—. Su ataque cargaba todas sus esperanzas. Todos sus sueños. Debía superar esta prueba o mejor sería morir aquí. No… no quería. Pero. si no podía vencer a este. Nunca sería capaz de proteger a nadie. De pagar la deuda a sus Nakamas. El golpe de sus armas con toda su fe, su fuerza y su atención… esta vez tenía que darle. Abrir la posibilidad de que Miyori se ponga a salvo o pueda contratacar. Por un momento durante su ataque, el cual fue directo a su cuerpo. El torso, se olvido de otro de los problemas que tenía. El maldito pirata. Por que carajos no se defendía. ¿Por qué no atacaba al marine o era quizás una trampa? Quizás Mara y Dona habían sido malinformadas a propósito. Esas cosas estaban ocultas en su interior. Maki freno su movimiento. Aunque su desplazamiento era lento, su velocidad era superior a cualquiera que pudiera alcanzado antes. Como un tifón de escamas y espadas espero acabar con el Marine pronto. Pero no sería suficiente. No. más velocidad más espadas, más furia más ira. —Danza escamosa Doble colmillo!!— Toco el suelo? Era probable pero después del primer impacto, se detendría, buscando atraparlo en una incesante lluvia de golpes ejecuto a toda su velocidad una segunda técnica entre… sonrisas de satisfacción y de alegría. Al fin encontró a su rival, un rival que quizás le enseñaría una lección. Amarga cruda y poniéndole los pies en la tierra.
Al terminar su ataque miro al pirata poniendo sus espadas pegadas a su cuerpo como una especie de armadura que según su mente golpeada le protegería. —Danza escamosa Espadas del Valor dame fuerzas!!— Recito como pidiéndole a su estilo de combate y a sus amadas espadas darle valor para luchar y vencer.
¿El marine se había tapado los oídos?... no parecía afectado por la armonía de la música de Maki. Escucho la tonada de Miyori, la de Dona y la de Mara, ambas chicas con un corazón tan hermoso. Maki debía protegerlas… pero como. Este imbécil era tremendamente veloz y fuerte. Sintió como el golpe le dio de lleno, una especie de onda cortante que le saco el aire, la fuerza y la vida cortándole la piel y las escamas. Cayo rodando deshaciendo su forma bestial provocando que tosa sangre, saliva y maldiciones. —Hijo de puta… arrggg...— Su mejor ataque había sido insuficiente. Ni siquiera había llegado a él. Escucho también nuevamente la canción de Miyori, seguía tocando?... mierda. Maki con dificultad clavo Cor y puso a Chea frente a si nuevamente y con gran dificultad y dolor se incorporó. Jadeante y con la voz cortada.
Escucho la segunda melodía de Miyori mientras el enemigo estaba en el aire. ¿Que era un maldito pájaro? Sacudió su cabeza con fuerza, quería quitarse esa tontería de mareo… el escozor de los sentidos alborotados, quedo ciega al dejar de escuchar aquellas presencias, pero con su otro oído. El de su cuerpo escucho algo rodando por el suelo… Activo nuevamente su Habilidad y horror la, la presencia de Dona. Esfumada en la nada, cayendo al suelo, el terror y el amargor en la mente de Maki se materializo, el sudor, la sangre corriendo por su cuerpo. Todo pareció agolparse en ella como una sinfonía quebrada. Rota y maldita. Se toco la herida. Sangraba demasiado, saco de su cinto una venda improvisada, una que se pegó a la herida en su abdomen y le alivio algo. Deteniendo un poco el sangrado. —QUE HAS HECHO… OTRA VEZ ME HAN ARREBATADO LO QUE DESEABA PROTEGER!!!— Volvió a tomar su arma y los dientes de Maki crujieron con fuerza tanto que sus dientes y encías se volvieron solo sangrado y con su furia nuevamente aumentando no pudo evitar sentir que el cuerpo caído sin vida era un símil de su hermana.
Aquella sombra que se desvaneció en el pasado aun dolía, una que la obligo a entrar en la amargura por mucho tiempo, presa del miedo, atrapada en el camino de venganza. La luz poco a poco comenzó a emerger… la fuente: Las telas en llamas de Maki envueltas en sus espadas. Con el golpe proporcionado por el marine volaron lejos, en millones de luciérnagas y cenizas encendidas… de pie, Maki vio descender al Marine justo cuando Miyori ceso su segunda canción. El suelo crujió bajo su caída. Aun mantenía las manos en sus oídos… Maki de pie. Medio muerta. Respiro profundamente… y elevo una última canción, demasiado corta, demasiado emotiva pero llena de solemnidad. Su fuerza se renovó, alzo sus espadas apuntando al Marine. —Ciertamente eres tremendo… uno de los mejores con los que me he topado fuerte… EL MAS FUERTE!!!… pero también eres… un bastardo despiadado. Me encantara cuando te mate. Me llevare tus manos!!— Sus espadas se mantenían frente a sí apuntándole quizás no le escuchaba, quizás no quería saber de ellas, pero Maki se tambaleo y decidió dar el todo por el todo. Sus escamas volvieron a emerger esmeraldas y llenas de una vibrante energía renovada pero furiosa… y triste recordando a su hermana… sus ojos se torcieron desde el cuerpo de Dona hacia el marine terminando abruptamente la vibrante voz de la cual era dueña. —Ya puedes quitarte las manos. ¿Que? ¿Tienes miedo a la música? La odias? YO… YO SOY LA QUE AMA LA MUSICA!! Aunque ya ha parado como quieres, la melodía de mi corazón no parara ¡¡¡jamás!!! ¡¡JAMAS!!— Maki hecho una pierna hacia atrás, debilitada. Su cuerpo casi cayéndose bajando su propio peso. Pero no podía dejar que le vencieran. Estaba con Miyori, no podía volver con ella herida. Menos aún con este idiota capaz de decapitar gente a distancia. Estaba agotada y apenas podía sostener sus armas que parecían querer escapar de sus manos. Mientras el fuego comenzó a alzarse lenta, muy lentamente desde algunos jarrones con flores secas y basura en ellos. Afortunadamente ninguna llama parecía aun alcanzar partes importantes de la estructura.
Dio un paso, otro, otro más y corrió contra el enemigo, saltando sobre él. Mientras sus espadas se alzarían contra el apenas lo tuviera cerca. Su Haoshoku se expandió cercano, intimo, su mirada vibrante y sin vacilar se lanzó contra su presencia, una vez más lanzándose contra el maldito que odiaba la música. detrás de ella una estela verdosa, como mil pétalos de flores, combinada con su sangre, la hemorragia del ataque de antes recibido. —CANTO DEL ACERO ESMERALDA!!!—. Su ataque cargaba todas sus esperanzas. Todos sus sueños. Debía superar esta prueba o mejor sería morir aquí. No… no quería. Pero. si no podía vencer a este. Nunca sería capaz de proteger a nadie. De pagar la deuda a sus Nakamas. El golpe de sus armas con toda su fe, su fuerza y su atención… esta vez tenía que darle. Abrir la posibilidad de que Miyori se ponga a salvo o pueda contratacar. Por un momento durante su ataque, el cual fue directo a su cuerpo. El torso, se olvido de otro de los problemas que tenía. El maldito pirata. Por que carajos no se defendía. ¿Por qué no atacaba al marine o era quizás una trampa? Quizás Mara y Dona habían sido malinformadas a propósito. Esas cosas estaban ocultas en su interior. Maki freno su movimiento. Aunque su desplazamiento era lento, su velocidad era superior a cualquiera que pudiera alcanzado antes. Como un tifón de escamas y espadas espero acabar con el Marine pronto. Pero no sería suficiente. No. más velocidad más espadas, más furia más ira. —Danza escamosa Doble colmillo!!— Toco el suelo? Era probable pero después del primer impacto, se detendría, buscando atraparlo en una incesante lluvia de golpes ejecuto a toda su velocidad una segunda técnica entre… sonrisas de satisfacción y de alegría. Al fin encontró a su rival, un rival que quizás le enseñaría una lección. Amarga cruda y poniéndole los pies en la tierra.
Al terminar su ataque miro al pirata poniendo sus espadas pegadas a su cuerpo como una especie de armadura que según su mente golpeada le protegería. —Danza escamosa Espadas del Valor dame fuerzas!!— Recito como pidiéndole a su estilo de combate y a sus amadas espadas darle valor para luchar y vencer.
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