[EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 1)
#1
Venimos de aquí
 
Los planes de los cazadores se vinieron abajo junto con la cueva debido a la explosión creada. La integridad estructural de la cueva termino por ceder y las microgrietas que se creaban en el suelo de la misma se ensancharon hasta el punto de ser capaces de tragar consigo a un gigante, y vaya si lo hicieron. Todos los presentes fueron engullidos por una red de cavidades interconectadas de tal forma que subdividió a los protagonistas, y los antagonistas, en tres grupos que cayeron dentro del sistema kárstico hasta llegar a tres cavernas similares en dimensiones.
 
Cada una de las cavernas en las que cayeron los presentes mantenían una luz natural, aunque difusa, gracias a numerosos agujeros diminutos que, además de posibilitar la visión dentro de las mismas, cargaban consigo el preciado oxigeno que todos los presentes necesitarían para sobrevivir. Las mismas miden cincuenta metros de diámetro y cincuenta metros de altura en forma de cúpula peraltada dándole una forma alargada a cada una de ellas. El variopinto grupo que cae en esta caverna lo hace, milagrosamente, sin ningún rasguño o herida evidente a pesar de la caída pues la misma no se hizo en línea recta hasta el fondo si no, mas bien, cayeron rondando en un plano lo suficientemente inclinado para descender – el cual se cerró detrás de ellos dado el derrumbe de la cueva principal – hasta acabar en el fondo de la caverna y pegados a la pared de la misma.
 
Junto con ellos cayo uno de los tres cazadores, aunque los mismos no se hayan identificado como tales, quienes descubrieron que la comunicación por Den Den Mushi se había cortado dadas las dimensiones del derrumbe, aunque, para ellos, era algo secundario pues tenían un objetivo claro y un plan que poner en marcha.
 

 
Resumen

Situacion

Tiempo de posteo
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#2
Music 
[Imagen: 9WTrEGC.png]

La sangre todavía salpicaba el rostro de Vesper cuando el estruendo de la explosión quedó atrás. Por un instante, el mundo pareció detenerse. Aquella imagen, los restos de una cabeza destrozada por un disparo, le resultaba demasiado familiar. El recuerdo de Charlo, aquel que lo había acogido cuando no tenía a nadie, se abrió paso en su memoria con una violencia inesperada.

(No, no, otra vez...) Pensó el trovador.

[Imagen: qmtUR8k.png]

Su expresión se volvió alargada y las lagrimas salieron, no por el pirata, sino por sus recuerdos y sus traumas, sus dedos comenzaron a temblar y su respiración se volvió irregular. Ni siquiera la caída por las cavernas consiguió apartarlo de aquella imagen. Cuando finalmente llegó al fondo, permaneció unos segundos inmóvil, con la mirada perdida, hasta que el dolor de los golpes lo devolvió parcialmente al presente.

Se incorporó despacio y buscó entre el polvo a los demás. Pudo reconocer entre los caidos a su compañero Hanma, a unas viejas conocidas Vex y Nostariel y algunos rostros reconocibles desde aquel pelirrojo que lo vio antes de entrar a la caverna morenaza de fuego y el gigante de melena azul y algunos otros que no reconoció al momento.

Al serciorarse de que estaban bien, sintió un alivio fugaz, aunque su expresión continuó apagada. Salvo por Hanma quien consideraba su "Besto Friendo" apenas había convivido con aquellos piratas lo suficiente para conocerlas bien, pero en aquel momento su presencia constituía un punto de referencia en medio de un escenario que parecía sacado de sus peores recuerdos.

-Maldita sea...- //murmuró, limpiándose el rostro con la manga//.

El contacto con la sangre solo empeoró las cosas. Su mirada volvió a sus dedos manchados y, por un instante, dejó de distinguir el presente del pasado.

-No... otra vez no...- (Pensó de nueva cuenta hacia si mismo)

Su cuerpo reaccionó antes que su voluntad, el pelaje comenzó a cubrir sus brazos, sus facciones se alargaron y sus orejas se irguieron, atentas a cada ruido de la caverna. La forma híbrida del chacal emergió entre una respiración áspera y los músculos tensos, como si su instinto buscara protegerlo de una amenaza que su mente todavía no conseguía comprender.

Vesper apretó el mango de su kanabo, se aseguró de tener su laud en la espalda y retrocedió un paso. Sus ojos recorrieron la caverna hasta detenerse en el desconocido que había caído con ellos, aquel hombre que había revelado sus verdaderas intenciones en la caverna

-Ni se te ocurra acercarte...- //advirtió, con una voz más seria y grave de lo habitual//. No atacó, solo levantó su arma, sin embargo, su postura había cambiado por completo; ya no quedaba mucho de aquella actitud despreocupada que acostumbraba acompañarlo. //Tras unos segundos, apartó la mirada del desconocido para dirigirse a sus compañeros.//

-Hanma... Vex... Nosta... ¿están bien?-

La pregunta salió más seria de lo habitual, desprovista de bromas y artificios, Vesper intentó esbozar una sonrisa, pero sus labios apenas se torcieron.

-Atento todos, preferiría que esta excursión de mierda no terminara con más cadáveres-.

Ajustó el agarre sobre su kanabo y respiró profundamente, tratando de recuperar el control, no sabía si la transformación lo ayudaría a sentirse seguro o si solo estaba dejando que sus instintos tomaran las riendas.

Paranoias de Vesper
CONTINUARÁ...


[Imagen: VJzjPcg.png]



Vesper_Nero
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2351 + 0 = 2351
Energia: 2273 - 24 = 2249
Espiritu: 414 + 0 = 414
#3
Atributos Personaje

¿Qué? Aun se encontraba en su nariz el característico olor que precedía siempre a una bomba, esa pólvora caliente que se adentraba en lo mas profundo del ser de uno. Pero en esta ocasión venia acompañado de un olor nuevo, el olor a sesos carbonizados. En todos los años en los que Hanma había estado pululando por el mundo había matado a personas y había visto a otras personas matar a otras ¿Pero de esta forma? No. Jamás había visto estallar la cabeza de un borracho charlatan delante suya, tan cerca que las gotas de sangre disparadas mancharon su rostro por completo. Emboscada, parecía que Hanma no estaba muy equivocado cuando dijo de tener cuidado a sus compañeros. Aquella reunión pirata había sido una trampa autoimpuesta por lo de Scorn para ser cazados como ratas, con perdón Ratatouille, por otros que aprovecharon la masificación de criminales en la zona. Fruto de aquella explosión la cueva se vino abajo y Hanma junto con algunos otros bajaron sorteando los accidentes geográficos del camino hasta llegar a una nueva interior. Al aterrizar Hanma clavó sus pies en el suelo con objeto de frenar ya todo movimiento involuntario provocado por la inercia. A sus espaldas una lluvia de polvo blanco cubría levemente sus hombros. Miraría a su alrededor a la par que llevaría su mano a su nuca, allí, con una delicadeza que era difícil de imaginar para todo aquel que no viera la escena, apartó levemente algunos mechones y acarició a un ojito que se dibujaba entre el pelo cobrizo. Estaba entera sana y salva, por lo que podía respirar tranquilo. -Tranquila, pronto nos sacare de aquí.- y miraría hacia arriba buscando alguna salida.

Al mover la cabeza en todas direcciones en pos de localizarse en el entorno, Hanma encontraría a Vesper. La imagen era extraña, puesto que no era el trovador cansino de costumbre, si no que ahora era un muchacho algo tembloroso y que estaba sumido en una espiral de pánico, tanto que se encontraba transformado en en su forma hibrida, con pelaje cubriendo sus brazos y un hocico animal deformando levemente su rostro. A Hanma le traía sin cuidado quien era el muerto que veía Vesper en sus delirios, en este mundo vivir y morir era algo tan normal como el respirar, la muerte era una certeza de la que no puedes escapar. Pero por suerte y desgracia aquel tembloroso chacal compartía bandera con Hanma, y por ende el Gran Oni tenia una deuda con el y solo con el de todos los presentes en el lugar. Porque si, no estaba solo, junto a ellos se encontraban unos tantos individuos que había podido ver antes en aquella reunión; el pelirrojo que había contradicho las palabras del ahora difunto Berachiah y el gigante que había ignorado a Hanma cuando aun ni habían entrado al lugar. Una sonrisa socarrona mostraría unos colmillos prominentes en Hanma. ¿Aquello era el destino? ¿De entre todos los presentes había sido encerrado con el? Algo estaba seguro, y es que al único al que conocía era a Vesper. ¿Los demás? No se hacia responsable de su supervivencia.

-Cálmate, sigo de una pieza trovador. Vuelve al mundo real o tu sangre también acabara desparramada por todo el lugar- Flexionaría de esta forma los brazos hacia atrás. buscando crujir sus omoplatos en un estruendo que lleno la caverna. Miraría a todos los allí reunidos nuevamente ¿Encerrados con desconocidos y uno de los presuntos culpables de aquella explosión? Bueno mas bien ellos estaban encerrados con Hanma. Con su instinto que lo hacia siempre medirse al resto, analizaría a todos y desde ese momento todos serian considerados enemigos salvo Vesper. - Saltémonos las presentaciones.- diría poniéndose en guardia ante quien pudiera venir, estando de espalda a uno de los laterales de la cueva.

Cocina del Ogro
[Imagen: AL4aO9R.jpeg]
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#4
Todo el mundo comenzó a dar sus opiniones, algunos aceptaban y otros rechazaban la propuesta, pero eso no me preocupaba, era lógico y normal o al menos eso pensaba hasta que las cosas comenzaron a torcerse. La muerte del capitán fue tan repentina que por un momento me quede completamente inmóvil tratando de asimilar lo que acababa de ocurrir. No era la primera vez que presenciaba algo tan desagradable pero jamás me imagine que aquella reunión tuviera semejante escena. Mi mirada quedo fija en el escenario mientras el alboroto se comenzó a hacer evidente junto a los murmullos hasta que aparecieron los tres desconocidos, aunque claramente no habían venido a hacer amigos.

No tuve demasiado tiempo para detenerme a observarlos y analizados cuando las piedras comenzaron a desprenderse captando mi atención. Fruncí el ceño mientras alzaba la mirada intentando comprender que estaba ocurriendo ¿En serio? ¿No había sido suficiente con que asesinaran al hombre que pretendía reunirnos para que ahora también se nos viniera encima la cueva? Fue entonces cuando sentí como Furia se comenzó a mover inquieta y antes de que pudiera hacer nada note como se deslizaba por mi ropa para escapar. Baje la mirada de inmediato tratando de atraparla antes de que se metiera en problemas pero ya se había alejado demasiado – Furia ¿pero qué haces? – Proteste para mí misma mientras comenzaba a buscarla entre quienes me rodeaban hasta que conseguí localizarla.

La pequeña serpiente se dirigía hacia una chica de cabellos azules semi desnuda que se encontraba cerca de una de las rocas del lugar. Suspire ligeramente y me acerque intentando no tropezar con nadie – Disculpa, parece que ha decidido hacer lo que la da la gana precisamente ahora – Comente de forma apresurada, no quería enfrentamientos ni ningún revuelo pero necesitaba recuperarla – Furia ven aquí, no es momento de jugar – Intenta regañarla pero antes de poder recuperarla un temblor sacudió el suelo seguido de un estruendo que provoco que alzara la mirada hacia el techo por puro instinto. Ni siquiera tuve tiempo de comprender lo que ocurría, el suelo cedió bajo nuestros pies provocando que cayéramos.

Por un momento la caída me pareció interminable, intente agarrarme pero era imposible por lo que acabe intentando proteger mi cabeza con mis brazos. Por un segundo intente llamar a Furia pero mi propia voz quedo ahogada por el estruendo del momento. Por suerte la caída no pareció provocarme ninguna herida grave, aunque el golpe contra el fondo hizo que mis labios se curvaran en una pequeña mueca de dolor. Tarde un momento en recuperarme y ubicarme, lo primero que hice fue intentar buscar a Furia pero no la veía por lo que me imagine que estaría aun con aquella mujer así que comencé a buscarla o al menos hasta que escuche una voz familiar.

Gire mi rostro hacia Vesper que parecía tan desconcertado como los demás, aunque parecía mas tenso que cuando le conocí pero no me pareció extraño por lo que acabábamos de vivir – Al parecer si – Respondí mientras me llevaba la mano al costado y me levantaba mientras escuchaba hablar a un hombre de cabellos rojizos aunque no parecía especialmente amistoso aunque no le culpaba. A excepción de Vesper ahora mismo me encontraba rodeada de un momento de desconocidos. Deslicé una mano hacia mi equipo asegurándome de tenerlo a mano por si las cosas se complicaban, mientras mis ojos recorrían la caverna en busca de alguna salida y sobre todo de Furia buscando a aquella mujer de cabellos azules.

Información
[Imagen: velvet.jpg]
-Hablo-
"Pienso" Describo // Cronología
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#5
Atributos Personaje


En aquel umbral de la cueva derrumbada, Cueva, Kutsukku


Se decía que uno nunca estaba realmente preparado para nada de lo que esta vida tiene para mostrarte, uno va y con simpleza resiste lo que ese ser omnipresente en el que crees, manda como pruebas de fe… como retos… como oportunidades.

El gigante no era que no pondría atención al orador si no que, a final de cuentas, aquello que tendría que decir de cara a su publico no era de interés del monstruo en lo absoluto, fue así que al regresar la mirada después de dar un ultimo vistazo a la entrada que aun amenazaba con la lluvia y con una segura alza en la marea… lo vio, por un momento desde su posición, una explosión tan fuerte que hizo retumbar el pequeño espacio resquebrajo un poco los techos y las paredes, además de chisporrotear los sesos y la sangre del ponente entre los mas cercanos que seguramente… recibirían un espectáculo en primera fila.

Fue en ese momento donde la cabeza del gigante dudo, pero su cuerpo actuó, se lanzó al frente para… si bien, no enfrentarles… si salvar a su capitana, pero aquello fue fútil, en ese momento todo lo que podrías llamar “estable”, se vino abajo… vio como todos cayeron en lo que, si no era delibrado, habría sido una magnifica trampa.

Quiso llevar la mano al frente aun sabiendo la gran distancia que le separaba de la peli naranja, pero el lo comprendió de antemano, era imposible… PERO, con velocidad giro de regreso… Nisa y Seraphim, ellas podrían estar a su alcance, con velocidad felina y ya en la caída intento estirar sus demoledoras garras para atraparlas, pero era tarde, estaban lejos y el gigante no tenia una manera de poderse mover en el aire… cayeron todos los presentes… en el hoyo.

Posterior a la explosion, Cueva, Kutsukku


Curiosa y cuestionablemente, la caída rápidamente guio al monstruo en una suerte de resbaladilla rocosa, no tan satisfactoria como uno pudiese esperar de claro… millones de años de generación de grutas y redes de interconexión de agua en la cueva, PERO BUENO, el gigante llego a lo mas hondo de aquella formación basáltica…derribado busco rápidamente observar sus alrededores, era una gran cúpula de roca… quizá, algún lugar donde se hizo minería por la preciosa y no deliberada estructura, pero ¿Quién era el como para juzgar aquello?.

Posiciono sus palmas en el suelo apretando la arena y rocas entre sus dedos, mientras se reincorporaba de poco en poco, un paso al frente que debido a su peso marco un ligero estruendo fue suficiente como para apoyarse y lograr erguirse por completo… sus dedos cerrados con aquellos amenazantes puños preparados, llenos de un poco de arena y rocas eran parte de la silueta de enojo que portaba.
El gigante tenía un ceño fruncido que ni siquiera el podría con ello, necesitaba ir a buscar a su capitana y parecía que su den den mushi lanzaba ruido blanco, levanto la derecha para tocar su oigo con el puño haciendo que ese específicamente se apagase.

Aspiro bastante aire inflando el pecho, mientras observaba lo que tenia al frente… ya habia tres de los que pudo observar “arriba”, ¿Qué debía hacer ahora? Sin instrucciones de su capitán… ¿era hora de aplastar?

Siente el BOOOM de este perreo intenso
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: LrdQgpv.png]
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#6
Cuando la cabeza de aquel tipo explotó sin más me quedó claro que evidentemente algo o alguien en este lugar era hostil, y que lo vendían como una reunión entre piratas evidentemente iba a terminar con un derramamiento de sangre, como era lógico. Todos estaban envueltos en su propio caos, gritando sus propias convicciones y hablando de unas cosas u otras, pero la explosión craneal de aquel anciano fracasado optimista sí que se robó el show y la atención de todos, hasta que tres tipos con ropa rara, gestos raros y caras raras se mostraron en escena. No hacía falta ser un genio para dilucidar por su expresión y comportamiento que tenían algo que ver con esto, y a mi no podían engañarme. Pero aun con esto, una enorme sacudida  hizo que la atención de todos los que ocupábamos esa caverna se centrase en el temblor del suelo y en las grietas que iban apareciendo en este.
Supe al instante que no iba a dar tiempo a abandonar el lugar antes de que se viniera abajo, y mirando a Grigori sobre mi hombro le ordené que se marchase — ¡¡Al carro!! — le grité, y salió volando. Sabía perfectamente lo que significaba eso y donde tenía que ir para ponerse a salvo y con sus rápidos aleteos escapó de la cueva mientras el suelo de esta comenzaba a desmoronarse. Lo importante es que él pudiese ponerse a salvo porque a mi no iba a pasarme nada.

Cuando el suelo se rajó por completo y quedó descubierto, a mis pies se mostró una enorme gruta, o conducto o lo que pareciera ser un túnel natural en la roca, y me condujo hacia otro lugar — ¡LA PUTA MADREEEE! — grité mientras descendía rompiendo por completo mi concentración. Gritos por doquier similares al mío revelaban que no era el único que había caído ahí, y deslizando de un lado a otro en ese tubo entendí que estaba cayendo más profundo en aquella gruta. Para cuando al fin salí al exterior de este túnel di a otro lugar, más amplio, y pensé que me iba a estampar contra el suelo 
pero cuando me quise dar cuenta choqué con algo más blandito.


— Hmmm — dije poniéndome en pie, mientras el polvo se alzaba por el impacto de lo que sea que hubiese amortiguado mi caída, observando lo que había bajo mis pies.

[Imagen: noEo6Yw.png]

Una montaña enorme con todos los basureros de Kutsukku que había reunido y traído conmigo, y que fortuitamente habían caído todos en el mismo lugar que yo, salvándome de estamparme contra el suelo y permitiéndome tener una posición cómoda y ventajosa. Estábamos en el centro exacto del espacio, o eso me parecía desde mi perspectiva elevada una decena de metros, ya que todas las paredes parecían estar a la misma distancia desde mi punto de vista. La montaña de cuerpos de los primos abarcaba fácilmente diez metros de diámetro y ascendía otros diez o doce, no lo sabría decir con exactitud... ciento cuarenta y cinco personas apiñadas unas encima de otras eran muchas personas y mucho volumen y masa.
— Wajajajaja — reí desenfadado, viendo que estaba sobre la cara de Xevalier - que era un gilipollas - y que todos parecían mareados y descompuestos por el abrupto descenso a los abismos que habíamos sufrido — No os levantéis ¿eh? que desde aquí veo mejor si cae alguno de estos o si hay alguna salida — pedí a mis acompañantes amontonados con una sonrisa mientras oteaba en todas direcciones.

Lo primero en lo que me fijé fue en un grupo en una de las paredes: Un tío con músculos que ni siquiera sabía que existían, una mujer con una serpiente, alguien más que no logré ver bien y... un hombre lobo. Arqueé las cejas mientras le observaba... se estaba transformando en un híbrido entre hombre - farandulero y variopinto - y una especie de perro — Así que tú también te transformas... ¿hmm? — musité mirándole, pensando en mi propio poder e interpretando que eso sería fruto de haberse comido una Akuma no mi, como lo que hice yo en la base de los Demonios de Reiza, según lo que me dijeron los ancianos de la caravana. Era bueno contar con gente con poderes especiales y raros, porque de alguna forma tendríamos que salir de aquí.
Miré en todas direcciones tratando de encontrar una salida o una forma de crear una, y finalicé mirando hacia arriba, concluyendo que lo más sencillo sería tratar de hacer una torre humana para intentar reptar por los túneles excavados en al roca... si es que eso era posible.




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[Imagen: ZO5XKaj.png]
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#7
No estaba segura de cómo, ni cuándo había llegado a poder pasar, pero la cabeza del pirata que nos había invitado a aquella reunión reventó, saliendo disparada en todas direcciones. Seguramente parte de la sangre me llegó a salpicar, pero ante aquella situación me dejé resbalar por la piedra cogiendo mi ropa. No me había dado tiempo a nada, tras tocar el suelo llegó una joven persiguiendo lo que parecía una serpiente. El animal no parecía querer atacar, así que no lo tomé como una amenaza, y menos tras la explosión. Seguro que la criaturita se había asustado con el ruido y el barullo que se había formado.

Y de nuevo, no pude devolverla a la dueña, pues el suelo se derrumbó bajo nuestros pies. Ya con la explosión la parte superior de la gruta había temblado y soltado grandes cantidades de polvo, pero no esperaba algo de aquella magnitud tan pronto. No era para nada como esperaba terminar, ni el modo en que había imaginado mi final. Lo había imaginado más bien, defendiendo alguna isla de los infames revolucionarios, en una gran batalla naval y por tierra. No enterrada junto a piratas, desconocidos y tres locos que explotaban cosas. Bueno, y junto a una serpiente, que otra cosa no, pero al menos pude atrapar a furia. O al menos eso creía escuchar que era el nombre del animal.

Otra equivocación, parecía que eran los minutos de no acertar ni una. No morí, ni la serpiente, ni los demás. Sin embargo, comenzamos a caer por un túnel en pendiente, rodando, chocando, sin poder parar ni controlar el camino o el destino. No estaba segura, pero parecía que había más túneles, aquello debía de ser una buena red de ellos. Tampoco me fijé demasiado, estaba más atareada conservando mi ropa y protegiendo al animal. Con algo de suerte, seguíamos así y sólo terminaría con algunas rozaduras y moretones sin importancia. Otra parte buena es que no se me rompió la ropa con el revuelo, pero las rozaduras seguro que a la larga terminaban molestando. No era de extrañar que terminara tan bien parada, nadie podía compararse conmigo en salir bien parada.

Aterrizamos, o más bien frenamos, en una cueva de gran tamaño. Parecía que todos estábamos bien, o bueno, eso quisiera decir, pero viendo la montonera del centro no podía estar segura de que todos fuera la palabra correcta. La serpiente estaba entre mi ropa, la cual comencé a ponerme, justo para la aparición de la chica de antes ante mis ojos. En cuanto terminara, me acercaría a ella para devolverle a su mascota. – Creo que tengo algo tuyo entre la ropa, no me importa devolvértela, pero no se como mandarla. Por cierto, me llamo Nostariel. – Vesper parecía preocupado, llamando a los que debía ser que conocía de los caídos en esa gruta. – Todo bien Vesper, unas hadas verdes nos vendrían bien ahora mismo.

El gigante de pelo azul que se parecía a mi conocido marine también había acabado allí abajo. Y como él, uno de los que habían provocado toda aquella situación. Probablemente tocara enfrentarlo, y varios de los piratas ya se habían puesto en pie y con actitud de confrontarlo también. Mi experiencia era mínima, además debía tratar primero otro asunto. Para ser la mejor lo primero era observar, y con todo aquel caos era algo difícil, pero no imposible. Las reacciones de todos me darían cierta idea de cuál sería el mejor siguiente movimiento. Por el momento, junto a la chica, algo podríamos preparar para actuar.

Nostacosas
[Imagen: from-Pix-AI-2051168263220415562-1firma.png]
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#8
Atributos Personaje


En un abrir y cerrar de ojos la mano de Kagura y la suya se soltaron y empezó a caer cuando de repente se abrió el suelo bajo sus pies, como si la frase de “tierra trágame” se hubiese hecho realidad en ese momento, aunque nadie la hubiese dicho. Y en caso de que la hubiese dicho alguien estaría bastante contento.

– ¡ME CAGO EN LA PUTA! ¡QUE ME VOY PAL HOYO DE MANERA NO IRÓNICA! – Gritó mientras caía.

Mientras se iba deslizando por los distintos túneles su cuerpo se fue girando hasta quedar cabeza abajo, y a pesar de que intentaba girarse no le era posible, especialmente porque había momentos en los que los túneles por los que se deslizaba a una velocidad considerable no le permitían la suficiente capacidad de movimiento para colocarse de una forma apropiada.

– ¡MEMATOMEMATOMEMATO! – Gritaba mientras caía.

Finalmente salió escupido de unos los pequeños túneles cayendo cabeza abajo sobre el suelo de la cueva, dándose un buen golpe contra el suelo, no se mato, pero si que quedo bastante desorientado durante unos segundos.


[Imagen: be9OJoP.jpeg]

Y aunque el golpe había sido doloroso lo cierto es que era menos grave de los que él mismo podría haber imaginado… Por suerte. 

Miró alrededor extrañado, frotándose la cabeza aun dolorida del golpe, después de todo aquel lugar era incluso más raro que la cueva anterior.

– ¿Dónde coño…? – Algo le llamó la atención.

¿Cómo no iba a llamarle la atención un gigante de cabello azul de veinticinco metros? No era ni más ni menos que nuestro navegante, Alex. Al cual no entendía y por alguna razón tenía la sensación de no caerle demasiado bien. Quizás era el hecho de ser los dos únicos hombres en un barco con tres chicas preciosas.

Hablando de bellezas, pudo percatarse de la presencia de tres chicas, cada cual bonita a su manera. Una chica con orejas de conejo, muy guapa. Otra con un aspecto más serio, realmente hermosa, y otra chica de cabello azul, con un aspecto más dulce. Parecía una mezcla entre Seraphim y Kagura, adorable.

Revisando la escena pudo ver a un tipo pelirrojo subido sobre un montón de… ¿Cadáveres? ¿Muñecos? No importa, no era algo que le fuese a quitar el sueño, no de momento. Las tres chicas, y aparte un tipo que había sacado una espada quizás con la intención de empezar un enfrentamiento.

– ¡Haya paz, por favor! Aquí mi primo el gigante, es compañero mío, es el navegante de nuestro barco… – Dijo tratando de intimidar – No creo que dude en atacar si intentas hacer daño a alguien. – Decía mirando al que había sacado la espada. –  Y si curiosamente es el navegante, que se parece a la frase “Nabo gigante” pero etimológicamente no tienen nada que ver la una con la otra. Aunque posiblemente si, lo tenga gigante... El nabo. – Razonó, en voz alta claro. Mientras miraba al resto de los que estaban ahí abajo.

Lo que tenía que evitar a toda costa era un enfrentamiento, especialmente por que no sabia lo poderoso que era cada uno, pero sin duda, debido a su estado físico actual, posiblemente le costaría resistir una pelea.

Cosicas ocultas
[Imagen: 2ngknii.png]
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#9
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El joven revolucionario estaba atendiendo al debate que estaban teniendo los que parecían ser los “peces gordos” de aquel acuario al que lo llevó su propia a curiosidad. Quizás algún día la curiosidad mate al gato,¿no?

El niño echo un corto vistazo a sus alrededores, este era el momento perfecto para recibir una puñalada por sorpresa o algo así…por suerte, la multitud no parecía estar prestándole atención en ese momento. Lo cual, era de agradecer. De todas formas, era incómodo saber que desconocidos sabían dónde se encontraba el joven en aquel momento, su cuerpo le pedía irse, había demasiada exposición.

Se encontraba demasiado incómodo. Encerrado en un lugar donde la única salida que veía estaba bloqueada. No creía que ese ejército fuera suficiente para frenarlo pero… ¿que había de los que estaban encabezándolo? De todas las personas que entraron en esa cueva solo reconocía una cara, una la cual acompañaba a ese grupo nombrado en el periódico.

Ese tipo, Magnus Brand…ese hombre resistía más golpes que dosis un loco.

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Demasiado tarde para plantearse cualquier cosa. Fue poco el tiempo durante el que mantuvo su mirada en aquel hombre con el que peleó antaño, pero, para cuando quiso regresarla hacia el gigante a ver qué hacía, su atención fue robada completamente, le habían volado la cabeza a aquel hombre y ni siquiera había podido ver como un golpe? Un arma? una bomba?Por el sonido y las consecuencias parecía una bomba…ese hombre traía consigo explosivos? no podía saber mucho  por la situación repentina.

Sus ojos hallaron 3 amenazas nuevas. Había alguien más entre el público que fuera con ellos? No lo parecía, habían demasiados rostros sorprendidos.

El joven trató de mantener la calma. En un instinto de supervivencia señaló con su mano lo que había pasado buscando desviar la atención de cualquiera que pudiera estar mirándolo. Tras esto, se desplazó con un sprint y un salto buscando colocarse detrás de Magnus a la par que sacaba su cadena y la ataba a la punta de su cola perforando la misma. Si iban a haber más cabezas volando, él tenía una jodida de reventar.

Al menos ese era su plan principal, cubrirse en la mole y desaparecer de la vista del gigante que lo acosaba.

Pero…nunca nada sale como lo planeado¿no?

Todo se agitó, la cueva empezó a derrumbarse, el suelo se abrió bajo los pies del infante…¿sería este el viaje al infierno que tanto le predijeron?

El joven no era el único que cayó rodando en las fauces de la madre tierra, aquel ejército que acompañaba a Magnus fue absorbido junto al gitano peli rojo por encima de su cabeza.

Esto hizo que una pelota de gente el cayera encima a Kasui, quien por ese mismo motivo se encontraría muy confuso pero aún así cubrió la aleta de su espalda con su cola para que nadie se cortara en dos pedazos al caer encima de su afilada espalda.. A parte de esos soldados, quien más había caído con el? Pronto pudo escuchar la voz del peli rojo. Ese hombre era un enemigo o un aliado? Un peligro o un respiro?

Pudo escuchar más voces, entendía lo que decían gracias a su gran capacidad auditiva pero, debido a la masa de gente que había cubriendo su cuerpo, era imposible distinguir a quienes pertenecían, más con lo poco que los había visto.

Kasui decidió mantener la posición. No veía nada así que tuvo que empezar a dejar volar su imaginación. ¿Dónde habían sonado  las caídas del resto? Estuvo demasiado ocupado cayendo como para saberlo.

Estaba tan oscuro, que no necesitó cerrar los ojos para empezar a imaginar un gran espacio negro, en este, trataría de poner un lugar en las voces que escuchabas, no era muy parecido a la realidad pero si podía servir de guía para saber cómo estaba posicionado. Lo malo, todavía era imposible teorizar qué tan cerca tenía las paredes de sí, así que no sabía si podía estar en medio, en un lado o donde…todavía necesitaba orientarse.

Kasui tomó una decisión, el hombre que había sobre el era una incógnita para el muchacho, no se fiaba ni un pelo de que el mismo fuera quien atentase contra su vida. Mas, la situación le dictaba algo. El grupo de cuerpos que lo cubría era suyo, el centro de atención en esa posición era el. ¿Estaría dispuesto a colaborar por supervivencia?

Kasui arqueó sus cejas una detrás de la otra, no tenía tiempo para pensar, aún no lo habían ubicado así que nombró unas palabras en un tono bajo, tratando de que los únicos que lo pudieran escuchar fuera el ejercito que lo aplastaba y el hombre que se apoyaba en el.

Fue claro, conciso, si el hombre decidía colaborar era cosa suya, estaba totalmente mentalizado de que podría ser descubierto en cualquier momento.

~~Rumano, atacaré por sorpresa.  Ajá.

Kasui no sabía a quienes se enfrentaban, le faltaba mucha información, pero la poca que tenía le indicaba que probablemente tendríamos el mismo enemigo. Solo pedirle a su suerte que quienes estaban sobre el, no estuvieran del bando de los caza recompensas.

Roawwwr


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#10
Evento A la caza de los sueños; Parte 2


Aquello le pareció de lo más raro. Vi ya tenía suficiente con haber fallado en su intento de nalguear a Magnus por hacerse la ingeniosa en lugar de saltar a pegarle. El muy cabrón había conseguido esquivarla y, para colmo, darle un toquecito de amor en las nachas. Pero lo peor había sido la cara de cochino que puso el viejete mientras se sonrojaba y le hablaba a su propia mano. ¡Señor, córtese un poquito! Y encima de todo eso, Centella también estaba actuando medio rara. La muchacha, que hasta entonces siempre había permanecido a su lado, decidió alejarse y colocarse junto a Waka Waka.

¿Eh?

La coneja ladeó la cabeza, con los ojos bien abiertos y la boca entreabierta. Si Casquito siempre andaba pegadita a ella, ¿qué habría pasado para que ahora la evitase? ¿Estaría molesta por algo?, poco después la vio salir disparada hacia el muchacho con el perro en la cabeza, al que secuestró para convertirlo en su nuevo subordinado. Vixen los observó sin entender ni pinga, aunque empezaba a preocuparse de verdad. ¿Le pasaría algo a su Casquito?

El tal Gulpoop seguía con su discurso mientras unos lo escuchaban embobados y otros se descojonaban en su cara. Vixen, cruzada de brazos, oyó aquello de que no pretendía mandar sobre nadie, sino formar una confederación de iguales. Sí, claro. Y ella era una monja. Lo de los siete fracasos tampoco parecía quitarle el sueño al muy cabrón. Había que reconocerle algo: para fracasar tanto, tenía espíritu. Vixen no llegó a terminar de darle vueltas a quién pagaba el circo, porque una explosión le cortó los pensamientos de golpe. Un estruendo, un chisporroteo, y la cabeza de Gulpoop se convirtió en confeti rojo para las primeras filas. La botella cayó rodando por el estrado y el cuerpo del tío se desplomó detrás con la elegancia de un saco de patatas.

¡a!

Vi se quedó un segundo inmóvil, parpadeando, con la imagen de la botella volando en pedazos y algo rojo salpicando el estandarte de los Scorn. No llegó ni a procesarlo. Antes de poder soltar un «¿pero qué cojones...?», un tipo saltó al escenario con alas desplegadas, se quitó la capucha como si esperase un aplauso y se quedó ahí, quieto, esperando que todos le admiraran la jeta. Siguiéndole otros dos: uno apoyó el pie sobre el cadáver como quien marca territorio y el otro se puso a posar, sí, a posar, con el polvo cayéndole alrededor. Tres payasos presumidos y un muerto en el suelo. La gruta entera empezó a temblar, con pequeñas piedras cayendo del techo y grietas abriéndose por las paredes.

—Pues nada, la reunión se ha jodido —mascullé para mí, metiéndome en la boca el pedazo de zanahoria que me quedaba y masticando, con la nariz dale que dale con aquel tic de conejo.

No hubo tiempo para más. El suelo se abrió de golpe bajo sus pies, tragándose a todos los que estaban allí. Vixen cayó rodando por una pendiente de tierra y piedras, dando vueltas sin saber dónde cojones tenía la cabeza ni los pies. Entre golpes, polvo y gritos ajenos, soltó un «¡Pingaaaaaa!»  sin poder detenerse hasta que terminó chocando contra algo blando. Algo que, para su sorpresa, empezó a gritar debajo de ella.


Cuando por fin paró, tardó un par de segundos en atreverse a abrir los ojos. Lo primero que vio fue un hombro. Lo segundo, una nalga. Lo tercero, una montaña de tíos amontonados debajo de ella. Eran los primos que acompañaban a Taito, todos quejándose y tratando de salir de aquel montón de brazos y piernas. Vi se incorporó como pudo sacudiéndose las orejas, que le zumbaban con un pitido del carajo.

—Perdón, señores, compermisaaa —les dijo a los pobres desgraciados que le habían hecho de colchón—. Se lo agradezco de corazón, en serio. Sois los mejores cojines en los que he caído en mi puta vida. Pero ¡qué peste a dinosaurio achicoplao! ¿O serán imaginaciones mías?

Se dejó resbalar por el montón con cuidado de no pisarle la cara a nadie y miró alrededor. Una caverna enorme, con el techo en forma de cúpula y agujeritos por los que entraba una luz grisácea. El paso por el que habían caído estaba sellado. Perfecto. Encerrados como ratas y sin saber por dónde cojones salir. Al menos seguía respirando.

Los que habían terminado cayendo en aquella caverna empezaban a repartirse por los laterales. Un poco más allá, un tipo empezó a transformarse delante de todos: se le hinchó el cuerpo, se volvió pelú, se le alargó el hocico y, de repente, ahí estaba un chacal del tamaño de un armario, blandiendo un kanabo y preguntando a gritos por sus compañeros. Vixen ladeó la cabeza, entrecerrando los ojos. ¿Un zoan?. Cerca de él, un tipo con cuernos se pegaba de espaldas a la pared, preparado para combatir y mirando a todos como si hubiesen sido ellos quienes le volaron la cabeza al orador. En una de las paredes laterales una gótica se incorporaba y tanteaba el suelo buscando quién sabe qué, mientras que una chica guapísima de pelo azul se acercaba a entregarle una serpiente mientras vigilaba de reojo al resto. Pegado a la pared del sur, un gigante observaba el centro de la caverna con cara de estar calculando a cuántos podía aplastar de un pisotón, y en una esquina, apartado de los demás, un pelirrojo pedía calma a nadie en particular mientras soltaba algo sobre cierto Alex.

Y en medio de todo aquel sainete estaba su capitán. Taito seguía de pie sobre su montaña humana, tan tranquilo como siempre, como si no acabara de caerse por un puto agujero en el suelo. Vixen se acercó esquivando algunas piedras y se quedó al pie de la montaña, lo bastante cerca para hablarle sin gritar, pero sin exponerse demasiado.

—Taito, vaya mierda de emboscada nos tenían preparada —dije, sacándome un moco de tierra de la oreja—. Si me preguntas mi opinión profesional, el de las alas tenía pinta de querer que le hiciésemos una foto. Espero que los demás de la tripu estén bien… ¿Has visto a Casquito,  Magnus o al peliblanco ese que lleva un perro en la cabeza? Entre tanta tierra, les perdí la pista.

Me agaché al pie de la montaña humana con un movimiento lento y felino, arqueando ligeramente la espalda antes de estirar una pierna hacia un lado y luego la otra. Me desperecé con toda la calma del mundo, alzando las caderas y dejando que mis músculos se tensaran bajo la ropa. Mis orejas permanecían erguidas mientras recorría la caverna con la mirada, atenta a cualquier movimiento. A saber si todavía quedaba algún hijo de puta con otra sorpresita preparada.



Bolsillo Táctico
[Imagen: HC5Abkg.png]
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