[EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 1)
#11
Atributos Personaje


Pensaba aniquilar junto a Legend y Finale a todos esos sucios criminales que se aglomeraban en esta cueva, deleitándome en la de delicias ricas en azúcar que podría ingerir durante años con la de pastizal que ganaríamos a costa de entregar sus cabezas. Y es que eso sí que era un verdadero 2x1, nos librábamos de la inmundicia de este mundo y encima podría suplir mi vicio por un buen tiempo prolongado. Formar parte del gremio Crusaders era un verdadero chollo. Pero no todo podía salir tan bien pues, el suelo que yacía bajo nuestros pies, comenzó a desmoronarse de forma repentina, deshaciendo mi poder por el momento. - ¿En serio? - pregunté al aire, para que mis ojos de sangre se posaran sobre los de Legend. Fruncí ligeramente el ceño. - Esta vez te has pasado dos pueblos con la dosis, mondongo. - le recriminé, realizando una extravagante pose que consistía en ladear mi tronco superior hacia mi derecha, mientras tapaba parte de mi cara con mi diestra. En ese momento, fue que el suelo empezó a ceder ante la fuerza de la explosión y la propia gravedad, haciendo que mi cuerpo se precipitara al vacío o, más concretamente, a una red de cavidades subterráneas. Viendo cómo mis dos compañeros se separaban cada vez de mi en la caída, dispuse mis dos manos a cada lado de mi boca, formando una especie de megáfono improvisado.- ¡QUÉ NO SE OS ESCAPE NINGUNO QUE NOS QUEDAMOS SIN CHUCHES! - vociferé, en medio de todo el caos, la confusión y el pánico, esperando que los otros dos cazadores pudieran escuchar sus exigencias. No obstante, aunque no le escucharan, confiaba plenamente en ellos y sus capacidades. Ya habían conseguido capturar a más de un centenar de piratas y es que, presa a la que le echaban la vista encima, era presa que capturaban… Sólo un célebre espadachín solitario, llamado Kuro Vongola fue la excepción de esa regla. Jamás olvidará aquel día tan amargo, tan amargo como encontrarte una pasa en medio de un surtido de frutos secos.


Tras metros y metros de caída, para amortiguar mi caída, transformé mis piernas en una amalgama de sustancia negra y viscosa propia de la fruta que consumí hace tiempo. Una fruta que otrora perteneció a un pirata psicópata llamado Finn Slingerland. Un poder que, para mi ironía, pertenecía a esa baja calaña que tanto despreciaba. Conforme descendía, acabé llegando a una especie de extensa caverna cupular - que no copular -, aterrizando en ella de lleno, haciendo que toda la brea que tenía acumulada en mi tren inferior, en primer lugar, hiciera que varias gotas de un líquido viscoso de color negruzco salpicara a pocos metros de mi, empapando tan sólo a un hombrecillo pelirrojo que me daba la espalda.- ¿Por qué no podía ser de color rosa..? - pensé, lamentado, dándole una última mascada a mi chicle para seguidamente tragármelo. Al mismo tiempo, del propio impacto del aterrizaje, toda la brea acumulada salió disparada en forma de una masa de brea que comenzaría a cubrir todo a su paso en un radio de 25 metros, convirtiendo esa parte del terreno en una especie de área fangosa y pegajosa.- Ups, se me escapó nerorororo... - musité, de forma que, por proximidad, sólamente podría escucharme el pelirrojo que se encontraba a unos 5 metros de mi, dándome la espalda. Por su atuendo, lo  más seguro es que fuera un pirata, mas no podía cerciorarme de si tenía recompensa hasta que no le viera el rostro. Conforme mis piernas se recomponían, hasta volver a formarse, miré en derredor, viendo muchas rostros conocidos, por el reciente periódico, y unos no tantos. Entre los que debían estar en mi máxima prioridad de aniquilación estaban aquellos con recompensa, que si bien no recordaba sus nombres, si que me figuraba haberlos visto en sus respectivos carteles de recompensa. Al frente, a unos 15 metros de mi, y montado sobre todo un montículo de personas - que ahora se encontraba sobre mi charco de brea - se encontraba un joven pelirrojo y con un tanktop de color blanco. A su derecha, a unos 5 metros de él, y a unos 16 metros a mis 11:00, una coneja morena que, para que mentir, estaba de buen ver. Justo en la otra dirección de la caverna, pegado a la pared de la “parte derecha” de la cavidad, se encontraba, a mis 2:00, un grupo compuesto por dos mujeres, un oni - que recordaba a Finale pero más grandote - y un furro. Los tres primeros recordaba que tenían wanted, mas el cuarto en discordia, no me sonaba en absoluto. El más cercano a mi de ellos, el oni, estaba a unos 26 metros mientras que, la más alejada, la mujer morena, estaba a 29 metros. Por último, al fondo del todo, a unos 40 metros de mi, alguien que no podía pasar debido a su colosal tamaño y es que, joder, no todos los días se podía ver un puñetero gigante. Ante aquella escena, teniendo atrapados en mi trampa  de brea al pelirrojo más cercano a mi y a la coneja muslona y con una vista panorámica de todos los presentes - mas enfocándome más sobre el hombre del tanktop que se situaba sobre el montículo de personas -, arquée mi espalda ligeramente hacia atrás, flexionando mis brazos hasta que mis codos quedaban mirando al frente y a la altura de mi cabeza, y mis manos a mis espaldas.

Información
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3392 + 0 = 3392
Energia: 3640 - 446 = 3194
Espiritu: 700 + 0 = 700


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)