[Presente Absoluto - Aventura Tier 7] - Aquel que odia la música
#41
El cuerpo inerte de Dona era algo que dolería y lloraría a mares. Pero no ahora. Sería un largo luto amargo. Pero no ahora. Se sentiría culpable por ser tan débil, pero no ahora. Sería la única responsable de todo y pagaría con su vida de ser necesario. PERO NO. ¡¡AHORA!! ahora lo que debía hacer era salir viva, robar la fruta, atender a Miyori. Solo eso cabía en su caótica mente. En su norte solo estaba la Naranja convertida en Durazno. Estaba aterrada, estaba atrapada y en jaque. Pero la gente frente a los impases reaccionaba de maneras diferentes y a veces paradójicamente. Esta vez. Maki decidiría que, aunque su cuerpo fuera sepultado en esta isla de basura. Ganarían.

En el escenario al menos parecía que su Nakama estaba ilesa, era una suerte. O al menos el destino no habría querido que todo se torciera más, más hacia aquel pozo de oscuridad que Maki desde que conformo Valars, deseaba escapar, huir lejos de esa espiral de violencia y autodestrucción que terminaba en sangre y muerte. Entonces algo… como un sol ascendiendo por el horizonte emergió, era… era Miyori, sus flechas, su fuerza y convicción al fin estaban siendo templadas por el dolor. Para ella, para la capitana salvaje, era una alegría y a la vez una pena, un dolor necesario, no quería que fuera de esa forma, recordó las palabras cuando se encontraron con la banda de los 100 hace solo un par de horas o menos. Cuando su vista horrorizada golpeo en su espíritu haciendo que sintiera vergüenza. Ahora su rostro lleno de valor y convicción creo un espacio en el corazón de Maki. ¿Orgullo? Quizás hoy cuando se recueste en su hamaca sobre ella. tendría un poco menos podrido el corazón y le diría que ha sido muy valiente. Esperaba que pudiera hacer ambas cosas.

Las llamas de las flores secas y los tachos de basura con plásticos y papeles comenzaban a iluminar mejor el lugar, parecía lúdico y casi una ceremonia aterradora, un ritual pagano de muerte y sacrificio, pero1 Maki comenzaba a mezclarse y ser dominada más por su bestia interior, con las escamas esmeraldas, aquellas que le habían protegido tanto. Desde hace tanto. Ya no tenía sueños depredadores ni desdoblándose entre su parte salvaje, esos terminaron hace tiempo cuando partió de Little Garden con su hermana y el su buen amigo Cherry. Aunque era la persona que curiosamente ha golpeado más en toda su vida.

Los disparos, la madera rechinante y las astillas y pedazos de vidrio explotaban por todos lados como una lluvia de esquirlas mortales en todas direcciones. Los hombres del pirata estaban haciendo un muy buen trabajo. Maki nunca pensó en traer consigo a más gente que quizás no estuviera preparada, pero… por ese mismo motivo podría quizás preparar a algunos. Pensó fugazmente en los niños que habían dejado a cargo de Thrym. A cargo de… de… una de estas chicas… Maki entonces tuvo un flashazo de dolor al recordar apenas que una de estas hermanas había cuidado a algunos de los 70 niños que habían rescatado en Drum. La sonrisa de Maki emergió al ver al fin reaccionar a este soquete que se decía un pirata. Además, con tantos a su cargo. Comenzaba a pensar que solo era un cobarde o un administrativo que solo se disponía a mandar oleada tras oleada de esbirros para vencer. Maki nunca había conocido a un pirata con un par de cientos de subordinados.

El ataque de Miyori reboto sobre las manos del desgraciado… Maki abrió los ojos de par en par… su agudísimo oído sintió el golpe de la flecha contra el metal, que era eso? sus manos eran de acero? Una fruta del diablo? Una nueva habilidad? Las preguntas inundaron su mente. Pero ya tendría tiempo para investigar, ya sea preguntando a alguien en esta isla o quizás sacándoselo a puñetazos al propio marine de los cojones. La última opción le proporcionaba una alegría un tanto mayor.

La horda de piratas poco a poco comenzó a reducir sus números y la originaria de Marine Fort sentía orgullo ajeno por sacrificar sus cuerpos e incluso sus vidas por una idea, una batalla, un líder. Maki quería algún día convertirse en algo como eso. En un símbolo de valor para sus compañeros. Que la gente le recordara por la alegría, el ánimo y su energía, sus canciones y todo el apoyo que prestaba a pesar de tener cara de perro. Maki pensó en ayudar a los piratas, pero era mejor que se debilitaran unos a otros, era mejor que hubiera menos resistencia cuando pudieran apoderarse del cofre que había iniciado toda esta tragedia.

PERO…

Una vez más….

Una vez más presencio a esta escoria hacer una masacre, igual que aquel Yakuza imbécil hace mucho tiempo. Matando a sus propios hombres, girando sobre sí mismo como un tifón de crueldad lanzaba patadas con viento cortante alrededor en un área tremenda. Quería gritar, quería increparlo, pero decidió que tal como paso con ese otro. Este menos aun sentiría algún remordimiento.

El ataque enfurecido de Maki parecía dar resultado a pesar de haber sido presa de su poderosa patada de antes, una ola cortante cegadora, aun asi, la violencia de Maki, sus ansias de proteger a sus Nakamas le obligaba a ignorar el dolor. Con sus ataques sentía como su carne era cortada y como la balanza se inclinaba a su favor. Pero. No se confiaba. Era lo peor que podría ocurrir y nada le haría apartarse de su objetivo. —Tch…— Quiso decir más, pero al ver las manos en sus oídos agarradas con desesperación. Maki no quiso perder tiempo. Comparado con Dona, no había sacrificado nada aún. Vio como fue empujado con ojos desorbitados, igual que ella hace un momento… con su espíritu y sus defensas rotas, pero no cayo. Era el momento de continuar, de darlo todo, por ello bajando su centro de gravedad toca el suelo con la punta de sus dedos hechas garras. Era un ritual para aumentar el roce con el suelo —DANZA ESCAMOSA: CORTE DE LA FLOR ROJA!!— Aumentando su furia por la muerte de la gemela, su ritmo cardiaco como una locomotora potencio sus piernas sin esperar a que contrataque. Estaba desorientado, estaba perdido. Ya había visto a otros en este estado y sabia reconocerlo. Pero. Era este el momento en que se volvían mas peligrosos.

Si el maldito fuera un enemigo honorable. Le habría ofrecido tregua. Habría sido un combate con reglas, pero asesinar a sus hombres era algo que jamás aceptaría pues era lo más cercano a la traición. Al abandono. Maki sintió surgir el amargor en su alma. Su trauma afloro un poco, pero esta vez no de aquella forma en que corroe y destruye desde dentro, sino como un sentimiento diferente, uno que dotaba de la motivación y de la convicción necesaria para seguir luchando para evitar y borrar ese sentimiento. El ataque no fue de los más poderosos, pero si uno de los que más había practicado, un corte de espada horizontal, pero no solo uno. En la carrera mantenía sus espadas a ambos lados, como si fueran sus alas, su cola al viento se mecía como un látigo de una distorsionada justicia. Y sus garras rasgaban la basura a sus pies mientras las llamas comenzaban poco a poco a alzarse un poco más. Maki danzo atravesando la estructura llena de cadáveres de los soldados de ambos bandos hasta llegar a él con una velocidad que jamás antes había logrado. Ayudada por la fuerza de su ritmo. Lo último que quedaba de las hermosas palabras de apoyo de una de ellas. Acompañado del grito de su técnica de desplazamiento, Maki quería sorprender al Marine. Y movió con furia ambas espadas, dos cortes lanzados al mismo tiempo apenas le alcanzo, uno a la derecha y el otro a la izquierda atrapándole al medio como una gran tijera confeccionada por las mortales Cor y Chea, sus enormes espadas.

Los cortes de las espadas hicieron que al enemigo quedara quieto en medio frente a Maki, no tenía donde huir ni usar sus ataques de patadas mágicas. Nuevamente rompiendo su defensa? No importaba si lo había hecho o no. Seguiría hasta acabar con él. Sus escamas vibraron en un momento. Este era el todo por el todo. Sus espadas luego del corte por ambos lados de manera horizontal. Las hecho atrás a toda velocidad —Danza escamosa Doble colmillo— Sus espadas se adelantaron con potencia. Apuñalando al Marine traidor. En el estómago con ambas armas y en un movimiento veloz desgarrar hacia afuera para echarle las tripas afuera. Mientras era bañada por la sangre del maldito dio un paso atrás poniendo su mano atrás con su arma cambiando el agarre de una de ellas y apuntando con la otra al Marine destripado como un cerdo. —PIRATA!! EN ESTOS MOMENTOS ESTOY EN UN ESTADO DE EUFORIA Y ENAJENACIÓN QUE NO TIENE PRECEDENTES… VETE… DEJA LA FRUTA Y VIVIRÁS PARA REHACER TU IMPERIO… O MORIRÁS COMO ESTE CERDO!— Amenazo al capitán de.... bueno ya no tenia tripulación, así que capitán no era tanto ya. pero aun así, quiso amedrentarlo después de que intuyera que el desgraciado estuviera muerto. Sino… lo remataría a pesar de la promesa que le había hecho a Miyori.

Play Me!
[/spoiler]
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3874 - 1728 = 2146
Energia: 3090 - 182 = 2908
Espiritu: 1586 - 150 = 1436


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 4 invitado(s)