Steel in our bones [Entrenamiento - Busoshoku] [Presente Relativo]
#21
Definitivamente este entrenamiento no me resultaba cómodo en lo más mínimo, me alarmé de inmediato cuando por accidente uno de mis puños se deslizaron en la dirección incorrecta dando de impactó contra uno de los senos de Maki, y con eso fue suficiente para perder toda mi confianza para continuar golpeando en esa área… — L-lo siento…

Al parecer Maki estaba de acuerdo conmigo puesto que ahora sugería influir aquella energía pero no en nuestro cuerpo, si no en nuestras herramientas, explicando que nosotras éramos personas que recurrían más a objetos que al uso de puños, la observé ahora tomar la espada en unos minutos de silencio cuando la hoja de su arma tomó la vibración musical, acto seguido aquella mujer de piel marcada comenzó a realizar tajos sobre las nubes, dejando pequeñas aberturas sobre las mismas, fue entonces que mis ojos azules con mucho asombro se desviaron lentamente hacia mi arco y flechas…

— Entonces… no tengo que concentrarme solamente en mi cuerpo, sería enfocar la energía en un punto y luego imbuir esa energía sobre mi arma… — Dije reflexionando a la idea principal de la capitana de las Valar, asentí con la cabeza levemente mientras respiraba profundamente, tomando mis armas para posicionarme junto a mi compañera de entrenamiento. —- Lo intentaré.

Cerré mis ojos ahora, intentando recordar aquella sensación que había recorrido mi cuerpo momentos atrás, cuando calentaba los músculos con cada golpe, ahí estaba ese cosquilleo, la presión pesada, aquella energía que parecía fortalecer la parte central de mi cuerpo, entonces desvié esa energía hasta la extremidad de mis brazos, si, ahora se sentía mucho más pesados.

— Vamos… — sentía que me desprendía de esa energía al sobrecargar mis armas con mi propia energía, como si fueran una extensión más, tomé la flecha mientras agudizaba mi mirada sobre las nubes, tensé la cuerda y con suma concentración, hice disparo de la primera flecha.

La flecha atravesó la nube y terminó clavándose en el suelo que se encontraba debajo, atravesando aquella masa blanca sin esfuerzo, pero estaba segura que había algo diferente en ese disparo, era mucho más resistente, sin desanimarme, tomé otra flecha, y luego otra, y una más, cada vez más aumentaba la potencia de aquella energía ahora más por terquedad, algunas atravesaron las nubes, otras sin embargo quedaban suspendidas apenas unos segundos en las nubes, y eso me emocionaba porque lo que parecía ser intangible comenzaba a ceder con mis proyectiles.

— ¡Guardame pastel, Hyák!... — expresé sin voltear a verle mientras me motivaba a disparar más y más flechas — ¡Maki eres una genio, esto funciona!



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#22
Arqueó una ceja cuando escuchó a la calva capitana hablar sobre un arco y un violín. ¿De qué serviría un violín para aprender a tocar lo intangible? ¿Quería que la chica naranja la golpeara con eso? No estaba seguro, pero si su capitana quería exponerse a ese tipo de entrenamiento, no sería él quien la detuviera, al contrario, se quedaría quieto en su lugar, bebiendo y comiendo de los manjares que el cielo le había brindado, dejando de prestar atención real al entrenamiento de las chicas para centrarse en su breve momento de descanso, uno que fue interrumpido cuando el conocido sonido de un arma cortante atravesando el aire llegó a sus oídos.

Sus dorados ojos se alzaron, pasaron del aburrimiento al interés, de su comida al cúmulo de nubes que, por cada hora que pasaba se iba haciendo aún más grande… ¿Cuánto tiempo había pasado ya entrenando? El sonido de la espada no solo lo hizo consciente del entrenamiento de las chicas, lo regresó al presente, lo hizo notar el brillo de las estrellas titilando sobre sus cabezas y el viento fresco de la noche que lo envolvió a él y luego arrastró consigo un par de nubes que, por un momento, parecieron hacerse más sólidas bajo la espada de Maki, pero, el cambio fue tan fugaz que verlo fue casi un milagro de la existencia.

Se vio obligado a dejar a un lado el pastel, colocándolo el plato sobre el suelo y se levantó de su cómoda posición, eso sí, no dejó de lado aquel cóctel saltamontes, lo mantuvo en una de sus manos mientras que caminaba más cerca de las chicas, aunque sin llegar a entrometerse entre sus armas y las nubes… ¿Cómo no se le ocurrió antes?

—¿Cómo lo hiciste? Maki…hazlo de nuevo, prueba “perforar” las nubes, aunque no lo hagas tan fuerte, si te caes en ellas no responderé por las fracturas que puedas tener, pero inténtalo, quiero ver si la espada queda enterrada en ellas o si lo que vi fue solo producto de mi imaginación —. Miró al oscuro cielo nocturno antes de bajar su mirada de nuevo para observar la trayectoria de la espada de Maki; sin embargo, lo que se encontró fue el silbido de una flecha pasando casi a su lado.

¡La chica naranja! Casi la olvidaba…pero ahora era su turno de prestarle atención.

Sus flechas atravesaban las nubes, aunque no al azar, se notaba cierta precisión en cada tiro, además, fue imposible para el médico no notar como las flechas se retrasaban, cada vez más, en atravesar el campo de nubes.

—Cl…claro —. Carraspeó al darse cuenta de que, a diferencia de él, que por su distracción, se habría tardado mucho más en aprender aquella técnica, las chicas estaban empezando a sentir aquella extraña energía en un tiempo récord, porque, aunque se pensara que cuatro horas, que era el tiempo que habían pasado entrenando, era bastante, lo cierto es que era la nada misma comparadas a los tres días que tardó él en asimilar aquella energía. —Guardaré pastel…Ese era el trato.

Dio un paso atrás y sonrió de medio lado…Tal vez más temprano que tarde tendría con quien pulir aquella habilidad.

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#23
Cuando la espada estuvo en su mano, apenas pudo manifestar el poder que Hyakinthos intentaba enseñarle, pero fue suficiente para que la alegría le embargara, pues… presiono fuertemente su espada, la puso frente a su vista y le sonrió como si fuera un objeto que hace años no veía. Removiendo dentro de ella un sentimiento de regocijo que le calentaba el cuerpo. Pero claro… claro que no era la cerveza de Skypea esta arma era más importante que su propio cuerpo, mas importante que su propia vida incluso. Fue entonces que miro a Miyori, la Naranjototototototototas —Seee…— Dijo con toda la elocuencia que le quedaba en el fondo del bote, en parte porque ya comenzaba a ver borroso, a sentir que se le daba vuelta la vianda, pero no. no podía gomitar en frente de la niña.

La vio algo inocente medio sosa y medio… diablos… cuando tomo el arco su semblante cambio, si… era una persona completamente diferente. Esto… era lo suyo… los ojos de Maki se abrieron tan grandes y absorta en la técnica, la gracia, la elegancia con la que sostenía su arma… no… no era su arma, era su. Instrumento. Un instrumento de defensa, de ataque, de muerte y ella era la artista en estos momentos, letal hermosa y perfumada. No como ella. bruta impulsiva e indisciplinada.

La flecha disparada lanzando sus mechones anaranjados al viento. Como una tempestad rugiente. Se notaba que golpeaba, aunque ligera pero poderosamente en el viento, en la nube. En el destino. Con asombro Maki vio el poder de la muchacha. Como comenzó poco a poco a darle más, mucho más “Peso” A sus disparos. Unos disparos precisos y mortales. Ella comenzó a beber otro poco. Dios… cuanta sed le daba el entrenamiento improvisado.

—Eres increíble Cherry… que nos mostrases esto ha sido algo demasiado emocionan… dios… dios… no…— Maki trago algo solido que luchaba por salir de su estómago… se sentía mal, pero la emoción de la situación hizo que se lo tragara de nuevo y arrebatándole un poco de pastel al goloso de su Nakama, sintió la verdadera felicidad. Mierda había olvidado que no había comido en todo el día. —Viste esas flechas?... esi si que es barbaro.— Ahora mas motivada. Maki comenzó a acercarse a los cúmulos de nubes. Mas confiada y ahora con un verdadero plan entre manos, pensando, regocijándose en la música, mandándola donde deseaba, pensado en que era posible hacer vibrar esa sensación en su mano, en su arma. En su acero. Cada golpe parecía avanzar un poco… pero muy poco y la hora avanzaba… ya casi eran las 10 de la noche y la emoción hacía que el tiempo fluyera diferente —Y Merlot?... Hyak? La has visto?... estará en su habitación… tiene que aprender esto también. No me gusta que este de vaga por ahí queriendo ser el ser más inútil del mundo sabes… quiero… quiero que sea la mujer más importante del mundo. Pero no se lo digas o se echara en los corales con su culote gordo.— Su espada silbó contra las nubes ahora con mayor velocidad. Y notando un avance más… si lo practicaba. Seguro lo dominaría pronto.

—Espera… Naranjas… tengo una idea…y no… no es por borracha. Ósea si… hic… estoy medio borracha, pero… que te parece que me dispares. Vamos… será divertido. Se que puedo atrapar un flechazo simple. Dale… dale, pero no con todo. Apenas estes lista iré a por ti… detenme con una flecha, no te preocupes, no usare una técnica contra ti.— La confianza le desbordaba… se paro mas lejos casi a seis metros de la naranja mecánica. Y con su espada en la derecha y la quinta cerveza en la otra se preparó. —Apenas estes lista… iré a por ti… quizás necesitamos adrenalina o algo de realismo para acelerar el aprendizaje. No?— Bebió el resto del contenido… y balanceándola en su mano la lanzo al bote de basura… espero que golpeara en el fondo y se lanzo contra Miyori.

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#24
De repente, erré una flecha, terminó impactando contra un árbol justo después de que Maki le preguntara a Hyák por María, tal pregunta me puso un poco nerviosa pues, después de todo, había sido María quien me había invitado a llegar hasta allí pero también me había pedido que la cubriera de su ausencia en la reunión, todo debido por una salida que había planeado y que no quería que sus compañeros supiera… o eso creo.

— Ops… se me fue la flecha en otra dirección… pero creo que lo estoy consiguiendo… — dije en voz alta, siguiendo a Maki con la mirada, supuse que debía distraerla pero entonces una idea le surgió de repente por lo que comprendí que no tendría que hacer nada para que se olvidará de Merlot.

— ¿Dispararte flechas? ¿Estás segura de eso? — Esta vez sí estaba confundida, ¿por qué querría recibir un ataque? sin embargo al verla posicionarse para el enfrentamiento comprendí que hablaba completamente en serio, aquello me hizo sentir incómoda mientras ajustaba con cierta tensión la mano sobre el arco y el proyectil. — De acuerdo.

Apunté hacia ella, procurando que el disparo alcanzara un punto poco peligroso, puntos blandos en este caso, su pierna derecha fue mi objetivo, guardé silencio durante aquel instante de profunda concentración, incluso cuando Maki lanzó la botella hacia el contenedor de basura, el sonido de llegando al fondo marcó el inicio de decisiones, ella se lanzó hacia mí y yo solté la flecha, envolviendo el proyectil con aquella misma energía que había utilizado con las nubes, no sabía si realmente serviría para algo pero quería comprender el plan de Maki.

Verla avanzar directamente hacía mí tampoco me daba demasiado tiempo para reaccionar, la flecha siguió su trayectoria de forma lineal mientras Maki se acercaba cada vez más, y la energía que había practicado en combate me envolvía completamente el cuerpo.



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#25
Parpadeó un par de veces al escuchar el inesperado halago de Maki… ¿Lo era? ¿De verdad era fabuloso? Es decir, claro que lo era, hermoso, divino, espectacular sin mucho esfuerzo, pero, desde que vio el enfrentamiento de aquellos que dieron el combate de exhibición en la arena de juegos, supo que en cuestiones de combate se había quedado atrás en varios sentidos, por más que hubiera aprendido esa habilidad hace poco. Miró sus manos por un momento…tal vez sí les había enseñado algo fabuloso, aunque él mismo aun no supiera sacar el 100% de aquella habilidad.

—Por supuesto, soy increíble… ¿Quién si no yo podría enseñarles algo tan genial como esto? —Hizo un movimiento con su mano que provocó que su cabello se meciera atrás, como todo el divo que era; sin embargo, la expresión de satisfacción se desvaneció cuando Maki preguntó por Merlot…era cierto… ¿En dónde estaba la sirena? Se quedó quieto y observó sus alrededores con calma, algo que no haría que su gemela perdida apareciera, pero fue más por inercia que por estar buscándola de verdad.

—Jmmm…no la he visto, pero seguro está bien, recuerda que el Emperador Zukaritas dijo que no podíamos iniciar conflictos en esta isla y dudo mucho que alguien desee romper las reglas de alguien que tiene un ejército de ángeles a su favor o quien sabe que más —. Eran cosas que el médico simplemente suponía, no estaba seguro de nada de lo que decía, pero desde que los juegos terminaron y las residencias les fueron asignadas, se sentía vigilado y quería creer que no era el único, así que, confiaría en que Merlot estaba bien, porque de otro modo, eso interrumpiría su entrenamiento. —Pero ¡Hey! Concéntrate…puedo entrenar a Merlot después, no la vas a usar de excusa para terminar este entrenamiento.

Un ruido seco de repente cortó el aire y el sonido corto de una flecha clavándose en la madera fue el responsable de ello y también de que, el médico, girara su cabeza para prestar atención a la pelinaranja.

—¿De verdad se te fue? Parecías mejor arquera —. Alzó una ceja, pero luego se relajó. —Bueno, supongo que a cualquiera puede fallarle el brazo después de usar el arco tantas veces seguidas —. Le quitó importancia. —Ahora, por favor…

No fue necesario que siguiera hablando, fue Maki quien se apoderó del escenario; sin embargo, sus palabras lo dejaron mudo. ¿En qué estaba pensando la calva de su capitana? Si se lastimaba con una flecha el no gastaría insumos médicos en tratarla.

—Oe, Maki…ni lo pienses… ¡Y tú, Chica Naranja! No se te ocurra…

Tarde, vio como la pelinaranja se posicionaba para disparar, así que el médico, después de haberse dado una palmada en la frente por la testarudez de ambas mujeres, se acercó a Maki con rapidez para apartarla del rango de ataque de la otra chica.

Jaló a Maki del brazo, sin importar si era brusco o no, luego escuchó el sonido de la flecha impactar contra algo y cuando alzó su vista, la flecha no estaba en el suelo si no en… ¿Una nube? Una nube que había alcanzado el sitio en donde Maki estuvo parada solo segundos antes.

—¿Enloquecieron? No voy a tratar a nadie que se busque heridas de formas estúpidas —. Miró a Maki… ¿Era su imaginación o estaba borracha? Porque algo así parecía… ¿Eso que bebía era licor? Bueno, no importaba, siempre que pudiera cumplir su objetivo. —Me lo creería de Maki, pero no creí que le siguieras el juego, Naranjita —. Frunció el ceño mientras la miraba al mismo tiempo que soltaba a Maki para que pudiera seguir con el entrenamiento un poco más.

—Pero, por otro lado… ¡Bien! Mira la flecha —. Señaló hacia el sitio en donde el objeto quedó sostenido por unos segundos antes de caer. —Tal vez la adrenalina sirvió para despertar esa energía interna y… ¿Por qué no lo intentas, Maki? ¿intenta golpearla con tu espada? Que ella se aparte antes de recibir el golpe, pero eso sí…dale con todo y hazlo cerca de las nubes bajas, por favor.



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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5575 + 0 = 5575
Energia: 4401 + 0 = 4401
Espiritu: 1732 - 50 = 1682
#26
Maki se rasco la calva al pensar en donde estaba la dichosa quimera y cruza entre pesado aguado e incordio sin tratamiento psiquiátrico. Era un alivio y un descanso para la mente no tenerla cerca, pero si que algo de escozor le causaba el que estuviera por ahí a su suerte sabiendo que la muchacha tenía una insana atracción sexual hacia la muerte. Involucrándose con toda clase de indeseables trajeados y otros más peligrosos. —Heeee… en serio…— La atención por la sirena se esfumo al ver que ella lo conseguía antes que Maki? No podía ser mierda… la decepción se confabulo contra su propia inseguridad y miro su mano armada con algo de tristeza… tristeza y embriaguez.

No le costó demasiado convencerla y la cara de seguridad de Maki frente a ella en posición de defensa no se condecía con los calzones que se empezaban a escurrir de miedo al sopesar la idea de que le volara un brazo… sonrió cuando por dentro rogaba su subconsciente a que su consiente despertartase. Pero a que pendeja se le ocurre recibir una flecha de un arquero a mano descubierta.

En su carrera contra el destino comprendido lo que la estúpida inconsciente de Maki quería mostrarle a la virginal consciente de Maki. La adrenalina fluyo por ella como un rio sin cause. Sus reflejos, su velocidad su espada imbuida con el poder que el señor de la muerte de los Valar intentaba enseñarle fue inundada por aquella energía invisible que podía ver con su alma, con su espíritu rebosante por la alegría y la emoción de la batalla muy dentro exploto.

La flecha. Pesada, ungida ciertamente con el poder del Haki. Mierda… Naranjitas lo había logrado, lo había conseguido seguro al despertar toda la oscura maldad de su corazón. Aquella que amaba cercenar civiles de seguro. Bueno… Maki no lo sabía, pero lo suponía. Su espada paso penas al costado del virote disparado por ella, fue Hyak quien le salvo, siempre veloz, siempre fuerte, siempre… arruinando los planes de la capitana de los Valar. Ella tropezó ante el movimiento inesperado del pelirosa e hizo que trastabillara… casi cayo de lo ebria y solo lo evito una cosa, su espada, la espada de Maki reboto contra el suelo y pareció estallar una loza de roca en mil pedazos. 

Los ojos de la chica iguana se abrieron tremendos, como huevos fritos. Ambas habían logrado despertar esa habilidad. Era… era… —MALDITAMENTE EMOCIONANTE E INCREIBLE. Mira mira… Viste eso… la roca se partió con solo un toque… mira mira!!! Jajajajjaja eres increíble Hyak… no lo dudes…— Dijo saltando de alegría y agitando la espada frente al par emocionada. —Si… ahora… Naranjitas… hagámoslo en serio… golpeemos esta mierda… esa… esa nube se ve roñosa… peguémosle al unisonó te parece?— Dijo mientras apunto a una gran nube con forma de sirena. —Cherry… por que no destapas algo de licor, algo de champagne para celebrarlo? Estas lista cariño?— Le pregunto a Miyori con una sonrisa de lado. Le encantaba esta chica.

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#27
El regaño de Hyák hizo que me quedara completamente quieta por un instante, bajé un  poco el arco y parpadeé varias veces, sintiéndome algo culpable al recordar que después de todo, había estado apuntando directamente hacia Maki, es verdad, pudo ser peligroso… — L-lo siento… no quería lastimarla, de verdad… — murmuré con la mirada en el suelo.

Fue entonces que escuché al médico de las Valar señalar algo en las nubes, alcé la mirada y mis ojos se llenaron de mucha sorpresa, aquella flecha estaba sostenida sobre aquella nube, clavada, ¿cómo era posible?, hasta hace unos minutos solo había sentido aquella extraña energía recorrer mi cuerpo y ahora miraba el fruto de haberlo canalizado tantas veces. — ¿La… la flecha sigue ahí…?

Me acerqué un poco, observando el proyectil con una mezcla de incredulidad y poco la emoción de un logro, hasta que escuché las palabras de Maki y mi sonrisa realmente se hizo presente — ¡Es real, si!

Ahora quería inténtalo de nuevo, hacerlo posible, la adrenalina en mi cuerpo, tomé la posición de antes con el arco, esta vez mirando de nuevo a las nubes que se extendían en la planicie de aquel patio, tensé la cuerda con una flecha, y aguardé a la señal de Maki para retomar el entreno que estaba ya dominado.

Comencé a disparar hacia las nubes, intentando repetir aquella sensación que había experimentado antes, al principio de todo las flechas atravesaban las nubes pero ahora las flechas quedaban fijas, se quedaban clavadas, lo intangible se había hecho tangible.

En ese momento la felicidad me abordó y comencé a reírme a todo pulmón, había comprendido finalmente aquella sensación, había conseguido comprender cómo se usaba, era diferente al haki de observación pero de igual manera era como encontrar toda esa energía disuelta en un punto fijo, eso era, el haki de armamento, me acerqué con pasos ligeros a Hyák mientras correspondía a abrazarle — ¡Gracias, gracias, gracias, gracias!



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#28
Lo ignoró, Maki lo ignoró. Hizo cualquier otra cosa en lugar de intentar atacar a la chica pelinaranja, algo que le habría recalcado en otro momento, con la excusa de ser su “maestro”, al menos en ese momento, pero entre las flechas de Miyori, que empezaban a clavarse en las nubes por más tiempo con cada tiro y la repentina ruptura de aquella roca que la espada de Maki apenas y tocó, el médico quedó con la boca abierta, pero, aunque intentó hablar, de su garganta no salió ningún sonido en ese momento. ¡Lo habían logrado! Eso sería interesante, al fin tendría a alguien en su tripulación con quien entrenar esa nueva habilidad, ya no tendría que llamar a su improvisado compañero skypieano y mucho menos pensar en secuestrarlo, al menos no para entrenar con él, pues aún podría secuestrarlo por otras razones.

El médico, en ese momento, se alejó de Maki y de Miyori, apenas un par de pasos, antes de que la voz de su capitana le sugiriera destapar una botella de champagne… ¿Tenían champagne? La última vez que fue a la cocina a ver a los licores no encontró, pero sí que había más botellas de ese licor saltamontes que él mismo estaba degustando antes de que se obligara a levantarse del suelo para prestar atención, de regreso, al entrenamiento.

Se quedó quieto antes de atreverse a ir a la cocina, hasta que entonces, fue ahora la carcajada de la chica naranja la que lo hizo reaccionar para salir de ese ensimismamiento, incluso, el pelirrosa empezó a sonreír hasta que soltó una risa que poco a poco fue siendo más notable.

—¡No puedo creerlo! —No iba a negar que el hecho de que las chicas hubieran podido aprender aquella habilidad bajo su mandato, extrañamente, lo ponía de buen humor…eso quería decir que tal vez si que había mejorado un poco en el uso de aquella cosa llamada haki, al punto de poder explicarlo para que otros puedan entenderlo…Nunca creyó que ser maestro fuera lo suyo. —¡Ja! Iré por champagne o ron ¡Seguro que hay ron en la cocina! Y necesitaremos más que un dulce de piña, es más… ¿Por qué no mejor vamos a dar una vuelta por la ciudad? Seguro que Majid —No se molestó en explicar que el mencionado era su “amigo” skypieano —, puede guiarnos a un buen bar ¿Qué dicen? La noche es joven —. No sabía si joven era a palabra correcta, pues ahora sí que faltaba poco para la media noche.

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#29
Era increíble y decepcionante, Naranjitas se había adelantado a ella y se sentía a la vez triste y feliz, aprender algo nuevo era genial, inesperado y realmente valioso, sin embargo, que alguien le ganara en el proceso de aprendizaje era algo que le decepcionaba. Siempre empujándose a sí misma para ir mas allá, a prepararse física mental y anímicamente para aprender y dar todo, ser mejor, mejor que cualquiera y rayos que debía serlo para ser útil en su grupo. Ser la espada de los dioses. el arma que las Valars necesitasen.

Miraba su mano ajada por el dolor de fuego, las marcas, la destrucción de su carne, aunque pasasen años pues no desaparecía. No se renovaba… miro a la chica Feliz de haberse vuelto más fuerte, feliz de haber dominado un arte que aun era desconocido para Maki. Aunque… no del todo. Necesitaría más práctica. Después de todo ella era de las que todo le costaba más que a cualquiera, era indisciplinada, terca, malvada y bruta. Debía poner el doble en juego para siquiera acercarse a la sombra de los talentosos.

Claro que lo había entendido, claro que lo había aprendido, pero estaba segura que aún tenía que practicarlo más, mucho más para dominarlo por completo y a placer. No como el prodigio que era la chica que habían conocido. Miyori. Pero… la palabra bar si que le lleno de animo renovado. Ya practicaría un poco mas lo aprendido. Aunque se había manifestado aquel Haki de armamento solo un poco. Ya con el tiempo se volvería poderoso. O eso esperaba. —Si… VAMOS!!! Lo merecemos!!! Pero… y Merlot?... quisiera ir a buscarla, por que no se adelanten para que vayamos a celebrar. Quizás como han sido los acontecimientos, es probable que hasta ella tenga algo que enseñarnos no?— Lanzo una idea. A veces era una incorDIOSA, pero aunque no quería admitirlo, Maki siempre quería estar con ella para cuidarla y prevenir que haga alguna tontería.

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#30
— ¡Sí! ¡Vamos a celebrar! — dije con una sonrisa, contagiada por el entusiasmo de Hyák y Maki, después de todo el esfuerzo, creo que merecíamos disfrutar un poco de los resultados aunque fuera con una simple salida a beber algo, estaba dispuesta a tolerar el alcohol.

Sin embargo, la mención de Merlot hizo que mi sonrisa se congelara durante apenas un segundo — ¿M-Merlot? — repetí, desviando la mirada con cierto nerviosismo, recordé inmediatamente aquella promesa que le había hecho antes de llegar a la residencia, cubrirla y hacer como si no supiera que ella había salido a escondidas, no podía permitir que fueran a buscarla y terminaran descubriendo todo.

— ¡Ah, pero seguro que podemos encontrarla después o llamarla estando en el bar por el den den mushi! — me apresuré a decir intentando que mi voz sonara lo más natural posible, no mentía, de verdad que la iba a llamar para que llegase al bar, ante cualquier duda, tomé rápidamente a Maki del brazo, y sin darle demasiada oportunidad de reaccionar hice lo mismo con Hyák.

— ¡Vamos, vamos! ¡Ya pago los tragos como agradecimiento! — Me los llevé a arrastras, caminando entre los dos como si fueran mis escoltas, guíandoles por la hermosa ciudad de oro, pronto en las calles junto al esplendor de la noche, de verdad me sentía feliz de estar junto a ellos.

Yo había dicho que pagaría los tragos… pero había un pequeño detalle que quizás había pasado por alto…

No tenía precisamente mucha tolerancia al alcohol, y lo que enfrenté al día siguiente fue mucho más duro que aprender el haki de armamento, lo temido por cualquier persona adulta… la maldita resaca, pero esa noche al menos pasaron dos cosas, la primera es que conocí un poco más de los Valar, y la segunda, es que de alguna manera le besé la calva a Maki, tengo un vago recuerdo de eso.



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