¿Uhhh?— fue el sonido que se escapó de mis labios al darme cuenta de que no había conseguido dar ni un solo de golpe. Parpadeé un par de veces, estaba totalmente sorprendida por este suceso. ¿En qué momento había calculado tan mal mis movimientos?, sin comprenderlo, mi mirada permaneció fija en aquel hombre guapo, tratando de encontrar alguna explicación lógica. Lo más desconcertante era que parecía seguir prácticamente en el mismo lugar, con una tranquilidad insultante y una elegancia tan divina que parecia darme una bendita cachetada. Ahora comprendí que estaba frente a una auténtica diva…después de todo, para serlo no necesitabas grandes hazañas; bastaba con tener estilo.
Al estar a un metro de distancia, hice lo que cualquier mujer en mi situación habría considerado una prioridad…admirar de cerca aquellos pectorales que parecían dibujarse incluso a través de la tela, madre mia…*Si estiro un poquito la mano, podría acariciarlos…* pensé, contemplando semejante obra de arte con descarada curiosidad. Sin embargo, mi momento de apreciación se vio interrumpido cuando mi compañera de división comenzó a gritar enérgicamente. Giré la cabeza por encima de mi hombro y parpadeé varias veces, recordando de golpe el espíritu tan particular de aquella mujer del canto. Después, dirigí mi atención hacia los demás presentes, observando las acciones de cada uno. Todos habían reaccionado a su manera, incluido el albino, quien también había tomado parte en el enfrentamiento.
Por otra parte…el asunto de confesar o no nuestra condición de ser marines, era algo que me tenía bastante incómoda hasta el momento. Estaba a punto de confesarlo hasta que el hombre alado, de piel morena, buen físico y cabellos albinos, decidió tomar la palabra de una manera bastante... masculina. Vaya, aquel sujeto sí que sabía hacerse notar. En cuestión de segundos, tanto el extravagante individuo como el alado comenzaron una especie de competencia para demostrar quién poseía el aura más imponente. Sin embargo, fue el combate de palabras fue interrumpida por algo que emergió repentinamente del suelo. —¡¿Pero qué demonios?!— exclamé, sorprendida al contemplar semejante estaca de... ¡¿galleta?!, Por un instante, mi mente pareció desviarse hacia asuntos gastronómicos, aunque rápidamente recordé que aquel no era precisamente el momento para pensar en comida…a pesar que mi estomago podra gruñir. Aprovechando que nuestro extravagante conocido se encontraba suspendido en el aire, dirigí mi atención hacia el frente en la trayectoria donde se encontraba el otro albino y me impulsé hacia delante, recorriendo aproximadamente seis metros mientras giraba mi cuerpo con la mayor rapidez posible, posicionandome a sus espaldas y esperarlo allí cuando finalmente descienda.
De pronto, el escenario quedó envuelto en una nube tornasol, de aspecto esponjoso y aparentemente inofensivo... Un aroma peculiar inundó el ambiente; no lograba identificarlo con exactitud, aunque me recordaba bastante a estar dentro de una bañera repleta de espuma. Era curioso, sí…la húmeda misma, pero tampoco era algo que consiguiera dejarme boquiabierta. Mi atención estaba completamente centrada en aquel hombre, cuyo cuerpo de pronto había quedado cubierto por una considerable cantidad de burbujas de varios tamaños. No tardé en comprender que él era el objetivo de aquella extraña habilidad. Vaya, descubrir que existían otros usuarios de las frutas del diablo siempre resultaba interesante. Sin pensarlo dos veces comence a flexionar las rodillas tanto como me fue posible, manteniendo la mirada fija en mi objetivo como un toro buscando donde clavar sus cuernos, estaba esperando a que finalmente tocara el suelo. Hice un pequeño movimiento circular con los hombros para liberar la tensión acumulada. Estaba lista para entrar en acción.
En cuanto aquel sujeto comenzó a hablar sobre físicos y adoptando una postura aparentemente serena, como si hubiese decidido bajar la guardia, mi capacidad de razonamiento pareció abandonarme por completo, ciertamente no lo pensé dos veces. Asi que aprovechando aquel instante, me lancé directamente hacia su espalda con la única intención de embestirlo de lleno, moviendo la cabeza hacia arriba para levantarlo del suelo provocando asi una embestida vertical de aproximadamente unos catorces metros. Realmente fue un movimiento repentino, tan rápido y brusco que, al producirse el impacto, sentí cómo mi cuerpo chocaba contra él con una fuerza totalmente descomunal, no estaba acostumbrada a usar esta forma híbrida, pero eso no significaba que no fuese capaz de hacerlo. Después de todo, podía tener mis momentos de elegancia, pero cuando la situación lo ameritaba, no había nada que me impidiera demostrar mi verdadera naturaleza: una auténtica... salvaje.
Mi cabeza comenzó a dar vueltas y sintiéndome algo mareada por no decir estúpida, me sostuve como pude pero termine cediendo quedando sentada sobre el suelo —Ustedes…pueden— grite como pude mientras esperaba que los demás hicieran algo más, por ahora me quedaría aquí sin moverme, observando como se las arreglaban. Por otra parte la pregunta sobre ser marine rondaba en mi mente, la oportunidad de confesarlo quizas ya habia pasado pero sonrei para mi misma para de pronto soltar a los presentes.
Je suis une truie… et alors ?...Une chienne du gouvernement.-- Solte en esa lengua tan extraña con la que me solia comunicar con Arceo.
Al estar a un metro de distancia, hice lo que cualquier mujer en mi situación habría considerado una prioridad…admirar de cerca aquellos pectorales que parecían dibujarse incluso a través de la tela, madre mia…*Si estiro un poquito la mano, podría acariciarlos…* pensé, contemplando semejante obra de arte con descarada curiosidad. Sin embargo, mi momento de apreciación se vio interrumpido cuando mi compañera de división comenzó a gritar enérgicamente. Giré la cabeza por encima de mi hombro y parpadeé varias veces, recordando de golpe el espíritu tan particular de aquella mujer del canto. Después, dirigí mi atención hacia los demás presentes, observando las acciones de cada uno. Todos habían reaccionado a su manera, incluido el albino, quien también había tomado parte en el enfrentamiento.
Por otra parte…el asunto de confesar o no nuestra condición de ser marines, era algo que me tenía bastante incómoda hasta el momento. Estaba a punto de confesarlo hasta que el hombre alado, de piel morena, buen físico y cabellos albinos, decidió tomar la palabra de una manera bastante... masculina. Vaya, aquel sujeto sí que sabía hacerse notar. En cuestión de segundos, tanto el extravagante individuo como el alado comenzaron una especie de competencia para demostrar quién poseía el aura más imponente. Sin embargo, fue el combate de palabras fue interrumpida por algo que emergió repentinamente del suelo. —¡¿Pero qué demonios?!— exclamé, sorprendida al contemplar semejante estaca de... ¡¿galleta?!, Por un instante, mi mente pareció desviarse hacia asuntos gastronómicos, aunque rápidamente recordé que aquel no era precisamente el momento para pensar en comida…a pesar que mi estomago podra gruñir. Aprovechando que nuestro extravagante conocido se encontraba suspendido en el aire, dirigí mi atención hacia el frente en la trayectoria donde se encontraba el otro albino y me impulsé hacia delante, recorriendo aproximadamente seis metros mientras giraba mi cuerpo con la mayor rapidez posible, posicionandome a sus espaldas y esperarlo allí cuando finalmente descienda.
De pronto, el escenario quedó envuelto en una nube tornasol, de aspecto esponjoso y aparentemente inofensivo... Un aroma peculiar inundó el ambiente; no lograba identificarlo con exactitud, aunque me recordaba bastante a estar dentro de una bañera repleta de espuma. Era curioso, sí…la húmeda misma, pero tampoco era algo que consiguiera dejarme boquiabierta. Mi atención estaba completamente centrada en aquel hombre, cuyo cuerpo de pronto había quedado cubierto por una considerable cantidad de burbujas de varios tamaños. No tardé en comprender que él era el objetivo de aquella extraña habilidad. Vaya, descubrir que existían otros usuarios de las frutas del diablo siempre resultaba interesante. Sin pensarlo dos veces comence a flexionar las rodillas tanto como me fue posible, manteniendo la mirada fija en mi objetivo como un toro buscando donde clavar sus cuernos, estaba esperando a que finalmente tocara el suelo. Hice un pequeño movimiento circular con los hombros para liberar la tensión acumulada. Estaba lista para entrar en acción.
Mi turno... -- Susurre mientras sonreia para mi misma.
En cuanto aquel sujeto comenzó a hablar sobre físicos y adoptando una postura aparentemente serena, como si hubiese decidido bajar la guardia, mi capacidad de razonamiento pareció abandonarme por completo, ciertamente no lo pensé dos veces. Asi que aprovechando aquel instante, me lancé directamente hacia su espalda con la única intención de embestirlo de lleno, moviendo la cabeza hacia arriba para levantarlo del suelo provocando asi una embestida vertical de aproximadamente unos catorces metros. Realmente fue un movimiento repentino, tan rápido y brusco que, al producirse el impacto, sentí cómo mi cuerpo chocaba contra él con una fuerza totalmente descomunal, no estaba acostumbrada a usar esta forma híbrida, pero eso no significaba que no fuese capaz de hacerlo. Después de todo, podía tener mis momentos de elegancia, pero cuando la situación lo ameritaba, no había nada que me impidiera demostrar mi verdadera naturaleza: una auténtica... salvaje.
¿V…Vieron eso?... Facilito.


Mi cabeza comenzó a dar vueltas y sintiéndome algo mareada por no decir estúpida, me sostuve como pude pero termine cediendo quedando sentada sobre el suelo —Ustedes…pueden— grite como pude mientras esperaba que los demás hicieran algo más, por ahora me quedaría aquí sin moverme, observando como se las arreglaban. Por otra parte la pregunta sobre ser marine rondaba en mi mente, la oportunidad de confesarlo quizas ya habia pasado pero sonrei para mi misma para de pronto soltar a los presentes.
Je suis une truie… et alors ?...Une chienne du gouvernement.-- Solte en esa lengua tan extraña con la que me solia comunicar con Arceo.
Tira de la tanga


![[Imagen: GabriellaThompson.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/GabriellaThompson.gif)