Shabadaba Shabadaba :: Privado :: Pasado
#11
Había pulso, la chica seguía respirando además y reaccionaba correctamente al menos al “dolor”, no había duda de que aun con el sangrado habría alguna oportunidad de salvarle, pero ¿Qué era lo que tanto murmuraba? Si de por sí, para el gigante no habría sentido en los desvaríos, menos habría en los argumentos mochos.

Pero no era corto ni perezoso habría mantenido el paso de la mejor manera que habría podido y no habría duda de donde se encontraban, unos temblores habrían hecho que las personas aglomeradas alrededor del centro matasanos y algunos doctores habrían salido para seguramente realizar evacuación, seria obvio para los mas avispados que cual el gigante freno al estar frente a los médicos y ya no existir temblores, aquello habría sido causado por el peso y la humanidad del gran hombre.

No pregunto, no solicito, no pensó y simplemente realizando una sentadilla violenta y terminando en cuclillas, extendió la palma con delicadeza y mostraría a la chica mal herida… golpearía dos veces con el puño cerrado contrario el suelo, claramente quería llamar la atención… si bien, era un joven tímido y aquello lo privo de palabra, no era para nada su personalidad cuando se necesitaba actuar para poder proteger “una vida”.

La mira del gigante era furiosa, claramente requería que se le hiciese caso y no dejaría que se le ignorara, algunos doctores y gente mirona empezaría hacer algo de bulto alrededor, solo unas enfermeras mandarían sus ojos directamente a la palma.

Las chicas se lanzarían como pirañas a la carne, rápidamente lanzarían instrumentos, tocamientos, detección de algún daño, empezando a revisar la herida y hasta quien sabe, ya habría alguna intentando limpiar.

Un doctor que parecía estar en un estado peor en vida que la chica se abriría paso entre la multitud, se intercambiarían palabras entre ellos y parecían dar indicaciones, todo se trabajaba en la dama y en la palma del gigante.

Off


¿Dónde estaría la otra chica? El gigante se preguntaría para sus adentros, esperaba que aquella no sufriera tanto y que ya le hubiesen apoyado, si no, Alex sabía que debía ir a su rescate, como quizá “dama en peligro” que era.
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#12
La verdad era que tenia los ojos abiertos pero su mente parecía llena de…  Grillos?... parecía que veía colores, formas y adornos donde nadie mas podía verlos… podía ver iguanas sumergidas en crines de caballos y centenares de gigantes bailando en las nubes mientras el agua inundaba sus ojos como una sinfonía de medianoche apagando su visión periférica. Solo veía a su hermana agitándole y provocándole mas dolores de cabeza que los acostumbrados.

Entonces se produjo un momento de descanso, al fin habían alejado a aquella que por lo menos sentía que podía matarla en cualquier momento, solo necesitaba un poco de determinación y quizás algo de fuerza en el cráneo. Maki quiso incorporarse como muchas veces, pero no. era imposible, en parte por el dolor, por otra debido al movimiento inesperado del gigante al llevarla en su gigantesca mano.

Cuando estuvo algo alejada Merlot podía ser escuchada mientras funaba al gigante llamándolo acosador? No… secuestrador… si eso. Pero la gente solo podía escapar de su paso algo errático y apresurado. Ella intentaba hablarle, decirle que la dejara en paz, pero parecía que no se comunicaban en el mismo idioma. Merlot haciendo gala de su capacidad atlética bajo del edificio, parecía que… demonios si era un secuestro —Ado nde m ellev as giga nt ecale nturi ento. Un nc ahe es tado conun giga nte… no… no d ejar eque te apr ove chesde mi… bue nos olo un po cop erono crea sque nolu ch arehe!!— Parecía no comprender la situación en la que estaba realmente completamente confusa e ida.

De pronto descendió y fue invadida por enemigos… Maki entonces se debatió con sus increíbles habilidades de defensa a 12 kilómetros por hora adormecida pro el golpe solo podía ver como los de bata le examinaban ahí mismo. Podrían haberla llevado dentro, pero todos pensaron que era una especie de criminal pidiendo que curasen a su compañera criminal

Maki entocnes revibio una inyección, un tipo la vendo rápidamente y cuando vio que era gente del gobierno decidio escapar. Se revolvió y cayo de la mano del gigante… los doctores vieron como multitud de cosas cayeron, las que habían traído y Maki sin mas que hacer que escapar de los aparentes enemigos se convirtió en su forma completa —Nunca me atraparan marines perdedores perros del gobierno— Una jodida iguana verde chiquita y peligrosa y deslizándose entre decenas de pies y aun sangrando de la cabeza con dolor y mareos comenzó a escapar torpemente chocando con todo a su paso, mesas de restaurantes, un buzón, dos transeúntes y caso atrapada por un perro que paseaba con su dueño salió disparada contra un macetero enorme donde términos su salvaje carrera. Una vez mas golpeada en la cabeza ahí quedo ahora en su forma iguanezca medio inconsciente otra vez.
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#13
Narrador / María Merlot



¡Qué día!
El cielo azul…
El sol radiante…
Un dulce…

María caminaba por las calles de aquel pueblo con su particular andar en zigzag, flotando de un lado a otro, entreteniéndose con el paisaje, las personas y los grillos en su cabeza. La manzana acaramelada iba desapareciendo con cada mordisco de la mestiza. Le gustaban mucho esas frutas, en especial las rojas, le recordaban a tiempos felices con su padre cangrejo; y si le sumaban el caramelo lo hacía el manjar perfecto, sino encontraba rápido a los dos perdidos se comería las otras dos que cargaba consigo…

María se detuvo.
Buscaba a alguien.
¡A su Unnie! Claro…

— ¡El secuestrador! — la atención de la joven volvió al foco importante, le dio otro mordisco a su manzana y empezó a correr de nuevo… ¿hacia dónde? ¡Ni ella lo sabía! — Oye… ¿haz visto a un gigante bandido de hermosa cabellera larga y sedosa como un mar en calma a mitad de la noche sin luna que evoca sentimientos de nostalgias y ganas de peinarlo con un cepillo de cerdas finas? — le pregunto con su alegría, pero con un poco de preocupación también, a un hombre que pasaba cerca suyo. El sujeto primero se sonrojo al ver a la hermosa muchacha de aspecto angelical y etéreo, luego se confundió por su diatriba poética pero entendió lo más importante: Buscaba un gigante, así que le señalo la dirección dónde minutos atrás vio correr a uno que se ajustaba a su descripción.

Unos momentos después, y varias indicaciones mal entendidas, María logro ver aquel cabello de ensueño. Estaba lista para atacarlo “patada, kung fu, puño, sashimi, origami”, lo haría pagar por todo lo que le hizo a su hermana comenzando por hacerla sangrar y terminando por el secuestro atroz de una pobre y pura alma que nunca dañaría a nadie… que no se lo mereciera. Sin embargo, la joven se detuvo ante la puesta en escena.

Enfermeras…
Batas blancas…
Un edificio que decía “Hospital”…

La chica se comió lo ultimo de su manzana acaramelada, dándole el palito a un pobre incauto que pasaba cerca y se le quedo viendo embobado. No habría que ser un genio para entender hacia dónde había llevado el gigante a su hermana, ni la razón de ello… ¡QUERÍA SACARLE LOS ÓRGANOS PARA VENDERLOS EN EL MERCADO NEGRO! No, definitivamente no, nadie sería tan cruel en este mundo para traficar órganos humanos… entonces, solo quedaba la otra opción: La llevo para que fuera atendida. Él no la estaba secuestrando, la estaba ayudando.

Nunca me atraparan marines perdedores perros del gobierno

La voz de su hermana resonó por el lugar, a María no le dio tiempo de pensar, solo corrió hacia el grupo de personas que rodeaban al gigante. Lo cierto es que luego de la caminata, su adrenalina descendió y los grillos en su cerebro empezaron a razonar más que antes — ¿UNNIE? — grito la celeste, su hermosa voz no perdió su encanto al alzar los decibeles — ¿Qué están haciendo? ¿Dónde esta mi hermana? — se puso entre el gigante y las enfermeras, el médico parecía estar analizando algo con mucha intensidad — ¿QUÉ LE HICISTE A MI HERMANA GIGANTON? — lo señalo hablando en gigantez para ver si la entendía.

— … se transformo en iguana y se fue… — musito el medico de cara paliducha y con evidente tendencia a las drogas.

— ES TU CULPA… — volteo con enojo señalándo con su dedo índice al enorme hombre, su ceño fruncido, a pesar de ello, no dejaba de ser hermoso — … la aplastaste, la hiciste sangrar, la tocaste sin su consentimiento, la secuestraste y ahora la asustaste. ¿POR QUÉ ERES TAN CRUEL CON MI UNNIE, QUÉ TE HIZO ELLA PARA MERECER TU ODIO Y ACCIONES MALVADAS? — sus palabras salían furiosas y llena de un enojo que iba creciendo y creciendo, entonces se acerco y sin pensarlo más le dio una patada… a la altura de dónde le alcanzaba… ¿la suela de su zapato tal vez? — Aaaaaaaaaaaughhhhhhhh — grito sintiendo el dolor de golpear a una mole, se inclinó enseguida para sobar su pie, no estaría manca pero le dolió.

— ¿Esta bien señorita? — el medico se acerco al verla gritar de dolor, un sonrojo apareció en su pálido rostro.

— Si, lo estoy… — dijo con la voz entrecortada dedicándole una sonrisa mientras se levantaba. Debía ser fuerte para encontrar a la perdida iguanita.

— Me parece, sin miedo a equivocarme, que no hablamos el mismo idioma — le informa el hombre en bata blanca.

— Wow pero te entiendo, significa que hablo tu idioma… soy poliglota — se sorprendió María señalándose así misma.

— Hablo del gigante y nosotros — respondió con calma el doctor, un poco desconcertado por las conclusiones de la bella joven.

Al escuchar eso María inclinó la cabeza hacía atras para verlo, son veinticinco metros de pura carne y huesos con el traductor descompuesto. Eso explicaba mucho, como aquellas palabras extrañas que había pronunciado frente a la tienda de libros. Entonces una idea se le ocurrio a la celeste, si iba a encontrar a su hermana, necesitaría su visión elevada pero antes iban a comunicarse… — GIGANTOOOOOOOOOOOOOOOON — le grito con todas las fuerzas de sus pulmones, necesitaba su atención en ella, luego se alejo cinco metros de él, lo suficiente para que pudieran verse sin una posición incomoda de sus cuellos — TU — lo señalo — YO — se señalo a ella misma — TU — volvió a señalarlo — YO — volvió a señalarse — TU — le dijo pero esta vez el señalamiento de su índice fue acompañado de un gesto que denotaba algo pequeño, luego se volteo y movió su trasero imitando la cola de su Unnie, y luego puso las manos como binoculares sobre sus ojos “Tu busca a la iguana”, era la frase que intentaba decirle… ¿la habría entendido?
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#14
La mirada de Alex era de confianza puesto que habría llegado al lugar donde se suponías “esto” podría arreglarse y en efecto, el doctor y algunas enfermeras se abalanzaron a la mujer lastimada, como era típico y digno de la profesión, ayudar estaba primero, se había logrado inyectarla, limpiado y dispuesto un vendaje… todo iba bien hasta que la chica empezó a convulsionarse como si la vida ya le hubiera otorgado alguna energía o vitalidad para poder continuar con lo que tenía pendiente.

El doctor lanzaría unas palabras indicando a las enfermeras que la apresaran, estaban a nada de estabilizarla y no se podrían permitir el lujo de que empeorase, pero conforme se lanzaron contra ella y con plena visión de todos se observo como el cuerpo de la chica comenzó a “achicarse” y volverse de color verdacho, aquellas convulsiones más bien serian intentos de huida y así lo era, al haber transformado toda su humanidad en…. En…. ¿lagartija? Y dejando a los presentes con una mirada de duda en su mirada, simplemente dejando un charco de sangre y un rastro tras de ella mientras huía… todos miraron para el horizonte, sin reaccionar, al unisonó sentenciaron bajo.

Musica cuando Maki sale corriendo (CLICK!!!)


Eh…ehhhhh....... eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeehhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh –

El chico suspiraría y simplemente todo el público empezaría a considerar dispersarse sin embargo aparecería la otra chica en discordia, en un violento ataque de palabras y manotazos parecía que empezaba a comunicarse con el personal de salud, Alex, sin querer restarle importancia a la sirena giraría la mirada observando al horizonte a donde la lagartija había escapado, de alguna manera el sentimiento de saber si “¿estaría bien?” le pesaba en el alma, quizá él había actuado mal aun cuando sus intenciones eran correctas, ¿Por qué huiría así?.

Sus pensamientos serian ofuscados e interrumpidos por la dama que tenía la voz más angelical que habría escuchado, le señalaba mientras gritaba… quizá estaría enojada, pero el mensaje completo no podría llegar al gigante, el sonreiría como aquellos que simplemente no entendían, pero aun así deseaban ser amables.

Hubo un nuevo intercambio de palabras y ahora parecía que la mirada de la chica tenia un resplandor diferente, era como si… tuviera una idea, un grito hizo que enfocara totalmente la atención en la chica y esta comenzó con algo que Alex apreciaba…. Charadas.

La chica alternaba entre “Tu” y “Yo”, ¿era su nombre? Observaria con atención para intentar entender, comprender y poder responder correctamente, un gesto y una representación de “buscar”… el chico abriría un poco el señor, entendía… ella se llamaba “Yo” y estaba buscando a la mujer lagartija…¿si?

Alex extendería el índice apuntándole y diría:

Yo –

Luego regresaría aquel dedo y se apuntaría el mismo

Alex –

Y empezaría a copiar el “Yo” y “Alex” para expresar que se había entendido… pero el ultimo señalamiento a la mujer, lanzaría su índice y pulgar de nuevo para apresarla y levantarla al aire como minino… ¿se dejaría? Independientemente de eso, si no, ofrecería la palma al suelo para permitirle “subir”.

Si dejaba ser apresada, el gigante la subiría a sus hombros y la dejaría en posición, se dice que la mejor manera de comprender el mundo es a hombros de los gigantes, si no, simplemente a la altura del pecho y como si fuera una alfombra mágica, se dispondrán y avanzarían de frente hacia donde la individua verde habría huido, primero… observando el rastro de sangre y destrucción que se observaba y segundo cuando se hubiese perdido el rastro, utilizarían sus poderes de persecución.

¿Quién eran ellas?.
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#15
Maki ignoraba la situación, confusa, medio atacada, pensaba que el gigante le entregaría a la marina de alguna forma por algún motivo solo había en su mente. Emboscada. Huye… huir… mierda ella jamás huía o era su instinto de iguana chiquita que le pedía a gritos buscar un lugar para saltar y hacer pedazos al gigante… si… eso era su objetivo. Ser la David de este jodido Goliat… sus ojos dorados como ráfagas se levantaron al horizonte mientras se sacudió la cabeza para despejarse el golpetazo y bingo… una tienda de animales… salto de un lugar a otro. Aunque se movía mejor aun estaba completa total y absolutamente desorientada. Sus patas chapoteaban como un monito verde moteado que peleaba con sayayines en un show televisivo muy popular hoy en día donde guerreros amarillos peleaban por la paz. A punta de puñetazos y cames hames has

Salto dentro por la ventana haciéndose pedazos CRASH!!!! El estruendo destruyo la tranquilidad de todos los que estaban dentro. Maki en su incoherencia narrativa de su propia situación y poseyendo el caos en sus venas olvido que era humana, olvido que Merlot la necesitaba y con gran furia se enfrento al dependiente que solo pudo ser participe de recibir una senda patada en el cráneo. Que hizo que cayera de espaldas sobre el terrario… el resultado. Un montón de serpientes, iguanas, y tortuga salieran escapando a toda velocidad de la tienda causando un caos tremendo. Aunque ninguno de los reptiles era venenoso, parecía que tardarían bastante en volver a la calma.

Maki se movió entre sombras detrás de las dependencias y paso sobre el hombre desmayado, llego a los armarios posteriores y ahí encontró una pala de plástico y una escoba rota… sus armas… esto sin duda haría el trabajo de exterminar gigantes. Subió jadeando a toda velocidad en dos patas… mierda que ineficiente era el movimiento cuando eres una iguana resoplo en el quinto escalón… se agarro la espalda para recuperar el aliento y siguió subiendo después de unos segundos… si, esta era la ubicación…. Lenta, sigilosa ☼Este es el momento donde las iguanas del mundo seremos liberadas del yugo de la gigantomaquia, esto no lo hago por mi, lo hago por las iguanas del mundo y las futuras generaciones de Scalies recordara el caos que una iguana preparada, decidida y… dios… que golpe, me da vueltas la cabeza… a dominar!!! DALMACIA!!☼ Grito finalmente cuando salió a la azotea de la tienda desde donde podía ver.

CAOS…

Caos absoluto, multitud de reptiles, cientos de serpientes y lagartijas, iguanas, y otros bichos con escamas y lenguas bipartidas, todos corriendo por la ciudad, la calle infestada de gente intentando controlar la situación y los ojos de Maki se regocijaban en una cantidad de caos altruista repartido a partes iguales… se acerco a la cornisa y podía escuchar a la gente chillando, a las criaturas siseando, mordiendo todo a su paso. se paró en la punta de la cornisa alzando sus iguanescas manitas y cerrando sus ojitos cerro los ojos… movió las armas de plástico como si fuera directora de una orquesta del caos... sus manitas verdes escamadas subían y bajaban al son de cada ritmo psicodélico de pánico y devoción por el mal y el deleite de un trabajo bien hecho causo un sabor dulce en la iguana cuando vio a su presa aparecer detrás de un edificio… se preparó ocultándose detrás de un tendedero que tenia unas sabanas gigantes secándose… acechándolo. Esperando el momento que baje la guardia para derrotar al gigante.
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#16
  Narrador / María Merlot



No podía ser tan difícil… ¿Verdad?
Con gestos se entenderían… ¿Verdad?

María tenia plena confianza en sus dotes de mímica, después de todo tenía la inútil habilidad de leer labios… ¿Por qué no podría hacerse a entender con alguien que no hablaba su idioma? Nunca había pensado, que más allá de los gritos, había otra forma de comunicarse con gigantones. Al parecer debía tener una conversación muy seria con su gigante Thrym, porque necesitaba aprender como entablar conversaciones con los de su raza, después de todo, sentía una gran conexión y respeto por aquellos colosales de enormes corazones, o eso pensaba por culpa del pelirrojo navegante de la tripulación pirata, que todos eran tan nobles como él.

La atención del gigante estaba en ella, la señalo y emitió una palabra.

YO

La mestiza asintió, aunque él la estaba señalando a ella, pero no importaba entendía que el yo era yo y tu era él ¿no? Luego otra palabra, señalándose así mismo “Alex”. Repitió, María se emocionó, si la entendía — Si, si, si… Tu, que es Yo y Yo que soy Alex, pero realmente no soy Alex... soy yo porque tu eres tú, y yo soy yo, pero si tu es Alex, entonces si… supongo ¡SOY ALEX! — sonriendo se señalo así misma entendiendo todo al revés, luego lo señalo a él — Y TU ERES YO — definitivamente cambio todo pero quien podría juzgarla si su sonrisa deslumbraba mas que las flores en primavera — Yo y Alex — se señalo así misma cuando dijo “Alex” — Buscar… — hizo señas de nuevo imitando los binoculares — … mi hermana iguana — volvió a con los dedos hacer algo muy pequeño, luego movió la colita — … iguanita a mi — bromeo riendo con encanto de su propio mal chiste.

— Señorita… me parece que él esta diciendo que se llama Alex… y esta entendiendo que usted se llama “YO” — intervino el médico, quien veía con admiración a la hermosa joven pero no podía dejarla ir por el mundo con esa confusión.

— Oooooooooooh — musito formando una perfecta “O” con sus rosados labios mientras parpadeaba procesando la información. Eso tenía más sentido de que alguien se llamara “YO”. La sonrisa de la celeste volvió con una pizca de travesura, retornando la mirada al enorme hombre — ALEX — le grito, sin perder el encanto de su voz, al tiempo que lo señalaba con ambos dedos índices y le dedicaba una adorable sonrisa — MI REINA — ahora se señaló con ambos así misma al tiempo que le guiñaba uno de sus orbes ámbar y le sacaba la lengua juguetonamente. ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué no? Sería divertido escucharlo llamarla de esa manera — ALEX — repitió las señas — MI REINA — se volvió a señalar, y así repitió varias veces. Sino quedaba claro, entonces no era una barrera idiomática, se trataba de que el gigante no era muy listo.

Antes de poder continuar, una lluvia de histeria se hizo presente. Comenzó como un grito, luego otro y otro más. Y el caos se formó: INVASIÓN REPTILIANA. Aquello era sin duda alguna, y sin miedo a equivocarse, una revolución escamosa terrestre… significaba que ella no formaba parte… ¡QUE TRISTE! No, no era eso en lo que debía pensar sino en su hermana… ¿Ahora como la encontraría? — ¡ALEX! — llamo al gigante mientras caminaba hacia la hecatombe — MI UNNIE — le dijo con un matiz de preocupación metiéndose entre aquellos animales, esquivando personas.

Ignoro a las serpientes, y los demás reptiles, solo levantaba lagartijas — … muy rosada, muy gorda, sin cicatrices, muy bonita, esta tiene cara de tonta — iba diciendo mientras tomaba a un animal tras otro y lo iba descartando, sin tirarlos por supuesto, con mucho cuidado — ¡Unnie dame una señal! dime algo. ¿Si el cocinero te besa te cocinaría hasta ser otra vez en humana? ¿Te sirve el beso de un gigante? Ya bese una rana y no funciono, no puedo ser yo... — iba diciendo entre el caos, también estaba siendo empujada, las personas tenían miedo y no era para menos aquello parecía una invasión animal pero ella no se rendiría hasta encontrar a su hermana — ¿Unnie eres tu? — al fin encontró una iguana de medidas correctas, o eso creía ella, que había perdido la cola, seguramente alguien le hizo daño en la histeria colectiva — ¡Perdiste tu trasero! Mi pobre Unnie — se le llenaron los ojos de lagrimas mientras frotaba la cara de la iguianita contra su mejilla — ALEX MI UNNIE NO TIENE AHORA TRASERO Y ERA LO ÚNICO QUE TENIA PORQUE ES PLANA POR DELANTE. ¿POR QUÉ LE PASAN ESTAS COSAS? HAY QUE ENCONTRAR SU TRASERO Y QUE ALGODÓN DE AZUCAR SE LO COSA DE NUEVOOOOO — grito hacia dónde estuviera el gigante alzando al reptil frente a ella mientras dos lagrimones caían de cada orbe. María estaba totalmente ajena a la iguana verdadera, directora de aquella orquestas del caos. ¿El gigante si la habrá visto?
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#17
La sirena empezó a balbucear con una elegancia tal que Alex se sintió un poco mal por no poder entender tremendo argumento, alta poesía y tan agradable lógica… ella era Alex, y el Era el… el medico haría de traductor, pero definitivamente tampoco el gigante comprendería nada de nada, solo pareció que la dama llegaría a cierto entendimiento con el sujeto… el gigante no dejaba de clavar la mirada a donde fue la ultima vez que vio a la iguana.

Su nombre retumbo en sus oídos, la chica requería su atención y por ello, el gigante se la prestaría…la chica señalaría y movería las manos como si no hubiera un mañana, el gigante empezaría a entender de poco en poco, PERO la iguana lanzaría una histeria a lo lejos ¿no era suficiente con escapar? Parecía que realmente la gente le tenía miedo a aquello.

La vista del gigante era en sobre manera grandiosa, realmente no se le escaparía nada que enfocara con aquellos grandes y gigantes ojos, además, de cierta manera, la persecución “aérea” haría que esto fuera una manera de que la iguana no pudiese huir a algún lugar para esconderse… ¿pero por qué corría? De verdad se encontraba en un mal estado de salud, los adentros del gigante le gritaban que no podía dejarla desamparada… además, al momento, la aventura era de dos… la sirena y el gigante en busca del lagarto.

A dama reptiliana se estrellaría contra unas ventanas y con ello escaparía de la mirada del gigante, pero para el monstruo, la iguana se habría escondido en esos botes de basura por lo que… apunto a ese lugar.

La sirena estaría juntando iguanas como que si con ello, cada una de las que tomase y soltase… no era la misma que volviera a tomar, el gigante sonrió, realmente era agradable de ver, pero… no se distraería con aquello, el gigante daría algunos pasos y con un furioso golpe a los botes de basura, ignorando la ventana rota… ahí estaría, la desgraciada lagartija… ahí estaba…

Alex la apresaría y esta intentaría huir, pero no podría… y dirías ¿pero que coincidencia? ¿Cómo puede existir una iguana casualmente igual que la otra iguana que acababa de huir? Pues bueno… aquí esta ¿no?

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Le llevaría aquel espécimen a la chica, después de todo, ella parecía buscarlo con mucha ansiedad… de hecho, seguramente para este momento, Maki… la real, ya estaría en aquel techo viendo todo lo que logro con su numerito, histeria… Alex con la iguana apresada y su Unnie lamiendo iguanas ajenas con tal de saber si aquella sabia igual que su iguana…

Le acercaría aquel individuo a la sirena, se había rendido puesto que los firmes dedos del gigante eran mucho para aquel animal… los animales tienen ese instinto, simplemente saben cuándo han sido derrotados…



Resumen
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#18
Decenas de criaturas escamadas atacaron a los transeúntes con garras, lenguas pegajosas y chillidos, la cantidad de daño sobre esos cuerpos era cercano a cero, un par de raspones y saliva era todo lo que se llevaban todos esos que se interponían ante la crudeza del ataque de los reptiles. Maki estaba metida en medio, camuflada, esperando su momento de ser aquella que asestaría el golpe mortal, contrariada, mareada, algo lunática y con la realidad completamente alterada.

No tenía sus espadas, pero estaba segura que todas estas serían armas letales en sus manos iguanescas. Una pala y el palo de madera. Después de todo qué? Cuanto media, apenas 25 metros, estaba segura de que era capaz de derribar a gente aun mas alta siendo una humana… hu… mana?... había sido humana alguna vez?... … … claro que no, que tontería es esa. El problema era que nadie tomaba en cuenta los sentimientos de los seres escamados y eso no podía soportarlo… no… nunca más… LIBERTAD!!

Acechando claramente al cabeza de chorlito aquel que no se esperaba para nada el ataque furtivo caería. Hasta pena le daba a Iguamaki. Abajo también podía ver a una lunática levantando una tras otra a sus hermanas… esta también caería… como si fueran criaturas sin valor las examinaba. Seguro buscaba una gorda para comérsela… los malditos humanos siempre queriendo comerse todo. La iguana quiso escupir al lado irrespetuosamente pero no lo logro pues su lengua larga y viscosa se interpuso en el escupitajo.

Menos mal que no había cámaras sino seria bastante humillante el espectáculo. Se limpio las escamas con el dorso de sus otras escamas, dispuesta a no dejar que chorreara saliva por sus escamas… estaba segura que era una iguana todo el tiempo?. Pues. Claro, sino que o quien era. Fue entonces que vio a las manos del opresor de escamas atacar a una de sus hermanas y ho dios… el horror, la otra estúpida le había cortado la cola. Mierda. Si esto continuaba tendría que ponerse seria. Hacer que todas las iguanas se unieran para una gran revolución… y se harían llamar… la cabeza del gigante…

Pensaba en ese argumento cuando se lanzo contra el gigante para decapitarlo, aprovechando que se agacho para darle entre sus manos a una hermana bigotuda para que la otra la devorase. Que terrible y que bien que ella estuviera ahí para terminar con esta locura. Las armas de la criatura, afiladas y mortales, hechas del mortal Tereftalato de Polietileno giraron como un tifón contra su propio eje. Las escamas de la temeraria iguana. Danzaron silbantes en el aire mientras el viento cantaba una canción cuando traspasaban entre sus hendiduras… la verdadera canción de la libertad!

El calculo fue tan perfecto para decapitar al gigante que el viento le movió solo dos milímetros la trayectoria y en lugar de separarle la cabeza de los hombros, Maki reboto una vez mas contra la defensa acorazada del gigante… maldición!! No calculo que como protección se había preparado toda su vida entrenando una impenetrable capa de tegumento simple. Maki reboto como una pelota de goma y cayo dentro de un contenedor de basura semi inconsciente. Mientras maldecía a la raza de los enormes hombres y en su mente lanzaba bendiciones a la revolución de las escamas deseando que su sacrificio se volviera un ejemplo y como mártir escamado fuera la inspiración para las futuras masas reptiloides.

La transformación se deshizo y aunque ahora no sangraba gracias a su regeneración zoan, si que la vuelta le daba cabezas. ¿O era al revés? Da igual… derrotada… fuera de su cuerpo podía verse a sí misma derrotada una vez más… o era la primera… da igual derrotada por un gigante.
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#19
Narrador / María Merlot



Recapitulemos.
Unnie modo iguana: Sin cola.
Gigante: Sin saber el idioma.
Mestiza: Histérica.

María Merlot creía genuinamente que la iguana sin cola entre sus manos era la hermana que la vida le dio: Maki D. Zennin. La emoción desbordaba por verla herida, sin cola, se reflejaba en su precioso rostro etéreo. ¿Cuándo volviera a ser humana no tendría nalgas? El pensarlo la hizo casi sollozar, su mejor atributo lanzado a la basura, o más bien cercenado por algún ciudadano paniqueado por un aluvión de reptiles. ¡Tontos y asesinos de traseros! ¿Quién se asustaba por reptiles? Todo el mundo sabia que los malvados animales del planeta eran los delfines, por suerte, a ella la amaban…

Cuando el gigante le prestó atención, le puso frente a una iguana con mostazo. ¿Acaso él creía que su hermana tenia bigotes? Ahora que lo pensaba… ella jamás se había fijado, sabía que habían mujeres que… solían tener esos rasgos pero su hermana no… ¿Verdad? — No, mi herm… — comenzó a reprocharle apuntándolo con su iguana mutilada pero se calló de golpe… los grillos en su cabeza le gritaron “Mejor un mostacho, que estar sin cola” Y tenían razón, mejor asumir que su hermana parecía hombre por delante que ya lo hacia por sus senitos que estar desnalgada por detrás — ¡Unnieeeee! — gritó tirándole la lagartija sin cola al médico que la atacó en el aire mientras María tomaba y apretaba contra su mejilla derecha a la mostiguana — … vuelve a tu forma, dime algo, parpadea 147 veces si no eres tu — se despegó al animal para verlo fijamente, la verdad prefería a esta que al descolado… y si no era… ¿se darían cuenta en su tripulación? ¿Acaso estaba pensando en remplazar a la Valkiria Besada por El Sol con una iguana de verdad? No, no, no…. Bueno, tal vez sí, pero a medidas desesperadas, soluciones igual de alocadas.

Basta María Merlot.
Esa no es tu hermana.
¿Acaso ella te reemplazaría por un atún?
Si, posiblemente sí.

Pero ella entendía el punto del grillo en su cabeza — … lo siento Alexyo, esta tampoco es mi hermana — miró al gigante con pesar en la mirada mientras se inclinaba para dejar al animalito a salvo en el suelo — … VAMOS, SIGAMOS BUSCANDO ALEX-YO, NO PUEDE ESTAR MUY LEJOS… SERÁ LA IGUANA CON CICATRICES Y MAL HUMOR — llevó las manos a su boca para usarlas como megáfono y poder comunicarse con el hombre, a pesar de los altos decibeles, su voz como siempre sonó encantadora.

En ese momento, y como una estrella fugaz y verde, un pequeño proyectil se lanzó contra la cabeza del gigante — Cuid… — no alcanzo a advertirle del ataque de un ser maligno, cuando este reboto contra él y termino siendo encestado en un cubo de basura. La boca de María formo una perfecta “O” mientras veía del recipiente al gigante y viceversa, asombrada por varias razones: 1. Qué gran puntería la del hombre, ese tiró fue muy preciso. 2. Que terrible puntería la de la iguana, seguro era espdachina y no tiradora. 3. Qué fuertes eran los gigantes, no le sorprendía la verdad, Thrym-sama lo era bastante. 4. ¿Acababa de salir del cubo su hermana? — ¡Unnie! — exclamó preocupada corriendo a su encuentro, tirándose a su lado y sujetándola como hizo minutos atrás: sobre sus muslos con la cabeza asfixiándola contra sus senos — Dime algo… ¿Cómo esta tu trasero? ¿Cuántas de mi ves ahora mismo? ¿La raíz cuadrada de tres tristes tigres? — la separó de ella y empezó a zarandearla para obtener alguna respuesta, realmente estaba preocupada, luego se enfocó en el gigante — ¿Por qué le sigues haciendo daño? Era encontrarla, no terminarla de… matarla. Alexyo malo, malo, malo repite despues de mi: No debo interponerme en la trayectora de indefensas y desnalgadas iguanas. Malo, malo, malo  — soltó a su hermana para apuntar con ambas manos al gigante, haciendo énfasis en “malo” y echandole la culpa, otra vez, de hacerle daño a la mujer. Cuando María soltó a Maki... la dama cayó al suelo, al duro suelo.
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
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