[EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 1)
#23
Aun no dominaba del todo con fluidez mi nuevo poder. Los ancianos de la caravana me habían advertido que, mi torpeza comiéndome aquella fruta del diablo - tal como la llamaron - en mi encargo final del Aramenté en la base de los Demonios de Reiza tendría muchas más repercusiones que las que inicialmente cabría esperar. Me informaron de que jamás podría nadar, y que esa fruta en concreto me daba una habilidad particular con la que mi pueblo había asustado a los niños - y no tan niños - durante tantos años como ellos podían recordar en la historia de nuestra caravana: El Warazō.


Mientras aquel hortera se fundía con el suelo en la sustancia que él había creado, la paja que, mientras permanecía de brazos cruzados se empezaba a acumular en las palmas de mis manos a presión, estalló en un súbito movimiento mientras descruzaba las articulaciones y comenzaba a envolver todo mi cuerpo al completo cambiando mi apariencia y dotándome de un aspecto bastante diferente. Para ser honestos, si lo que decían los ancianos era cierto y las frutas te están "predestinadas", ahora tenía mucho más sentido que las aves de mi padre me temieran y evitasen desde siempre. Había desarrollado esta técnica casi por impulso, instintivamente, como si fuera el poder de mi fruta el que quería que tornase esta forma y emplease los poderes de esta manera.
Mi cuerpo, completamente cubierto de paja aumentó en altura un metro más, pasando a medir dos metros con setenta centímetros ahora, haciendo que la longitud de las piernas y los brazos se doblase y aumentando mi envergadura y grosor del torso a la par. En las flexiones de las articulaciones como los tobillos, las rodillas, los codos y las muñecas se formaron fibras de paja enrolladas para reforzar la unión de la extremidad, y de la parte lumbar de mi espalda brotaron diez pequeñas colas o coletas de paja. Todas esas fibras eran de un color verde amarillento apagado y habían crecido y expandido por debajo de mis ropas, dejando expuesto tan solo mi cabello rojo y mis ojos dorados, cambiando la boca a una mueca sonriente exagerada y grotesca.

[Imagen: xtJv71D.png]

Para ese momento el tío del barro negro había atacado al otro pelirrojo, había saltado mientras algo explotaba en el mar negruzco que había creado y le había propiciado una patada en la cara al hombre lobo de la guitarrita lanzándolo hacia atrás y haciendo que su apariencia volviese a ser la de un humano de nuevo, aunque de toda esa secuencia lo único que pude ver fue al tipo de los ojos negros de pie tras dar el golpe y al músico caer frente a él. Las fibras de paja de mi mano izquierda se soltaron amarrándose en la empuñadura de Zaraki, mi arma, y esta se integró a mi brazo con soltura terminando de dar forma a la pesadilla que iba a arrasar con quien hiciera falta para salir de aquí. Ese tipo era rápido y me costaba horrores seguirle la pista - por no decir que no podía hacerlo - pero no necesitaba seguirle la pista si no le permitía moverse. Yo podía moverme más rápido que él y mientras estaba de espaldas a mi, y al escuchar el sonido del suelo partiéndose ahí por donde estaba el enorme y musculado tipo cornudo, decidí hacer uso de todas mis capacidades físicas para lanzarme en su dirección a mi máxima velocidad interponiendo mi cuerpo en la trayectoria del enorme luchador furioso.
Cuando me puse frente a él, este terminaba de girarse para mirar a nuestra dirección y asesté dos golpes moviendo el brazo armado, como si diera dos bofetones... pero con la diferencia de que esgrimía un arma muy poderosa en el proceso asestando dos cortes en forma de equis en el pecho de aquel tipo y haciéndole sangrar

— ¡¡QUIEN SE META LO MATO!! —

Grité con todas mis fuerzas y una voz distorsionada y rota por la transformación y las capas de paja que me cubrían, resonando esta por las paredes de la caverna como un trueno, tras dar los dos espadazos permaneciendo frente a él, mirándole desde arriba dada mi nueva altura y abriendo los brazos de par en par para cubrir más terreno. Sin darme cuenta de que me había colocado entre él y el gran oni que trataba de avanzar en su dirección y advirtiendo con mi lenguaje corporal a aquel pusilánime de dos cosas: La primera era que yo era su oponente, y la segunda que no tenía escapatoria ninguna y su fin acababa de llegar. Los demás podían centrarse en encontrar la salida.

Ya me advirtieron los ancianos de las caravanas: Nadie escapaba del Boogieman.





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[Imagen: ZO5XKaj.png]
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 1) - por Taito - Hace 1 hora

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