31-10-2026, 01:21 PM
(Última modificación: 31-10-2026, 01:28 PM por Vixen Ventress.)
Vixen seguía agachada, terminando de estirar las piernas, cuando un chapoteo la hizo mover la cabeza. Al descubrir al recién llegado, se le torció la boca. Otro de los presumidos del escenario, el puto soplapollas de las poses. Había bajado hasta allí con ellos y, por lo visto, venía con grandísimas ganas de joder. La mitad inferior de su cuerpo se había convertido en una sustancia negra. Aquello parecía chapapote salido de los cojones de un grillo y empezaba a extenderse desde el lugar donde había aterrizado.
Vi bajó la mirada hacia el líquido que se extendía desde él, pero no consiguió apartarse a tiempo. Escuchó a Taito advertirle que tuviera cuidado. Sí, cuidado iba a tener; lo que necesitaba era quitarse aquella porquería de encima. A cinco metros de su izquierda estaba la montaña de cuerpos sobre la que descansaba el pechoman de su capitán. Otra vez le tocaba subirse encima de aquellos pobres desgraciados. Por suerte, buena parte de la pila sobresalía de la brea y todavía ofrecía un sitio donde poner los pies.
La sustancia le cubrió hasta los tobillos, volviendo sus movimientos más pesados. La coneja tenía bien claro lo que debía hacer para salir de aquel arroz con mango. Transformó los pies y la parte baja de las piernas en madera y raíces, prolongando aquella transformación por encima del nivel de la brea. Sin despegar los pies del suelo, flexionó las rodillas y cargó el impulso hacia arriba y a su izquierda, en dirección a la pila, no sin antes gritar: «¡A mí nadie me deja plantada!».
Saltó.
En el mismo instante en que despegó, separó su cuerpo de las extremidades de madera atrapadas en la sustancia, dejándolas allí pegadas. Su capacidad de salto alcanzaba los ocho metros, más que suficientes para cubrir los cinco que la separaban de la montaña. Mientras avanzaba por el aire, recompuso los pies y recogió las piernas para superar el borde de la pila. Aterrizó con ambos pies sobre una zona libre de brea, dobló las rodillas para amortiguar el impacto y soltó un «¡Safeeee!». Una vez recuperado el equilibrio, caminó sobre la montaña de cuerpos hasta colocarse justo a espaldas de Taito, dedicándole una sonrisita de pilla.

Imagen meramente ilustrativa de cómo Vixen se imaginó a sí misma al llegar junto a su capitán; no representa una acción real dentro del rol.
Desde arriba pudo fijarse mejor en el aspecto del malpario que había inundado la sala con moquera prieta. La ropa ya le había parecido ridícula en el escenario, pero ahora le molestaba especialmente la tranquilidad con la que se exhibía después de haberlos pegoteado. Vi arrugó la nariz ¿Pero qué mierda era aquello? Un tufo empalagoso, parecido al de las gominolas, que le revolvió el estómago nada más respirarlo. Con aquella peste encima, compartir un cuarto con él debía iba a ser un auténtico castigo para la coneja morena. A Vi no le quedaba del todo claro con qué objetivo habían montado aquel numerito shakespeariano ni por qué, pero de algo estaba convencida: tanta concentración de piratas con precio por sus cabezas solo podía significar una cosa… ¡Alcohol y putas!
El sonido de un laúd le interrumpió sus divagaciones.
Sus largas orejas se orientaron hacia la música y enseguida se arrepintió de tenerlas tan desarrolladas. ¡Qué espanto, por Dios la vida! Apartó la mirada del cazador lo justo para localizar al drogata que llevaba el instrumento. Aquella música le revolvió el estómago hasta provocarle náuseas.No pudo evitar gritarle al muy cabrón «¡¿PERO TÚ ERES COMEPINGA?!»Vixen apenas había terminado de gritar cuando vio que la brea prendía en candela. Se quedó mirando las llamas con los ojos abiertos de par en par. ¡Coño, si se hubiera quedado un segundo más ahí abajo, habría acabado hecha conejo asado!
A Vi se le escapó una risa incrédula. Hacía poco tiempo atrás, aquello estaba lleno de gente dispuesta a hermanarse y cooperar con un tipo al que acababan de conocer. Ahora aparecía un cabrón con ganas de matarlos a todos y cada cual hacía lo que le salía de los cojones. Unos se quedaban mirando, echándose su película; otros se lanzaban a lo bruto, sin importarles si acababan llevándose por delante a los demás y sin que estuviera claro que fueran a tumbar al enemigo siquiera. Qué bonito les había quedado lo de la confederación. Vixen permaneció detrás de Taito, agachada sobre la pila y pendiente del cazador entre las llamas. Ganas de partirle la cara tenía, pero prefería esperar una oportunidad y que dejara de darle vueltas todo antes de bajar a repartir.
Bolsillo Táctico
![[Imagen: HC5Abkg.png]](https://imgur.com/HC5Abkg.png)
