30-10-2026, 01:21 PM
[personajeinvalido=4554]
¿Aquello realmente tenia la seriedad que merecía? Porque a los ojos ambarinos de nuestro Gran Oni favorito y adorado por todos, se contemplaba un espectáculo grotesco de gente variopinta que empezaba a aparecer por toda la zona con una mezcla de desazón, cansancio y poco control sobre la zona de manera absoluta. Pollos sin cabeza mirando unos a otros, sin presencia, granjeada o no, sin dominio, expandido o no, ni nada de nada. Aquella caverna que hasta hace unos momentos iba a ser la sede de la mas legendaria de las confederaciones piratas ahora era el rastro de un circo, y estaban creciendo los payasos. En el centro de la cúpula se alzaba un Taito, sobre una montaña enorme de lacayos el cual alguno de ellos seguro que estaba siendo el soporte perfecto para su pie. Luego otro individuo fanfarroneaba con el tamaño del gigante y lanzaba amenazas con el mismo y chistes patéticos que apenas recibieron una mueca torcida del Gran Oni. También estaba la coneja que parecía no entender del todo la situación con una calma insolente. Y justo en la otra parte estaba el gigante, el amigo del fanfarrón. ¿Y por esta gente Hanma se había puesto en guardia?. Hanma no se olvidaba de las ganas que le tenia al gigante, cuando mas si es amigo de un bocazas como el que antes vociferaba aquellas amenazas. Es verdad que quería arrancarle la cabeza de un puñetazo, pero se relajaría un poco y no despertaría aun su furia puesto que se había demostrado que esta gente no era la única que estaba en la sala y quien había provocado tamaña destrucción seguro que era mas interesante que el resto. Es por ende que se relajó y llevaría su mano hacia atrás, acariciando a Ratatuille y agarrándola dejándola en el suelo, la misma sabia que hacer cuando ocurría esto, que no era otra cosa mas que esconderse en recovecos que no podría llegar cualquiera de los allí presentes, ya volvería con Hanma en la superficie. -Vaya panda de bufones. Si esto es lo mejor que ha escupido la explosión, casi que mejor prefería haberme quedado arriba con el muerto.-
Pero la farsa y el espectáculo duraría poco, puesto que como se dijo anteriormente no estaban solos. Y es que antes de que las palabras del bocazas amigo del gigante terminaran de retumbar en la roca, un liquido espeso, negruzco y asqueroso, para nada comestible, comenzaría a brotar de quien si había llamado la absoluta atención del Gran Oni. Este se encontraba totalmente calmo, tanto como para estar mascando chicle. Bajo el una marea viscosa atraparía a todos los presentes mas cercanos, siendo Hanma uno de los no atrapados. El olor era asqueroso, ya lo dije, pero peor era su viscosidad era el tipo de terreno en el que si te metías te quedabas atrapado en su viscosidad. Nadie se atrevería a meterse ahí de manera premeditada y por su propio pie. Nadie con uso de razón limitaría sus propios movimientos. Hanma sonreiría ante tal trampa fácil de evadir mientras por su lateral Vesper caminaba ya en dirección a la brea. El chacalico trovador, si es que chacalico existe, advirtiera a Hanma sobre no seguirle y colgaría su Kanaboo en su cinta para descolgar su laud y mostrar su siempre presente descaro a todos los presentes. Hanma sabia las capacidades de su compañero, por lo que antes de que este empezara a rasgar su laud arrancaría a correr hacia el norte, seguido de unos saltos totalmente horizontales siempre sin pisar la brea, para salir de los acordes disonantes de su compañero. -Tranquilo, chucho. No quiero mancharme con ese liquido asqueroso y menos para escuchar cómo desafinas.-. De forma que antes que los dedos de Vesper arrancaran el primer acorde desafinado, el Gran Oni ya se había puesto en marcha con su velocidad superior a la del propio Vesper para encontrar su nueva posición.
Ahora mismo si alzaba la cabeza podía ver que estaba a unos veintiséis metros del trovador y a unos treinta metros del creador de la brea.
Allí, erguido en sus siete metros y medio y con la espalda en dirección a la parte norte de la cúpula. El gran Oni clavaria sus pupilas en el único que merecía su atención y desprecio. ¿Los demás? Estorbos en un tablero . Quería medirse contra el, quería demostrar su supremacía antes de que el resto empezara a zumbar a su alrededor. Es por ende que alzaría su brazo gigantesco para señalar directamente al de esclerótica negra. Su voz saldría tranquila pero retumbaba por todo el lugar. En todo momento de su dialogo se mostraría atento ante cualquier acción de los presentes o nuevo estimulo -Eh, chapapote con patas. Deja esa mierda negra y pisa suelo firme. No habrá forma que te libres de mi, pero no quiero moscas pululando mientras te parto el cuello.- ¿Aceptaria el reto?
¿Aquello realmente tenia la seriedad que merecía? Porque a los ojos ambarinos de nuestro Gran Oni favorito y adorado por todos, se contemplaba un espectáculo grotesco de gente variopinta que empezaba a aparecer por toda la zona con una mezcla de desazón, cansancio y poco control sobre la zona de manera absoluta. Pollos sin cabeza mirando unos a otros, sin presencia, granjeada o no, sin dominio, expandido o no, ni nada de nada. Aquella caverna que hasta hace unos momentos iba a ser la sede de la mas legendaria de las confederaciones piratas ahora era el rastro de un circo, y estaban creciendo los payasos. En el centro de la cúpula se alzaba un Taito, sobre una montaña enorme de lacayos el cual alguno de ellos seguro que estaba siendo el soporte perfecto para su pie. Luego otro individuo fanfarroneaba con el tamaño del gigante y lanzaba amenazas con el mismo y chistes patéticos que apenas recibieron una mueca torcida del Gran Oni. También estaba la coneja que parecía no entender del todo la situación con una calma insolente. Y justo en la otra parte estaba el gigante, el amigo del fanfarrón. ¿Y por esta gente Hanma se había puesto en guardia?. Hanma no se olvidaba de las ganas que le tenia al gigante, cuando mas si es amigo de un bocazas como el que antes vociferaba aquellas amenazas. Es verdad que quería arrancarle la cabeza de un puñetazo, pero se relajaría un poco y no despertaría aun su furia puesto que se había demostrado que esta gente no era la única que estaba en la sala y quien había provocado tamaña destrucción seguro que era mas interesante que el resto. Es por ende que se relajó y llevaría su mano hacia atrás, acariciando a Ratatuille y agarrándola dejándola en el suelo, la misma sabia que hacer cuando ocurría esto, que no era otra cosa mas que esconderse en recovecos que no podría llegar cualquiera de los allí presentes, ya volvería con Hanma en la superficie. -Vaya panda de bufones. Si esto es lo mejor que ha escupido la explosión, casi que mejor prefería haberme quedado arriba con el muerto.-
Pero la farsa y el espectáculo duraría poco, puesto que como se dijo anteriormente no estaban solos. Y es que antes de que las palabras del bocazas amigo del gigante terminaran de retumbar en la roca, un liquido espeso, negruzco y asqueroso, para nada comestible, comenzaría a brotar de quien si había llamado la absoluta atención del Gran Oni. Este se encontraba totalmente calmo, tanto como para estar mascando chicle. Bajo el una marea viscosa atraparía a todos los presentes mas cercanos, siendo Hanma uno de los no atrapados. El olor era asqueroso, ya lo dije, pero peor era su viscosidad era el tipo de terreno en el que si te metías te quedabas atrapado en su viscosidad. Nadie se atrevería a meterse ahí de manera premeditada y por su propio pie. Nadie con uso de razón limitaría sus propios movimientos. Hanma sonreiría ante tal trampa fácil de evadir mientras por su lateral Vesper caminaba ya en dirección a la brea. El chacalico trovador, si es que chacalico existe, advirtiera a Hanma sobre no seguirle y colgaría su Kanaboo en su cinta para descolgar su laud y mostrar su siempre presente descaro a todos los presentes. Hanma sabia las capacidades de su compañero, por lo que antes de que este empezara a rasgar su laud arrancaría a correr hacia el norte, seguido de unos saltos totalmente horizontales siempre sin pisar la brea, para salir de los acordes disonantes de su compañero. -Tranquilo, chucho. No quiero mancharme con ese liquido asqueroso y menos para escuchar cómo desafinas.-. De forma que antes que los dedos de Vesper arrancaran el primer acorde desafinado, el Gran Oni ya se había puesto en marcha con su velocidad superior a la del propio Vesper para encontrar su nueva posición.
Ahora mismo si alzaba la cabeza podía ver que estaba a unos veintiséis metros del trovador y a unos treinta metros del creador de la brea.
Allí, erguido en sus siete metros y medio y con la espalda en dirección a la parte norte de la cúpula. El gran Oni clavaria sus pupilas en el único que merecía su atención y desprecio. ¿Los demás? Estorbos en un tablero . Quería medirse contra el, quería demostrar su supremacía antes de que el resto empezara a zumbar a su alrededor. Es por ende que alzaría su brazo gigantesco para señalar directamente al de esclerótica negra. Su voz saldría tranquila pero retumbaba por todo el lugar. En todo momento de su dialogo se mostraría atento ante cualquier acción de los presentes o nuevo estimulo -Eh, chapapote con patas. Deja esa mierda negra y pisa suelo firme. No habrá forma que te libres de mi, pero no quiero moscas pululando mientras te parto el cuello.- ¿Aceptaria el reto?
Cocina del Ogro

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