Hace 1 hora
El olor de la caliza siendo quemada por el fuego era suficiente para competir con el pestazo y hedor del combustible negro, eso y el honor de carne chamuscada provocada por la explosión de la brea con aquel chispazo. Y es que el algo de brea negra se había transformado en un mar de llamas que devoraban todo con una voracidad imparable, haciendo que aquel pegamento absoluto de alquitrán diera lugar a un mar caliente piedra y charcos de fuego. Desde su posición en la pared del norte, Hanma había podido ver todo y no había pestañeado siquiera desde la afrenta realizada a el individuo de ojos negros. Y ahí estaba la clave de todo, había visto todo y había visto demasiado.
Y es que el teatro de comedia que había allí montado acababa de mostrar una verdadera cara y naturaleza, y no era para nada chistosa. Aquello se acababa de convertir en una carnicería y lo que en la mente de Hanma era un todos contra uno, mas bien parecida un uno contra todos. Lo primero que vino fue un empalamiento y acto seguido un golpe estrellado contra el rostro de Vesper, el único que le importaba minimante algo a Hanma de aquel lugar. A sus oídos llegaron el chasquido e huesos rotos, y fue ese sonido el que hizo que la bestia interna del pelirrojo se encendiera; habían sonado los tambores de guerra. Sus pupilas se estrecharon y clavaron una mirada gélida en aquel individuo, con aquella sonrisa de superioridad barata que ha demostrado dominancia frente a los que no se pueden defender. Fuerza desprovista de disciplina y coraje solo era una arrogancia peor que la de las ratas y pisotear a los que ya no pueden defenderse, digamos que rompía dos dogmas de su Ley del ogro, y dado el caso nadie le había atacado a el; no había nada que le frenara. ¿Aquel cobarde de la brea se creía un depredador en aquel foso? Acababa de cometer el mayor error, que era derramar y pisotear la sangre de un aliado del Ogro. Hanma respiraría hondo, sintiendo todo el hedor de aquel lugar meterse por sus orificios y apretaría los dientes. La cacería iba a ser breve.
¡CHASK! La tierra debajo de los pies de Hanma estalló en mil pedazos, aquello no fue una carrera; era una propulsión sin igual que hizo que todo el terreno se levantara y vibrara. No había aspavientos, no había decoraciones, nada. Todo movimiento era necesario para esa carga sin igual. Hanma flexionaría sus rodillas y catapulto sus trecientos kilos y medios en dirección a aquel individuo. Su cuerpo mas que entrenando para este tipo de ataques acortó en un momento la distancia que lo separaba de ahora su enemigo. Si silueta saldría disparada en dirección a aquel individuo como si un misil se tratase. Su objetivo era golpear a aquel individuo, y no el suelo donde el estaba, buscaría golpearle en el cuerpo evitando golpear a Vesper en todo momento. Aquello era la ejecución pura del entrenamiento del Hasshoken. Su cabeza buscaría golpear a una velocidad de vértigo a aquel ser, y cualquiera que mirara a Hanma podría ver que ya no poseía el rostro sereno de siempre, su figura se encontraba totalmente deformada en una amalgama de arrugas y grietas que surcaban su cara. ¿Pero se iba a detener? Hanma no se detuvo a contemplar si el golpe había aplastado a Nend contra la caliza o si los reflejos del hombrecillo le habían permitido apartarse. En el mismo instante que se encontraba en las cercanías del mismo, Hanma aprovecharía su zancada y gran envergadura para lanzar el brazo en dirección al rostro de aquel individuo y agarrar con su zarpa el mismo para imposibilitarle la huida y respirar.
-Te advertí que no tocaras a los míos, pedazo de basura.- Diría desde su posición, con el brazo derecho estirado manteniendo la presa todo lo posible. La furia estaba dentro de su cuerpo y ya no habia nada ni nadie que pudiera frenarla.
Y es que el teatro de comedia que había allí montado acababa de mostrar una verdadera cara y naturaleza, y no era para nada chistosa. Aquello se acababa de convertir en una carnicería y lo que en la mente de Hanma era un todos contra uno, mas bien parecida un uno contra todos. Lo primero que vino fue un empalamiento y acto seguido un golpe estrellado contra el rostro de Vesper, el único que le importaba minimante algo a Hanma de aquel lugar. A sus oídos llegaron el chasquido e huesos rotos, y fue ese sonido el que hizo que la bestia interna del pelirrojo se encendiera; habían sonado los tambores de guerra. Sus pupilas se estrecharon y clavaron una mirada gélida en aquel individuo, con aquella sonrisa de superioridad barata que ha demostrado dominancia frente a los que no se pueden defender. Fuerza desprovista de disciplina y coraje solo era una arrogancia peor que la de las ratas y pisotear a los que ya no pueden defenderse, digamos que rompía dos dogmas de su Ley del ogro, y dado el caso nadie le había atacado a el; no había nada que le frenara. ¿Aquel cobarde de la brea se creía un depredador en aquel foso? Acababa de cometer el mayor error, que era derramar y pisotear la sangre de un aliado del Ogro. Hanma respiraría hondo, sintiendo todo el hedor de aquel lugar meterse por sus orificios y apretaría los dientes. La cacería iba a ser breve.
¡CHASK! La tierra debajo de los pies de Hanma estalló en mil pedazos, aquello no fue una carrera; era una propulsión sin igual que hizo que todo el terreno se levantara y vibrara. No había aspavientos, no había decoraciones, nada. Todo movimiento era necesario para esa carga sin igual. Hanma flexionaría sus rodillas y catapulto sus trecientos kilos y medios en dirección a aquel individuo. Su cuerpo mas que entrenando para este tipo de ataques acortó en un momento la distancia que lo separaba de ahora su enemigo. Si silueta saldría disparada en dirección a aquel individuo como si un misil se tratase. Su objetivo era golpear a aquel individuo, y no el suelo donde el estaba, buscaría golpearle en el cuerpo evitando golpear a Vesper en todo momento. Aquello era la ejecución pura del entrenamiento del Hasshoken. Su cabeza buscaría golpear a una velocidad de vértigo a aquel ser, y cualquiera que mirara a Hanma podría ver que ya no poseía el rostro sereno de siempre, su figura se encontraba totalmente deformada en una amalgama de arrugas y grietas que surcaban su cara. ¿Pero se iba a detener? Hanma no se detuvo a contemplar si el golpe había aplastado a Nend contra la caliza o si los reflejos del hombrecillo le habían permitido apartarse. En el mismo instante que se encontraba en las cercanías del mismo, Hanma aprovecharía su zancada y gran envergadura para lanzar el brazo en dirección al rostro de aquel individuo y agarrar con su zarpa el mismo para imposibilitarle la huida y respirar.
-Te advertí que no tocaras a los míos, pedazo de basura.- Diría desde su posición, con el brazo derecho estirado manteniendo la presa todo lo posible. La furia estaba dentro de su cuerpo y ya no habia nada ni nadie que pudiera frenarla.
Cocina del Ogro

![[Imagen: image.png]](https://i.postimg.cc/Vv23FfZj/image.png)