06-11-2026, 03:09 PM
No pude llegar hasta Vesper, pues el vino en mi dirección al verme cerca suyo. Parecía preocupado, pero lo pude notar un poco más perjudicado que cuando se bebió tantas hadas verdes en aquel dojo de okamas. Seguramente el golpe que había recibido lo había dejado en aquel estado. De hecho, cuando trató de venir hacía mí, terminó perdiendo el equilibrio y cayéndome encima. Me pilló totalmente de sorpresa, así que no pude reaccionar a tiempo. De un momento a otro pasó de estar preguntándome el porqué estaba allí, cuando ya nos habíamos visto antes de caer, a ser él que se caía. Puede que su daño fuera mayor de lo que pensaba, pero mi reacción no me permitió sujetarlo por lo repentino. Lo que sí fui capaz de evitar fue que ambos cayéramos, aunque él terminó con su cabeza apoyada entre mis pechos.
Noté su manos intentando sujetarse a algo, y su aliento cálido sobre mi piel. Posiblemente otras le hubieran apartado, tirado, golpeado, o un sinfín más de cosas. Para mi la situación era diferente, no tenía tanto problema con ese tipo de situaciones, y menos viendo claramente que no había sido algo intencional. Aunque no negaré que se me pasó por la cabeza cerrar mis brazos a su alrededor, apretando aún más su cara contra mí y dejarlo así hasta que se desmayara. Aunque había ido a ayudarlo, no a hacer que terminara aún peor. Además, cuando se retiró parecía genuinamente avergonzado. - Si, no puedo hacer mucho más en la situación actual, así que pensé que un poco de comida era una buena forma de que los que ya habéis peleado os repongais un poco más rápido. No te preocupes, no tengo intención de meterme en medio de todo eso, pero si tengo otra cosa que hacer. Come despacio no te atragantes, ver a uno de esos gigantes tratando de ayudarte sería… bueno, mejor que no te pase.
Con Vesper apañado, al menos de momento, quedaba el pelirrojo. Por lo que había podido ver de lejos había salido peor parado que mi conocido, pero había ido más lejos, así que no pude ayudarlo a él primero. Lo había perdido de vista cerca de la pared rocosa, por donde andaba ahora la mujer con orejas de conejo y pies de planta. Así que lo mejor sería ir rápido en esa dirección, y atendiendo a la petición y advertencia del pirata, lo mejor sería hacerlo de un salto. No quería ni tocar lo más mínimo la sustancia negra que segregaba aquel odioso tipo. Tampoco es que quisiera asustar a nadie y tener que esquivar armas o golpes, pero tampoco quería declarar a los cuatro vientos donde quería ir. Prefería arriesgarme a asustar a los que estaban allí que decirle al de la sustancia negra donde iba.
Así que salté en dirección a la pirata, moviéndome antes lo suficiente para no hacer el salto cerca de los combatientes. Aunque la cosa parecía que estaba casi terminada, lo mejor era no arriesgar. - Buenas, estoy buscando al pelirrojo, ¿lo has visto? ¿Tú estás bien? - Diría al llegar cerca de la chica. Me habría quedado como a un metro de ella, más cerca del centro que de la pared. Buscando al otro pirata para darle comida y el apoyo que pudiera. Si el gigante dejaba que lo llamara compañero, no desconfiaría de él y menos estando herido como parecía que había quedado. No era médica, pero la comida, como decían, muchas veces era mejor remedio que algunas medicinas.
Noté su manos intentando sujetarse a algo, y su aliento cálido sobre mi piel. Posiblemente otras le hubieran apartado, tirado, golpeado, o un sinfín más de cosas. Para mi la situación era diferente, no tenía tanto problema con ese tipo de situaciones, y menos viendo claramente que no había sido algo intencional. Aunque no negaré que se me pasó por la cabeza cerrar mis brazos a su alrededor, apretando aún más su cara contra mí y dejarlo así hasta que se desmayara. Aunque había ido a ayudarlo, no a hacer que terminara aún peor. Además, cuando se retiró parecía genuinamente avergonzado. - Si, no puedo hacer mucho más en la situación actual, así que pensé que un poco de comida era una buena forma de que los que ya habéis peleado os repongais un poco más rápido. No te preocupes, no tengo intención de meterme en medio de todo eso, pero si tengo otra cosa que hacer. Come despacio no te atragantes, ver a uno de esos gigantes tratando de ayudarte sería… bueno, mejor que no te pase.
Con Vesper apañado, al menos de momento, quedaba el pelirrojo. Por lo que había podido ver de lejos había salido peor parado que mi conocido, pero había ido más lejos, así que no pude ayudarlo a él primero. Lo había perdido de vista cerca de la pared rocosa, por donde andaba ahora la mujer con orejas de conejo y pies de planta. Así que lo mejor sería ir rápido en esa dirección, y atendiendo a la petición y advertencia del pirata, lo mejor sería hacerlo de un salto. No quería ni tocar lo más mínimo la sustancia negra que segregaba aquel odioso tipo. Tampoco es que quisiera asustar a nadie y tener que esquivar armas o golpes, pero tampoco quería declarar a los cuatro vientos donde quería ir. Prefería arriesgarme a asustar a los que estaban allí que decirle al de la sustancia negra donde iba.
Así que salté en dirección a la pirata, moviéndome antes lo suficiente para no hacer el salto cerca de los combatientes. Aunque la cosa parecía que estaba casi terminada, lo mejor era no arriesgar. - Buenas, estoy buscando al pelirrojo, ¿lo has visto? ¿Tú estás bien? - Diría al llegar cerca de la chica. Me habría quedado como a un metro de ella, más cerca del centro que de la pared. Buscando al otro pirata para darle comida y el apoyo que pudiera. Si el gigante dejaba que lo llamara compañero, no desconfiaría de él y menos estando herido como parecía que había quedado. No era médica, pero la comida, como decían, muchas veces era mejor remedio que algunas medicinas.
Nostacosas

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