Hace 9 horas
(Última modificación: Hace 9 horas por Kai T. Gomi.)
Los golpes del peliblanco retumbaron contra las burbujas y no sabía el porqué, si porque las púas de sus guantes estallaron las burbujas o si aquel producto de DenDenGram lo había decidido así, pero aquel capullo que lo envolvía se había disuelto. Parecía intacto, fresco, icónico, en cambio el pequeño y delgaducho cuerpo de Kai comenzaba a resentirse por el cansancio, todavía no flaqueaba, pero desde luego que nunca había llegado hasta ese punto. Estaba empezando a hacer mella sobre él. - ¿Qué coño le pasa a este tío? - Dijo sin decir, fue en ese momento que la adrenalina y las burbujas le dejaban sentir algo y es que le faltaba el aire. No podía hablar, tampoco respirar. ¿Sería producto de las burbujas?
Otra oleada de aquellas extrañas burbujas inundó la escena, todo aquello que estaba dentro de su campo visual estaba lleno de burbujas. Le hubiese gustado insultarlo, pero las palabras no salían ni aunque quisieran. ¿Sería acaso producto de aquellas malditas burbujas? Tenía que salir de ahí a como diese lugar, tenía poco sentido aplastarle la cabeza a un perro del gobierno si no lo podía insultar a gusto.
El impacto del moreno, que estaba del otro lado del champín, resonó sobre el cuerpo ajeno y Kai quería dejar su regalo también antes de salir de la escena. El luchador callejero dio dos rápidos puñetazos buscando el estómago de su contrincante, el segundo se clavó con seguridad y agarró las ropas con seguridad, no quería retenerlo ni moverlo, solo asegurar su siguiente movimiento. Aquella mujer, mitad dinosaurio, que parecía borracha, si la dejaba ahí probablemente comería más burbujas que nadie y Kai era bruto, pero entendía que los números eran importantes en una pelea. Más valía apalizar en corrillo que uno contra uno, la experiencia de la universidad de la calle se lo había enseñado. - Espabila - Gritó ahogado, sujetando con su zurda la escamosa cola de la mujer. Ahogado porque seguía sin emitir sonido, solo sus labios se movían.
Con su fuerza inhumana, para ser un carajito de setenta kilos y un metro setenta, movió la mujer ligeramente mientras sujetaba de la ropa del burbujoso en la otra dirección, pues estaba sentado sobre ella, tras eso el peliblanco flexionando sus dos piernas al mismo tiempo, salió disparado de un salto, soltando previamente al guaperas, en dirección a donde estaba antes, incluso un poco más lejos, con su nueva compañera, un velociraptor. Ahora le separaban veinticinco metros de su objetivo.
En ese instante no pudo evitar toser al sentir de nuevo el oxígeno inundando sus pulmones, era ahí prácticamente desde donde había saltado y aun pudo respirar. - Joder, ese tío está duro de cojones. ¿De dónde *BUUUURP* coño sale? - Farfulló soltando de la cola a la mujer para dejar la cola descansar sobre el suelo, eso sí, con nulo cuidado. Necesitaba un respiro, pero eso no significaba que perdiese de vista a aquel perro, que otros trabajasen un rato. Kai lo miraría de frente, con mucho odio y mucho asco, pero cansado.
Otra oleada de aquellas extrañas burbujas inundó la escena, todo aquello que estaba dentro de su campo visual estaba lleno de burbujas. Le hubiese gustado insultarlo, pero las palabras no salían ni aunque quisieran. ¿Sería acaso producto de aquellas malditas burbujas? Tenía que salir de ahí a como diese lugar, tenía poco sentido aplastarle la cabeza a un perro del gobierno si no lo podía insultar a gusto.
El impacto del moreno, que estaba del otro lado del champín, resonó sobre el cuerpo ajeno y Kai quería dejar su regalo también antes de salir de la escena. El luchador callejero dio dos rápidos puñetazos buscando el estómago de su contrincante, el segundo se clavó con seguridad y agarró las ropas con seguridad, no quería retenerlo ni moverlo, solo asegurar su siguiente movimiento. Aquella mujer, mitad dinosaurio, que parecía borracha, si la dejaba ahí probablemente comería más burbujas que nadie y Kai era bruto, pero entendía que los números eran importantes en una pelea. Más valía apalizar en corrillo que uno contra uno, la experiencia de la universidad de la calle se lo había enseñado. - Espabila - Gritó ahogado, sujetando con su zurda la escamosa cola de la mujer. Ahogado porque seguía sin emitir sonido, solo sus labios se movían.
Con su fuerza inhumana, para ser un carajito de setenta kilos y un metro setenta, movió la mujer ligeramente mientras sujetaba de la ropa del burbujoso en la otra dirección, pues estaba sentado sobre ella, tras eso el peliblanco flexionando sus dos piernas al mismo tiempo, salió disparado de un salto, soltando previamente al guaperas, en dirección a donde estaba antes, incluso un poco más lejos, con su nueva compañera, un velociraptor. Ahora le separaban veinticinco metros de su objetivo.
En ese instante no pudo evitar toser al sentir de nuevo el oxígeno inundando sus pulmones, era ahí prácticamente desde donde había saltado y aun pudo respirar. - Joder, ese tío está duro de cojones. ¿De dónde *BUUUURP* coño sale? - Farfulló soltando de la cola a la mujer para dejar la cola descansar sobre el suelo, eso sí, con nulo cuidado. Necesitaba un respiro, pero eso no significaba que perdiese de vista a aquel perro, que otros trabajasen un rato. Kai lo miraría de frente, con mucho odio y mucho asco, pero cansado.
cositas V2
Leyenda de una Leyenda
- Pienso -
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja -
- *FWRA* Pedo Pesado -
- Narro -
- Hablo -
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja -
- *FWRA* Pedo Pesado -
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Abreme

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