Enfermería del Cuartel de la Armada Revolucionaria, República Democrática de Mogaro
7 de la mañana, día 80 de verano, año 18
-Y ASI SE CIERNE LA ESPADA-
Kisuke despertó sobresaltado y empapado en sudor. Le dolía el pecho como si le hubiesen dado un latigazo y giró su ojerosa y pálida cara hacia la ventana por la que se colaban los primeros rayos de sol del amanecer. Ya comenzaba a hacer más fresco y los días empezaban a acortarse paulatinamente conforme el otoño se iba aproximando. No obstante, eso no fue impedimento para que el antiguo pescador se levantase calado de su sudor, producto de alguna pesadilla febril.
"Desde luego, no estás en tu mejor momento, lanzacañas..."
Se levantó de la cama con dificultad, puesto que la herida del pecho, cosida con maestría, le tiraba bastante cuando hacía movimientos bruscos. Fue andando arrastrando los pies, sin ganas hasta la jofaina para lavarse la cara y se miró al espejo. Ciertamente, estaba desmejorado. Sus ojeras estaban más pronunciadas que nunca y se le veía pálido y con falta de nutrientes. No es que fuese a morir de inanición pero en esos días de convalecencia, apenas había probado bocado. Chasqueó la lengua al ver su reflejo y se dedicó a limpiar la herida como le habían indicado, ante de darse un ungüento cicatrizante sobre aquel largo corte en el pecho que se cruzaba con la vieja cicatriz producida por Dimípalo, el Almirante de la Marina.
"Joder... han pasado muchos años ya y sigo a remolque de los grandes... ¿qué puedo hacer para seguir mejorando?"-¡¡NECESITO SER MÁS FUERTE!!-dijo finalmente en voz, quizá demasiado alta.
Se acercó al rincón donde estaban sus katanas. Le habían permitido dejarlas ahí tras hacerle jurar que no se pondría a entrenar como un loco en cuanto pudiese levantarse. Alargó la mano y agarró a Benisakura. Sabía lo que había pasado, lo recordaba perfectamente, y, aún así, no quería desenvainarla, para ver el resultado, puesto que le había fallado. Había fallado como espadachín al permitir que una de sus compañeras quedase en aquel estado; pero tenía que hacerlo. Había perdido, había sido derrotado, había perdido una de sus katanas, pero había protegido a sus compañeros y los habitantes de Mogaro con aquel duelo.
"No es ningún consuelo... perdí y protegí a mi gente... no hay más que eso..."
Se sentó en el borde de la cama con las manos sujetando su frente, cabizbajo, y los codos apoyados en los muslos, tras dejar de nuevo la espada muerta dentro de su vaina junto a Yamigiri y Sembonsakura. A pesar de que al final del combate podía caminar y valerse bien por sí mismo, la hemorragia era bastante grave y llegó al borde del colapso de nuevo al cuartel, desmayándose en la puerta. No recordaba nada hasta que despertó a la mañana siguiente con un fuerte ardor en el pecho, producto de la herida y algo de fiebre causada por todo lo que había pasado. Realmente, si se paraba a pensarlo, era la primera vez que se levantaba de la cama sin ayuda de nadie desde entonces. Su condición estaba mejorando, pero según pasaban las horas su ánimo empeoraba. Aunque sabía que había hecho lo correcto, su orgullo estaba muy herido, porque había vuelto a perder, y aunque era algo que no ocurría desde el incidente de Sabaody, el hecho de que esta derrota fuese precisamente contra Ashura, era lo que más le molestaba.
"Ese cabrón humeante me tuvo a su merced todo el tiempo... solo conseguí sorprenderle cuando reventé yo su katana..."
Había llamado a la enfermera para que le llevase algo de desayunar, puesto que sentía que el hambre volvía a aflorar en él, así que trataría de comer en condiciones, si no, perdería la forma y eso sería peor todavía. Solo quería salir de ese dichoso hospital o enfermería o lo que fuese y ponerse a entrenar como un loco para superar a Ashura, y a todo aquel que se enfrentase a él. Al cabo, volvió la enfermera con un desayuno perfectamente equilibrado con queso, pan tostado con tomate, un café con leche grande y varias piezas de fruta de temporada. Kisuke frunció el ceño, puesto que el habitualmente desayunaba bastante más contundente, pero no se iba a quejar.
"Nada de comida de verdad... solo comida de mi comida... kuhahaha..."
Se rio de su propio chiste, pero eso hizo que le tirasen de nuevo los puntos y ahogo un gemido de angustia, mientras masticaba el queso sobre el pan tostado. Mientras daba cuenta del desayuno, por que estaba obsesionado con buscar los errores que hubiese podido cometer en el combate, reparó en las últimas palabras que le dirigió Ashura antes de irse. Parecía claro que en la reunión de los Shichibukais iba a ir a por el Almirante, al que debía tenerle muchas más ganas que a él mismo, aunque no podía culparle por ello, realmente. A él le pasaba lo mismo y si hubiese tenido la oportunidad seguramente habría pensado lo mismo. Pero lo que estaba acuchillándole la mente, era lo de después. Más allá de su discursito de siempre de sumir el mundo en el caos y bla, bla, bla, bla... mencionó el One Piece.
"El One Piece... El legendario tesoro del legendario Rey de los Piratas Voi D. Rowned..."
Lo que Kisuke sabía al respecto eran las habladurías y leyendas que se habían generado en torno a aquella mítica figura del pasado. Nunca se había interesado mucho porque él suponía que era algo relacionado con los piratas y eso no era de su interés, pero si era cierto, que cada vez que se mencionaba el legendario tesoro en cualquier sitio o se hablaba entre la gente y los medios sobre el Rey de los Piratas, esos bastardos del Gobierno Mundial apretaban el culo y se ponían de uñas, por lo que, por una simple deducción, aquel debía ser algo más que simples riquezas, debía haber algo más detrás de esa leyenda que hacía que el sistema entrase en pánico y se pusiese en alerta.
"Pero yo no tengo ni idea de estas cosas..."
Y entonces, el peludo y amigable rostro de su mano izquierda apareció en su mente. Su leal camarada el Mariscal Maximiliano D Panda, aunque el odiaba su nombre completo, era además de un poderosísimo y temible guerrero, un tipo muy versado en las cuestiones del pasado y la historia, por lo que puede que el tuviese más información y pudiese aclarar las dudas, o, quizá, saciar la curiosidad de Kisuke. Llamó de nuevo a la enfermera, apurando el café y le pidió que mandase llamar a Panda a su habitación; tenían mucho de que hablar.
Habían pasado ya cuatro días desde el pronosticado encuentro entre los espadachines de humo y hollín. Por desgracia, había sido el primero el que se había hecho con la victoria en la contienda. Cuando Don Bambú se encontró con su comandante, éste yacía inconsciente en el suelo frente a las instalaciones del cuartel del Ejército y Ashura se había retirado a su barco para preparar su viaje hacia lo desconocido. Según decían las gentes de pueblo, el propio comandante había caminado él solo hasta allí y esto podía confirmarse por el rastro de sangre que había ido dejando desde el patio de armas, actualmente completamente destrozado, hasta el mismo cuartel. Naturalmente, Don Bambú se llevó a Kisuke a la enfermería del cuartel a toda velocidad y ordenó que le preparasen los utensilios necesarios para tratarle las heridas, que eran graves, sí, pero conociendo la legendaria incontinencia de la Catástrofe en lo relativo a la violencia, se podía decir que el comandante había tenido suerte. Mientras las enfermeras le preparaban una bandeja con gasas, aguja e hilo, Bambú limpiaba el corte que le había llevado a la inconsciencia y que adornaba su pecho junto con la vieja herida del almirante. Se encontró cómodo manejando la sutura, aunque no era un maestro en el arte ni por asomo. ¿Cuándo se había interesado por la medicina? Leía tanto y de tantos temas que ni siquiera se dio cuenta de lo que estaba aprendiendo. Se encontró extrayendo de su cabeza los pasos ordenados de lo que tenía que hacer en cada momento: limpiar, coser, desinfectar, vendar. Y no sólo el orden, que era lo sencillo, sino las técnicas para hacerlo mejor. El truco con la aguja para atravesar la piel en el ángulo adecuado y luego retirarla ligeramente para forzar el hilo a sellar la herida. La aplicación de un vendaje elegante, bien atado, que pudiera incluso varios días sin desprenderse fácilmente. A los quince minutos de poner sus manos sobre Kisuke, la herida de su pecho dejó de ser un problema sangrante. Era consciente, sin embargo, de que podía haberlo hecho mejor. De tener mayores conocimientos sobre el tema podría haberle aliviado el sangrado mucho antes, incluso podría haberle devuelto la consciencia, pero uno trabajaba con lo que tenía a mano.
—Puede que tenga que forzar la ingesta de agua, enfermera, al menos en el día de hoy. No creo que el comandante despierte hasta mañana. —Mientras se limpiaba las manos echaba un ojo a los medicamentos de los que disponían en los armarios de la propia enfermería. —Seguro que no le digo nada que no sepan, pero que se tome un par de pastillas de estas al despertar y que se aplique todos los días un ungüento cicatrizante de estos. —Con las manos limpias, sacó las medicinas y el ungüento en cuestión de los armarios. —Y que coma, que ese retrete tiene que trabajar, honhonhon. —
Y pasaron cuatro días desde entonces. Le llegaron noticias a través de las enfermeras de que Kisuke había despertado y que su estado físico mejoraba conforme sus ánimos empeoraban. —El comandante siempre ha sido un tanto gruñón, Gol D. Ick me perdone por hablar así de él. Tengan paciencia con él, honhonhon. —Sin embargo, cada vez que le visitaba, el pobre hombre estaba dormido de nuevo. Se limitaba a echarle un ojo a las heridas ya regresar a sus asuntos. Como el comandante estaba inconsciente, era su trabajo encargarse del papeleo, lo cual hacía con diligencia y gran alegría, pues no hay mayor honra en la vida de un mariscal que poder presentarle a su superior un trabajo perfectamente hecho. Cuando Kisuke tomase posesión de su vieja silla en el despacho, se encontraría con la burocracia de semanas satisfecha. El cuarto día, a las siete y poco de la mañana, Don Bambú se encontraba tomando un tazón de café solo de especialidad en su propio despacho mientras se preparaba para otra mañana de monótona y gloriosa burocracia. ¿Estaba convirtiéndose en el equivalente revolucionario del Vicealcaide de Impel Down? Bueno, ya le gustaría a Bambú tener ese bigote. La mencionada burocracia tendría que esperar, sin embargo, porque una de las enfermeras llamó a su puerta para avisarle de que el comandante Kageyama requería su presencia. —Oh, pues ahora mismo voy. Gracias. —Le sorprendió la llamada, sobre todo tan temprano, pero ¿quién era él para cuestionarlo? Sin más dilación, agarró su tazón de café y se encaminó hacia la enfermería sin apurarlo, porque el buen café no se apuraba, se paladeaba con una dedicación absoluta casi rayana con la devoción. Quizás sí estuviera convirtiéndose en Imsiul Kano, después de todo. Quedaría por ver amanecía algún día con una deslumbrante calva donde antes había un brillante pelaje blanco.
—Aquí estoy, comandante. —Anunció su llegada tocando en la puerta dos veces, pasando a la habitación, dejando el tazón a medio beber en una mesa y ejecutando el saludo revolucionario como era costumbre. Enfermo o no, seguía siendo su superior. —¿Qué necesitaba? Me alegro de verle en buenas condiciones. —Con las formalidades cumplidas recogió de nuevo su café, le dio un sorbo y pensó fugazmente en hojas de cálculo. Qué raro.
Resumen
Cumplo el sueño de Kagura y te trato la herida en las tetorras.
No podía ser de otra manera. Como Kisuke esperaba, en menos de diez minutos estaba entrando por la puerta su querido amigo Panda, puesto que era, seguramente el tipo más diligente, formal y estricto con el protocolo que Kisuke se había echado jamás a la cara, y mira que él mismo era bastante rígido con estas cosas, pero siempre le hacía gracia como reaccionaba el mink ante situaciones protocolarias. Como era habitual en el Mariscal, entró haciendo el saludo oficial de la Armada Revolucionaria y se dirigió a él con una deferencia a la que no terminaba de acostumbrarse el antiguo pescador cuando venía de su amigo. Venía con una taza que parecía una bañera para bebés de, lo que supuso el Comandante, sería café, y se dispuso a beber de ella tras preguntarle qué necesitaba y asegurar que se alegraba de que se encontrase mejor.
-Vamos, Peluchito... que somos amigos desde hace años... kuhahahaha
Le invitó a la terraza y le ofreció un cigarrillo, prendiéndose él uno sin preguntar si podía o no fumar. Se señaló el pecho desnudo en el que se podía ver la sutura cubierta con el ungüento cicatrizante que le habían recetado y sonrió a su peludo amigo.
-Ya me han dicho que fuiste tú quien me recogió y me trató la herida... Simplemente eres el mejor... Gracias Panda.
Y era totalmente sincero en lo que decía, aunque al reírse le volvió a tirar la cicatriz e hizo una mueca de dolor conteniendo un quejido. Los conocimientos médicos que había adquirido su compañero resultaban muy útiles cuando tu superior era un temerario soldado que se lanzaba a darse de guantazos o machetazos con el primero que le desafiase. Sin duda, que el mink estuviese aprendiendo medicina era algo extremadamente útil y más en un mar tan peligroso y hostil como el del Nuevo Mundo. Él también tenía que retomar sus estudios para seguir mejorando, aunque detestase el tema en el que estaba en aquellos momentos.
-También quiero disculparme, puesto que no pude estar a la altura de mis palabras y perdí contra el cabrón de Ashura... Lo siento, Panda... Pero eso sí... te prometo que seguiré mejorando y haciéndome, más y más poderoso hasta que logre devolverle el "favor" a don Malhumo...
Una vez terminadas las formalidades y los agradecimientos y promesas de futuro, buscando un poco también que opinaba su amigo de su derrota, Kisuke trató de poner en orden sus pensamientos para abordar el tema que le llevaba carcomiendo desde que despertó tras el combate. El asunto del One Piece, al parecer, no era algo baladí y quizá tuviesen que recurrir a la información que podrían manejar Alhen Geouis, la Mano, o incluso la propia Elizabeth, la carismática y bienamada Comandante Suprema de la Armada.
-Cuando terminó el combate, Ashura soltó su clásica palabrería de apocalipsis, y toda esa mamada que le encanta... pero dijo algo sobre encontrar el One Piece y convertirse en el "Rey del Mundo" o algo así... ¿Qué sabes tú sobre estos temas, Pandita?
Dio una nueva calada al cigarro y miró con seriedad a su compañero, puesto que no terminaba de comprender el antiguo pescador, como un tesoro pirata, que se supone son joyas, oro y riquezas materiales, iba a hacer que Ashura se convirtiese en el Rey del Mundo. Entendía que la gente asociase eso a convertirse en el Rey de los Piratas, puesto que era el mayor tesoro que existía, según las leyendas, pero no podía asociar eso a ser capaz de hacerte con el control del mundo entero.
-Yo apenas se sobre lo que dice todo el mundo, y ni siquiera recuerdo todo... Pero todo suenan a leyendas y cuentos fantasiosos... ¿Qué información tienes tu sobre todo lo relacionado al One Piece, Voi D Rowned y la relación de todo esto con nuestro enemigo, el Gobierno Mundial?
Era una pregunta muy genérica y a lo mejor el Panda tampoco sabía mucho sobre ello, pero de la gente que había allí en la isla, y seguramente, en muchas de alrededor, él era el más versado en la historia del mundo y su hombre de confianza.
-Evidentemente, no soy estúpido... Cada vez que los bastardos del Gobierno Mundial escuchan sobre el One Piece o el Rey de los Piratas, se les activan todas las alarmas... ¿Qué puede ser tan peligroso o poderoso para que los piratas se vuelvan locos buscándolo y los del Gobierno ocultarlo?
Pensándolo con calma, podría tratarse de cualquier cosa, desde armas hasta información confidencial o secretos de estado, además de conocimientos sobre, por ejemplo hakis y akuma no mi, o vete saber. Lo que si estaba claro es que ellos no podían quedarse atrás en cuanto al conocimiento sobre esas cuestiones si querían dar la vuelta al sistema, y, de ser posible, tomar la delantera en ese sentido. Volvió a mirar a Panda muy serio.
-Por favor, Peluchito... Cuéntame todo lo que sepas...
Una vez el mink hablase, Kisuke podría saber el curso que deberían tomar sus acciones futuras.
Información
resumen de turno
Kisuke agradece a Panda el tratamiento y plantea sus dudas al mink.
karmas
Honesto
Karmas
negativo
2 puntos
Descripción: Te es imposible mentir.
Código: honesto001
Risa excéntrica
Karmas
negativo
1 punto
Descripción: Tu personaje se ríe de una manera diferente y única. (Kuhahahaha)
Código: risaexcentricakisuke001
Lealtad
Karmas
negativo
4 puntos
Descripción: Te es imposible traicionar tu facción o grupo por voluntad propia y, en caso de verte obligado a ello por motivos externos a tus decisiones, recibes automáticamente el karma negativo Arrepentimiento. (Hacia la Revolución)
Código: lealtadkisuke001
Vicio
Karmas
negativo
1 punto
Descripción: Tienes una gran dependencia a una sustancia concreta y, si pasas más de un tema sin consumirla, recibes un -5 en todas las estadísticas que se acumula por cada turno posterior, hasta un máximo de -25 (5 turnos seguidos). Si vuelves a consumir dicha sustancia, tus atributos se recuperarán en 5 por turno, hasta un máximo de volver a la normalidad. Debes aclarar tu vicio en la ficha. (Tabaco)
Código: viciotabaco001
Gruñón
Karmas
negativo
4 puntos
Descripción: La primera interacción con otro personaje o NPC, debe ser insultando.
18-10-2026, 04:21 PM (Última modificación: 18-10-2026, 04:28 PM por Max D. Bambú.)
—Perderé las formalidades el día que compartamos rango o me vuelva loco, comandante, honhonhon. Hay que dar ejemplo. —Y no había más que decir al respecto. Lamentablemente Kisuke tendría que vivir con esa peculiaridad del panda, la cual sólo relajaba en momentos extremos de tensión o distensión. Es decir, si la situación era demasiado urgente o si estaba borracho como una cuba y ya no distinguía la izquierda de la derecha, algo gravísimo. Kisuke le invitó al balcón, quizás a pasar la mañana con él, y el mariscal aceptó con un gesto, procediendo a encaminarse hacia el lugar siguiendo a su comandante. Aprovechó esta situación para fijarse en cómo caminaba y se alegró de saber que había recuperado una sustancial parte de su movilidad. Aceptó el cigarrillo sin sermonearle, porque sabía identificar una batalla perdida allí donde la veía, y se lo prendió con su propio mechero dejando la taza apoyada en al alféizar de la ventana. —No se merecen. Podría haber hecho un mejor trabajo. —Dijo con solemnidad ante sus agradecimientos. Era dolorosamente consciente de que todavía era un amateur en el campo de la medicina. —Oe, con cuidado, comandante. —Le reprendió preocupado al ver que la carcajada le provocaba dolores en la herida. —Intentaré no ser extremadamente gracioso esta mañana, visto como está el asunto. —Como la herida seguía cerrada y todo parecía en orden, se relajó y escuchó la innecesaria disculpa de Kisuke en lo relativo a la pelea. —Protegió Mogaro, comandante, no hay nada de qué disculparse. La Revolución está acostumbrada a la derrota, honhonhon. Pero ya verá el mundo cuando ganemos, sólo nos hace falta una oportunidad. —No era la primera vez que le decía algo así. El Ejército Revolucionario era, al fin y al cabo, los que perdieron en la historia y que se levantaron para cambiar las cosas. Los que dijeron basta cuando los demás agachaban la cabeza sumisos.
Lo que vino después no se lo esperaba en absoluto. No era ninguna sorpresa que Ashura hablase de conquistar el mundo o destruirlo o lo que fuera, pero ante la mención del One Piece Bambú frunció el ceño con gesto pensativo y dio el último sorbo a su café casi sin paladearlo como era debido. —Sé cosas, probablemente más detalles de los que la mayor parte del mundo recuerda, pero nada fundamentalmente nuevo... También tengo alguna teoría. —Una calada interrumpió su discurso a tiempo para continuar escuchando las palabras de Kisuke. Mencionó lo sensibles que eran los cerdos del Gobierno con el tema de Voi D. Rowned y Bambú se limitó a asentir. Era normal que estuvieran nerviosos, porque las últimas palabras que se recuerdan de él, de ser ciertas, podrían tambalear los mismos cimientos del mundo. —Se lo contaré, no es ningún secreto después de todo, aunque la gente tiende a pretender olvidar la historia. —Pero no él, él se la había leído varias veces. Había hecho anotaciones, había elaborado teorías... El One Piece era una leyenda atractiva después de todo, aunque a él no le interesase tesoro alguno. No era competencia de la Armada Revolucionaria buscar el One Piece, sino derrocar al Gobierno Mundial y arrojar a los Tenryuubitos del cielo a la tierra. —Pongamos el contexto primero, aunque seguro que lo recuerda perfectamente. Existe un agujero en la historia del que no se guarda registro alguno. Desde hace algo más de 900 años hasta hace algo más de 800 años hubo un periodo de cien años de los que no se sabe absolutamente nada. Evidentemente, como no queda nadie vivo de esa época para contarlo, nadie tiene ni idea de lo que ocurrió realmente, pero sí se sabe una cosa... Fue en este Siglo Vacío, como se lo conoce, que surgió el Gobierno Mundial. —Sacudió el cigarro hacia el exterior de la terreza. La ceniza se fue volando con una brisa. —Los hechos a partir de entonces están todos documentados. Los que se conocen, claro, el Gobierno Mundial lleva campando a sus anchas por el mundo desde entonces. ¿Quién sabe qué nos han estado ocultando todo este tiempo? Pero lo relevante para el One Piece es lo que sigue. Hace diecisiete años el hombre que se autoproclamó el Rey de los Piratas, Voi D. Rowned, hizo algo impensable: se entregó. —¿Por qué entregarse? ¿Por qué rendirse ante el Gobierno Mundial, justamente él que lo logró todo? —El día de su ejecución pronunció las últimas palabras que el mundo recuerda de él... —Cerró los ojos un momento tratando de recordarlas. Las había leído muchas veces. Había sentido el peso que portaban y casi le pareció haber estado presente en la ejecución del pirata cuando éste las pronunció.
—La historia es una mentira contada por los labios de quien se impuso al resto. Lo que creéis justo o veraz, puede no ser si no sólo el capricho de unos pocos locos, arraigado con el paso del tiempo, bullente en vuestras mentes drenando el fuego de vuestros corazones. Yo poseo la verdad, y estaré esperando junto a mi tesoro a quien quiera obtener un poder tan irrefrenable como ese, en la isla donde las historias cobran sentido: Laugh Tale —
Abrió entonces los ojos y volvió a mirar a su comandante. —Y entonces, desapareció. Según testimonios de la época todo el mundo se desmayó y él simplemente se fue. —Dio otra calada a su ya consumido cigarrillo y lo aplastó contra el fondo de su tazón vacío. —Hace unos años tenía problemas para creerme esta parte de la historia, pero después de despertar el Haoshoku y de llevarlo al siguiente nivel, entendí qué podía significar. El Rey de los Piratas era, con toda probabilidad, usuario de este mismo haki. —Habiendo resuelto aquella incógnita, quedaba por analizar lo que venía siendo el discurso. —Se conoce al tesoro del que Voi D. Rowned hablaba como el One Piece. Desconozco si fue él el que lo nombró así, pero así es como lo llama todo el mundo. Le he dedicado más horas de las que me gustaría reconocer a sus palabras, pues éstas tienen algo que resuena mucho con la historia del Ejército Revolucionario. —Sonrió ante esta idea. Siempre le había hecho gracia pensar en Voi D. Rowned como un Revolucionario que confundió libertad con libertinaje, en cierto modo muy parecido a Garnet. —"La historia es una mentira contada por los labios de quien se impuso al resto". Claramente el Gobierno Mundial, tal y como lo interpreto yo. Pero él posee la verdad y está esperando junto a su tesoro en la isla donde las historias cobran sentido. ¿Qué es el tesoro? Una incógnita, pero parece relacionado con el propio concepto de la verdad. No hay nada tan poderoso ni tan terrible para aquellos que pretenden sumir al mundo en la oscuridad de la ignorancia que la brillante luz de la verdad. Y esta verdad nos aguarda en la isla "donde las historias cobran sentido", es decir, lo que yo interpreto como el eslabón perdido al comienzo de esta cadena que es nuestra historia: el Siglo Vacío. —Todo era teórico, por supuesto. Interpretaciones de Bambú. —Con razón el Gobierno Mundial se pone a temblar cada vez que alguien saca el tema. El One Piece parece la clave para hundirlos a todos en el fondo del Grand Line, pero el Ejército no puede andar persiguiendo leyendas... Bueno, hasta aquí todo claro, ¿no? —Por supuesto, todavía había más, pero no quería tirarle toda la información de golpe a Kisuke, no fuera a ser que se le abriese la herida de la impresión.
La respuesta de Panda al tema de las formalidades no decepcionó, aunque era un poco lo esperado. Cuando compartiesen rango... si alguien se merecía un rango mayor al que ostentaba era sin lugar a dudas su amigo peludo. Era más veterano que él, había sobrevivido en el Paraíso él solo tras perder a todo su escuadrón, conocía la Isla del Cielo, era un luchador terriblemente poderoso, poseía el haoshoku... Kisuke en ocasiones se preguntaba si no habría sido más apropiado nombrar Comandante a Panda que a él mismo, pero mirándolo desde el lado de la Armada, el antiguo pescador había enfrentado a un Almirante y había vivido para contarlo, por lo que desde esa perspectiva era normal haberle puesto a cargo de los Ejércitos del West Blue.
"Tristemente la imagen es algo que cuenta para la opinión y ganar gente para la causa y, a nivel de "marketing" suena mejor un Comandante que se enfrentó a un Almirante que un Oso Panda que sobrevivió al Grand Line solo y se cargó un robot del Gobierno..."
No obstante, el mink parecía algo contrariado, pensando que su trabajo como cirujano podría haber sido mucho mejor. Kisuke sonrió ante eso. Si algo era su amigo, además de humilde y diligente, era ambicioso en cuanto a sus habilidades, ya fuese de combate o intelectuales. Era una persona en constante búsqueda de mejorar y progresar, lo que hacía que el antiguo pescador le admirase aún más. Cuando sintió el tirón en la herida al reírse se mostró sinceramente preocupado y soltó un chascarrillo para relajar el ambiente. También le dijo que no se preocupase, que había protegido a Mogaro y que la revolución estaba acostumbrada a la derrota.
"Acostumbrados a la derrote, ¿eh...?
Ciertamente, la Armada Revolucionaria, a pesar de haber logrado muchísimo en tan poco tiempo, había estado plagada de derrotas, sinsabores y un número demasiado alto de héroes que habían dado su vida por la causa, hartos de la opresión y el ocultismo de un sistema que no dejaba de parasitar a la gente corriente engordando a las élites del mundo. Eso era lo más vomitivo de aquel sistema, los que más sufren y más difícil tienen la vida, son los que más contribuyen a que los que lo tienen todo desde su nacimiento no les falte de nada. Simplemente irracional y absurdo.
-Pues los Toros Negros tenemos que encargarnos de cambiar eso, Peluchito... Daremos la vuelta al marcador... superando nuestros límites, como debe ser... kuhahahaha...
Y por fin empezó a hablar del motivo de aquella reunión improvisada en la terraza de la enfermería, y le confirmó lo que él sospechaba. Conocía o recordaba más detalles que el grueso de la población, como es lógico, aunque nada realmente nuevo y había desarrollado alguna teoría la respecto. Aquello era lo que necesitaba oír Kisuke. Comenzó hablando del vacío histórico de los registros, algo que como alguien ligeramente cultivado como era él, conocía bien, el llamado Siglo Vacío. Ese gran hueco de cien años que había en los anales de la historia concluyó hacía unos 800 años con la formación de la institución conocida a día de hoy como Gobierno Mundial. Aquello ya era un indicativo claro de que ahí había mucha tela que cortar.
-Vaya... que cachualidad... el vacío en el registro termina cuando apareció el puto Gobierno Mundial... y bueno, el registro desde entonces... habría que ver la veracidad que tiene o lo que se ha ocultado, visto lo visto...
Entonces el mink prosiguió con su relato, hablando de Voi D Rowned, quien se entregó hacía diecisiete años. Aquello, sin duda, era algo totalmente extraño. No entendía por qué aquel hombre que había logrado convertirse en el Rey de los Piratas y navegar por cada rincón del planeta, que era el amo y señor de los mares, se entregaría a la institución que llevaba tanto tiempo persiguiéndolo. Y fue entonces cuando pronunció aquellas enigmáticas palabras durante su ejecución. Sin lugar a dudas un discurso increíble a la altura de alguien como él, que era seguramente, la persona más famosa del mundo.
-¿Crees que descubrió algo? Ese tipo tenía que saber cosas del Siglo Vacío... ¿no estaría incitando a la gente a hacerse a la mar e investigar lo mismo que hizo él? Pero, ¿por qué no contarlo y ya está? Si es algo tan importante, ¿no sería mejor haberlo hecho público y...?
Se paró de repente. ¿Y entonces, qué? Era algo que no podía discernir. El tema era muy denso para tratar de buscar una explicación a su actuar sin conocer toda la información que el susodicho pirata sabía. Fue entonces cuando el mink mencionó algo que le dejó aún más confuso al antiguo pescador. No recordaba aquella parte de la historia.
-¿Desapareció?¿No lo habían matado?¿Entonces sigue vivo...? Mierda... siempre pensé que le habían dado chuleta allí... no recordaba que simplemente desapareció, aunque bueno, yo estaba en un momento muy delicado dedicándome únicamente a entrenar con Yamigiri y salir a faenar y no prestaba mucha atención a lo que pasaba en el mundo...
Aquello planteaba nuevas incógnitas y misterios. Si bien es cierto, que, como decía Panda, si era usuario de Haoshoku era factible hacer algo así, él mismo dudaba que en la ejecución del mismísimo Rey de los Piratas no hubiese nadie allí que pudiese aguantar su voluntad y pudiese largarse de allí sin más. Además no sabía si el legendario pirata era usuario, pero si lo hubiese sido debería haber estado esposado con kairoseki, como hacen con todos los "criminales" que tienen habilidades de akuma no mi. Según Panda, el One Piece, que era como se conocía al tesoro del afamado pirata Voi D Rowned, debía de contener la información que se oculta de la historia, es decir, debe tener un registro del Siglo Vacío, y esa es la verdad que el Gobierno Mundial quiere ocultar.
-Mmmm... todo esto que me cuentas, me parece algo más que una leyenda, Peluchito... las piezas encajan sobre el tablero del mundo y de la historia... ¿Qué puedes contarme de la isla de la que Rowned hablaba? ¿Raftel has dicho que se llamaba?
Se suponía que el tesoro mítico estaba en aquella isla, pero, por lo que Kisuke sabía, nadie sabía donde estaba, no aparecía en ningún registro y mucho menos estaba cartografiada. Es más, esa isla era solo conocida por la mención del Rey de los Piratas el día de su ejecución, lo cuál añadía otra capa de misterio más a todo este asunto.
-Creo que este asunto es de mucha importancia y relevancia para el devenir de la Armada Revolucionaria, Peluchito... ¿cómo se llega a esa isla?¿Crees de verdad que existe o es solo una leyenda más nacida desde el mito de Voi D Rowned...?
Estas cuestiones, que no eran las únicas, eran las que habían ganado la batalla de la prioridad en la mente del antiguo pescador. Aquella conversación estaba siendo muy clarificadora y, quizá, marcase el devenir de los Toros Negros, así como de la Armada Revolucionaria.
Información
resumen de turno
Kisuke agradece a Panda el tratamiento y plantea sus dudas al mink.
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Honesto
Karmas
negativo
2 puntos
Descripción: Te es imposible mentir.
Código: honesto001
Risa excéntrica
Karmas
negativo
1 punto
Descripción: Tu personaje se ríe de una manera diferente y única. (Kuhahahaha)
Código: risaexcentricakisuke001
Lealtad
Karmas
negativo
4 puntos
Descripción: Te es imposible traicionar tu facción o grupo por voluntad propia y, en caso de verte obligado a ello por motivos externos a tus decisiones, recibes automáticamente el karma negativo Arrepentimiento. (Hacia la Revolución)
Código: lealtadkisuke001
Vicio
Karmas
negativo
1 punto
Descripción: Tienes una gran dependencia a una sustancia concreta y, si pasas más de un tema sin consumirla, recibes un -5 en todas las estadísticas que se acumula por cada turno posterior, hasta un máximo de -25 (5 turnos seguidos). Si vuelves a consumir dicha sustancia, tus atributos se recuperarán en 5 por turno, hasta un máximo de volver a la normalidad. Debes aclarar tu vicio en la ficha. (Tabaco)
Código: viciotabaco001
Gruñón
Karmas
negativo
4 puntos
Descripción: La primera interacción con otro personaje o NPC, debe ser insultando.
—Honhonhon, por supuesto. —Respondió Bambú con lealtad ante las palabras de su comandante. En efecto, sentía que con los Toros Negros podía hacer la diferencia que nunca pudo hacer con el Escuadrón de Asalto X, el grupo que tenía con Kovashi. Se preguntó entonces, justo antes de iniciar su discurso sobre los acontecimientos relativos a la historia del mundo y más concretamente la de Voi D. Rowned, qué estaría haciendo en estos momentos aquel traidor al Ejército Revolucionario. ¿Estaría planificando su último acto de venganza contra el panda? ¿Se habría encerrado arrepentido por el terrible acto cometido contra Derya, que era la mejor de todos ellos? Era mejor no hacerse preguntas como aquellas.
Asintió ante sus preguntas relativas a la historia del Rey de los Piratas. En efecto, ¿por qué no contarlo? Quizás porque la historia era tan increíble que no podía transmitirse a través del verbo, sino que uno tenía que encontrar la verdad por su cuenta para siquiera ser capaz de creerla. —Yo estaba... —Intentó recordarlo. ¿Dónde estaba en aquel momento de su historia? Debía de tener 20 o 21 años, su madre todavía estaba viva y Bambú trabajaba con ella en su biblioteca. Su padre había renegado de él, pues el joven Max había decidido que no quería convertirse en un Marine como él. Con el resto de su familia paterna, todos ellos pertenecientes o a la Marina o al Gobierno Mundial, la relación era todavía más distante. Los veía de Pascuas a Ramos y, como el joven había manifestado abiertamente que no quería convertirse en miembro de la Marina y mucho menos del Gobierno Mundial, tanto su abuelo como su tío y sus primos perdieron todo el interés en él. De su familia materna nunca supo gran cosa, sólo que vivían en Zou, de donde su madre se había mudado para ir a vivir con su padre...
¿Qué había pensado Don Bambú del asunto en su juventud? Para empezar no se creía que Voi D. Rowned se hubiera marchado sin más. Le parecía un cuento que estaban contando para enaltecer su figura o darle sabor a la historia. Él consideraba que había muerto y ya está y que la Marina tampoco quería decir mucho del asunto porque no era necesario recordar al pirata. Sin embargo, ahora que sabía que en efecto existe un poder capaz de lograr eso que dice la historia que sucedió, todo cobraba sentido. Kisuke le preguntó sobre la isla de Voi D. Rowned, aunque cometió un error al parecer habitual entre las personas que narran la leyenda. Al fin y al cabo, Raftel y Laugh Tale se parecen mucho. Voi D. Rowned debía de ser del East Blue, ya que el dialecto de algunas islas favorece el rotacismo. —Laugh Tale, como reír e historia. Una historia de risa, ¿se lo imagina? Honhonhon —Aquel nombre quizás tuviera algún sentido concreto, pero de momento no se lo encontraba. —De la isla no se sabe nada, sólo que existe y que está en algún lugar del mundo, presumiblemente en el Grand Line. Lo más probable es que esté en el Nuevo Mundo, que es a donde aspiran a llegar la mayor parte de los piratas en busca de la susodicha. ¿Cómo se llega al lugar en cuestión? Nadie tiene esa respuesta. Sin embargo... —Había otro detalle histórico que no tenía necesariamente que ver con la historia de Voi D. Rowned. Se trataba, naturalmente, de los Poneglyph. —Existen unas rocas cuadradas que están dispersas por el mundo. Son muy difíciles de encontrar, a tal punto de que hay gente que incluso duda de su existencia. Son casi tan legendarias como esta isla de la que hablamos. Se trata, sin duda, de los Poneglyph, comandante. —Su corazón se aceleraba cuando hablaba de ellos. El misterio que encerraban debía de ser de lo más emocionante. —Encontrar una y ocultársela al Gobierno Mundial, hacer copias y especialmente traducirla puede llegar a castigarse, según dicen, con la muerte. Ya sabe que mi objetivo es descifrar los símbolos que hay escritos sobre estas piedras, los Poneglyph, y leer una o más de estas columnas pétreas. ¿Qué secretos ocultan? La facultad de leerlas es extremadamente escasa, por lo que, de nuevo, nadie lo sabe. Si el Gobierno Mundial quiere evitar a toda costa que estos petroglifos puedan leerse, estoy seguro de que tienen algo que ver con el Siglo Vacío, más concretamente con la formación del Gobierno Mundial. Esto es, claro, sólo una teoría. Podría ser otro tipo de información, pero sin duda será información valiosa para el Ejército Revolucionario... —Entonces apoyó ambas manos sobre la barandilla del balcón de la terraza. Ciudad Kamome empezaba a traquetear con el bullicio de un nuevo día. El sol brillaba con fuerza en el horizonte. —Creo que sí que existe. Intuyo que la isla puede albergar incluso algún Poneglyph en su interior. ¿Y si el One Piece es una historia? La Historia. La verdad del mundo que olvidamos por completo hace 800 años. Quizás... —Miró a Kisuke a los ojos. En su rostro había una sonrisa.
—...quizás sea una historia divertida. —Qué tontería. Qué chiste más malo, pensó Bambú. Pero no podía evitar sentirse atraído por lo que Laugh Tale prometía. La promesa de una trama completa. De una historia que cobra sentido.
Laugh Tale... Cuento de risa... Kisuke puso cara extrañada. No porque se hubiese quedado sorprendido por haber dicho mal el nombre, al fin y al cabo, no había puesto nunca mucho interés en todo lo relacionado al Rey de los Piratas y su tesoro legendario, el One Piece. Más bien era por el significado de aquel nombre. No parecía un nombre muy adecuado para un lugar que, según lo que habían pensado y comentado Panda y él a lo largo de aquella conversación revelase la historia supuestamente oculta del Siglo Vacío.
-No sé... a lo mejor soy demasiado literal, pero no me cuadra que el sitio se llame "Cuento de Risa" y esté allí la historia oculta del Siglo Vacío, porque, si es de risa ¿por qué ocultarlo? No se si me explico... ¿por qué tanto celo en borrar y mantener oculto algo como el Siglo Vacío y que sea simplemente un "Cuento de Risa"?
Aquello en cuestión no le acababa de terminar de convencer al antiguo pescador, pero su mente tendía demasiado a la literalidad y era probable que hubiese un motivo para tener ese nombre que al Comandante se le escapaba. Aparte de eso, según lo que estaba contando Panda, nadie, ninguna persona, sabía como se llegaba a aquel lugar, aunque la gran mayoría de la población suponía que se encontraba en el Grand Line, y más concretamente, en el Nuevo Mundo, razón por la cual, los grandes piratas y los monstruos del mundo se encontraban en su mayoría en aquel lugar; para encontrar la isla oculta y el tesoro legendario de Voi D Rowned.
-Mierda... si no tenemos pistas de como llegar a la susodicha isla, está complicado que podamos descubrir de qué trata todo esto... ¿quizá Alhen o Elizabeth tengan información al respecto? O al menos, ¿alguna pista más concreta? Eso si aún tú sabes más y no me lo has contado todavía... kuhahaha...
Hizo un pequeña pausa, llevándose la mano al pecho al reírse de nuevo. Aquella herida nueva, aunque parecía que no iba a dejarle cicatriz, era realmente molesta; no obstante, no era la primera, ni sería la última, herida de espada que recibía el antiguo pescador. Por su parte, Panda llegó a un punto que, por la cara que mostraba mientras iba hablando, tenía muchas ganas de compartir y que le emocionaba y le enorgullecía al mismo tiempo. Los Poneglyph. Esa era otra de las cuestiones que a Kisuke le tenían desconcertado. Su peludo amigo había dicho en alguna ocasión que quería aprender a descifrarlos y todo eso, pero pensaba que era por mera curiosidad intelectual; simplemente el voraz apetito del sabio que necesita conocimiento para sobrevivir, como el heroinómano que necesita otra dosis para calmar los demonios de su adicción. Al parecer, tanto poseer alguno de ellos, o alguna copia, como saber leerlos y traducirlos, era altamente castigado por el Gobierno Mundial. El instinto de Kisuke se disparó una vez más ante aquella revelación, ya empezaba a pillar el punto al modus operandi del Gobierno Mundial.
-Mmmmm... Entonces, si el Gobierno Mundial se empeña tanto en que esos Poneglyph no sean leídos o comprendidos... podría inferirse que tienen información que quieren mantener oculta a toda costa, y, dado lo que hemos estado hablando, guardar relación con la información que suponemos pudo obtener Voi D Rowned, ¿no?... Es decir, que cabe la posibilidad que esas piedras talladas con las escrituras antiguas que tú quieres aprender a descifrar, podrían ser una pista para alcanzar la isla oculta o quizá revelar parte o toda la información que el Gobierno Mundial borró minuciosamente sobre el Siglo Vacío... ¿estoy entendiendo bien?
No confiaba mucho en sus capacidades en aquellos momentos, y necesitaba que su amigo el mink le confirmase que estaba enterándose bien de la historia que le estaba contando. Como había supuesto tras mucho cavilar sobre el tema después del combate con Ashura y las palabras de este respecto a obtener el One Piece, el legendario tesoro podría ser mucho más importante para ellos de lo que había imaginado nunca. No cabía duda de que descifrar aquellas piedras talladas, los Poneglyph, era un paso importante si querían hacer caer el sistema actual, o al menos tratar de exponer ante el mundo la verdad del Siglo Vacío, si es que esas rocas contenían ese tipo de información. No podían asegurarlo, evidentemente, pero el simple hecho de la actitud del Gobierno Mundial ante estas cuestiones era cuanto menos sospechosa y hacía que fuese, al menos, interesante y meritorio tratar de investigar y de averiguar que escondían aquellas misteriosas rocas. Había muchas cuestiones al respecto que despertaban la curiosidad de Kisuke, como su procedencia, su hacedor o los motivos de este para realizar aquella titánica tarea de tallar aquellos glifos en esas rocas y luego dejarlos por todo el mundo, pero el antiguo pescador era un hombre pragmático, más que curioso, por lo que se centró en lo relevante para ellos como Escuadrón de la Armada Revolucionaria y para la propia revolución en sí.
-Bien... no cabe duda que esto puede ser trascendental si queremos voltear el sistema, y no se cuanta información sobre el tema manejan los Altos Mandos, me refiero a Elizabeth, las Manos y el resto de Comandantes. ¿Has hablado algo con alguno de ellos al respecto? Creo que sería buena idea informarlos e idear una estrategia global en este sentido, vista la importancia de la información.
Sacó un nuevo cigarrillo y se lo prendió dando una profunda y reflexiva calada, mientras el tendía de nuevo el paquete a su peludo amigo. La cabeza le iba a mil por hora tratando de idear un hoja de ruta para avanzar en esta cuestión pero no tenía muy claro el proceder dado que no conocían si sus superiores sabían sobre esto o habían legado a las mismas conclusiones que su amigo mink y él mismo. Sería bueno conocer esta cuestión antes de adentrarse en una misión tan arriesgada y peligrosa, que afectaba tan directamente al mismísimo Gobierno Mundial, hasta el punto de que castigaban con la pena capital a quienes tratasen de, o pudiesen, descifrar las misteriosas rocas talladas. No se sentía con la capacidad de decidir sobre una cuestión tan importante sin saber la opinión de sus jefes.
-Claro que esto puede ser información que ellos ya manejen y lo estén "ocultando" por algún motivo. No cabe duda que es una información importante y peligrosa al mismo tiempo y por eso no van a ir alegremente contando por ahí estas cuestiones, pero si sabemos hasta donde saben...
Se rascó la cabeza en aquel gesto tan característico suyo cuando estaba pensando en cuestiones difíciles o complejas. Sin duda, aquella situación era mucho más enrevesada de lo que había pensado Kisuke en un principio, aunque tampoco le sorprendió. No obstante, quizá lo mejor sería hablar con Alhen o directamente con Elizabeth, antes que con cualquier otra persona de la Revolución, por ese mismo motivo.
-Entiendo tu emoción y las ganas de aprender a leer esas cosas... Visto lo importante que se presupone, puedes contar con mi ayuda para que puedas lograr leer esas piedras, aunque sea haciéndote de taxista... kuhahaha... pero necesitamos conocer qué es lo que saben nuestros jefes de esto y si nos autorizan a investigarlo, claro... ¿qué hacemos Panda? En este tema tú eres el que sabe, así que marcarás el ritmo de esta "investigación" y los pasos a seguir ¿te parece?
Le parecía justo a Kisuke que él tuviese esa potestad, puesto que era el erudito que había llegado a todas aquellas conclusiones y manejaba la información en aquella importante cuestión.
Información
resumen de turno
Kisuke agradece a Panda el tratamiento y plantea sus dudas al mink.
karmas
Honesto
Karmas
negativo
2 puntos
Descripción: Te es imposible mentir.
Código: honesto001
Risa excéntrica
Karmas
negativo
1 punto
Descripción: Tu personaje se ríe de una manera diferente y única. (Kuhahahaha)
Código: risaexcentricakisuke001
Lealtad
Karmas
negativo
4 puntos
Descripción: Te es imposible traicionar tu facción o grupo por voluntad propia y, en caso de verte obligado a ello por motivos externos a tus decisiones, recibes automáticamente el karma negativo Arrepentimiento. (Hacia la Revolución)
Código: lealtadkisuke001
Vicio
Karmas
negativo
1 punto
Descripción: Tienes una gran dependencia a una sustancia concreta y, si pasas más de un tema sin consumirla, recibes un -5 en todas las estadísticas que se acumula por cada turno posterior, hasta un máximo de -25 (5 turnos seguidos). Si vuelves a consumir dicha sustancia, tus atributos se recuperarán en 5 por turno, hasta un máximo de volver a la normalidad. Debes aclarar tu vicio en la ficha. (Tabaco)
Código: viciotabaco001
Gruñón
Karmas
negativo
4 puntos
Descripción: La primera interacción con otro personaje o NPC, debe ser insultando.
Kisuke cuestionaba el nombre de la isla y su significado real. Le parecía normal que lo hiciera, ya que la historia en sí era demasiado extravagante. Las preguntas eran lógicas, pero muy difíciles de responder. ¿Quién sabía por qué Voi D. Rowned hizo nada de o que hizo? ¿Por qué entregarse para decir aquello y luego marcharse? Evidentemente la historia tenía ángulos que no eran capaces de ver ni entender. Bambú se encogió de hombros. —Cualquier teoría es frágil cuando hablamos del One Piece. Una pregunta bien formulada desmonta la gran mayoría de suposiciones que se han hecho a lo largo de estos últimos años sobre el tesoro oculto de Voi D. Rowned, sobre su paradero y sobre el por qué de todo esto. Nada de esto me quita el sueño, la verdad, pero es emocionante dejarse llevar por algunas historias. —Kisuke mencionó la posibilidad de que la Comandante Suprema o una de las Manos del Ejército supieran algo al respecto, pero Bambú negó con la cabeza. —Si tienen información, lo cual no pongo en duda ni mucho menos, difícilmente la compartirán con nosotros porque nos interese averiguarla. Si han trazado una ruta hacia el One Piece les interesa actuar en la sombra y con el menor número de efectivos posible para llegar antes que nadie, si es que ese tesoro les interesa en primer lugar. Además, por nuestra experiencia en esta gloriosa organización, contactar con los jefes es muy complicado. Normalmente ellos nos hablan a nosotros. —Y así había sido prácticamente en todas las ocasiones. Uno no cogía el den den mushi una mañana y llamaba a Elizabeth D. Kaiten para preguntarle qué había desayunado. Kisuke echó una risotada débil y pagó el precio al momento. —Cuidado, comandante... —Le advirtió de nuevo, no quería tener que coserle otra vez.
Kisuke hizo unas cuantas preguntas más relativas al posible contenido de los textos que se encuentran en los Poneglyph. En efecto, Bambú sospechaba que guardarían relación con el Siglo Vacío, aunque no tenía muy claro que tuvieran que ver necesariamente con aquella isla. —Todo puede ser, honhonhon. Espero averiguarlo algún día. —El primer paso era descifrar la condenada escritura aquella. Algo extremadamente difícil y que era, sin lugar a dudas, la tarea más sencilla de todas. El segundo paso era encontrar un Poneglyph. Si Bambú supiera que estuvieron a punto de encontrar uno en aquella casa de subastas... Y qué envidia le daría saber que Viktor lo había leído. Sin embargo, no sabía ni lo uno ni lo otro, así que no le preocupaba. Kisuke le preguntó que si había hablado con alguno de los altos mandos al respecto. ¡Qué locura! —Las veces que interactué con otros comandantes o con Alhen Geouis estaba presente, comandante. No creo que les interesen mis planes, sino mis logros. Descifrar los Poneglyph es una tarea tan ardua que no basta con desearlo. —No veía qué clase de estrategia global podrían diseñar con los otros altos cargos del Ejército. Sus únicas misiones oficiales eran mantener Mogaro con el astillero más grande del Nuevo Mundo e interceptar a Kovashi en algún momento. Tomó uno de los cigarrillos que Kisuke le ofrecía y lo encendió con su propio mechero. Escuchó como Kisuke divagaba sobre la información que podrían estar manejando y ocultando los mandamases del Ejército sin afirmar ni desmentir nada al respecto. Sería de ilusos suponer que ni Alhen ni Elizabeth tenían teorías o incluso evidencias sobre la historia de Voi D. Rowned. Sonrió, sin embargo, cuando Kisuke se ofreció a hacerle de taxista en su pequeña empresa erudita. —Gracias, amigo mío. —La emoción se había llevado los formalismos durante unos instantes. Tener la suerte de contar con alguien tan cercano y tan capaz como el pescador era algo que Bambú nunca terminaría de agradecer, aunque no sabía muy bien a quién agradecérselo. Nunca había pensado en que necesitase autorización para leer los Poneglyph que se encontrase. De hecho la mera idea de que sus jefes se lo prohibiesen le parecía alienígena. ¿Cómo iban a prohibirle que averiguase la verdad? Como si los altos mandos del Ejército fueran el Gorosei. —Bueno... tal vez los otros comandantes aceptan las llamadas de un igual en rango. —Kisuke era el que más posibilidades tenía de contactar con ellos, eso por descontado. —Pero no me jugaría ni un berry, la verdad. Me temo que esta búsqueda del conocimiento será una clásica aventura de los Toros Negros, honhonhon. Propongo que una vez que logre entender el significado de estos misteriosos símbolos de los que hablamos, que continuemos con nuestros quehaceres con normalidad y ya nos encontraremos con alguna pista por el camino. Estas cosas suceden cuando menos las esperas. —
Y dichas estaban prácticamente todas las cosas, aunque había un par de ideas que le rondaban por la cabeza al mariscal en aquel momento. —La verdad es que me parece muy curioso el nombre de este señor. —Decía refiriéndose al Rey de los Piratas. —Uno pensaría que se llama Void Rowned, pero su nombre no se escribe así todo junto. —Tenía que ilustrarlo de alguna forma, así que se metió dentro de la enfermería, buscó lápiz y papel y los encontró en el cajón de donde salen los formularios para cubrir los datos de los pacientes de nuevo ingreso. Regresó con Kisuke y escribió en un papel "Void Rowned" para ilustrar a qué se refería, ya que la fonética no acompañaba en aquella situación. —Pero en realidad se escribe así, o al menos es la forma aceptada del nombre. —Y entonces escribió Voi D. Rowned. —Con una D. como la mía. ¿Curioso, verdad? Me pregunto qué significará, porque la mía no sé qué significa. Mi madre tenía una también. Anastasia D. Bambú. Y la Comandante Suprema también, Elizabeth D. Kaiten. —Se rascó la nuca después de escribir todos aquellos nombres, incluidos el suyo. —Bueno, serán casualidades. Empiezo a parecer uno de estos conspiranoicos que ven teorías en todas partes, honhonhon. —Dio otra calada al cigarro y se quedó mirando el paisaje. La mañana se les estaba pasando volando. —¿Alguna pregunta más? He de confesar que he perdido el hilo. —
Las preguntas de Kisuke eran certeras, por supuesto, y parecía que era lo que esperaba el mink escuchar de su Comandante. No obstante, las respuestas que obtuvo el antiguo pescador no fueron todo lo concretas o esclarecedoras que hubiese deseado. Básicamente el mink se limitó a decir que a partir de lo que le había contado todo eran conjeturas y suposiciones, basadas muchas veces en pruebas muy pobres, que se derrumbaban ante una pregunta bien formulada, por lo que hacía muy difícil desentrañar aquella maraña de misterios que envolvían al One Piece y la figura del antiguo Rey de los Piratas. Además puso sobre la mesa, cuando Kisuke mencionó la información que podrían manejar las Manos o la propia Elizabeth, que contactar con los altos mandos siempre había sido difícil por ser generoso. Salvo muy contadas excepciones eran los propios mandos los que solicitaban a los Toros Negros y no al revés, por lo que en ese punto, estaban solos en aquella empresa, al menos por el momento.
-Entiendo el secretismo y todo eso, pero no puedo decir que lo comparta... Teniendo el rango que tenemos tendríamos que compartir más la información entre nosotros al menos... Así solo parecemos distintos comandos desorganizados en vez de un Ejército de verdad...
Era algo que siempre había pensado Kisuke, respecto a la organización de la Armada, pero por el momento no había sido capaz de cambiar aquella forma de actuar tan anárquica e ineficiente. Panda siguió con el tema de los Poneglyph, que al parecer era lo que más le emocionaba y no negaba que pudiesen tener relación con la localización de Laugh Tale o con el Siglo Vacío como había sugerido de manera aleatoria el propio Kisuke. Pero como bien señaló el mink, él mismo había estado presente cuando se reunieron con otros altos mandos de la Armada, por lo que no podía aportar nada nuevo en cuanto a eso. Según contaba el Mariscal, descifrar aquellas litografías podía ser una tarea titánica y le agradeció que se ofreciese a acompañarle y llevarle a donde le llevase aquella búsqueda, descartando una estrategia más grande de la Armada. Para el mink, aquello era misión de los Toros Negros, y tendrían que llevarla a cabo por sus propios medios.
-Supongo que tienes razón, Peluchito... Como siempre hemos hecho los Toros Negros, nosotros nos sacamos solitos las castañas del fuego... KUHAHAHAHA
Rio con fuerza, y esta vez le tiró algo menos la costura, aunque si hizo una mueca al echar la cabeza hacia atrás por la risa. Aquello era totalmente cierto, recordaba haber ido a Sabaody porque les habían dicho que algo se cocía en aquella zona fuertemente vigilada por el Gobierno Mundial, que estaba tramando algo pero nunca les dieron órdenes concretas y estuvieron allí una buena temporada buscándose la vida como buenamente podían hasta el día del ataque de los llamados Patriotas, los robots aquellos que iban aniquilando a un montón de gente y el advenimiento de Dimípalo con la tardía aparición del mismísimo Akahige. Y, aunque la Armada estaba ocupada ayudando a la secesión del Reino Ryuugu del Gobierno Mundial, tuvieron que afrontar todo el infierno de Sabaody completamente solos. Al final, el camino se iría aclarando conforme avanzasen, como bien decía el bueno de Panda.
-Pues es verdad, amigo mío... Si por algo se caracteriza este escuadrón es por improvisar... Y, a pesar de todas las dificultades y problemas que hemos ido teniendo en nuestro viaje, aquí seguimos... Superando nuestros límites una y otra vez... kuhahahaha... Andaremos el sendero juntos, Panda, y encontraremos respuestas, dalo por hecho...
Tras esto, su buen amigo mencionó algo sobre los nombres que le llamó la atención al antiguo pescador. Era cierto. Varias personas portaban aquella "D" en sus nombres. Y eran gente de diferentes razas, tribus o con orígenes muy lejanos. Era realmente curioso. Además de Panda y su madre, sin contar con la Comandante Suprema, recordaba haber visto más gente con aquella D en sus nombres, aunque ahora no recordaba si se trataba de los carteles de "Se Busca" o de alguna noticia del panfleto fascista de Intha.
-La puta madre... Es verdad... No había visto nunca ese detalle hasta que lo señalaste... Ciertamente es muy curioso... No se si tendrá algo que ver con lo que hemos hablado, pero es llamativo cuanto menos...
Aquella improvisada reunión, no había aclarado realmente las preguntas de Kisuke... bueno, realmente si, pero el problema es que se había abierto un enorme abanico de misterios que el mink ya había dejado claro que no sabría como responder con certeza, solo con suposiciones y teorías. Sin duda, aunque pareciese que había sido una pérdida de tiempo, aquella conversación había despertado de nuevo el corazón aventurero del antiguo pescador, y estaba dispuesto a empezar a moverse por el Nuevo Mundo para descubrir más, y, de ser posible ayudar a su hermano peludo de otra madre, a lograr su objetivo de descifrar aquellas misteriosas piedras. Si con ello ayudaban al avance y la consecución de las metas de la Armada Revolucionaria, mejor que mejor, y eso era lo que importaba realmente.
-Podría decir que muchas... Has abierto la caja de pandora de los misterios Pandita y ahora mi mente es un hervidero kuhahahaha... pero es lo que tienen los grandes misterios, si ya supiésemos la respuesta... pues vaya puta mierda de misterio... Así que empezaremos a movernos y con suerte algo descubriremos....
Reflexionó unos instantes, recordando a Ashura, y el "motivo" tanto de su visita como de su duelo, más allá de buscar un compromiso por parte del Shichibukai para no herir a la gente de Mogaro ni a sus amigos. Deudas. Aquello era algo que no podía repetirse, por lo tanto, irían a la sede más cercana del Banco Goldreich y cancelarían la deuda de Kelvin para poder operar con tranquilidad y sin tener que preocuparse de que un señor bajito enmascarado con un kanabo y mucha mala hostia los hostigase. Así que miró a su mano derecha y le sonrió.
-En cuanto esté al cien por cien, nos pondremos en marcha... Iremos a pagar la deuda de Kelvin... ¿Dónde coño tiene el canijo encabronado su puto banco?
Reflexionó unos instantes y se le ocurrió una idea que podría ser del agrado del mink.
-Y cuando zanjemos esa cuestión... ¿te hace ver a Garnet? Ver a los Alas Negras y en especial al restaruado Yojimbo podría ser muy interesante... A lo mejor ellos saben algo, al fin y al cabo, son piratas... Dime... ¿después del banco... vamos a Punk Hazard?
Bambú asintió secamente ante la mención de Kisuke de que los comandos deberían compartir información más a menudo, sin embargo no se atrevía a cuestionar del todo las decisiones del Ejército en lo relativo a la comunicación. Después de todo trabajaban muchas veces con el más absoluto secretismo. Una mera filtración en las comunicaciones podría ser devastadora para sus operaciones y no sería la primera vez que tenían un traidor entre sus filas... De momento, mientras las cosas no cambiasen en el mismo Ejército, tendrían que conformarse con el modus operandi que habían llevado hasta el momento, el cual tampoco les había ido excesivamente mal en el Gran Esquema de las Cosas. Lamentablemente, el Gran Esquema no tenía en consideración que Bambú llevaba ya una buena decena de amigos que se habían perdido por el camino. ¿Sufrían los marines bajas tan constantes o tan severas entre sus filas? Teniendo en cuenta que recientemente había muerto un almirante, tal vez sí, tal vez las tenían como ellos. La única diferencia, pensó Bambú, era que la causa de la Marina no era justa y la del Ejército sí lo era.
Sonrió cuando Kisuke le dio la razón y le dijo que caminarían juntos ese sendero, pues es lo que habían hecho hasta la fecha los Toros Negros. Quizás era en esos momentos cuando más se notaba que eran más una familia que un simple escuadrón, aunque Bambú no pudiera abandonar los formalismos ni a punta de pistola y Kisuke hubiera prácticamente escrito en piedra el nombre de "Peluchito" para Bambú, algo muy poco adecuado para un mariscal del Ejército Revolucionario. Algún día aparecería en su Wanted, estaba seguro de ello.
Al comandante le sorprendió la conexión que había hecho el mink sobre la D. en su nombre. Podría ser pura conjetura, claro. Había muchos nombres y apellidos que empezaban por D., es solo que Bambú no sabía cuál era el suyo. Tampoco le preguntó nunca a su madre y aunque le hubiera dicho algo a su padre probablemente le hubiera respondido con un gruñido. —En efecto comandante, lo grandioso de todos estos misterios es que todavía no están resueltos, honhonhon. Supongo que es el atractivo para tantos piratas que se lanzan a la mar, ¿no? Si todo el mundo supiera lo que es el One Piece nadie iría a buscarlo a ciegas. —Dio otra calada a su cigarrillo, todavía encendido y medio abandonado en su mano debido a la calidad de la conversación. Kisuke sacó el tema de Sohem y por primera vez en aquella mañana Bambú torció el gesto y frunció el ceño, no por estar pensando, sino por estar abiertamente molesto con su mera mención. —La sede central está en Foodvalten. —Quisiera no recordarlo con absoluta nitidez, pero cada vez que leía el nombre de aquella isla le hervía la sangre como si el enmascarado estuviera ejerciendo sus poderes caloríficos sobre él. Sin embargo, Kisuke tuvo a bien mencionar justo después una posible visita a Punk Hazard y la mera idea de ver a su queridísimo amigo Garnet hizo que el repentino enfado se esfumara tan rápido como había llegado. —¿Que si me apetece? ¡Iría allí ya mismo, HONHONHON. Tengo muchas ganas de volver a ver a nuestro querido amigo Garnet. Y también quiero ver a Yojimbo y preguntarle cómo es su padre en persona. Tobías Murray parecía muy majo, aunque hablé con él poco tiempo en Skypiea. Jolyne es graciosísima y Triana mete miedo, me preguntó qué tal pelea... —Sin darse cuenta, ya estaba haciendo matemáticas en su cabeza. ¿Le daría tiempo a retarlos a todos a un combate? —...Seguro que bien, estuvo en la pelea contra Dimípalo, ¿no es cierto? ¿Cómo es pegarse con un almirante? — Se dio cuenta de que nunca se lo había preguntado directamente. De hecho, ni siquiera le había preguntado qué clase de habilidades tenía. —Me doy cuenta ahora de que nunca hemos hablado en profundidad del tema, honhonhon. —