[EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 1)
#29
Vixen tenía al cazador a la vista, pero le costaba seguir sus movimientos. Cuando volvió a localizar al músico, ya estaba por el suelo, sin hocico de perro y con la cara reventada. ¿Pero en qué momento le había metido semejante hostia? «¡Erdiabloo!» había querido que dejase de tocar, desde luego, pero con aquella patada lo mismo le habían quitado también las ganas de aprender otro instrumento pa siempre. El otro pelirrojo tampoco había salido bien parado: la sangre que le corría por la pierna bastaba para hacerse una idea. El muy cabrón de la brea se estaba poniendo las botas.

Seguía agachada detrás de Taito cuando el olor a carne quemada empezó a imponerse al de aquella porquería negra. Bajó la mirada hacia la base de la montaña humana y apretó la boca. La pila también estaba ardiendo por abajo. Había conseguido quitarse la brea de encima para acabar subida a un montón de desgraciados que empezaban a cocinarse. Pobres primos, madre mía, estaban teniendo el peor día de sus vidas. Habían pasado de colchón a montaña y ahora los estaban haciendo a la parrilla. Como siguiera aquello así, lo próximo sería servirlos con papitas fritas.

Poco tiempo tuvo para seguir pendiente del chisme del rostizado, porque algo extraño empezó a ocurrirle a su capitán y enseguida le llamó la atención. De sus manos había empezado a salir paja. Mira tú qué ironía, el poder perfecto para el marrano perfecto. Aquella transformación le venía como anillo al dedo. Las cinco contra uno continuó extendiéndose hasta envolverlo por completo. Vi siguió con la mirada aquellas fibras mientras los brazos y las piernas se alargaban y el torso aumentaba de tamaño. Alzó la barbilla para verle la cara, sin dar crédito a lo que estaban viendo sus ojos. «¿Pero qué pinga…? ¡Qué fuerte!» soltó. La coneja se apartó un poco para dejarle espacio, sin abandonar la parte alta de la pila. Le recorrió la espalda con los ojos hasta detenerse en las pequeñas coletas que le habían brotado por la zona lumbar. Diez. Al pechoman le habían salido diez colitas y ella tenía que conformarse con una. Menudo abuso. La curiosidad le duró hasta que otra bocanada de humo le recordó dónde estaban parados. Vi volvió la cabeza hacia su Taito y lo siguió hasta donde pudo, sorprendida por la rapidez con la que había abandonado la montaña. El grandullón de los cuernos también entraba hacia el cazador, y su capitán acababa de ponerse por medio. Al escuchar aquel grito de ¡QUIÉNÉ SE META LO MATO!, la coneja levantó ligeramente las orejas «Oído cocina, mi rey. Suyo el batey». 


Ella tenía bastante con salir de encima de los que estaban asándose. Concentró el poder de su fruta en las piernas y activó su fruta. Las primeras raíces brotaron alrededor de los tobillos y treparon hasta las pantorrillas, entrelazándose mientras la madera viva crecía alrededor de ambos pies. Vixen mantuvo una pierna apoyada sobre la montaña de cuerpos mientras levantaba la otra en una patada alta, con ambos puños cerrados y los brazos flexionados. La estructura fue engrosándose hasta formar dos botas compactas, conectadas a su cuerpo por las fibras vegetales que acompañaban el movimiento de sus músculos. La conejita buenorra bajó la pierna levantada, flexionó las rodillas y adelantó un pie. Las raíces se reajustaron sobre las piernas sin entorpecer el gesto. Con las botas formadas, volvió a examinar el terreno hacia el este, por donde había visto apartarse al pelirrojo moribundo. Al menos, de momento, aquel lado quedaba apartado del sitio donde todos parecían empeñados en meterse a la vez.

Si Sailor Moon tiene una transformación pija pa sacar sus tacones porque yo no 

Desde lo alto de la pila, situada en el centro de la caverna, encontró una zona de suelo despejado y se impulsó con ambas piernas en aquella dirección. Saltó ocho metros, recogiendo los pies para superar el borde de la montaña. En pleno salto, algo enorme le llamó la atención. Vi giró la cabeza y se quedó con la boca entreabierta. ¡Pinga! ¡Una montaña venía volando directa hacia Taito! Ah, no, coño, que era el gigante. ¿Pero cómo carajo podía brincar semejante animal con todo lo que pesaba?

Vixen aterrizó con ambas botas sobre el lugar escogido, flexionó las rodillas para amortiguar la caída y enseguida echó a correr. Avanzó otros siete metros hacia el este hasta detenerse, a diez metros de la pared. Al mirar a su alrededor, descubrió a unos tres metros al infeliz del pelirrojo que había tenido la desgracia de convertirse en el target número uno de aquella diva que cagaba chapapote. Vi lo miró de reojo. «Pobre bastardo», soltó. Desde allí podía mantener localizado al cazador sin acercarse al combate. Cruzó los brazos sobre el pecho y se quedó observando la pelea, atenta a su capitán y a los movimientos de los presentes , los que alcanzaba a ver, claro está. Todavía tenía pendiente preguntarle a Taito por aquellas diez colas.



Bolsillo Táctico
[Imagen: HC5Abkg.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1667 + 0 = 1667
Energia: 1946 - 141 = 1805
Espiritu: 468 + 0 = 468


Mensajes en este tema
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 1) - por Vixen Ventress - 04-11-2026, 05:42 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)