[EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 2)
#1
Venimos de aquí
 
Los planes de los cazadores se vinieron abajo junto con la cueva debido a la explosión creada. La integridad estructural de la cueva termino por ceder y las microgrietas que se creaban en el suelo de la misma se ensancharon hasta el punto de ser capaces de tragar consigo a un gigante, y vaya si lo hicieron. Todos los presentes fueron engullidos por una red de cavidades interconectadas de tal forma que subdividió a los protagonistas, y los antagonistas, en tres grupos que cayeron dentro del sistema kárstico hasta llegar a tres cavernas similares en dimensiones.
 
Cada una de las cavernas en las que cayeron los presentes mantenían una luz natural, aunque difusa, gracias a numerosos agujeros diminutos que, además de posibilitar la visión dentro de las mismas, cargaban consigo el preciado oxigeno que todos los presentes necesitarían para sobrevivir. Las mismas miden cincuenta metros de diámetro y cincuenta metros de altura en forma de cúpula peraltada dándole una forma alargada a cada una de ellas. El variopinto grupo que cae en esta caverna lo hace, milagrosamente, sin ningún rasguño o herida evidente a pesar de la caída pues la misma no se hizo en línea recta hasta el fondo si no, mas bien, cayeron rondando en un plano lo suficientemente inclinado para descender – el cual se cerró detrás de ellos dado el derrumbe de la cueva principal – hasta acabar en el fondo de la caverna y pegados a la pared de la misma.
 
Junto con ellos cayo uno de los tres cazadores, aunque los mismos no se hayan identificado como tales, quienes descubrieron que la comunicación por Den Den Mushi se había cortado dadas las dimensiones del derrumbe, aunque, para ellos, era algo secundario pues tenían un objetivo claro y un plan que poner en marcha.
 

 
Resumen

Situacion

Tiempo de posteo
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#2
Atributos Personaje


La explosión había debilitado la estructura de la roca. Vamos no me jodas... Yo queria jubilarme aqui- Pensaba Krave cuando todo colapso.
Krave trato de agarrarse a Taito para protegerlo mientras alzaba su escudo, pues en un primer momento aquella fue su reacción. El polvo, ruido y jaleo hizo que todo fuera un caos y Krave cerraba los ojos por instinto por los golpes que se iba dando con las paredes y de vez en cuando notaba cómo chocaba contra algún cuerpo en una caída que parecía no tener fin.
Los ruidos de rocas chocando, gente gritando y el sonido de piedras más pequeñas, maderas y demás cosas hacia imposible distinguir donde se estaba cayendo. -Esto bajo el agua no pasaría- Pensaba Krave.- La gravedad no funciona igual ahí abajo.- Trad unos segundos interminables el cuerpo de Krave paró de zaranderse al fin. El polvo se elevaba en la atmósfera mientras los últimos trozos de roca caían a su nuevo emplazamiento. Krave miro en todas direcciones y no pudo más que distinguir algunos cuerpos diseminados a distintas distancias de el. Por suerte muy cerca de este se encontraba Wheke, en el suelo. Krave se acercó a el aún con el escudo en su mano para comprobar que milagrosamente estaba bien. -¡Menos mal Hermano! ¿Has visto a los demás?Aham- Dijo Krave mientras se ponía a observar con atención el resto de las cosas que pasaban en aquella nueva gruta. Tenía la espalda detrás de el. Esperaba mientras Wheke levantaba nuevamente para ver cómo salir de allí. Krave aún consciente del accidente y que los enemigos podrían haber caído con ellos se dirigió a toda la caverna con toda la potencia de su voz.

¡PIRATAS DEL SOUTH BLUE. COOPEREMOS PARA SALIR DE AQUÍ!

Dicho lo cual Krave aferra fuertemente su escudo mientras observa con atención alrededor suyo.

TRAS EL ESCUDO
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#3
Atributos Personaje


Antes del derrumbe.
La misión de subterfugio se había ido al carajo por completo, muchas de las miradas de los presentes se clavaban en el peliblanco, reconociéndolo como extraño o dudando al menos, aunque eso no lo podía saber, sabía que tanta mirada no era buena señal. - Mierda, que sea lo que tenga que ser - Pensó mirando al escenario, al menos aquel hombre descamisado del escenario podía robarse parte de la atención y eso aprovecharía para intentar escurrir el bulto. Pero para cuando quiso darse cuenta tenía otra figura encima, al menos esta vez no era por la espalda ni literalmente encima. Una mujer con casco y uniforme incluido se le presentaría a sus ojos. - ¿Cómo que niño perro, cabeza tazón? ¡Claro, si soy! Soy el... - Aprovechó la pausa para hablar, pero sin dejarlo terminar, no porque no pudiese gritar más si no porque ya se había inventado el nombre y hasta lo había agarrado de la mano.


- ¿Mar-Marcos? ¿Qué.. - Pensó un momento. - Marcos no, Maaaarco, Maaaarco - Carraspeó. Fue entonces cuando tiró de su brazo con una fuerza que había pasado desapercibida a sus ojos. - Vaya puta fuerza tiene la cabeza tazón - Mentó mientras era arrastrado hasta la primera fila del grupo, cerca de donde el pelirrojo comenzaría a vociferar, cuestionando a aquel borracho del escenario. Por lo que la atención del callejero volvió al escenario, sintiendo intermitentemente el agarre de Centella sobre su muñeca. - ¿Qué coño le pasa a esta pava? - Tiró de su muñeca en vano, no pudo superar aquel agarre. - Tch - Chasqueó la lengua. Sin comerlo ni beberlo se había metido en el ojo de un huracán gitano, hay que joderse.

Mucha de la gente no tenía mucha fe las palabras de aquel viejo moreno, algunos pensaban en la misma posibilidad que tenía el peliblanco en mente, la de ser usados, y otros tantos parecían apoyar la idea. Aunque apoyado o no, aquello sería indiferente porque segundos después....

PAM, YA ESTÁ AQUÍ LA GUERRA

Un sonoro estallido en conjunto con una columna negra de humo que provenía de su cabeza se robaría toda la atención y la vida de Erastus. - A tomar por culo. Eran siete para ocho, pero me da que se queda en siete - Masticó entre dientes sorprendido por lo que acababa de pasar. Acababa de reventarle la cabeza delante de todo su público, nada menos. Fue entonces cuando empezaron a aparecer figuras sobre el escenario, primero uno, luego otro y terminó por aparecer el último. - ¿Y estos? ¿Nuestro turno? ¿Qué son del puto gobierno? Perros sarnosos - Aquella posibilidad comenzaba a hincharle la vena del cuello. - ¡Venir! ¡Venir a por mi con la cara destapada! - Porque Centella lo estaba sujetando, porque si no quien sabe. Al final si que ladraba como un niño perro.


El derrumbe.

Temblores, el crujir de la roca, pequeños trozos de piedra y polvo que caían del techo sobre sus cabezas, no necesitaba ser geólogo para darse cuenta que se les iba a venir el techo encima en cualquier momento. Iban a ser sepultados bajo el peso de la ley, la de la física. Había que salir corriendo, pero nada pudo hacer en cuanto sintió como sus pies eran engullidos por una enorme grieta. Ya no sentía el agarre de Centella sobre su brazo, la había perdido. A todos de hecho, tan solo pudo ver grandes trozos de roca y polvo según iba cayendo y deslizándose por los suelo, techos y paredes de piedra. - ¡Mierda! - Intentó frenar su velocidad con el cuerpo para controlar el descenso, pero una vez más no pudo hacer nada.

Para cuando quiso darse cuenta salió despedido desde aquellos extraños túneles como toboganes, terminando por hacer la croqueta sobre el suelo cerca de dos de la banda del patio, uno era azul y otro naranja, dos caras de pescado, bastante reseñables por sus características físicas. Se levantó rápido y los vio, aquellos dos estaban medianamente cerca y Kai de ellos, a un metro a su izquierda en diagonal, lo separaban unos tres  metros de la pared. - ¡Espabilad empanaos! ¡Estos perritos del gobierno han venido a ladrarnos! ¡Venga, arriba! - Le dijo a todos. En su imaginación eran agentes al menos, una conclusión orientada quizás por el discurso de Erastus.

Con su diestra levantó la parte del cuello de su chaqueta y la levantó para meter boca y nariz dentro, al soltarla la tela descansaría sobre el puente de su nariz y rápidamente llevó la mano al lado izquierdo sobre su pecho, apretándolo en un instante, para luego levantar los brazos por delante de él, en una extraña guardia de boxeo. - Voy a full dopamine perros - Su voz retumbó más de lo normal mientras masticaba bajo la tela, con sus ojos escaneaban la cueva buscando al intruso de la escena. 
Contenido Oculto



cositas V2
Leyenda de una Leyenda
- Narro -
- Hablo -
- Pienso - 
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja - 
- *FWRA* Pedo Pesado - 
[Imagen: firmakaisdfsdf.gif]
Abreme
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#4
Atributos Personaje


No se si aquel viejo que habia estado intentando reclutarnos hace unos momentos se habia pasado con la bebida que tenia encima o que narices acababa de pasar, pero su cabeza estallo como cuando mezclas materiales para un ungüento o una tinta nueva y hacen una reaccion quimica inesperada. Desaparecio por completo dejando todo el techo lleno de los restos de lo que tuviera ahi dentro, aunque a decir verdad, no parecia que hubiese nadie sano tripulando esa cabeza. Momentos despues aparecieron tres siluetas en el escenario que a decir verdad desde la distancia que estabamos costaban terminar de reconocer, aunque se podian observar una silueta con tez oscura como los dos que ya estaban dentro cuando entramos y otros dos vestidos de unas maneras bastante peculiares.

Esa explosion no tardo en tener consecuencias, porque de repente todo se empezo a venir abajo y unas grietas en el suelo nos hicieron caer, y aunque intentase por todos mis medios con mis brazos tentaculares agarrarme, habia demasiado polvo y era mucho el peso que estaba soportando encima como para poder aguantar y cedi junto con las rocas y las personas que estabamos cayendo, rodando por el tunel que se habia creado.

—¿Pero esta cueva esta hecha con papel cebolla o que cojones esta pasando PURU?— pense para mi mismo—. El gigante gordinflon hizo temblar la cueva, el viejo derrumbo una pared y ahora estos morenos rompen la cueva completa.

No se cuanto tiempo paso, cuantas vueltas di, cuantos metros baje, ni cuantas veces rebote entre esas paredes; me di cuenta de que por fin habia parado cuando mi cabeza empezo a asentarse un poco y cuando, al abrir los ojos, la espesa polvareda empezo a disiparse un poco. ¿Habia caido alguien mas conmigo o estaba perdido yo solo en ese agujero? Fue entonces cuando escuche la distinguida voz de mi hermano Krave decirme:

—¡Menos mal hermano!¿Has visto a los demas? Aham.

Levante la mirada, y aunque aun me costaba enfocar por lo confuso que estaba, ahi estaba mi hermano gyojin cediendome su gran mano para ayudarme a levantarme y con la otra en ese escudo que siempre llevaba encima.

[Imagen: QihjoIF.png]

—¡Gracias al mar choom! Me alegra saber que estas en buen estado BURUBURUBURUBURU— dije riendome mientras agarraba su mano para levantarme—. ¿Sabes donde estamos?

Me levante para poder alzar la mirada y observar a mi alrededor cuando me di cuenta de que de nuestro grupo solo estabamos nosotros dos y que habia mas personas de otros grupos que habian caido junto a nosotros. Entre ellos el chico de pelo blanco y la mascara en la cabeza que parecia haber adoptado antes nuestra amiga Centella quien parecia no estar muy contento con la situacion ya que nos gritaba que nos levantasemos y que esto era culpa del gobierno. ¿Esas personas de antes eran del gobierno?¿Por eso habian acabado con la vida de aquel anciano?

Me coloque junto a Krave, me volvi a apretar las rodilleras y me prepare para lo que se pudiese venir ahora, tenia la sensacion de que esto no habia acabado y que quiza algo grande estaria por llegar.

—Tu tenme el frente hermano, mis tentaculos y yo te cubrimos el resto de puntos ciegos PURU. — dije a Krave adoptando una posicion defensiva con mi brazos para cubrir cualquier espacio que pudiese quedar libre.

Whakawai Riri
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#5
Atributos Personaje


Claramente ese tipo no tenía madera de líder, ni de pirata temerario. No respondió a sus preguntas, solo pudo escucharse el eco lejano de los quejidos de alguien más, una voz que al menos sonaba muy similar a la de ese pelirrojo que no había querido ingresar a la cueva. “¿Y de qué servía quedarse fuera si igual iba a escuchar todo y quejarse?”. Quien sabe, pero por ahora tenían otras cosas de las que preocuparse, pues de un momento a otro el “Diente de Oro” terminó sin dientes, y sin cabeza, ya de paso.

Por suerte aún estaba medio escondida detrás de Mika, por lo que los restos del cadáver no la alcanzaron ni un poco, pero aún así era algo preocupante. - Bien, hora de… -. Irse, pues eso debían hacer, pero hicieron su aparición otros necesitados de atención, clamando que ya era turno del resto. - A la mierda, no tenemos porqué… -. Intentó calmar a los revoltosos, queriendo hacer entrar en razón a Mika antes de que se lanzara al combate, pero el lugar tembló antes de que ella pudiera siquiera terminar su frase.

Sus ojos se movieron rápido, vio las grietas crearse en las paredes, asumió que nadie estaría seguro en el suelo, pelear en terreno inestable tampoco es ventajoso. Su vista siguió su camino, encontrándose con su gran amigo Road, hacia quien se lanzó sin pensarlo dos veces.

Intentó aferrarse a la pierna del lunarian que ya se encontraba volando, no pesaba tanto como para suponerle un problema y él podría moverla a un punto más estratégico con esa velocidad, o al menos ese fue su plan, pues rápidamente notó como ambos caían de igual manera y todo se volvía más oscuro de lo que debería.

- ¡No! ¡Vuela pajarito! -

Se dio unos golpes contra la roca, la misma que funcionó como tobogán para dejarlos a todos en otra caverna subterránea y no aplastados como un pancake en la piedra a sus pies. En cuanto su cuerpo se detuvo, comenzó a levantarse, sin dejar de quejarse en el proceso. - Pensé que podrías salvarme de una caída, pero, dime… -. Se giró encontrándose con su compañero de tripulación justo a su lado. - ¿Acaso te olvidaste de como volar? -. No sonó a crítica, ni tuvo el tono ácido que tenían sus burlas, pues si Road cayó había sido por algo.

Mientras se sacaba la tierra y el polvo de la ropa, asegurándose también de que su anillo y su pulsera seguían en su sitio, otro de los afectados comenzó a hablar, a gritar más bien, pidiendo la cooperación de todos para lograr salir de ahí. Ella no le respondió, pese a que otro de los afectados si parecía querer comenzar a pelear, simplemente se dedicó a revisar el lugar y escanear cuantos habían caído junto a ellos. 8 personas al parecer, y una de ellas era ese gordo al que Road supuestamente había robado algo. Estaba también una de las chicas de las cuales había oído una conversación sospechosa al llegar, pero si terminaron en esa situación supuso que no tenían mucho que ver.


Aún así, había una persona más en ese lugar, uno de los que se encargaron de realizar un espectáculo ahí arriba. Su mano fue hacia su espalda, en donde tomó la empuñadura del bate rojo que cargaba y lo “desenvainó”. - Road, te toca mostrar tu fuerza -.

Él era el único que tenía su confianza en ese lugar, y no era para nada débil, por lo que era momento de demostrar porque merecía un wanted mayor al de ella.

El camino que los había traído se derrumbó, ahora estaban atrapados en ese lugar con uno de los extraños que aseguraron que les tocaba sufrir el mismo destino que el viejo ese. ¿8 contra 1? No podía confiar lo suficiente en el resto de insensatos que terminaron en ese lugar, por ahora solo podía asegurar la cooperación, y buen trabajo, de su compañero y su mascota. Si la lluvia de afuera continuaba con tanta fuerza como antes, el agua podría comenzar a abrirse paso hasta llegar a la cueva inicial, y rápidamente encontrar camino hacia las zonas inferiores, donde suponía que estaban debido a la caída. Debían encontrar la forma de salir de ese lugar, encontrarse con sus amigos y hacerlo rápido.

Sin más que hacer, mantuvo su vista en su oponente y su mano zurda agarrando firmemente su arma predilecta. Esto no iba a tener una salida fácil, ¿verdad?


Intuición
[Imagen: 1smYL6U.png]

* - Dialogo Pucca - *
* "Pensamiento Pucca" *
* - Dialogo Shiroi - *
* "Pensamiento Shiroi" *
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#6
Atributos Personaje


Las palabras de Jesse fueron tan solo un murmullo que intentaba sacarme de aquel acontecimiento, mi atención absoluta estaba puesta en aquel hombre que seguía marcando la pauta de un discurso lleno de estupideces, cuando el pelirrojo intento moverme de aquel punto en donde nos encontrabamos, mi mano lo sujetó con fuerza para no movernos de ese sitio. Desde ese punto…todo se fue al carajo. En menos de unos minutos la cabeza de aquel sujeto explotó como si nada, el cuerpo de Berachiah se desplomó como si nada sobre la tarima haciendo crujir los tablones, sorprendida por aquel acto de brutalidad, de pronto sentí mi corazón latir de manera frenética, ¿acaso estaba asustada?.

A partir de ese punto, la situación comenzó a cambiar de manera irreal, tres sujetos aparecieron con aura de campeones, sus palabras parecían querer provocar temor en los presentes, ¿Que carajo estaba pasando? ¿Quienes eran estos sujetos? ¿Traición?, varias preguntas cruzaban mi mente, por más que analizaba la situación no podía llegar a una conclusión como tal, simplemente era una espectadora más, sin darme cuenta solté la mano de Jesse en el momento que todo comenzó a desmoronarse, en mi mente solo venían las silueta de mi división quien seguramente cayeron en este derrumbe —¡¡ALEX!!--- Grité con todas mis fuerzas, era el unico que podia proteger a los demas...pero seguramente no me escuchó.

El tiempo transcurrió y todo comenzó a tornarse oscuro. No comprendía qué estaba pasando...mi cuerpo descendía sin un destino, precipitándose hacia un lugar que mis ojos eran incapaces de distinguir por el momento. ¿Era el final? ¿Hasta aquí llegaría mi camino? Aquellas preguntas resonaban en mi cabeza mientras el viento golpeaba mi rostro. Podía escuchar claramente los gritos de quienes, al igual que yo, habían sido arrastrados por aquella catástrofe. Los escombros chocaban violentamente contra una superficie dura, mientras la tierra se desprendía de los muros y caía junto a nosotros. El eco de aquel vacío parecía dar la bienvenida a todo aquello que caía en sus profundidades.

Intenté aferrarme a algo, cualquier cosa que pudiera detener mi descenso, pero mis manos solo encontraron aire. Entonces, en aquel preciso instante, mi cuerpo impactó de manera abrupta contra el suelo, provocando que un dolor punzante recorrió cada rincón de mi anatomía. Durante unos segundos, todo quedó en silencio.

Arrhhggg…— Un quejido salió de mis labios, mis sentidos asimilaba las palabras de otras personas, gritos, quejidos, palabras de odio hacia el gobierno, ciertamente no teníamos nada que ver en esto…o…¿si?, no tenía conocimiento de un altercado como este, pero de lo que sí estaba de acuerdo…era que todos debíamos trabajar juntos para salir de este miserable lugar. Cuando me senté sobre la superficie comencé a mirar a mi alrededor, los presentes los reconocían por el periodico, especialmente a los Gyojines quienes estaban junto al pelirrojo del cuervo, a ellos los recordaba perfectamente.

Me encontraba a unos seis metros del lado oeste de aquellas personas quienes al igual que yo...se encontraban asimilando la nueva situación, me levanté del suelo asegurandome de traer mi sobmrilla conmigo, sacudiendo la tierra que se había adherido a mi piel, atenta y analizando el lugar donde nos encontrábamos, ¿Como carajo íbamos a salir de este sitio lúgubre?, frunciendo levemente el ceño mientras comprendía absolutamente nada, mi sangre comenzaba a hervir por la ¿ira?, no, quizás por la supervivencia, simplemente me quede en ese punto quieta…concentrandome en mi siguiente movimiento, esperando expectante algo…o alguien.

Tira de la tanga
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: GabriellaThompson.gif]
Madre mía... Tremendo buyate... By: Kisuke Kageyama
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#7
Atributos Personaje


Cuando uno de los otros aspirantes a maleante que se había acercado por la convocatoria interrumpió a Pucca, algo en la sangre del lunarian hirvió listo para aplaudir en respuesta y con ello lo que conlleva dicho aplauso. Puchero por su parte vio el rostro de Road, posando ambas patas alrededor del cuello del Lunarian para intentar zarandear el mismo de forma que éste se calmase. Pero la situación no se terminaba ahí, el intercambio verbal entre todos los presentes parecía tener un final abrupto cuando el sujeto que allí los había convocado pareció irse a dormir en mitad de la conversación con una explosión de por medio. Road era médico, sabía que eso podía deberse a intoxicación alimenticia… ¿No?

No era relevante en ese momento, pues antes de poder dilucidar quién, qué, cómo, y por qué el hombre sufrió una explosión tras tomar esa potente bebida, y si bien la mayoría podría haber reparado en la presencia de los tres que se hicieron presentes de los recovecos más recónditos que la cueva les podría ofrecer para ocultarse, no era el caso de Road quien estaba más absorto en fijarse con un vistazo rápido que todos sus amigos estuviesen en su lugar, sanos y salvos, sin explosiones de por medio.

— ¡Mantenganse cerca, che!

Exclamó el zorzal de Samba, pero de pronto no fue lo suficientemente rápido. Debido a su falta de reflejos o su distracción para asegurar que todos sus amigos estuviesen bien no notó como la cueva los tragó. Ahora bien, Road era un ser intrínsecamente volador, pasaba el 80% de su tiempo volando y de hecho estaba volando en el preciso momento en que la cueva se comenzó a derrumbar engullendo hacia las profundidades de su suelo basáltico… pero no todo podía ser tan simple para el morenazo galleta galleta. Cuando la caída comenzó sintió a Pucca aferrándose de su pierna, lo que cambiaba su eje de gravedad, así como la fuerza que necesitaba para volar y eso conllevo…

[Imagen: lLhAJ7P.jpeg]

— ¡Feita de mierda pesas mucho! ¡No podré estabilizar así!

No obstante intentó mantener la calma, si aleteaba con más fuerza y era consciente de su eje de gravedad en todo momento quizás podría poder llevar a Pucca a la superficie antes de terminar de caer, pero claro, solo si era consciente de su eje de gravedad. Sintió un grito cerca de su oído derecho, un grito asustado, un chillido.

— ¡Uh uh ah aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!

Sí, Puchero estaba aterrado aferrando sus patas del punto de agarre mas cercano contra la caída libre que estaba sintiendo: La cara de Road.

[Imagen: uduwl55.jpeg]

— ¡NOS CAEMOS PUCHEROOoooooooooo…!

Lo siguiente que sintió fue su culo impactando contra el suelo unos segundos después, se sintió eterno, su estómago estaba revuelto y pese a que le costara admitirlo el orto le dolía. Pero parecía haber acolchonado la caída lo más posible, entonces se fijó con ambas manos si su amigo peludo estaba bien, y ya parecía estarse divirtiendo antes de bajarse del hombre de su amigo para comenzar a pegar brincos con vueltas hacia atrás, monkeflips.

Pucca se dirigió a él casi que burlándose, pero al menos el Lunarian estaba aliviado de ver que su amiga estaba sana y salva. Su mirada se dirigió hacia todos lados buscando a sus amigos, vio alguna que otra cara pese a la mala iluminación y el aturdimiento pero no fue sino hasta que Pucca le dijo que le tocaría mostrar su fuerza que la mirada del lunarian cambió frunciendo su ceño. Puchero entendió el cambio de postura de su amigo alejándose un metro hacia atrás bien contra la pared, de la posición donde habían caído, hacia el sur para esconderse debajo de unos trozos de estalagmita caídos y estalactita quebrados, y algún recoveco en una cueva de forma que no estorbara en el combate.

¿Por qué decían que había que pelear? ¿Contra quién o qué? ¿De verdad debían cooperar para salir de ahí? Quizás entre ellos, pero él volaba. No sabía qué pasaba, pero preparó sus palmas dispuesto a darle con ganas al primero que se les quisiese hacer el picante. Todos podían ser un objetivo en ese momento desde su perspectiva, miró a Pucca quien estaba a media ala de distancia aproximadamente a la izquierda, o el alcance de un brazo y asintió listo devolviendo su atención hacia cualquier detalle que le llamase la atención de los presentes.


¡Dame unas palmas!
[Imagen: A0pepkq.png]

[Imagen: UkCA4h0.jpeg]
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#8
Atributos Personaje

39 de otoño, año 18
Isla Kutsukku
Por la mañana



♔


— ¡AUNQUE SEA UN ÁNGEL, NO SE VOLAAAAAAAAAAAAAAAAR!

[Imagen: Proyecto-nuevo-18.png]

....

BOOOOOM. CULAZO.

¡Menuda hostia! ¡Que jodido susto, y más para su pequeño cuerpecito!

Ese maldito aterrizaje había sido mucho menos elegante de lo que Seraphim habría querido admitir. Sí, ella estaba preocupada por verse bonita incluso con magulladuras o teniendo una mala caída antes que el dolor. Las que son divas, lo son en cualquier momento.
En ese momento ella permaneció pegada a la pared, inmóvil, con sus ojos abiertos observando todo mientras intentaba convencer a su cuerpo de que aquello realmente había terminado. En lo único que pudo pensar para sí misma para calmarse es en que esto les dará estatus como marines, así que…

¡Aguanta, Seraphim! ¡Estás delante de la capitana y debes de lucirte!

Seraphim, temblorosa, aferró los dedos a su ropa mientras soltaba un pequeño suspiro antes de incorporarse con una fingida dignidad que creía tener; aunque ya te digo yo que de eso no le quedaba mucho. Estaba al lado de Kagura, intentando no despegarse de su lado en cuanto la vio como hizo cuando estaba con Nyssa. Ah, hablando de ella, ¿qué habrá sido de ella? Bueno, siendo ella seguro que estaba bien; o eso quería creer. Y ahora volviendo a la capitana…

—Esto… esto ha sido completamente innecesario… —Murmura para ella misma sacudiéndose apresuradamente el polvo de encima mientras miraba alrededor.

Lo peor de todo es que no estaban solas. Habían demasiados piratas peligrosos allí entre ellas, como una pelirroja llamativa de cabello corto; un sujeto de piel azul; un extraño hombre pulpo de color anaranjado y un muchacho de cabello blanco que estaban teniendo también su momento de saber como proceder después de lo que acababa de pasar. Seraphim los observó durante unos segundos antes de apartar la mirada hacia la espalda de Kagura, quien estaba en todo momento frente de ella. No le interesaba quiénes fueran mientras esos piratas, mientras no decidieran acercarse demasiado o descubrir la verdad.
Su atención terminó desplazándose hacia Kagura otra vez. La vio concentrada, ya de pie y tratando de comprender la situación, y por mucho que Seraphim no sintiera precisamente simpatía por su capitana… aquella expresión seria consiguió hacer que dejara de quejarse por un momento. Se acercó con cautela por detrás manteniéndose a una distancia prudente y, bajando ligeramente la voz para que los demás no pudieran escuchar demasiado, dijo:

—Capitana, ¿q-qué hacemos ahora? Y-Yo puedo apoyarte desde atrás, p-pero… ¿no crees que esto nos supera…? —Comentó, ladeando ligeramente la cabeza mientras sus ojos recorrían de nuevo la enorme caverna donde se encontraban todos.— Tenemos que volver con los demás… —Una pequeña pausa muy seria (raro para Sera) antes de dedicarle una mirada nerviosa hacia el techo; como si esperase que volviera a venirse abajo.

Finalmente se colocó mucho más cerca de Kagura, aunque sin llegar a pegarse demasiado a ella, intentando aparentar que simplemente había elegido aquella posición por estrategia. ¿Ella cagada de miedo y con dolor por todo su cuerpo? ¡Para nada! O al menos eso tenía que fingir porque ella ERA la elegida de los marines. Bueno, ahora eso no podía decirlo, pero se entiende la situación, ¿no?
Además, ella se sentía mucho más segura estando junto a alguien que pudiera defenderla; normalmente ese es Jesse, pero ahora le había tocado Kagura… que bien: más presión.

Su mirada recorrió una última vez a los desconocidos, deteniéndose apenas un instante en cada uno antes de regresar hacia su capitana, y le murmuró:

—No estamos solas. Y tampoco sabemos quién de todos ellos puede ser un problema…


Una diva es valiente poderosaaaa~
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[Imagen: rVchtSO.png]

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Hablo ❥ Narro ❥ Pienso
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#9
Atributos Personaje


El suelo de la cueva se partió como un alfajor viejo y me fui de jeta por un tobogán de piedra empinado y resbaladizo. Bajé a los golpes, chillando como un chancho en matadero, con mis brazos y piernas revoleándose para cualquier lado, mientras mi panza golpeaba contra los laterales del túnel angosto haciendo el sonido de un tambor y levantando una polvareda que casi me ahoga La bajada parecía no terminar nunca, hasta que el caño de roca me escupió hacia el vacío.

[Imagen: imagen-2026-10-29-095418469.png]

Aterricé de lleno contra el fondo de la caverna. Quedé clavado a un metro exacto detrás de Kai, encajado a presión entre su espalda y el paredón rocoso, empujándole un poco las piernas con el rebote de mis rollos. Terminé en el suelo. con la pera y la papada contra el piso de grava húmeda, y las dos patitas ridículas y mi culo apuntando derecho hacia el techo, dejando la zunga a relucir.

Bufé sacándome la tierra de la boca, pegué un empujón de cadera y me puse de pie al instante, casi ni parecía que estaba obeso. Me acomodé los anteojitos de sol y recorrí la cueva con la vista. Era una cúpula enorme en forma de domo alargado, de unos cincuenta metros de diámetro por cincuenta de altura. Una luz natural pálida y difusa se colaba por cientos de agujeritos diminutos en el techo, los mismos que metían un chiflete constante de oxígeno fresco. Miré hacia atrás: el plano inclinado por el que rodamos había quedado totalmente taponado por toneladas de rocas partidas. Estábamos encerrados.

—Fuaaaaa mono.... ¿Esto lo cause yo cuando me caí? Tengo que bajar un par de kilos me parece cheee....—

Pero de golpe se me cruzaron dos siluetas entre la penumbra: La pelirroja en bikini y la ángel con el ombligo al aire. Se me cayó la baba al piso y metí semejante chiflido agudo de viejo verde que casi hago vibrar las estalactitas otra vez.

—Mi amor.... ojala ser baldosa.... fuaaaaa....—

Concéntrate Beto, estas en una situación muy peligrosa, gordo pajero. 

Sacudí la pelada para sacar los pensamientos verdes de mi mente y me puse a analizar los alrededores con atención. Las paredes eran de roca caliza húmeda, el suelo era plano, cubierto de piedras sueltas y sedimentos minerales, quizá y solo quizá, si encontraba una fuente de azufre o carbón fósil entre los escombros, este bocho te sintetizaba un explosivo casero para reventar una salida en cuestión de minutos.

Puto el q lo lea
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#10
Ni un derrumbe consigue despeinarme, porque la belleza cuesta y la mía estaba fijada con los mejores productos para casos tan extremos como este.
 
Rodé por aquel tobogán de roca durante lo que se sintió como una eternidad mientras iba golpeando con mis hombros cincelados cada saliente del túnel hasta que el plano inclinado me escupió al fondo de la caverna a diez metros de la pared norte de la cueva. Me incorporé sacudiéndome mis preciados muslos con dos palmadas elegantes, y lo primero que hice fue sacar el Den Den Mushi del cinturón y darle dos golpecitos en la concha para preguntar por mis polvorinchines. El caracol se quedó con los ojos entrecerrados y mudo, sin una sola señal de mi Polvo Nocturno ni de mi Polvo Mañanero; tantas toneladas de roca encima habían cortado la línea por completo. Lo guardé sin darle más vueltas: el plan seguía en pie y yo sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Hasta entonces no me revisé las uñas, intactas gracias a los dioses que me esculpieron… una emergencia evitada gracias al cielo porque antes muerta que sencilla. Ya con la tranquilidad de conocer mis uñas en perfecto estado y mi preciosa melena rosa sin una hebra de pelo fuera de su sitio, recorrí con la mirada aquella cúpula alargada de unos cincuenta metros, iluminada apenas por los cientos de agujeritos del techo, y frente a mí, a casi cuarenta metros de distancia, conté a ocho figuras que se incorporaban en la pared sur.
 
Empecé a concentrarme en mi poder interior mientras que, de izquierda a derecha, de este a oeste, los fui repasando sin prisa. En el extremo izquierdo, una pelirroja con un bate rojo en la zurda ya me había encontrado y me clavaba los ojos sin ningún disimulo; un metro a su derecha, un moreno de alas negras y pelo blanco recuperaba el aliento. Unos cuatro metros más allá, un nene peliblanco de ropa holgada mantenía los puños en una guardia de boxeo tan chueca que me dolió verla incluso desde esa distancia. Detrás de él, ocupando todo el hueco hasta la pared con su descomunal tamaño, había un pelirrojo en tanga floral que no le quedaba nada mal al osito aquel. A su lado, un grandulón de piel azul ópalo de cinco metros se aferraba a un escudo, y a su espalda un tipo naranja de cabeza alargada, cubierto de tatuajes, le guardaba los flancos con sus ocho brazos. En el extremo derecho, unos seis metros más allá, una muchacha de cabello bermellón en ropa interior apretaba una sombrilla morada, y un metro detrás de ella una cosita de coletas celeste hacía lo posible por parecer valiente.

Mi memoria nunca olvida una cara, ni las de quienes se rieron de mí, ni las que se vuelven famosas por salir impresas en papel con un precio debajo de sus cabezas. Entre aquellos ocho reconocí cuatro carteles tan recientes como pan recién horneado: el grandulón del escudo era Krave, la pelirroja del bate Pucca, el moreno alado Road y el mocoso de la guardia chueca Kai. Llevé la mano izquierda a la cintura, eché el hombro derecho hacia atrás para que la luz difusa resbalara por cada fibra de mi pectoral y solté una carcajada contra la cúpula, que me la devolvió multiplicada – “¡Fififi!” – después eché a andar hacia ellos hasta reducir la distancia quedando a 18 metros al frente en línea recta de Krave, cruzando la caverna en línea recta con un pie justo delante del otro y la cadera marcando el compás, convirtiendo aquel suelo de grava húmeda en una pasarela – “¡Pero miren nada más qué grupito tan variopinto nos ha juntado el destino! Una delicia, aunque les falta aura, guapetones.” – les dije mientras abría los brazos hacia ellos con las palmas hacia arriba y empecé a subirlas y bajarlas alternadamente, sopesando el aire con la barbilla en alto, en mi ‘60-70’ más perfecto cuando me di cuenta de que diminutas y tornasoladas nubecitas blancas habían cubiert todo el suelo en un radio de cuarenta metros desde mi posición.

“¡Ay, pero qué cosa más guapa! Una cueva de nubes.” – me llevé la mano al pecho, con los ojos bien abiertos y las cejas arqueadas en mi mejor cara de sorpresa – “Seguro la cueva reconoció mi aura y quiere resonar con la misma.” – bajé las manos y crucé los brazos bajo mis tersas axilas, con la barbilla baja y los labios fruncidos en mi ‘duckface’ más letal – “Parece que estamos encerrados, el techo ya se cayó una vez y no tengo ninguna intención de morir como un insecto y menos con esta ropa puesta, que es de diseñador. No me molestaría colaborar con ustedes… a menos, claro, que alguno de ustedes sea marine” – recorrí a los ocho con la mirada, uno por uno, de izquierda a derecha – “Así que se los pregunto a todos ¿alguno de ustedes es marine?”
 

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