31-10-2026, 01:51 PM
La verdad es que después de escuchar la respuesta de Vesper no le hice mucho más caso a aquel par, que parecían conocerse bien, y me centré más en la chica que tenía delante, la dueña de la serpiente. Habíamos terminado los cuatro bastantes cercanos por los azares del destino, o puede que fuera cosa de la diosa fortuna, o de la desgracia. Lo averiguaremos todos más pronto que tarde, pero entre ellos y la montonera de piratas teníamos cierto margen de maniobra. Tenía un punto fuerte a mi favor, soy la mejor escabulléndome e infiltrándome, nadie puede superarme y si terminaba aunque fuera un segundo distraído aquel tipejo, podría usar la montaña de cuerpos a mi favor. También quedaba por ver qué hacía el grandullón que había quedado algo más alejado y que se parecía tanto a mi conocido.
Volviendo a Vex, pues así se había presentado la pirata, comentó algo con lo que estaba totalmente de acuerdo, era mejor no tocar aquella sustancia. – Tienes razón, se la ve bastante asquerosa, y pegajosa… intentaré salirme de su campo visual y luego aprovechar la oportunidad para hacer mi jugada. – Le dije antes de que ella comenzara a desplazarse hacía un lateral de la caverna. Mi movimiento era similar al suyo, ya que era mejor no acercarse a aquella viscosa sustancia esparcida por el desgraciado, no me alejaría mucho de Vesper aunque ahora se internaba un poco en el chapapote por voluntad propia. Imaginé que tenía un plan, pero parece que la diosa desgracia se había apoderado del lugar.
Todo comenzó a ser un caos, Vesper se puso a cantar ya hundido en esa cosa negra, y por efecto de la canción, la caída o lo que fuera, comencé a sentirme bastante mareada. Casi doy un traspiés y caigo, pero me mantuve firme como no podía ser menos siendo yo. La cuestión es que no fue solo eso, si no que el gigante también se acercó, pero este en lugar de meterse, lanzó una roca, y no una roca normal, si no una que explotó. – Alex. – Pensé en el nombre sin siquiera darme cuenta. No me cabía ya la menor duda, era el mismo tipo de poder que uso para prender el árbol, la misma altura, mismo pelo, ahora todo encajaba. Y eso significaba que lo habían echado de la marina o que lo habían infiltrado. Seguramente la segunda ya que no había salido con wanted en el periódico del día.
En eso la marina había patinado de nuevo, si infiltras a alguien hazlo con un reward, aunque sea bajo, al menos para dar credibilidad, pero no sería yo quien lo delatara. Aunque me daba cierto margen para tener a alguien más con quien poder colaborar para salir de allí enteros.
Volviendo a lo importante, el fuego y la sustancia parecían reaccionar, lo que ahora dejaba a gente atrapada en mayor peligro. Seguí en dirección a la pirámide, pero no pararía en ella, seguiría en dirección al gigante. Tenía que decirle un par de cosas, pero como llamarlo, no podía se Alex, no quería dar mucha información suya, más que nada por desenmascararlo. Dándole vueltas encontré la forma idónea, lo llamaría Ryuu. Terminaba muchas frases de aquella forma, así que puede que fuera la forma más discreta de ponerme a interactuar con él.
Volviendo a Vex, pues así se había presentado la pirata, comentó algo con lo que estaba totalmente de acuerdo, era mejor no tocar aquella sustancia. – Tienes razón, se la ve bastante asquerosa, y pegajosa… intentaré salirme de su campo visual y luego aprovechar la oportunidad para hacer mi jugada. – Le dije antes de que ella comenzara a desplazarse hacía un lateral de la caverna. Mi movimiento era similar al suyo, ya que era mejor no acercarse a aquella viscosa sustancia esparcida por el desgraciado, no me alejaría mucho de Vesper aunque ahora se internaba un poco en el chapapote por voluntad propia. Imaginé que tenía un plan, pero parece que la diosa desgracia se había apoderado del lugar.
Todo comenzó a ser un caos, Vesper se puso a cantar ya hundido en esa cosa negra, y por efecto de la canción, la caída o lo que fuera, comencé a sentirme bastante mareada. Casi doy un traspiés y caigo, pero me mantuve firme como no podía ser menos siendo yo. La cuestión es que no fue solo eso, si no que el gigante también se acercó, pero este en lugar de meterse, lanzó una roca, y no una roca normal, si no una que explotó. – Alex. – Pensé en el nombre sin siquiera darme cuenta. No me cabía ya la menor duda, era el mismo tipo de poder que uso para prender el árbol, la misma altura, mismo pelo, ahora todo encajaba. Y eso significaba que lo habían echado de la marina o que lo habían infiltrado. Seguramente la segunda ya que no había salido con wanted en el periódico del día.
En eso la marina había patinado de nuevo, si infiltras a alguien hazlo con un reward, aunque sea bajo, al menos para dar credibilidad, pero no sería yo quien lo delatara. Aunque me daba cierto margen para tener a alguien más con quien poder colaborar para salir de allí enteros.
Volviendo a lo importante, el fuego y la sustancia parecían reaccionar, lo que ahora dejaba a gente atrapada en mayor peligro. Seguí en dirección a la pirámide, pero no pararía en ella, seguiría en dirección al gigante. Tenía que decirle un par de cosas, pero como llamarlo, no podía se Alex, no quería dar mucha información suya, más que nada por desenmascararlo. Dándole vueltas encontré la forma idónea, lo llamaría Ryuu. Terminaba muchas frases de aquella forma, así que puede que fuera la forma más discreta de ponerme a interactuar con él.
Nostacosas

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