Hace 56 minutos
Un esfuerzo para el que no está acostumbrado, y un hombre que aún con las dificultades que para él debe suponer, hace lo posible para no sucumbir frente a lo que parecía una tarea imposible. Kael es un hombre extremadamente entregado en el refugio de sus pensamientos; saber que para ser aún mejor debe abstraerse y alejarse de ellos es como pedirle que deje de respirar cuando se está ahogando bajo el mar. Por más que intente contener la respiración, por mucho que se esfuerce en intentar que su cuerpo no tragase agua cuando busca oxígeno, finalmente, terminaría viéndose obligado a hacerlo.
Y precisamente por ese pensamiento, nació una nueva idea.
Una que sin embargo, Stroud le extrajo de la mente en el momento en que le dió un capirotazo.
Concéntrese, soldado.
Aquel golpe había borrado la idea de su mente, una que estaba convencido que le serviría para aquel momento tan específico. Algo sencillo, fácil de recordar, pero desvanecido entre los dedos de su mente por, irónicamente, verse como alguien perdido en sus pensamientos.
—Lo siento, Comandante.—¿Qué otra respuesta podría llegar a dar? Él era su superior, y tenía que agachar la cabeza y asentir si ellos decían que lo estaba haciendo de manera equívoca.
Ya no podía abstraerse tan fácilmente. Ante un momento como aquel, su cuerpo estaba entrenado para mantenerse alerta y prestar atención a todo, incluso cuando su sentido de la vista no acompañaba a lo que estaba tratando de hacer. Volvió a comenzar a escuchar los pasos de su comandante por la cubierta, el sonido de la lluvia y el tacto de las gotas cayendo sobre toda su ropa y su cabello, el frío comenzando a afectar a su cuerpo sin aún obligarle a temblar, y su único "consuelo", es que el joven Nanashi decidió, una vez más, volver a darle una instrucción/consejo para que intentase conseguir su objetivo de una mejor forma.
"No tengo ningún sentido. Sólo puedo reconocer las voluntades de quiénes están allí presentes".
¿Cómo se hace presente la voluntad? ¿Cómo se define el color de las auras por un sentido que no es el de la vista? ¿Acaso un ciego podría distinguir colores gracias al poder del Kenbunshoku Haki?
Maldición, se estaba distrayendo de nuevo.
Tenía que seguir intentándolo. Su postura se formó distinta, recobrando un estilo de pelea que hacía años no tomaba en cuenta, practicando la meditación que usaba para hacer frente a su contrincante cuando, en aquellos tiempos, les hicieron utilizar espadas de madera tanto a él como a su amigo de la infancia para mejorar con su estilo de pelea.
Uno que había abandonado muchos años atrás.
—La voluntad...es como notar que algo está ahí, aunque ningún otro sentido te lo diga, pero uno sabe que está ahí.—Expresó para sí mismo, tratando de entender sus propias ideas, y cómo, de entre todas ellas...quizás nacería la respuesta que buscaba para entender el Kenbun.
Pero aún estaba lejos de terminar de entender como debía hacerse correctamente.
Y precisamente por ese pensamiento, nació una nueva idea.
Una que sin embargo, Stroud le extrajo de la mente en el momento en que le dió un capirotazo.
Concéntrese, soldado.
Aquel golpe había borrado la idea de su mente, una que estaba convencido que le serviría para aquel momento tan específico. Algo sencillo, fácil de recordar, pero desvanecido entre los dedos de su mente por, irónicamente, verse como alguien perdido en sus pensamientos.
—Lo siento, Comandante.—¿Qué otra respuesta podría llegar a dar? Él era su superior, y tenía que agachar la cabeza y asentir si ellos decían que lo estaba haciendo de manera equívoca.
Ya no podía abstraerse tan fácilmente. Ante un momento como aquel, su cuerpo estaba entrenado para mantenerse alerta y prestar atención a todo, incluso cuando su sentido de la vista no acompañaba a lo que estaba tratando de hacer. Volvió a comenzar a escuchar los pasos de su comandante por la cubierta, el sonido de la lluvia y el tacto de las gotas cayendo sobre toda su ropa y su cabello, el frío comenzando a afectar a su cuerpo sin aún obligarle a temblar, y su único "consuelo", es que el joven Nanashi decidió, una vez más, volver a darle una instrucción/consejo para que intentase conseguir su objetivo de una mejor forma.
"No tengo ningún sentido. Sólo puedo reconocer las voluntades de quiénes están allí presentes".
¿Cómo se hace presente la voluntad? ¿Cómo se define el color de las auras por un sentido que no es el de la vista? ¿Acaso un ciego podría distinguir colores gracias al poder del Kenbunshoku Haki?
Maldición, se estaba distrayendo de nuevo.
Tenía que seguir intentándolo. Su postura se formó distinta, recobrando un estilo de pelea que hacía años no tomaba en cuenta, practicando la meditación que usaba para hacer frente a su contrincante cuando, en aquellos tiempos, les hicieron utilizar espadas de madera tanto a él como a su amigo de la infancia para mejorar con su estilo de pelea.
Uno que había abandonado muchos años atrás.
—La voluntad...es como notar que algo está ahí, aunque ningún otro sentido te lo diga, pero uno sabe que está ahí.—Expresó para sí mismo, tratando de entender sus propias ideas, y cómo, de entre todas ellas...quizás nacería la respuesta que buscaba para entender el Kenbun.
Pero aún estaba lejos de terminar de entender como debía hacerse correctamente.
Muy, muy lejos...
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